martes, 23 de octubre de 2012

Celebraciones de difuntos: el antiguo cementerio de León.


El día de los muertos (1859) por William-Adolphe Bouguereau.

Entrado ya el otoño, con la naturaleza perdiendo gran parte de su vitalidad, es la época propicia para meditar sobre el sentido de la vida y su final, el momento para recordar a los seres queridos que ya no están. Por eso, cercana la fiesta del 1 de noviembre, día de Todos los Santos, los cementerios nuevamente se convertirán en improvisados jardines. En estas fechas los camposantos se llenan de familias que visitan a sus seres queridos para invocar una pequeña oración, cubrir sus panteones con flores o adornos y asear, en lo qu1e puedan, el aspecto del sepulcro.

El tiempo ha alterado sensiblemente esta arcaica costumbre, en la que mucho ha tenido que ver la pérdida paulatina de las referencias cristianas y el consumismo activo. Pocos recuerdan ya que son fechas señaladas: el día 1 de noviembre, festividad de Todos los Santos, y el 2 de noviembre, en el que se conmemora el día de los Fieles Difuntos. Mientras la primera es la fiesta de todos los santos anónimos y conocidos seguidores de Cristo, en el día 2 de noviembre se conmemora a todos los bautizados que han fallecido. Pero es el día 1, al ser día no laborable, el que acapara toda la atención y hace desaparecer, casi por completo, la celebración del día siguiente.

noviembreA principios del s. IX, el papa Gregorio IV trasladó la festividad de Todos los Santos de la primavera al otoño. Sin embargo, fue el emperador Ludovico Pío quien fijo definitivamente el día 1 de noviembre para esta celebración. La iniciativa de prolongar esta fiesta al día siguiente para rezar por todos los fieles o cristianos que, se suponía, se encontraban en el Purgatorio, fue iniciativa del abad de Cluny, San Odilón, a finales del siglo X.

Estas conmemoraciones, que aprovechaban un tiempo de cierto ocio que poseían las sociedades agrícolas medievales en el otoño, una vez finalizadas las faenas de recolección, se aunaban con otras fiestas profanas donde imperaban la fiesta, los cánticos, el baile y la comida abundante. En León sobresalen dos de este tipo: la matanza o sanmartino y el magosto o calbote. En esta última, al fuego de las lumbres que permanecen encendidas toda la noche, se asan castañas mientras se canta, baila, se bebe orujo y se narran cuentos e historias.

Reino de León

Hasta el siglo XVIII las celebraciones de difuntos se consumaban en el interior de las iglesias,  parroquias, conventos u hospitales, ya que hasta ese momento se mantenía la práctica medieval de enterrar a los fallecidos en ellos. El incremento de la población y, consecuentemente, el aumento de las defunciones, hace que estos lugares habituales se queden pequeños, lo que implica que en los últimos años del citado siglo, se comiencen a tomar medidas al respecto.

En España, Carlos III, mediante Real Cédula de 1787, dispuso una serie de instrucciones para que se suprimieran los enterramientos en los recintos sagrados o profanos de las poblaciones, ordenando la construcción de cementerios fuera de los pueblos y villas: “en sitios ventilados e inmediatos a las parroquias y distantes de las casas de los vecinos”.

Panorama 1

1) Fachada del Hospital S. Antonio Abad a la Plaza de Santo Domingo.
2) Entrada con la imagen del Santo. Corresponde a la actual calle Legio VII. A la derecha de la imagen estaría la iglesia de San Marcelo, a la izquierda el antiguo Consistorio.
3) Arco de Ánimas (ahora calle). Entrada al cementerio del Hospital.

DSC_0781(1)En la ciudad de León, antes de la construcción del primer cementerio, se enterraba en las iglesias parroquiales, pero también en el Hospicio, en los conventos, en el hospital de San Marcos y en el hospital de San Antonio Abad, conocido como “el Malvar”. Esta última denominación se debía a que, además de hospital, era lugar de enterramiento (campo de malvas, planta que solía abundar en los cementerios –frase popular: “… criar malvas”-). Actualmente existe en la iglesia de Santa Marina una imagen procedente del antiguo hospital: “Nuestra Señora de la Piedad y Ánimas del Santo Malvar”, que es imagen titular de la Cofradía actual del mismo nombre.

El antiguo hospital de San Antonio Abad (antes del s. XV hospital San Marcelo), estaba situado en la Plaza de San Marcelo, junto a la iglesia, en el solar que desde dicha plaza alcanzaba la actual calle de Arco de Ánimas. Contaba con varias dependencias, incluido como hemos dicho un cementerio. Entre estas estancias, una muy conocida fotográficamente: el torreón de Almanzor, que, según se cuenta, estaba destinado a guardar la ropa de los enfermos. Su existencia finaliza en 1919 al venderse el solar a D. Luis nuestro leon 085González Roldán, que construirá el esplendido edifico actual (edificio Roldán), mientras que un nuevo hospital de San Antonio, todavía existente, se erige en los altos de la Nevera, al noroeste de la ciudad.

La nueva ordenanza de trasladar los fallecidos a los cementerios alejados de la población y no en los lugares habituales, no cala en la sociedad española ni tampoco en la leonesa. No es hasta 1809 cuando el Ayuntamiento de León prohíbe definitivamente el entierro en otros lugares que no sea el nuevo Cementerio Municipal o General, como se le denominó. El lugar que había sido elegido años antes para su ubicación, fue propiedad del Cabildo de San Isidoro y se encontraba al norte de la ciudad, en la margen izquierda de la carretera que lleva a Asturias y antes de llegar a la laguna de Cantamilanos. En aquella zona existía una antigua ermita bajo la advocación de San Esteban, que a mediados del s. XX y ya desaparecida, dará nombre al barrio que hoy conocemos: San Esteban.

San Esteban 3
Barrio San Esteban

Este primer cementerio se encontraba bastante alejado de la ciudad, ya que el casco urbano estaba limitado en aquel momento al recinto amurallado. Parece ser que el lugar elegido no resultó propicio, porque, según manifestaciones de los expertos de la época, los vientos predominantes del noroeste llevaban los aires viciados hasta la ciudad. Estas son las causas que motivaron que desde su inauguración ya se planteara su permanencia en el lugar y su traslado a otra zona.

Durante el s. XIX, siempre pendiente de su cierre, este primer cementerio sufre varias ampliaciones hasta su clausura definitiva en 1932, al comenzar las obras del nuevo camposanto de San Froilán, situado al sur de la ciudad, en la localidad de Puente Castro.


El espacio que ocupaba el antiguo cementerio ha pasado por varias vicisitudes desde su clausura. Son sucesos poco conocidos y algunos curiosos. Con una escasa superficie, ocupaba los solares que actualmente dominan el colegio de las Anejas, la antigua Maternidad y un pequeño jardín municipal anexo a ésta por el norte. Según comenta Serrano Laso, era un recinto rectangular delimitado al sur y norte por tapias con basamento y pilares de ladrillo, con paramentos posiblemente de adobe según la construcción leonesa de la época. Al este la entrada principal y al oeste la capilla.


Maternidad años 60
Sin embargo, el solar de los edificios descritos es rectangular de norte a sur, por lo que, posiblemente, la capilla se encontrara hacia el norte y la entrada al sur, dejando las paredes de tapial paralelas a la carretera de Asturias. Esto concuerda más con lo que en los inicios de los años 60 llegué a conocer. En aquel momento se podía comprobar aún en la zona norte del solar, pocos metros antes de llegar a la sorprendente laguna de Cantamilanos, los cimientos de una importante construcción que coincide con la descripción que realiza de la capilla Serrano Laso: planta centralizada, en forma
641243_1de cruz griega inscrita en un cuadrado y con cuatro estancias angulares; aunque aunque bien pudieran tratarse de los cimientos de un importante panteón, como el de Don Secundino Gómez, del que luego hablaremos y que se encontraba cercano a un cierre del recinto, posiblemente en el lado norte, según fotografía de 1900. Así todo, no queda claro.

En la parte central que ocupaba el cementerio se construyó en 1956 la “Casa de Maternidad e Instituto de Maternología y Puericultura” (hoy residencia de mayores Santa Lucia). Previamente, en 1941, el Ayuntamiento acuerda trasladar al osario del nuevo cementerio, los restos de los cadáveres que hubieran cumplido más de cinco años inhumados, además de otorgar a los familiares de los fallecidos un plazo para trasladar sus restos al nuevo camposanto.

Panorama 2
Panteón de D. Secundino Gómez en el antiguo cementerio
(Noticia de la Ilustración Española y Americana en 1900)

Son muchas las tumbas y panteones que se abrirán y trasladarán a la nueva ubicación. Entre ellos destaca el panteón de D. Secundino Gómez, noticia que llegó a publicarse en 1900 en La Ilustración Española y Americana, por la suntuosidad de la construcción. Con el enorme movimiento de tierras que se produjo se trató de tapar la profunda laguna de Cantamilanos, sin éxito. Durante muchos años la laguna estuvo rodeada de enormes montones de tierra y escombros, que también se encontraban por sus laderas. Allí siempre aparecían restos de todo tipo que señalaban su procedencia.

La imagen que ofrecía el edificio y el entorno de la Maternidad resultaba bastante curiosa. Al solar se le instaló en el lado este que linda con la Avda. de Asturias, la verja que se había retirado al famoso Chalet de Don Paco (doctor D. Francisco Sanz) ubicado en Ordoño II, y donde se levantó el antiguo edifico del Banco de España en 1950. Dicha verja, que aún hoy mantiene sobre su puerta el escudo ovalado con las iniciales FS sobrescritas (Francisco Sanz), solo ocupaba el frente, dejando la parte trasera y los laterales sin cerrar.

Panorama 3

Panorama 5

Diez años después de su edificación, la Maternidad todavía continuaba con un aspecto insólito. “El jardín” que la rodeaba no se cuidaba. La mala hierba crecía y se agostaba, mientras las tumbas abiertas en su momento para retirar los restos, se hacían notar al apelmazarse la escasa tierra con las que las cubrieron. En todo el entorno existían montones de piedras, escombros y algunos cimientos de construcciones mortuorias cubiertas de maleza. También la arboleda, que muestran algunas de las fotografías antiguas, desapareció completamente; a mediados de los 60, solo quedaban dos altos, descarnados y secos cipreses. 

Por el lugar paseaban ancianos, familiares y visitantes de las ingresadas y algunas madres convalecientes con sus recién nacidos, mientras grupos de muchachos de la zona jugaban permanentemente entre las tumbas, como si se tratase de un parque. Una simbiosis entre la vida y la muerte a la que nadie daba importancia. Hoy sería impensable.

Aunque algunos recuerdos son vagos por la temprana edad, fuimos también testigos de la construcción en 1961 del Colegio de Graduadas Anejas a las Escuelas del Magisterio, conocidas como Las Anejas. Antes de su construcción, se excavaron todas las tumbas para extraer los restos de los difuntos no reclamados, antes de comenzar los cimientos del colegio. Durante muchos días los sepulcros permanecieron abiertos y las lápidas no reclamadas se utilizaron por el Ayuntamiento para reparar los bordillos de las aceras de alguna calle cercana, como Maestro Uriarte, donde se pueden observar todavía algunas inscripciones. Resulta interesante descubrir toda la variedad de los colores del mármol existente en la montaña leonesa, que se utilizaba habitualmente en el XIX para elaborar lápidas y panteones de nuestro cementerio: blanco, gris, rosado y azulado.

Cementerio León

Con la construcción de la Maternidad y las Anejas y algunos años más tarde, sobre los 80, con la realización del pequeño parque municipal anexado al primer edificio por el norte, quedaba ocupado totalmente el solar del primer cementerio que existió en la ciudad y que actualmente es prácticamente desconocida su existencia para la gran mayoría de los leoneses.



- "El día de los muertos"- William Adolphe Bouguereau.
- Cementerio, día de todos los Santos.
- Noviembre, calendario Panteón San Isidoro de León.
- Magosto en León.
- Imágenes antiguas hospital San Antonio Abad.
Nuestra Señora de la Piedad y Ánimas del Santo Malvar. Santa Marina de León.
- Torre de Almanzor/Edificio Roldán.
- Barrio San Esteban. Años 60.
- Gustavo Dore. Entierro campesino en León.
- Edificio Maternidad. Años 60.
- Idem. Años 50.
- Panteón Secundino Gómez. Antiguo cementerio.
- Verja chalet de Don Paco, Ordoño II/Avda. de Asturias.
- Escuelas Anejas.
- Panteón Secundino Gómez, nuevo cementerio.
- Lugar cementerio 1809 - 1932.

domingo, 7 de octubre de 2012

Mural-mosaico de los “Reyes de León”


Murales in situ

EL EDIFICIO

En el año 1966 se inauguró en León, en el Paseo de la Facultad de Veterinaria, el edificio del Instituto Nacional de Previsión (INP), organismo creado en 1908, que fue la primera institución estatal que gestionó una incipiente seguridad social y asistencia sanitaria.


El INP era la entidad antecedente de lo que hoy es la TGSS (Tesorería General de la Seguridad Social) y el INSS (Instituto Nacional de la Seguridad Social), entre otros organismos. El nuevo y moderno edificio iba a cobijar las instalaciones y trabajadores que desde hacía varias décadas se ubicaban en la calle Dámaso Merino, en el inmueble contiguo a la “casa gótica” propiedad del Obispado (OSCUS - Obra Social y Cultural Sopena), donde estuvo hace un tiempo el Museo de León y actualmente parte de las dependencias del Procurador del Común.

INP OSCUS 2

El edifico de la Avda. de la Facultad fue una obra arquitectónica revolucionaria en la ciudad. Un moderno y vanguardista diseño típico del desarrollismo franquista de la época, con un fachada plana de siete plantas que, debido a una enorme terraza a media altura, creaba un gran bloque con formas cúbicas, rompiendo así la uniformidad de una fachada realizada con grandes placas grises y colmada de enormes ventanas.

Fue diseñado por el prestigioso arquitecto del momento Fernando Cavestany, autor, entre otros, del conjunto de la Universidad Laboral de Córdoba, el conocido Ambulatorio de Avilés, con sus espléndidos murales, o el recientemente premiado por su restauración: Centro de Salud Cayetano Roldán de San Fernando en Cádiz (declarado BIC en 2001).

Fernando Cavestany, también pintor y escultor, dotaba a sus edificios de significativas tallas y murales cerámicos. El edificio del INP de León no iba a ser menos, y en el diseño inicial se proyectó un gran mural para la parte derecha de su fachada, una pequeña parte del frontal del inmueble exento de ventanas. Sin embargo, Cavestany encargó la obra a otro artista del momento: Amadeo Gabino, que firma la obra leonesa como GAVINO.


LA DECISIÓN

Hace cuatro o cinco años, inexplicablemente, se toma la decisión por parte de la administración, concretamente por la Dirección Provincial del INSS, con la "conformidad", posiblemente irremediable,  del Ministerio de Trabajo y la Tesorería General de la Seguridad Social, de derruir el emblemático edificio y construir otro nuevo. Y todo ello a pesar de la opinión popular, incluida la manifestada en prensa por del Colegio de Arquitectos de León, que, al parecer, llegó a impugnar ¿? la decisión sin ningún éxito, declarando finalmente que el destino del edificio del antiguo INP, dependía únicamente de la propiedad: la Tesorería General de la Seguridad Social.

Y es que la megalomanía e intereses no tienen límite. La gestión de las instituciones se deja a un lado y siempre aparecen los que se consideran iluminados para rivalizar con ingenieros y arquitectos, "apropiándose" sin ningún derecho del patrimonio de todos. El resultado, en este caso, desolador: la decisión de demoler el representativo inmueble del antiguo INP.


Parece que la Tesorería General de la Seguridad Social hizo intentos para realizar una importante reforma sin llegar al derribo, pero pudo más la sinrazón. El argumento o excusa para la destrucción del inmueble propio de autócratas: “La estructura del edifico impide una adecuada reforma interior”. Hay que ser simples. Como si los edificios de hace cincuenta, trescientos o mil años, catedrales, conventos, puentes, etc, tuvieran una estructura óptima para su rehabilitación: normalmente se van todos a la escombrera ... Ejemplos de rehabilitaciones recientes en la ciudad, las que se quiera: Palacio de Don Gutierre, Conde Luna, Banco de España, Pallarés, etc, etc. 

Ahora, en vez de disfrutar de un inmueble rehabilitado, suficiente, idóneo y representativo de la arquitectura de una época, nos encontramos con solar de 1.500 m2 que tardará en ser ocupado debido a la actual situación económica, si es que algún día llega a construirse. Y como obsequio y postre de la nefasta gestión, una contratación sombría y unos pagos en alquileres millonarios sine die, para ubicar sede y funcionarios que ha sido portada varias veces en la prensa local (http://www.diariodeleon.es/noticias/leon/el-inss-pagara-tres-millones-de-euros-de-alquiler-hasta-tener-una-nueva-sede_608550.html). Así actúan y se mueven algunos de nuestros gestores, demostrando de esta manera su valía y trayectoria. Pueden estar orgullosos de contemplar el resultado de sus decisiones: el derribo de un edifico emblemático, un enorme solar en el centro de la ciudad y unos alquileres desorbitados y completamente innecesarios que estamos pagando ... todos.

Esta locura de la desaparición del inmueble de la Avda. de la Facultad, no hay duda que formará parte de la relación de las bárbaras demoliciones arquitectónicas que ha sufrido esta ciudad. Algún día se comparará con la desaparición de otros importantes edificios en la ciudad, como el Instituto General y Técnico en la calle Ramón y Cajal, la Fábrica Viuda de Casimiro Díez, en Lope de Vega, el chalet de Alfageme, en la calle Ordoño II, etc., etc. (ver: “León perdido”, de Juan Carlos Ponga Mayo). 

Pensábamos, equivocadamente, que no volvería a ocurrir. Que actualmente existía otra mentalidad fuera de la “barbarie” especuladora que protagonizó el siglo XX, llevándose por delante algunas auténticas joyas arquitectónicas de la ciudad. Pero vemos que no, que ante la sinrazón, no valen recomendaciones ni legislación patrimonial ni el sentir popular o profesional. Mientras, los organismos competentes y garantes del patrimonio miran para otro lado (todos políticos, claro).

Como hemos señalado, nos encontramos ahora sin edificio y con un magnífico solar de 1.500 m2 en el centro de León, además de tener que costear unos sangrantes alquileres innecesarios que, por supuesto, pagaremos todos. Pero, como siempre, no existen ningún tipo de responsabilidad en la gestión. Todo y todos se desvanecen en el anonimato (está de moda jubilarse y desaparecer) y aquí no ha pasado nada. Contribuiremos a que esto no sea del todo así.

LA REDENCIÓN

Entre toda esta calamidad, una única nota positiva. El anuncio de la demolición motivó la movilización ciudadana para, por lo menos, salvar de la ruina el mural-mosaico de la fachada. Iniciativas particulares, varias asociaciones, blogs leoneses como “Corazón de León”, pero sobre todo los propios funcionarios de la Seguridad Social, entre los que todavía se encuentran muchos pertenecientes al INP, consiguieron paralizar la destrucción del mosaico del exterior y otra obra más reducida que había en el interior del edificio del artista gallego Manuel S. Pumariega. La presión ciudadana sobre la Tesorería General de la Seguridad Social hizo que ésta se viera abocada a conseguir precipitadamente los permisos y recursos para salvar las obras, aunque la Dirección Provincial de la Tesorería General de la Seguridad Social de León, sostiene que siempre fue consciente de la importancia de las obras y de que, de una u otra manera, trataría de rescatarlas antes de que formaran parte de una escombrera.  

EL ARTISTA

Ohne_Titel-(B56934E2-8833-1004-A22F-871068991234)El mural de Los Reyes de León, como hemos dicho, es obra de Amadeo Gabino Úbeda, nacido en Valencia en 1922 y fallecido en Madrid en 2004. Según su biografía, realizó sus estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Carlos, a la vez que trabajó en el taller de su padre, el escultor Alfonso Gabino. Para conpletar su formación y conocer las últimas tendencias artísticas, entre los años 40 y 50 viajó por diferentes países de Europa y América. Amplió estudios en la Accademia delle Belle Arti de Roma, la Escuela de Bellas Artes y del Louvre de Paris y en la Staatliche Hochschule für Bildende Künste de Hamburgo, donde residió unos años, y más adelante, al obtener una beca de la Fundación Ford, amplió sus Bailarinaestudios en Estados Unidos.

Se relacionó en sus viajes con artistas contemporáneos de la talla de Max Ernst, Calder, Lucio Fontana o Lipchitz. Pero especialmente, recibe la influencia en sus inicios de los escultores neohumanistas italianos: Marino Marini, Giacomo Manzú y Carlo Carrá. Sus primeras obras son figurativas, sobre todo desnudos femeninos en bronce, pero a partir de los años 60 se plantea la aplicación de la abstracción en su escultura, inspirándose en los avances de la tecnología espacial y la ingeniería aeronáutica, siendo los materiales empleados en sus obras el hierro, el acero, e incluso otros más ligeros como el aluminio y el latón.

Pero Amadeo Gabino fue un artista polifacético. Trabaja el dibujo, resultado ser un extraordinario creador de collages y grabador, pero también autor de esculturas de carácter monumental, concebidas para espacios abiertos.

Mural Valencia
La obra de Amadeo es ampliamente reconocida. Podemos admirarla por todo el mundo. Sobresalen los trabajos figurativos correspondientes a una primera época: Bailarina, premio Exposición Nacional de Bellas Artes. Pero su carácter polifacético, le hace evolucionar hacia el metal como el reconocido mural abstracto de la fachada principal del Galileo Galilei 1997 Parque de San LorenzoColegio de Arquitectos de Valencia o grandes estructuras metálicas como el Homenaje a Galileo Galilei en el Parque de San Lorenzo de Gijón. Sus obras se reparten por medio mundo: Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, Museo de Bellas Artes de Bilbao, Museo de Arte Contemporáneo de Sevilla, también encontramos trabajos en Ginebra, Hamburgo, Nueva York, etc.

EL MURAL-MOSAICO

Entre la heterogénea obra de Amadeo Gabino, figura el mural de los “Reyes de León”. Este trabajo de grandes proporciones, aproximadamente 4,5 x 6, se proyecta en principio para ser visto a media altura sobre una gran fachada de placas grises, donde queda incrustado en un marco preparado. Resulta un curioso y original mosaico-mural, que tiene la virtud de estar realizado por el artista in situ unos años después de la inauguración del edificio, entre 1971-1972. Emplea pequeñas teselas en material propio de la tierra: una cuarcita prácticamente blanca y pizarra negra.

Un mosaico realizado con estos dos únicos colores, blanco y negro, que Gabino divide en dos cuadros verticales. A la izquierda el artista juega con formas góticas que, seguramente, evocan nuestra catedral: rosetón y varios arcos ojivales. En el marco derecho cinco figuras esquemáticas, estilizadas y coronadas, que hacen referencia a otros tantos reyes leoneses. Dos específicos que se presentan de cuerpo entero: Alfonso III y Ordoño II; y otros tres plasmados de medio cuerpo y con nombres genéricos: Sancho, Bermudo y García.

No hay duda de que el autor trata de concebir un homenaje a los "Reyes de León", sin embargo, no se informa adecuadamente. Uno de los reyes al que hace referencia expresa, Alfonso III, no es rey de León sino el último de los monarcas del reino Astur. La referencia a García, el único de su nombre, es el primer monarca del reino. El resto de soberanos representados, Ordoño II, Sancho y Bermudo, son reyes leoneses pero existen varios con ese mismo nombre, salvo el caso de Sancho. No obstante, quedan fuera del mosaico los Ramiro, Fernando, Fruela y nuestra soberana Urraca.

Pero el mural es un claro homenaje a la historia leonesa: a sus legendarios monarcas, a la arquitectura gótica de su catedral, a su significativo pasado romano, mediante la construcción de un mosaico a base de pequeñas teselas, tan habitual en el arte romano, y, por último, al empleo de materiales tan característicos de esta provincia: cuarcita y pizarra.


Aunque no se estima su valía artística y simplemente se considera una obra de alto valor emblemático y sentimental para los trabajadores y transeúntes, según apuntan recientes declaraciones, no asumimos esta gratuita opinión. La obra de Amadeo Gabino, además de ser una extraordinaria muestra por su tamaño y originalidad, muy escasa en la Península, cuenta con la singularidad y originalidad que ofrecen sus dos colores y el importante trabajo del autor ante la dificultad que ofrece la elaboración en el propio lugar, pero sobre todo encierra y destaca por una fuerte e importante simbología leonesa. Por todo ello, considero que nos encontramos ante una obra poco común.

SU UBICACIÓN ACTUAL

Después de su indulto precipitado y de una extracción muy dificultosa de la fachada, el pasado mes de septiembre comenzó el montaje en su nueva ubicación por una empresa de restauración palentina. El lugar, la sede actual de la Tesorería General de la Seguridad Social, en la calle 5 de Octubre. Parece que el destino estaba en complicidad con el mural. Entre la planta baja y primer sótano del referido inmueble, existe un paramento de aproximadamente 50 m2, nada común, que parece que estaba dispuesto para recibir la obra. La nueva ubicación permite contemplar la obra desde una pequeña balconada, además de contar con una escalera que también admite observar desde distintas altura el original mosaico. Recuperado el tono original y en un trabajo de restauración excelente, la obra se muestra realmente atractiva.





A pesar de que nunca debió dejar su espacio original, es un lugar digno que, seguramente y ante las peripecias pasadas, no desagradaría del todo a Amadeo Gabino. Es lo que queda del enorme y antiguo edificio del Instituto Nacional de Previsión, que permitirá recordarlo y no olvidar nunca la locura de su demolición.



- Mural a los "Reyes de León", en su emplazamiento original.
- Edificio INP en los años 70.
- Años 40: Homenaje a Álvaro López Nuñez en el antiguo INP (C/ Dámaso Merino).
- Boceto del arquitecto Fernando Cabestany (foto: Diario de León).
- Medalla INP.
- Antes de la edificación.
- Panorama Glorieta de Guzmán el Bueno y Avda. de la Facultad, antes de la construcción.
- Idem. Antes de la demolición.
- Aspecto tras el derribo.
- Amadeo Gabino.
- Bailarina, de Amadeo Gabino.
- Mural metálico en la fachada del Colegio de Arquitectos de Valencia. A. Gabino.
- Parque de San Lorenzo de Gijón, Homenaje a Galileo Galilei de A. Gabino
- Fragmento mural de "Los Reyes de León" de A. Gabino, en actual ubicación.
- Idem.
- Idem.
- Firma del autor en el mural.
- Proceso de recuperación e instalación.
- El mural en su actual emplazamiento: TGSS de León, calle 5 de Octubre.