jueves, 2 de febrero de 2023

Las Candelas y las fiestas de febrero

El rapto de Proserpina – Alessandro Allori


Plutón, el dios del inframundo, se enamoró de la bella Proserpina, hija de Júpiter y Ceres, raptándola y llevándola consigo al Averno. Ceres, al darse cuenta de la desaparición de su hija, la buscó día y noche alrededor del mundo, recorriendo campos, mares, montañas y bosques, alumbrándose en la oscuridad con teas y antorchas. Fue el Sol quién señaló a Ceres el rapto de Proserpina por parte de Plutón. Ésta, indignada, se retiró a uno de sus templos negándose a dejar crecer los frutos de la tierra, poniendo así en peligro el futuro de dioses y hombres. A éstos últimos por la falta de alimento y a los dioses por quedarse sin los sacrificios que cotidianamente les hacían los humanos.

Mercurio fue el enviado de Júpiter para que ordenara a Plutón que permitiera salir del Infierno a Proserpina. Plutón accedió con la condición de que ésta viviera seis meses al año con él, pudiendo permanecer el resto del año con su madre. De esta manera, los meses que madre e hija están juntas, Ceres decora la tierra con flores de bienvenida y, del mismo modo, permite que se llenen de frutos árboles, huertas y sembrados. Pero en el otoño, cuando Proserpina regresa al Hades y abandona a su madre, ésta desatiende la naturaleza que pierde así sus frutos y colores.

persep12

En el mundo romano, las mujeres, en los primeros días del mes de febrero, rememoraban aquella búsqueda de Proserpina por parte de Ceres, utilizando teas y antorchas y dando lugar así a la fiesta conocida como “de las luces”. 

Pero también el mes de febrero era el mes de las fiestas Lupercales, muy celebradas en Roma, que se festejaban el 15 de febrero (ante diem XV Kalendas Martias). Tras los oportunos sacrificios, adolescentes desnudos marchaban en procesión azotando manos y espalda a las mujeres que encontraban en su camino, dispuestas a ser parte de la fiesta lasciva. Utilizaban correas confeccionadas con piel de cabra, a modo de miembro viril, resultando rituales de fuerte contenido sexual encaminados a la fecundidad, pero también a la purificación.

Andrea Camasseiː Fiestas Lupercales, óleo sobre lienzo

Como vemos las tradiciones ancestrales se asemejan y entrelazan. En la ley judía, la madre que había dado a luz un varón era considerada impura durante siete días, a los que había que añadir treinta y tres días de “purificación de la sangre”. En total eran cuarenta días que, en el caso de que el nacido fuera niña, se duplicaban. Al cumplir los plazos, cuarenta u ochenta días según el sexo del recién nacido, la madre debía de llevar al Templo un cordero, un pichón o una tórtola para redimir su “pecado”. Si no fuera posible ofrecer un cordero, podría presentar dos pichones o dos tórtolas, caso de la Virgen María.

Sébastien Bourdon, La Presentación en el Templo

La purificación de las madres en el Templo tenía lugar por las mañanas en el atrio de las mujeres. Allí eran rociadas por el sacerdote con el agua lustral, agua que había apagado las brasas de la hoguera de algún sacrificio, a la vez que se recitaban oraciones al respecto.

Además de la purificación de la madre, la ley mosaica obligaba a la presentación del primer nacido si era varón. Según se cita en el Éxodo: “Le separaréis para el Señor y se le consagraréis”. De esta manera, todos los primogénitos de los hijos de Israel debían ser dedicados a la vida religiosa. Pero al escoger Dios para este cargo a los hijos de la tribu de Leví, estableció que los primogénitos de las restantes tribus no debían servir en el Templo, pero habrían de ser presentados al Señor como ofrenda que se le debía, siendo "rescatados" de la dedicación religiosa con ofrendas.

Giovanni Bellini, Presentación en el Templo

A finales del s. V el papa Gelasio I, con el fin de reemplazar las fiestas lupercales de febrero, que seguían teniendo mucho seguimiento entre el pueblo como fiesta de exaltación sexual y de purificación, además de terminar con la costumbre heredada de la mitología sobre la constante búsqueda de Proserpina, instaura el 2 de febrero la conmemoración de la visita al Templo que celebró la Virgen María a los cuarenta días de dar a luz, dando lugar a las fiestas cristianas de Purificación y Presentación: Las Candelas.

Candela. 2

Pero Gelasio también instituyó el 14 de febrero la evocación del martirio de Valentín ocurrida en el año 270. Según la leyenda, Valentín fue un sacerdote cristiano, anteriormente médico, que se opuso a ley que prohibía a los soldados casarse. El sacerdote desafió al emperador Claudio II celebrando en secreto matrimonios para jóvenes enamorados. En consecuencia, el emperador ordenó encarcelar y asesinar a Valentín.

Gelasio I

Valentín fue martirizado y ejecutado el 14 de febrero del 270. Sobre su tumba Julia, la hija de un oficial romano al que Valentía había devuelto la vista, plantó un almendro de flores rosadas. Desde entonces el almendro es símbolo de amor y amistad duraderos. La festividad religiosa de San Valentín se celebró hasta el año 1969, año en el que Pablo VI decidió eliminarla siguiendo los acuerdos del Concilio Vaticano II, que ordenaba la búsqueda de existencia y detalles reales en la vida de los santos a los que la Iglesia dedicaba un día del santoral.


No se sabe a ciencia cierta cuando empezaron a celebrarse las procesiones cristianas en estos días. Se conoce que en el s. X se celebraba en Roma, con gran solemnidad, la fiesta de la Purificación de la Virgen María, en la que eran protagonistas las candelas y los cirios que se prendían para procesionar, para después llevárselos a casa y encenderlos en situaciones de necesidad.

En la actualidad, quedan varias muestras de esta celebración ritual. En León son varias las localidades que mantienen viva esta tradición: Cea, Grajal de Campos, Villafrea, Campazas, … En la capital, aparte de la tradicional misa y bendición de las candelas el día 2 de febrero en la catedral de Santa María, se celebra la entrañable fiesta de “Los Usías”, tradición que se sitúa en la iglesia de Santa Marina La Real y que tiene sus raíces en la Edad Media, siendo sus primeros protagonistas los nobles leoneses. En este día se realiza la tradicional presentación de los niños nacidos durante el año, con oferta de pichones, que ahora es recogida y participada por el pueblo como pequeña evocación de aquellas primeras fiestas atávicas.


- Rapto de Proserpina. Alessandro Allori.
- Retorno de Proserpina. Lord Leighton.
- Fiestas Lupercales. Andrea Camassei.
- La Presentación en el Templo. Sebastian Bourdon.
- Presentación en el Templo. Giovanni Bellini.
- Las Candelas. San Miguel de Escalada.
- Papa Gelasio I.
- Martirio de San Valentín. Maestro de Cambrai.



viernes, 23 de diciembre de 2022

FELIZ NAVIDAD 2022 !!!!


(Texto WIKIPEDIA)

«El pequeño tamborilero», conocido en Latinoamérica como «El niño del tambor», en Colombia como «El tamborilero», es una canción de Navidad popular épica, cuya letra relata la historia imaginaria de un niño que se gana la vida con un tambor y que, no teniendo nada con que obsequiar al neonato Mesías en la Nochebuena, decide darle una serenata con su instrumento como prueba de amor, hecho ante el cual el Recién Nacido le mira y le sonríe dándole a entender que ha comprendido la intención.


Como el célebre «Noche de paz», «El pequeño tamborilero» es actualmente uno de los villancicos (como canción navideña, no según la fórmula poética tradicional española) más populares e interpretados de Occidente, siendo sus letras más conocidas las escritas en inglés y en castellano.

Hasta el momento, la noticia probada de atribución de autoría más antigua que se tiene de «El pequeño tamborilero» data de 1941, cuando la pianista Katherine Kennicott Davis (1892-1980), natural de St. Joseph (Missouri), manuscribe la canción, titulándola Carol of the Drum («Villancico del tambor») se dice que transcrita de un supuesto original checo, del que adapta libremente la letra al inglés y la publica bajo el seudónimo de C.R.W. Robertson. A partir de 1955, la canción adquirió cierta popularidad después de que la célebre Familia Trapp grabase una versión, y se publicaran hojas volantes para divulgar su letra y música. Sin embargo, la música y letra final en inglés se atribuyen tanto a Katherine Davis como a Henry Onorati y Harry Simeone. En lengua española fue sobre todo popularizado por el cantante Raphael en la década de 1960.

El tema argumental de la canción tiene su antecedente en una ópera que Jules Massenet compuso en 1902, y que a su vez recoge la trama de un cuento de Anatole France en el que recrea una leyenda francesa del siglo XII titulada Le Jongleur de Notre Dame (El juglar de Nuestra Señora). Tal leyenda narra cómo un juglar entona su canto ante una estatua de la Virgen María y ésta le sonríe o le arroja una rosa, según las diferentes versiones de la historia. 

Musicalmente hablando, también parecen reforzar la teoría de la melodía checa (o, al menos, ajena a la pluma de la propia Katherine K. Davis), ya que, como algunos musicólogos han puesto de relieve, la melodía se basa en compases de los llamados de "amalgama", o mezclas de tempo, en este caso ternario y binario, que permitan "frasear" perfectamente el texto y la música, cuestión ésta que la pianista ignoró al transcribir su versión, sin duda porque la escritura de una canción en estas condiciones para adaptar la prosodia de la letra impuesta a la melodía, excedía las posibilidades de su técnica (es decir, que en la práctica cantada hay que forzar la prosodia para que encaje con la melodía, o viceversa, con respecto a lo que aparece escrito, lo cual no debería darse de haber sido ambas concebidas para formar una unidad; este hecho suele escapar al oído profano en la materia, pero no al del compositor o el poeta profesionales). Esto es observable en el manuscrito original de la autora.

                    For KING & COUNTRY - Little Drummer Boy (Rewrapped Music Video) 




jueves, 8 de diciembre de 2022

8 de diciembre, la Inmaculada

En la sucesión de monumentos que flanquean la conocida Plaza de España de Roma, hay que añadir la Columna de la Inmaculada Concepción instalada frente al Palacio de la Embajada de España.


Cuando el 8 de diciembre de 1854 el papa Pío IX proclamó el Dogma de la Inmaculada Concepción, se pensó que no había lugar más apropiado en Roma para levantar un monumento que la Plaza de España, ya que era la nación en la que esta devoción se encontraba ya profundamente arraigada.

El 8 de diciembre de 1857, Pio IX desde unos de los balcones de la embajada española, bendijo el monumento que se había erigido frente a ella, realizado por el arquitecto Poleti, con una imagen de la Inmaculada fundida en bronce y sobre una columna de mármol de Corinto de origen romano, conocido por su color co
mo “el cebollino”, que había sido hallada en 1778 en el Campo de Marte. 

Cada 8 de diciembre, el Palacio de España engalana sus balcones y ventanas para celebrar la ofrenda florar a la Inmaculada Concepción, a la que puntualmente acude todos los años el Papa.

La embajada de España se encuentra en el antiguo Palacio Monaldeschi adquirido en 1647 y rehabilitado posteriormente por el arquitecto Francisco Borromini, siendo conocido actualmente como Palacio de España. Borromini realiza un espléndido trabajo diseñando la ampliación del palacio y trazando el vestíbulo y la fantástica escalera principal que conocemos por la multitud de reportajes.

Comentar que el Embajador de España desempeña también el cargo de Gobernador de las "Obras Pías de los Establecimientos Españoles en Italia", una institución vinculada a la Iglesia que administra en Roma y Palermo (Sicilia) los bienes fruto de donaciones de españoles para construir albergues, asilos, hospitales y sepulturas para los peregrinos.

                


- Monumento a la Inmaculada Concepción frente el Palacio de España.
- Pio IX.
Festa per la nascita dell’Infante Don Carlo”, realizada en 1662 por autor anónimo.
- Papa Francisco el 8 de diciembre.


viernes, 15 de abril de 2022

Gustavo Adolfo Bécquer en León


Ha mediados del siglo XIX, en una fecha sin determinar, Gustavo Adolfo Bécquer presenció en la mañana de un Viernes Santo en León la ceremonia de “El Encuentro”. Dentro de la humildad de aquellos cortejos procesionales del siglo XIX, el poeta sevillano debió sorprenderse por el fervor, la belleza y la tradición del acontecimiento, seguramente por considerarlo tan distinto a lo que él estaba acostumbrado a contemplar  en la Semana Santa de su Sevilla natal.

La extraordinaria sensibilidad de Bécquer, le llevo a relatar y dejar escrito lo que observó y descubrió en aquella visita a León, en un año que no se ha podido determinar y en la que palpó el ambiente festivo-religioso de una pequeña capital de provincia, que por aquél entonces y en plena decadencia urbanística y económica, no llegaría a 12.000 habitantes.

Sobre lo que presenció aquel Viernes Santo de mediados del siglo XIX en la ciudad de León, Gustavo Adolfo Bécquer dejó escrito lo siguiente:


“Sobre lo que se ha escrito acerca de las fiestas religiosas de estas y otras poblaciones frecuentemente visitadas por artistas y literatos, nos induce a buscar la novedad ocupándonos de otras procesiones que, como la del Viernes Santo, en León, son menos conocidas, a pesar de que por sus detalles y las originales escenas a que dan lugar merece que se haga de ellos, aunque no sea más que un ligero estudio”.

“Esta procesión, llamada vulgarmente “El Encuentro”, sale a las diez de la mañana del Viernes Santo y recorre casi todas las calles de la ciudad, acompañada de cofrades con hachas encendidas, cruces, estandartes y pendones. En esta forma sigue hasta llegar a la Plaza Mayor, donde la espera una multitud de gentes, entre las que se ven pintorescos grupos de montañeses y aldeanos, que en días semejantes acuden a la capital engalanados con sus vistosos y característicos trajes”.

“En uno de los balcones del piso principal de la casa del Consistorio, y bajo dosel, se coloca un sacerdote, el cual, forzando la voz de modo que pueda hacerse oír de los fieles que ocupan el extenso ámbito de la plaza, comienza a trazar a grandes rasgos y en estilo tan dramático como original todas las escenas de la Pasión y la Muerte del Redentor del mundo”.


“Durante el sermón, el paso de Jesús Nazareno con la cruz a cuestas está al extremo de la plaz
a, a la derecha del predicador, y en un momento determinado los de San Juan y la Virgen de las Angustias comienzan a bajar por una de las calles próximas y en dirección contraria”.

“Cuando unos y otros se encuentran comienza lo más importante de la ceremonia. El predicador interroga a los sagrados personajes o habla con ellos; otras veces se dirige a la multitud, explica la escena que se representa ante sus ojos, y con sentidos apóstrofes y vehementes exclamaciones trata de conmoverla, despertando por medios de sus palabras, que ayudan a la comprensión y al efecto de las ceremonias, un recuerdo vivo del encuentro de Jesús con su Santa Madre en la calle de la Amargura”.



Bécquer narra espléndidamente lo que todos los Viernes Santos se produce a primeras horas de la mañana en la Plana Mayor leonesa. 

La procesión denominada de “Los Pasos”, organizada por la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, fundada en 1611, hace un alto para realizar el antiguo y conmovedor “Encuentro” de San Juan con la Madre Dolorosa, a la que realiza una reverencia, en presencia de Jesús Nazareno, en un acto emotivo contemplado todos los años por miles de personas y recientemente considerado de Interés Turístico Internacional.





sábado, 9 de abril de 2022

La Morenica en la calle


Era la Madre del pueblo llano, artesano, humilde; amparo de los enfermos y refugio de pobres y desheredados; en resumen, era el consuelo de la población que residía a extramuros del León milenario, quedando al margen de mitras y purpurados. 
Su desaparición por causas desconocidas, hace que se sustituya entre los siglos XV-XVI por una talla anónima al gusto de la época: una Piedad.

En las tallas conocidas como Pietá (Piedad), la Virgen tiene sobre sus rodillas el cuerpo de Cristo tras su descendimiento de la cruz. La imagen leonesa en madera policromada y de autor anónimo pero de inspiración hispano-flamenca, se representa a María como una mujer muy joven cuyo gesto contraído, triste, desconsolado, que está a punto de comenzar a llorar.

En su regazo el cadáver rígido del Hijo con la cabeza caída hacia atrás y el brazo derecho completamente perpendicular al suelo y que con una acentuada curvatura a partir del tórax que acrecienta el aspecto trágico de la estampa. La pierna izquierda reposa sobre la pierna de María rompiendo así la rigidez del cadáver.

En algunos documentos a partir del XV se la nombra como “Santa María la Nueva” o “del Camino del Mercado” o “Nuestra Señora la Antigua del Camino”. Ahora, para los leoneses es “la Dolorosa”, o como cariñosamente la denominó el que fue compañero y amigo Máximo Cayón Waldaliso: "La Morenica del Mercado”.


No hay duda que La Morenica del Mercado es la imagen que más devoción despierta entre los leoneses. Todo un ritual acompaña su salida a las calles de la ciudad el Viernes de Dolores. El día anterior se la retira del camarín del retablo de la Iglesia del Mercado donde permanece durante todo el año. Para esta especial salida se le cambia el manto isabelino de mediados del siglo XIX por uno de terciopelo de color carmesí que, según cuentan, está confeccionado en la India y que fue donado por una devota de la imagen, siendo las hermanas concepcionistas las encomendadas de conservar este manto durante todo el año en un estado óptimo.

Tras la colocación cuidadosa de este manto de cinco metros de vuelo, se le pone la toca, la corona y las joyas, entre las que destacan unos vistosos pendientes de diamantes regalo de Isabel II y su esposo Francisco de Asís.

La salida de La Morenica el Viernes de Dolores marca el inicio de la Semana Santa de León, que arrastra miles de fieles que la acompañan con velas encendidas y que lentamente se mece al son de las bandas de las tradicionales cofradías leonesas, mientras repican incansables las campanas del Mercado y del cercano Monasterio de las Monjas Benedictinas de Santa María de Carvajal, al pie del tradicional Camino de Santiago.

Nuevamente ayer y despues de estos dos años interminables de pandemia, La Morenica volvió a las callles de León.








martes, 14 de diciembre de 2021

Los diablos del Belén


Se considera a San Francisco de Asís el creador y precursor del Belén, por la representación del mismo que realizó en el año 1223 en la localidad italiana de Greccio, a medio camino entre Asís y Roma.

Cuenta la leyenda que allí, en Greccio, en el valle de Rieti, se produjo la primera representación viviente del nacimiento de Jesús el día de Navidad de 1223. A pesar de que el Papa Inocencio III había prohibido en 1207, solo dieciséis años antes, las teatralizaciones sagradas, Francisco consiguió de su sucesor Honorio III una dispensa para realizar dicha celebración.

Con varios días de antelación hizo preparar en una de las cuevas cercana al monasterio un pesebre con heno y dispuso que se trajera al lugar una mula y un buey. A medianoche acudieron a la cueva para celebrar la misa todos los hermanos franciscanos, además de los vecinos de Greccio y los campesinos de las aldeas vecinas que iluminaron el recinto y sus alrededores con antorchas.

Francisco celebró la misa sobre el pesebre y en la lectura del Evangelio, en el momento que llegó al pasaje: “Gloria a Dios en las alturas, paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”, una luz azul iluminó la cuna y todos pudieron ver a Francisco inclinarse y después incorporarse con un recién nacido en los brazos. El Niño, sonriendo y agitando sus menudos pies, tendió sus brazos y acarició la barba y mejillas de Francisco, mientras este lo alzó gritando: “¡Hermanos, éste es el Salvador del mundo!"


Si bien puede resultar excesivo asegurar que aquella noche de Greccio fue el origen de las representaciones del Nacimiento, sin embargo, está justificado considerar el suceso como el punto de partida de un fenómeno con una difusión posterior extraordinaria en todo el mundo. Los franciscanos, a ejemplo de su fundador, se convirtieron en los pioneros del "Belén" en las iglesias y conventos que abrieron por toda Europa. Por ello, desde 1986, San Francisco de Asís es considerado el patrón universal del belenismo.

No hay duda que a partir de ese acontecimiento en Greccio las representaciones del nacimiento de Jesús en un pesebre de la ciudad de Belén, dieron origen a excepcionales muestras de arte popular principalmente en Italia y España, la cual llevó con su expansión territorial esas manifestaciones a toda Sudamérica.


A través de los años trascurridos desde aquel 1223,  muchos son los personajes incluidos en las representaciones y muchos, también, los que se han modificado para incluir unos simbolismos particulares que podemos considerar como "los significados ocultos de los belenes".


Tradicionalmente, en la representación del Belén figuraba la Virgen María y el niño Jesús. San José, con la vara florida, era representado como un anciano para significar que él no era el padre biológico de Jesús. La Virgen estaba asistida por dos parteras o comadronas que con el tiempo pasaron a ser simples pastoras.

Más tarde se añadieron la mula y el buey. En algunas de las representaciones pictóricas la mula, animal considerado testarudo por excelencia y símbolo del pueblo Judío, se sitúa en segundo plano negando su aliento y calor al Niño. En cambio, el buey, de condición apacible, manso y trabajador, personifica a la Iglesia, apareciendo más cerca del recién nacido y en ocasiones solo.


Los tres Magos simbolizan las tres razas conocidas en la época del Nacimiento. También aluden a las tres edades del hombre y más tarde a los poderosos de la tierra. Los pastores representan a los pobres de la tierra, en cambio el pastor que se despierta al oír al ángel, conocido en la tradición napolitana como "Benino", representa el paso de la inocencia a la edad adulta.

Se podrían enumerar un sin fin de figuras cada una con su especial simbolismo, pero la más curiosa y la que no se encuentra actualmente es el personaje del diablo, que en los siglos XIV - XV estuvo siempre presente en los belenes napolitanos.


La figura del demonio se encontraba muy cerca del portal o la mayoría de las veces, bajo el propio portal, en una cueva o gruta, a veces encadenado, pero siempre mostrando un aspecto horrible. Su presencia en los orígenes de los belenes era para subrayar la victoria del "bien" sobre el "mal".

Sin embargo Manuel Berrocal, divulgador, pintor y escritor, autor del celebre "Los duendes españoles en las leyendas populares", habla de la presencia de dos demonios en las representaciones belenísticas anteriores al siglo XVI. Serían dos pequeños diablos menores llamados Alpiel y Cobolios, que no jugarían el mismo simbolismo descrito anteriormente. Cuenta que estos dos diablos "enamorados" de la belleza del Niño, deciden quedarse en una cueva debajo del portal, con el fin de velar permanentemente por la seguridad y el bienestar de Jesús.

En el s. XVI los franciscanos, en su expansión por Europa, eliminarán definitivamente estas figuras de los belenes por no considerarlas apropiadas, dando así efectividad a la desaparición de estos personajes en la inmensa mayoría de los belenes actuales.






miércoles, 17 de noviembre de 2021

El mundo margarita


Se ha celebrado recientemente en Glasgow la esperada cumbre sobre el clima. El objetivo era instar a los países a endurecer sus planes de recorte de emisiones de efecto invernadero de forma inmediata.

En la declaración final que se ha elaborado, se pretende endurecer los planes de recorte de este tipo de emisiones. Estos son los 5 puntos principales de los acuerdos tomados:

-Se solicita a los países actualizar durante el año 2022, sus metas de reducción de carbono para el año 2030.

- Se insta a los países desarrollados a duplicar los fondos para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse al cambio climático.

- Se hace un llamamiento para que gradualmente se reduzca el uso del carbón como fuente de energía, además de disminuir los subsidios a los combustibles fósiles que sean ineficientes.

- Se requiere la necesidad de aumentar económicamente el apoyo a los países en desarrollo en más 100.000 millones de dólares al año.

-Se establecerá un diálogo para examinar el tema del dinero a cambio del daño que el cambio climático ya ha causado.


Todos los firmantes deberán presentar programas de recortes para la próxima década de sus emisiones para lograr el objetivo de que el incremento de la temperatura en el planeta se estabilice entre los 1,5 y los 2 grados respecto a los niveles preindustriales, ya que los planes de desarrollos actuales llevaría a la Tierra a un calentamiento de entre 2,4 y 2,7 grados.

Esta subida de la temperatura produciría el derretimiento progresivo y rápido de los polos y la subida catastrófica del nivel del mar, de migraciones masivas, de cambios en los ecosistemas que causarían la extinción de múltiples especies terrestres y marítimas y el avance de los desiertos, la acidificación de los océanos y la profusión de fenómenos meteorológicos extremos como constantes y destructivas sequías o inundaciones dramáticas, entre otras calamidades.

Este futuro incierto que trata de corregir la cumbre Glasgow, como antes la de París, me hace recordar la curiosa teoría o Hipótesis de Gaia, que ya tiene más de 50 años, y la posterior simulación conocida como el Mundo Margarita (Daisy World).


Desde nuestros orígenes el hombre ha venerado y rendido culto a la Madre Tierra. Para aquellos primeros pobladores del planeta la Tierra estaba viva, de ella surgía la vida como si de un vientre materno se tratara, del mismo modo que todo lo que volvía a ella adquiría nuevamente vida. La Madre Tierra será Pachamama, Gea o Gaia, nombres de la diosa primigenia que personifica al planeta Tierra en las mitologías de distintos pueblos.


De esta manera, James Lovelock y Lynn Margulis crean en los años 70 del pasado siglo la conocida como Hipótesis de Gaia, que, sucintamente, hace referencia a que se considera la Tierra como un superorganismo compuesto por los seres vivos, los mares, la atmósfera y el suelo. La teoría fue ridiculizada al creer que Lovelock y Margulis consideraban a Gaia como un "ente personificado". Sin embargo, estos dos científicos defendieron a una Gaia "viviente" pero desechando por completo la existencia de un "ser consciente".

Para desmontar las críticas recibidas sobre la imposibilidad de que todos los componentes terrestres regularan el clima sin plena consciencia o sea, sin un plan o previsión meditado, Lovelock ideó un modelo matemático al que bautizó como DaisyWorld ("El mundo margarita"), que se explica breve pero conciso en el video de la UNED.  



En consecuencia, se puede afirmar que la Tierra, Gaia es equiparable a un organismo vivo capaz de autorregularse. Sin embargo, esa autorregulación tiene unos límites que son los que actualmente supera, con su violenta intervención, el ser humano. Cuando los límites se sobrepasan la ordenación resulta imposible y el sistema regulador puede volverse altamente inestable. De esta manera, los mecanismos de tipo estabilizador existente se convierten de repente en generadores de inestabilidad trasformando los resultados en un caos permanente.

Gaia deja así de comportarse como la "buena madre" que fue y se puede convertir en una Gaia enemigaindignada y aterradora, ante la cual, como dice James Lovelock: “nada de lo que hagan los hombre servirá para nada”.




jueves, 30 de septiembre de 2021

Vuelve San Froilán a León

 


Cada año que trascurre, la fiesta de San Froilán se vuelve más popular en la ciudad. Después de la pandemia regresa, con algunos cambios, la tradición, los carros, el Foro u Oferta, el mercado, las avellanas y la morcilla, la música y el baile, las Cantaderas… En una palabra León vuelve a la esencia de su pasado.

El 5 de octubre del año 905 muere en la ciudad de León el obispo Froilán. Después de 1116 años del suceso, se sigue recordando y celebrando su paso e impronta en esta ciudad y en el reino leonés. 


Nace Froilán, según las crónicas, en los arrabales de la localidad de Lugo en el año 833, en el lugar denominado Regueiro dos Hortos, espacio a extramuros de la ciudad ubicado entre la Puerta Miñá y la Puerta del Postigo de la muralla romana, muy cerca de la vieja Catedral en la que, de acuerdo con la tradición, fue bautizado por “padres nobles y piadosos”, que le imponen por nombre Froilán, nombre de origen germano cuya raíz original significa “señor”.

Por ese lugar, que ve nacer y crecer a Froilán, la capital lucense se abre al oeste por la antigua calzada romana XIX del Itinerario de Antonino que, tras vadear el poderoso Miño, lleva a los viajeros hasta la tumba de Santiago, descubierta en el 813.

Posiblemente Froilán los vio pasar y habló con ellos, descubriendo que su peregrinaje pretendía la búsqueda del aprendizaje de las bases y fundamentos del conocimiento humano, y que seguían aquella ruta atávica marcada desde la noche de los tiempos. Aquella ruta se mantuvo imperturbable a pesar de las invasiones, al poder y la fuerza de nuevas culturas y a la intolerancia de las distintas religiones imperantes a lo largo de los siglos.

Sobre aquel lugar del camino, Froilán vivirá sus primeros años; pero no serán aquellos peregrinos quienes influirán en el ánimo del joven, será el ascendente de la cercana Catedral, la que intervendrá en su educación y formación gracias a la escuela que los canónigos mantenían en el templo. Sin embargo, no hay que olvidar la existencia de cronistas que aseguran que fue educado por su madre, elevada posteriormente a los altares (Santa Froila), dedicándose desde muy temprana edad al estudio de los asuntos sagrados. Según atestiguan, ya desde niño, “gustaba de amor al retiro, soledad y oración”. Hay también quién afirma que, “su cultura, litúrgica y patrística, que era mucha, la adquirió por su cuenta”.

Eran tiempos de reformas. Alfonso II, desde su sede regia instalada en Oviedo, restauraba en su corte la tradición visigótica. Asimismo, el propio monarca, junto con nobles y obispos, promovían vivamente la renovación monástica del nuevo reino que había quedado asolada por la invasión islámica. Froilán que, según se cuenta en aquellos años, “temía a Dios y elevaba su corazón a las regiones altas para contemplar al Señor; miraba siempre para las cosas humildes y, lleno de fe y de buenas obras, andaba por los caminos de la virtud, como buen negociante de los caminos de Dios”, se imbuye en esa nueva corriente y con 18 años abandona padres, casa y ciudad, para dirigirse al corazón del Reino, a las montañas leonesas, con el fin de vivir en soledad, pero también de predicar a las gentes: “de su boca emanaban las maravillas del Señor”.

Su primer retiro será en la conocida Gruta de Ruitelán, al oeste de la provincia, en la zona de Valcárcel. De allí se traslada a las montañas del Curueño, donde coincide con Atilano, presbítero aragonés, decidiendo ambos proseguir su vida ermitaña en la Gruta de Valdorria. La fama de hombres santos, llega hasta el obispo de León que les pide que funden un monasterio bajo la Regla de San Benito; el lugar escogido será Valdecésar.

Tras la Batalla de la Polvorosa en el 878, que condena a los musulmanes al sur del Duero y devuelve la tranquilidad y seguridad a las riberas del Esla y Órbigo, Alfonso III hace llamar a Froilán para que contribuya en la repoblación y cristianización de la zona. Froilán fundará el Monasterio de Tábara, que será uno de los más importantes monasterios benedictinos de la Edad Media, especialmente famoso por su scriptorium y sus admirados beatos: Morgan, Tábara y Gerona.

En el año 900 fallece el Obispo Vicente de León y monarca y pueblo leonés coinciden en solicitar a Froilán que ocupe la Diócesis de la capital del Reino. Froilán será ordenado sacerdote y consagrado obispo de León el día de Pentecostés del año 900.

Durante su larga vida como eremita, evangelizador, fundador y obispo en tierras del Reino de León, no hay constancia de su regreso a Lugo. Sin embargo, el nacimiento de Froilán en la ciudad gallega, hará que, con el tiempo y el prestigio del Santo, las autoridades lucenses promocionen y divulguen entre el pueblo su devoción. El fervor popular, conducirá a la Diócesis de Lugo 900 años después de su muerte, en 1.605, a declararle Patrón de la ciudad. En 1.614, tras la petición del Ayuntamiento de Lugo, se enviarán desde León a la ciudad gallega algunas reliquias del Santo Patrón, para su exposición y adoración por los lucenses.


Pero es en León donde realmente se conmemora la festividad de San Froilán. Desde hace siglos se celebra la que es, sin duda, la más importante de las romerías de la provincia que el Santo "comparte" con la fiesta de La Virgen del Camino, y que es conocida como la "La Romería de San Froilán" : 5 de octubre de cada año.

¿Porqué esta celebración conjunta? Julio de Prado cree que el motivo fueron las epidemias, calamidades y las brutales sequías que se produjeron durante los ss. XVI y XVII, originando rogativas y procesiones conjuntas de La Virgen del Camino y el Arca de las Reliquias de San Froilán.

La gran afluencia de fieles a la famosa Romería procedentes de todos los pueblos leoneses, pero también de otras provincias, sobre todo desde Asturias, hizo que la fiesta religiosa sea también una fiesta de convivencia, que se acompañaba con tradicionales comidas-meriendas, principalmente de tortilla que se regada con abundante vino de la tierra, degustándose en grupos de parientes, amigos o vecinos en la explanada del Santuario de la Virgen. Templo (desde marzo de 2009, Basílica), que a lo largo de siglo y medio ha sufrido profundas trasformaciones. La música y los bailes de la región leonesa no podían faltar en la Romería: dulzaina, tamboril, gaita y cantos autóctonos de los distintos pueblos de la provincia, amenizaban aquellas horas de asueto tras los actos religiosos.

Pasando el tiempo, surgen nuevas tradiciones como el "desfile de carros". Al mencionado "carro de la Virgen" que se trasladaba desde la ciudad de León al Santuario (6 km.), se le unieron los carros de los pueblos de los alrededores, que se engalanaban extraordinariamente para rivalizar entre ellos en colorido y originalidad.

En la actualidad los "carros" ya no se acercan al Santuario de la Virgen del Camino y, únicamente, desfilan por la ciudad, que cada vez va tomando más protagonismo en la Romería, programándose más actividades lúdicas: exposiciones de artesanía, mercados, festival de órgano, teatro, corros de lucha leonesa, concentración de pendones, la pugna dialéctica del Foro u Oferta y las Cantaderas (tradiciones de las que hablaremos en otra entrada), etc.

El fervor popular por aquel obispo y Santo leonés de hace más de 1000 años ha perdido fuerza. Sin embargo, San Froilán está presente estos días en las calles leonesas, si bien su fiesta ha tomado otro cariz, convirtiéndose en una festividad en la que se recuerda al Santo a través de espectáculos y "puchero": rosquillas, chorizo, avellanas, picadillo y la espectacular morcilla leonesa, pleitean con las celebraciones religiosas.


- Cartel Fiestas de San Froilán 2021
- Puerta lateral del Santuario de la Virgen del Camino. Obra de José María Subirach. 
- Monumento en Regueiro dos Hortos (Lugo).
- Impronta sigilar del sudario de San Froilán del obispo de León J. Albertino que autentificaba los restos del Santo, s, XII. 
- Imagen de San Froilán, obra del platero Rebollo, s, XVIII. Catedral de Sta. María de León. 
- Arca de madera y plata. Contiene los restos de San Froilán. Altar Mayor Catedral de Sta. María, León.
- Morcilla tradicional leonesa.
- Para conocer más: "Siguiendo las Huellas de San Froilán" , Julio de Prado. Edit. S. Esteban, 1994. Salamanca.




sábado, 11 de septiembre de 2021

Diada: una permanente farsa

 

La historia de la elección del 11 de septiembre como fecha de la diada de los catalanes se remonta al año 1886 cuando varias entidades catalanistas organizaron una misa en memoria de los caídos en el sitio de Barcelona al final de la Guerra de Sucesión española. Como podemos ver, la “invención” de turno comienza 172 años después de que las tropas de Felipe V pongan fin a la Guerra de Sucesión, NO SECESIÓN como permanentemente la denominan los catalufos


Dice Pío Moa que catalufo es un término despectivo que se viene aplicando desde hace ya tiempo no a los catalanes, sino a los nacionalistas. Señala que, para apreciar la diferencia entre catalanes y catalufos, basta decir que los catalanes convirtieron a Barcelona en el primer emporio industrial de España. Lo hicieron gracias, para empezar, a su renacido espíritu de empresa, pero también al conjunto del mercado español y a la protección –por lo demás excesiva–, de Madrid, que veía en Barcelona y en Bilbao dos focos económicos fundamentales para el país. 

La simbiosis entre Cataluña y las demás regiones era evidente, y así lo sentían los catalanes. Pero los catalufos no. Para ellos la industria barcelonesa probaba la diferencia esencial, racial, con el resto (su propaganda cultivó la idea ridícula de ser una raza aparte y superior). Dejaban a Cataluña, por tanto, dos opciones: separarse del resto de la inferior España o dominarla mediante un imperialismo extravagante, que finalmente se contentaría con los “países catalanes" (¿eso qué es?).

Pero volvamos a el motivo de la diada. La verdad sobre aquel 11 de septiembre realmente es otra. Fue la oligarquía soberbia, ambiciosa e ignorante de Barcelona la que decidió entrar en la guerra únicamente para conseguir beneficios territoriales y económicos (¿os suena?). 

Gracias a la decisión de sus “dirigentes”, Cataluña fue arrasada y convertida en un campo de batalla durante 10 años, simplemente con la esperanza de poder conseguir para su único beneficio alguna merced en el caso de que triunfara el pretendiente austriaco. En la actualidad, los herederos de aquella fatal decisión, niegan los hechos ocurridos y lo trasforman en su fiesta nacional, invalidando y trasmutando la verdad del suceso. 


Aquella fue una guerra de Sucesión donde los vencedores borbónicos tenían catalanes en sus filas y los defensores de Barcelona luchaban por “nosotros y por toda la nación española” . Según el manifiesto leído al pueblo barcelonés en aquellos trágicos días, se trataba de: “salvar la libertad del Principado y de toda España; evitar la esclavitud que espera a los catalanes y al resto de españoles bajo el dominio francés; derramar la sangre gloriosamente por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España” (Todo esto, por supuesto, se omite por los catalufos). 

El escritor escocés J.M. Barrie autor de la conocida novela de fantasía titulada Peter Pan, describe en ella una isla ilusoria donde se asienta un país donde ocurren permanentes aventuras, y viven en diversión permanente, sin leyes establecidas, ni normas ni responsabilidades. Es el país de Neverlan, de Nunca Jamás, es el país Catalán. Es el país donde habitan los catalufos. Allí todo es mentira e invento, pura fantasía: himno, dialecto, folclore, historia, arte, arquitectura, historia y, por supuesto, diada.