domingo, 5 de junio de 2011

Valle del Fasgarón


1 Valle Fasgaron 2
Con la primavera en todo su apogeo, el pasado sábado 21 de mayo fue el día elegido por Andarines para realizar una nueva ruta por otro de los desconocidos y sorprendentes paisajes de la montaña de esta provincia: el Valle del Fasgarón, en la comarca de Omaña.




"Canto a la Luna". Antonin Dvorak

En el año 2005, la UNESCO declaró varios espacios de la provincia de León como Reserva de la Biosfera. Entre ellos figura el denominado como Valles de Omaña y Luna, hacía el noroeste, que junto a otros conformará en un futuro la denominada Gran Reserva de la Biosfera Cantábrica.
Panorama 1
Aunque la prestigiosa declaración tiene una validez tan sólo por diez años, el objetivo que pretende el Organismo Internacional otorgando el reconocimiento, es velar y preservar los valores biológicos y ecológicos, así como los culturales y humanos, de ciertos puntos o lugares del planeta que destacan por su belleza, riqueza y biodiversidad, llamando la atención de sus habitantes o visitantes y, en especial, de las distintas Administraciones, para que realicen los esfuerzos necesarios con el fin de mantener por más tiempo esa denominación. De esta manera, la UNESCO impulsa la dedicación y protección del entorno paisajístico y geológico, pero también de las abundantes especies autóctonas omañesas de flora y fauna, sin olvidarse de la salvaguarda del entorno humano y etnográfico.
Panorama -1
La comarca leonesa de Omaña figura también como Zona de Especial Protección para las Aves (Z.E.P.A) y se incluye en los Lugares de Importancia Comunitaria (L.I.C.), pertenecientes ambos a la Red de Espacios Naturales de la Unión Europea (Red Natura 2000 - Red ecológica europea de áreas de conservación de la biodiversidad), por su altísimo valor natural y paisajístico.
Panorama 2
Como ya se ha comentado en otra entrada anterior, el río Omaña conforma la comarca a lo largo de un extenso valle longitudinal bordeado por una sucesión de suaves y hermosos valles laterales, trazados por los numerosos arroyos que bajan desde las montañas que, en algunos lugares, superan los 2000 metros de altitud. Uno de estos valles situados al NO, de origen glacial, con un perfil claro urogallo-cantabrico en forma de U y trazado por el Arroyo Fasgarón, será el elegido para realizar la ruta, debido principalmente a la presencia de un impresionante bosque de abedules que se extiende por la zona de umbría.
La lenta pero continua despoblación de la comarca durante el siglo XX, ha supuesto un importante deterioro económico y la desaparición, casi por completo, de las tierras de labor. Sin embargo, esta situación ha permitido una espectacular recuperación del medio natural, que ha vuelto a ser ocupado por el monte bajo y el arbolado autóctono: robledades, alisios, fresnos y abedules. Éste último, es protagonista de bellísimos paños forestales, denominados abedulares, de los que hablaremos más adelante y que llegan a cobijar las últimas parejas de urogallos de la zona, fuera de las reservas establecidas.
Mapa
La ruta la iniciamos en el Puerto de la Magdalena (LE-493 de la Magdalena a Villablino), a 1434 metros de altura y a 80 km. de León, paso natural que serpentPanorama 3ea y se abre entre las pequeñas sierras de Las Matas y Vidulina. En la carretera se pueden observar las antiguas y originales miras, mojones o hitos, que señalaban y señalan la dirección de la calzada y la altura de la nieve, tan abundante en el invierno. De forma redondeada y terminados en punta, constan de cuatro cuerpos construidos en piedra tallada y se hayan situados a la derecha de la carretera (dirección Villablino), no dejando de asombrar por su altura y robustez, a los conductores que discurren por este puerto. Su imagen es tan singular, que forman parte del escudo municipal de Murias de Paredes, Ayuntamiento que se encuentran a escasos kilómetros.
Con una mañana espléndida, ideal para acudir a la montaña, desde el Puerto de la Magdalena iniciamos el camino por una ancha pista forestal que parte hacia el oeste y que nos llevará a la entrada del estrecho Valle del Fasgarón. A nuestra derecha la vertiente de solana, donde afloran en altura las calizas entre los pastos y en la que conseguimos ver, a lo lejos, una pareja de rebecos trepando por las estrechas canales de los riscos. En algunos lugares las retamas ocupan el espacio de la pradera dejando notar su incipiente y brillante floración amarilla, que a veces se combina con el color malva de las urces.
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En el fondo del valle, los terrenos de pasto divididos por los muros de piedra secos indicativos de la propiedad, y el arroyo Fasgarón, que no desemboca en otro cauce, sino que desaparece en la hondonada denominada Las Fornias, cerca del Puerto de la Magadalena, paraje donde todavía se pueden observar las ruinas de una ermita prerrománica.
La importancia de los muros secos en la zona ha sido significativa, utilizándose tradicionalmente para deslindar y diferenciar la propiedad de los terrenos. El propio Ayuntamiento, Murias de Paredes, es un topónimo que hace mención a ello. Muria tiene un significado en latín tardío, que podría traducirse como: “montón de piedras para deslindar o amojonar”. Por lo que el significado de la denominación del pueblo sería: “conjunto de piedras para hacer cerramientos o paredes”, o “paredes compuestas por un conjunto de piedras para realizar cerramientos”.
Muros
La pista transcurre por la parte baja de la vertiente de umbría, cerca del arroyo, que se alimenta multitud de regatos que bajan impetuosos desde el alto de la ladera contribuyendo a aumentar su caudal. En algunos lugares el agua se desboca y nos seduce con el rumor que origina alguna pequeña cascada formada al sortear las rocas que se interponen en su curso. A su alrededor, la típica vegetación de ribera: alisos, sauces, salgueros, fresnos, etc., que, en varios puntos, lo ocultan.
ParadaSegún nos adentramos en el valle, la vegetación aumenta a lo largo del camino, dejando ver alguna blanca y brillante roca de cuarcita. Urces y retamas ocupan sus límites, pero también frondosos servales, todavía aún con su espléndida floración blanca de primavera.
El desnivel es muy suave, apenas 150 metros desde el inicio, hasta llegar al manantial de las Llampas, donde se origina el curso del arroyo. Allí el camino desaparece y hay que continuar por la escalonada pradera hasta llegar a la cabaña de Fasgarón, un refugio derruido de pastores que se encuentra ya a 1600 metros de altura. Tras un breve descanso junto a los arruinados muros del cobertizo, continuamos en línea recta hasta la collada Mozquetina, a 1812 metros. Una subida dura y pronunciada que, en escasa distancia, salva un desnivel de más de 150 metros.
Panorama 5
La vista desde la collada, que nos recibe con nubes y un fuerte viento, se muestra impresionante. Miremos donde miremos, nuestra vista tropieza con lomas, cerros y montañas redondeadas, como ejemplo de un paisaje muy antiguo formado durantTambarone la orogénesis hercínica, que generó la mayoría de las elevaciones del noroeste peninsular: al este, el serpenteante valle por el que hemos ascendido; al oeste, los 2000 metros de La Peñona y los más de 2100 de las dos cumbres del Tambarón, que ocultan las primeras estribaciones del Bierzo. El Nevadín y Peña Grande, más alejados y también con más de 2000 metros de altura, se encuentran hacia el norte, en dirección a la localidad de Villablino, ya en la comarca de Laciana.
Continuamos unos metros en dirección sur para alcanzar la cota másPanorama buitre alta de la marcha: Peña Negra de 1890 metros. Desde allí se tiene una panorámica admirable de la zona sureste, con el valle del río Omaña y dos localidades asentadas en el mismo: Murias de Paredes y, más alejada, Senra.
En Peña Negra descubrimos los restos de un buitre leonado, posiblemente víctima de la ingesta de carroña envenenada. El buitre leonado, perfectamente diferenciado de su pariente negro por su plumaje marrón claro, es el ave carroñera más abundante en España en donde se encuentra el 95% de la población europea. Aunque estuvo en peligro de extinción, actualmente es una especie felizmente recuperada en la Península. No ocurre lo mismo con otros ejemplares de la fauna omañesa: el alimoche, el desmán ibérico y el urogallo cantábrico están en riesgo de desaparecer, y en un peligro crítico el oso pardo.
Iniciamos el regreso por la pendiente que desde Peña Negra desciende hacia el valle. El objetivo es volver al Puerto de la Magdalena, el lugar de salida, pero cruzando el abedular del Fasgarón, que ocupa toda la ladera norte del valle del mismo nombre (ver fotografía cabecera), además de su cara NE que se abre al propio Puerto y gira hacia el sur en dirección a la localidad de Montrondo. Al inicio del descenso descubrimos los prPanorama 8imeros capilotes de la ruta y también la pequeña genciana de primavera, con sus características florecitas azules de cinco pétalos.
Se asegura que en la Omaña Alta, concretamente en el municipio de Murias de Paredes, se encuentra la más importante y creciente masa forestal de abedules de la Península. Aunque existen otras de menores dimensiones dispersas por todo el territorio municipal, las principales se agrupan en siete bosques: Vivero, Montrondo, Murias Hermas, Fasgarejo, Fasgar-Vegapujín, Campo de Santiago y Fasgarón.
Panorama murias
En España no es habitual encontrar específicamente bosques de abedules. Lo normal, es que formen parte de hayedos o robledales, o contribuyan a la formación de bosques mixtos. Sin embargo, en esta zona leonesa, el abedul se trasforma en especie dominante formando singulares abedulares y asociándose únicamente con servales. ¿Cuál es el motivo de esta expansión? Los espacios abiertos de montaña abandonados por la ganadería, lenta pero inexorablemente desde la mitad del siglo pasado, han sido aprovechados por el abedul, un árbol poco exigente con la calidad del suelo que se adapta perfectamente a las zonas húmedas, soporta temperaturas muy bajas, es resistente a las plagas y de germinación fácil.
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Después de descender algunos metros, penetramos lentamente en el bosque a través del estrecho sendero que lo atraviesa. La masa forestal, a medida que avanzamos, se va haciendo más tupida, prevaleciendo los servales hacia la zona del valle. En dirección a lo alto de la ladera, abedules jóvenes con su corteza blanca, plateada, cenicLiquenesienta, con sus ramas pendulares de las que todavía cuelgan sus primeras y alargadas floraciones verde-amarillentas. La mayoría de ellos están cubiertos de “barba de capuchino” (usnea), liquen que se mantendrá activo mientras exista humedad y que quedará latente durante el verano. Curiosamente, este tipo de líquenes pueden vivir hasta 1000 años y, ante lo que muchos creen, no daña ni perjudica a los árboles, ya que consigue los nutrientes directamente del aire.
El silencio se impone, y un suave viento trasforma el abedular en un paisaje de fantasía, cambiando de color al mecer las todavía escasas hojas de estos árboles que poseen dos tonalidades verdosas distintas en el haz y envés. La belleza del abedul no pasó inadvertida paABEDULra los primeros cristianos que le hicieron "crecer" en la entrada del Paraíso, pero ya desde la antigüedad era considerado árbol sagrado. No fue por su gran versatilidad y uso como podría creerse, sino porque representa el símbolo de la renovación, de la resurrección, al ser el primero de todos los árboles en el que brotan las nuevas hojas. También se le conocía antiguamente como el “árbol de la sabiduría”, y no precisamente por la obtención de papel de su corteza, sino porque sus terribles ramas se empleaban a modo de látigo o vergajo por los maestros o preceptores contra la vagancia de algunos alumnos.
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A este empleo de las ramas de abedul como excelente fusta no fue ajena la Inquisición, que flagelaba con ellas a los delincuentes considerados culpables de delitos menores. Era habitual, además, que los inquisidores llevaran una vara de abedul, a modo de látigo, cuando paseaban por la ciudad o visitaban algún pueblo, por lo que el árbol llegó a identificarse con el Santo Oficio.
Abedular Aunque el bosque se va cerrando según avanzamos por la estrecha senda, que es atravesada a cada trecho por pequeños torrentes, la sombra resulta poco densa permitiendo el paso de la luz y, como consecuencia, la reproducción de otras especies arbustivas. Encontramos piornos, retamas y brezos, pero también arándanos y gencianas (aún si florecer).
De los primeros abedules jóvenes con corteza plateada y lisa, vamos tropezando, según nos acercamos al centro del abedular, con ejemplares más antiguos en los que la corteza tiende a agrietarse formando grandes estrías y surcos negruzcos. Más adelante, aparecen los grandes ejemplares con sus troncos hendidos y retorcidos en formas caprichosas, verdaderos ejemplos vivientes de los dibujos de cuentos e historias que nos hablan de las moradas de los mágicos pobladores del bosque: hadas, ninfas, elfos, etc... Y es que, aunque no tengan la misma “popularidad”, hemos podido comprobar que el bosque de abedules no tiene nada que envidiar en belleza a la que disfrutan los hayedos y robledales. Hay que venir a Omaña para comprobarlo y disfrutar del espectáculo que aquí ofrece la naturaleza mediante estos enormes y coloridos bosques.
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Sin terminar de cruzar por completo el abelular (170 ha / aproximadamente 3000 m. de largo x 600 m. de ancho), un último descanso al lado de una monumental fuente de mediados del pasado siglo con un gran abrevadero, que posee la siguiente inscripción “Distrito forestal de León”. Descendemos para alcanzar la pista forestal que nos llevará de nuevo hasta el Puerto de la Magdalena, al que llegaremos habiendo recorrido aproximadamente 14 km. desde la salida. Una vez allí, nos dirigimos por carretera a la localidad de Pandorado, donde después de unas “medicinales” cañas, recuperamos fuerzas en el aconsejable “Mesón Resthy” gracias a unas patatas con congrio y almejas, un exquisito cabrito asado y unos generosos y originales postres caseros.
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La belleza de la ruta, nos hace especular con una próxima visita en el otoño al abedular del Fasgarón. En esa época del año, mil matices cargarán el aire de una gran riqueza cromática, en donde predominará el color dorado de las hojas de los abedules, junto la roja explosión de los frutos del serval del cazador creando, seguramente, un paisaje aún más mágico y sorprendente del que acabamos de disfrutar. Si es así, lo contaremos.

- Información: (http://es.wikipedia.org/wiki/abedul).
- YouTube: "Canto a la Luna". Antonin Dvorak . Gioiellidellamusica.
- Valle del Fasgarón desde collada Mozquetina. A la derecha abedular del Fasgarón.
- Urugallo.
- Mapa ruta. En morado el regreso.
- Mira en el Puerto de la Magdalena. Escudo de Murias de Paredes.
- Vista de la entrada del valle. Portillo en la pista forestal.
- Subida a la Mozquetina. Muros de piedra.
- Descanso cabaña Fasgarón.
- Las dos cumbres de Tambarón (Tetas de Omaña).
- Buitre leonado.
- Capilote y genciana de primavera.
- Vista desde Mozquetina: Murias y Senra.
- "Barba de capuchino" en los abedules.
- Abedules jóvenes.
- Abedular.
- Fasgarón: viejos abedules.
- Cabrito al horno. Mesón Resthy de Pandorado.
- Fotos: Javi, Coca, Mar, Jacinto y Paco.




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domingo, 1 de mayo de 2011

Boda real y fístula anal


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Estos días no ha dejado de sonar el "Dios salve a la Reina" ("God save the Queen"), himno nacional del Reino Unido y sus colonias, así como himno de la familia real británica y de las naciones que reconocen al monarca británico como jefe de estado, y aGeorg_Friedrich_Handell que se le conoce también como "himno anal".

Los antecedentes de esta pieza musical son muy interesantes y curiosos. Parece que fue Händel, músico alemán nacionalizado inglés, quién adaptó una anterior composición francesa de Jean-Baptiste Lully ("Grand Dieu sauve le Roi") y la "vendió" a la monarquía hannoveriana como himno real. Recordar que la casa alemana de Hannover (casa nobiliaria establecida en Suabia), es la dinastía reinante en Gran Bretaña desde 1714.

Los orígenes franceses no son discutibles. En el museo de Versailles existe un reloj que se remonta a mediados del siglo XVIII, cuyo carillón ejecuta una melodía prácticamente idéntica a la del "God save the King". Del mismo modo, en un documento fecJean Baptiste de Lullyhado en 1719 conservado en el Ayuntamiento de Saint Cyr sur Mer, en el sur de Francia, se menciona que la pieza musical en cuestión es un motete antiguo del reinado de Luis XIV (1638-1715), compuesta por Jean-Baptiste Lully, quien la habría escrito para celebrar el restablecimiento del monarca francés, titulándola: "Grand Dieu sauve le Roi". La melodía llegó a ser el himno de la monarquía francesa hasta la Revolución.

Jean-Baptiste Lully (1632-1687) músico de origen italiano, revolucionó la música en Francia y se le considera el compositor que introdujo la ópera en el país galo. Se hizo prácticamente con el monopolio de las artes musicales en Francia y explotó la grandeza y la teatralidad de la corte de Luis XIV. En colaboración con el escritor francés Molière compuso una serie de ballets cómicos como Les fâcheux (1661), Matrimonio a la fuerza (1665) y El burgués gentilhombre (1670).

Jean-Léon_Gérôme_-_Louis_XIV_and_Moliere

¿Cuál fue la enfermedad de Luis XIV que dio lugar a la célebre melodía? Parece ser que sobre el año 1685 el rey no podía seguir sus actividades diarias. Según cuentan, estaba molesto y dolorido por "un tumor que le había salido en el trasero". Le dolía permanentemente y sufría al sentarse y al andar. El sufrimiento era tan insoportable, que se considera que hubo un antes y después en su vida y reinado, lo que supone que la fístula de Luis XIV pudo, de alguna manera, condicionar la historia de Europa.

Toda la corte estaba pendiente del estado diario del "real culo". Se le modificó la alimentación, se aplicaron todo tipo de tratamientos, ungüentos y cataplasmas, se recomendaron aguas y baños, ... hasta que no hubo más remedio que pensar en una peligrosa solución en aquellos momentos: la cirugía.

Luis_XIV

El cirujano real, Charles Félix de Tassy, no había operado en su vida una fístula, pero encontró la forma de adquirir experiencia rápidamente. Solicitó que viajaran a París todos los enfermos que padecieran el mismo mal. De esta manera, comenzó a operar fístulas e ideó, con la práctica adquirida, un bisturí especial de plata que se denominó desde entonces bisturí real.

El día 8 de noviembre de 1686, a las ocho de la mañana, el rey fue despertado. Preguntó si estaba todo listo y se arrodilló a rezar a los pies de su cama. Volvió al Lecho y le dijo a el cirujano que no ahorrara cortes y le tratara como al último súbdito del reino. El monarca se colocó al borde de la cama con un almohadón debajo del vientre y Charles de Tassy inició la intervención. Procedió a separar mediante una incisión radical todos los tejidos situados entre la fístula, creando de esta forma una amplia y fresca superficie de herida que, posteriormente, cicatrizaría sin problemas.

Un gran cirujano fue Charles Francois Felix La intervención del cirujano Tassy fue un éxito. El rey pudo reanudar con relativa normalidad su actividad y aquella misma tarde, después de comer, asistió a un consejo. Sin embargo, la convalecencia fue larga y se alargó hasta finales del mes de diciembre de aquel año, en el que oficialmente se anunció la curación total.

Tras el feliz desenlace y como era costumbre, se oficiaron y cantaron cientos de Te Deum en las iglesias de toda Francia para agradecer al Creador la curación del más alto de los mortales: el Rey Sol. Jean-Baptiste Lylly organizó el suyo en la iglesia de los Padres Bernardos de la calle San Honorato de París. Eligió el Te Deum preferido del monarca, composición que había realizado años atrás para el bautizo de su propio hijo, que había sido apadrinado por el propio rey. En aquella composición incluyó el famoso motete titulado: "Grand Dieu sauve le roi".



Desde aquel momento, el fragmento musical ha recorrido Europa y el mundo: Francia, Inglaterra, Rusia, Noruega, Canada, Lichestein, etc. La fístula anal de Luis XIV está presente, mediante su melodía, en múltiples actos y celebraciones y, como no podía ser menos, ha sido también protagonista este fin de semana en la magna celebración de la boda real británica.


BODA_REAL_KATE


- Boda Real. Balcón palacio de Buckingham.
- Georg Friedrich Händel. Gemälde von Thomas Hudson.
- Jean-Baptiste Lully. Pierre Mingnar.
- Luis XIV y Moliere. Jean Léon Géerôme.
- Luis XIV. Hyacinthe Rigaud.
- Retrato de Charles F. de Tassy. Cirujano real.
- YouTube: ZekiSWE - "God Save - 1686 - 1745 - 1795 - 1830".
- Insólito. Balcón palacio de Buckingham.

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sábado, 23 de abril de 2011

Cristo de los Balderas

crucificados

En el siglo IX, Ramiro I restauró un antiguo templo a extramuros de la ciudad bajo la advocación de San Marcelo, centurión romano que en el año 298 dC. y durante la celebración del aniversario del Emperador Maximiano, se negó a realizar sacrificios a los dioses e hizo pública su fe cristiana, proclamando que solo adoraría al verdadero Dios. La iglesia se eleva en el mismo lugar en el que, según la tradición, Marcelo realizó su declaración o “confessio”. A pesar de la destrucción de finales del siglo X por parte de Almanzor y los múltiples avatares del templo a lo largo de los siglos, aún hoy la podemos contemplar en su emplazamiento originario, en el centro de León.

"Condenado y crucificado" -La Pasión según San Juan-. J. S. Bach.

La iglesia de San Marcelo sigue siendo un referente en la ciudad, pero no sobresale por su calidad constructiva ni estética ni tampoco por sus tesoros artísticos, pero posee una historia que, como hemos visto, alcanza desde finales del Imperio Romano a la actualidad. No obstante, cuenta una obra excepcional y muy apreciada por los fieles leoneses: el Cristo de la Agonía, más conocido por el Cristo de los Balderas.

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A comienzos del siglo XVII, la familia Balderas, Antonio de Balderas y su esposa María Flórez, encargaron y costearon para instalar en la pequeña capilla situada en el lado de la Epístola, un Crucificado. El artista elegido fue el conocido Gregorio Fernández y las condiciones para el trabajo escuetas: “Una obra bien acabada, con mucho arte, con dientes de marfil y uñas postizas en los pies”.

El escultor gallego realizó una obra extraordinaria. Posiblemente sea el mejor crucificado de este artista y el que cuenta coSAM_1103 2n un mejor acabado: majestuoso, con una apariencia sobria y serena, un tratamiento anatómico refinado y contenido en el gesto; sosegada expresión en el rostro, con la vista caída, la frente limpia de arrugas y la boca con un realismo asombroso. El Cristo de la Agonía o de los Balderas, posee una serenidad y belleza plástica admirable, entre las imágenes que ofrecen los crucificados.

Hace unos años, la cadena BBC logró irritar a los cristianos ingleses más tradicionalistas, al alterar la representación clásica de la crucifixión de Cristo en una serie televisiva. En esta serie (“La Pasión”), se ofrecía la imagen de Jesucristo crucificado con los brazos en alto y clavados en la cruz por el antebrazo (no las manos o las muñecas). Las piernas muy flexionadas, con los pies clavados individualmente en una ménsula, que se sitúa mucho más alta de lo que es acostumbrado en las representaciones.

Ante las acusaciones de medios próximos a la ortodoxia cristiana de “reinventar” la narración bíblica tratando de engañar a los creyentes, los responsables de la serie alegaron que se tomó como referencia el descubrimiento en 1968 de los restos de un joven crucificado en las cercanías de Jerusalén. Es el único halnformacrux 4lazgo arqueológico de este tipo, y presenta la misma posición de crucifixión que se reproduce en la serie, fundamentado además, que los romanos crucificaban a los condenados de distintas formas y esta manera era una de las más extendidas y eficaces.

Según esto, y en contra de las múltiples representaciones pictóricas a través e los siglos, la cruz no sería muy alta, los pies del reo se encontrarían a tan solo a medio metro del suelo, principalmente debido a que la cruz se colocaba en su posición vertical con el condenado ya inmovilizado sobre ella. Los verdugos que se encargaban de levantar la cruz lo harían por medio de cuerdas, con su propia fuerza, resultando muy complicado elevar una cruz de gran altura.

La crucifixión es una práctica de tortura y ejecución muy antigua. Fue utilizada por numerosas civilizaciones: asirios, fenicios, persas, griegos, macedonios, cartagineses, romanos y hasta los japoneCapturar-2ses de la era Mejii (segunda mitad del XIX). Por encima de todo, fue un castigo destinado a la humillación pública, exponiendo al reo a una dolorosísima tortura a la vista de todos.

Es probable que fueran los asirios los que iniciaron esta tortura y de allí pasó a los persas. En el s. IV aC., Alejandro Magno lo aplicó en su invasión hacia el este y se cree que ejecutó de esta manera a más de 2000 supervivientes de la ciudad fenicia de Tiro, es más, se asegura que mandó crucificar al médico que no logró curar a su amigo Hefestión, como también a su historiador y biógrafo oficial Calístenes, por no estar de acuerdo en que Alejandro adoptara costumbres persas.

Fenicios, griegos, macedonios y cartagineses, como ya hemos dicho, la aplicaron asiduamente, sin embargo, la crucifixión estaba prohibida en la ley antigua judía. PerNikolai Ge La Crucifixión 2o sin duda, fue Roma quien difundió por todo el Mediterráneo este tipo de tortura.

Conocemos importantes y cruentos episodios de Roma. Célebre fue la condena del cónsul Marco Licino Craso, cuando hizo crucificar a lo largo de la Vía Apia a más de 6000 de los esclavos de Espartaco, suceso que, al parecer, duró varias semanas. Flavio Josefo relata como Tito crucificó a centenares de rebeldes judíos en Jerusalén en las paredes y murallas de la ciudad, ante la falta de madera en el lugar.

La muerte del crucificado solía producirse por asfixia, hambre, insolación, etc. Pero la intención era que el condenado muriera debido a la fiebre y a la sed, por lo que podría tardar en de 2 a 6 días en morir por deshidratación, siempre y cuando no le fuera suministrada agua en pequeñas cantidades para alargar el sufrimiento, o con anterioridad sufriera un castigo previo (como la flagelación) que pudiera acelerar el desenlace. Todas las fuentes antiguas hablan de que el suplicio podía durar días, a menos que el condenado fuera rematado de forma más o menos cruenta.

Los romanos despreciaban esta humillante tortura que era destinada únicamente a los peores criminales. Un condenado que pudiese mostrar el “civis romanus sum”, la prueba de ser ciudadano romano, podía optar por el “privilegio” de la decapitación, evitando la agonía de la crucifixión. De no poder demostrar su ciudadanía, al condenado se le ataba y cargaba con el tronco llamado “patibulum”, de aproximadamente 2 metros y 40 kg., hasta el lugar de ejecución. No se cortaban ni images (1)lijaban los maderos, ya que era una herramienta de muerte considerada maldita, siendo, la mayoría de las veces, quemada tras la ejecución debido a la superstición popular.

Una vez en el lugar, el patibulum se fijaba al stipes (parte vertical). El reo era desnudado, clavado y seguidamente se izaba. Los dos troncos podían adoptar la forma de cruz latina clásica (“crux immissa”). En ocasiones se utilizaba solo una estaca vertical, denominada en latín “crux simplex” o “palus”, resultando la manera más sencilla de tortura, o dos maderos unidos en la parte superior formando una T, era la “crux commissa”.

El cuerpo humano en esta situación sufre de asfixia gradual, ya que para poder inspirar el crucificado debe alzarse a pulso sobre los clavos que sujetan sus brazos, y tras poder coger un poco aire, vuelve a caer suspendido de los brazos, así muere asfixiado en poco tiempo. En algún momento de la ejecución, podían romperse las piernas del condenado con el fin de acelerar la asfixia, pues así la víctima quedaba sin sustento para poder levantarse y seguir respirando.

Para alargar la tortura, normalmente se instalaba un soporte (“aculeus”) en el "stipes" para apoyar los pies o la cadera, la muerte así llega mucho más tarde y, como ya cometamos, podría durar días. Crucifixin-StykaSe practicó también la modalidad de crucifixión invertida y añadir más sufrieminto, como aplicar un pequeño fuego en los pies.

Curiosamente, no resultaba extraño que se adornasen las cruces y los cuerpos de los condenados con guirnaldas de flores, hiedra u hojas. Es difícil imaginar una explicación. Puede que se tratase de un sacrifico especial dedicado a alguna deidad, a solicitud del condenado o, quizá, para camuflar el hedor que deberían desprender aquellos cuerpos, con el escaso perfume de las flores .

En la iglesia de San Vicente de Ávila se reproduce una extraña y desconocida forma de crucifixión. Es un bajorrelieve que representa el martirio de los hermanos Vicente, Sabina y Cristeta, ocurrido bajo el dominio de Diocleciano en el año 304 dC., en el mismo lugar en el que se erige el templo. Es un tipo de crucifixión en cruz aspada (ecúleo) cuyos brazos son móviles. Se clava a los condenados al revés, de cara al madero, se fija la cabeza del ajusticiado a una horca y se empujan hacia arriba las aspas de la cruz. La muerte se produce por la rotura lenta del esqueleto, una tortura horrible.

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Aunque parezca que la crucifixión es asunto del pasado no es así. Hace aproximadamente un siglo, Turquía cometió tremendas atrocidades contra la población cristiana de Armenia, crucificando a un grupo importante de mujeres por no querer abrazar el Islam. Asimismo, hace un par de décadas se conoce la crucifixión de varios sacerdotes cristianos en Sudán, en donde todavía se contempla esta pena en la Sharia islámica; también se impone como castigo en Yemen.

Espartaco de

Como hemos visto, la crucifixión ofrece multitud de variantes de acuerdo con la costumbre o el pueblo que la practique. Influye poderosamente el lugar, los medios de que se dispone y el talante de los verdugos.

Sobre la forma y método empleado en la crucifixión de Cristo, no existe nada claro. Pudo ser crucificado en la tradicional cruz latina, pero también en un simple palo vertical. Podría haber sido atado al madero y clavado por las manos, muñecas o antebrazos. Los Cristo de la Agonía pies clavados o simplemente atados a la cruz; pudieron usarse dos clavos, uno para cada pie, clavados por delante o lateralmente al stipes. Pero también pudo ser solo uno que taladrara los dos pies, uno encima del otro, o ladeados y clavados por el tobillo, como se hizo con el condenado del que se encontraron sus restos cerca de Jerusalén.

Sea como fuere, lo que debió ocurrir realmente en nada debe parecerse a la mayoría de las representaciones de Cristo crucificado, que muestran, dentro de lo que cabe, una imagen bastante templada. El panorama real debió de ser bien distinto: un cuerpo desnudo, completamente lacerado y ensangrentado, no con corona, sino con un casquete de espinos en la cabeza. La cruz estaría formada por dos bastos maderos, posiblemente en forma de "tau" y de baja altura, no más de 2 metros de alto. Los clavos de los brazos situados entre la muñeca y el antebrazo, el cuerpo muy flexionado, casi en cuclillas, y los dos pies ladeados clavados por los tobillos o individualmente a cada lado del madero. Una imagen terrible alejada del convencionalismo al que estamos acostumbrados.

- "Semana Santa". Película de Andrzej Wajda. - Video argot2000. YouTube: "La Pasión según S. Juan (Condenado y crucificado)". J.S. Bach - Cristo de los Balderas. Gregorio Fernández, Iglesia San Marcelo de León. - Cristo de los Balderos. Gregorio Fernández, Iglesia San Marcelo de León. - Montaje-hipótesis crucifixión. - Fotograma de "La Pasión". - "La Crucifixión". Nikolai Ge. - Fotograma de "La Pasión de Cristo". Mel Gibson. - "Martirio de cristianos en el circo de Nerón". Jan Styka. - Martirio de Vicente, Sabina y Cristeta. Bajorrelieve iglesia San Vicente (Ávila). - Fotograma final de "Espartacus". Stanley Kubrick. - Cristo de los Balderas. Gregorio Fernández, Iglesia San Marcelo de León.

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jueves, 14 de abril de 2011

Papones y limonada


Morenica del Mercado 3

Hace más de siglo y medio, como ya se ha comentado en algún tema anterior, Gustavo Adolfo Bécquer estuvo presente en las celebraciones de la Semana Santa leonesa. El poeta sevillano debió quedar sorprendido por el fervor, la belleza y austeridad de aquellas celebraciones inundadas de tradiciones, tan distintas a la Semana Santa de su Sevilla natal, que dejó escrito lo que observó en aquella visita a León. Especialmente describió el espectáculo que supone “El Encuentro”, episodio al que asistió y que transcurre en la Plaza Mayor durante la procesión del Viernes Santo a primera hora de la mañana.


Ronda. Dulce Nombre de Jesús Nazareno. Madrugada, Viernes Santo.

Bécquer sería testigo de la religiosidad leonesa de mediados del XIX, pero también, seguramente, de las arraigadas y peculiares tradiciones populares de la Semana SaEncuentronta de las cuales, desgraciadamente, no dejó constancia escrita: la existencia y desfile de los papones y la tradicional limonada, cuyo consumo, simbólicamente por supuesto, se asocia con el hecho de perseguir y "matar judíos" durante los días de Semana Santa en época medieval y moderna.

Esta antigua y vergonzosa práctica, como más adelante veremos, ocurría en una sociedad antagónica y religiosamente irreconciliable. Los cristianos, que eran la gran mayoría, culpaban a los israelitas de la muerte de Jesucristo, una vez debidamente instigados y azuzados por el clero, las órdenes religiosas y las hermandades de penitentes.

Estas primeras hermandades o cofradías y la costumbre de procesionar por las calles, tienen su origen, sin duda, en el Reino de León, donde todavía hoy es visible en alguna localidad, y a pesar de los trascendentales cambios, un mínimo de su austeridad primitiva.

Las cofradías, hermandades o fraternidades penitenciales no aparecen espontáneamente. Su evolución a lo largo de los siglos es el resultado de un larguísimo proceso protagonizado por distintas causas: económicas, culturales, religiosas, sociales, pero también producto de desgracias colectivas, como hambrunas y epidemias.

CervantesDisciplinantes

Se remontan al siglo XII-XIII donde surgen, al amparo de las órdenes mendicantes (agustinos, franciscanos, dominicos, etc.), grupos de flagelantes o disciplinantes en los que se impone la mortificación a base de la flagelación penitencial, muy repetida y bendecida en la Regla de San Benito, que practicaban y defendían los hombres santos del momento: San Francisco de Asís, San Antonio de Padua, Santo Domingo de Guzmán, etc. Son varias, además, las muestras pictóricas de esta tradicional y cruenta práctica espiritual española: Solana, Goya, Turina y Aureal, Pérez Rubio, etc.

En el siglo XIV aparece otra modalidad penitencial: el Vía Crucis o Camino de la Cruz. Se trata de realizar un camino devocional en el que se reconstruye y conmemora la Pasión de Cristo, fundándose también hermandades o cofradías para ello. Con el tiempo, se asociarán éstas últimas con las compañías de dipenitentessciplinantes, llegando en esta situación hasta el Concilio de Trento (1545-1564), que trazará las normas y reglas de penitencia pública y culto a las imágenes, además de mostrar las pautas para los desfiles procesionales, así como la trayectoria futura de las cofradías.

A finales del siglo XVI se fundó la primera compañía (así se denominaba) penitencial de León: Nuestra Señora de las Angustias y Soledad. En el siglo XVII, en 1611, nació la cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno y un siglo más tarde, la cofradía que actualmente se denomina Real Cofradía de Minerva y Vera Cruz, fruto de la unión de una serie de hermandades a través de los años, algunas de principios del XVI, y que desde 1996 posee el título de “Real Cofradía” otorgado por D. Juan Carlos I, siendo la única en León que goza de la citada distinción.

Por esta tierra, a estos hombres que en otros lugares son nazarenos, cofrades, penitentes, etc., se les denomina: “papón”. El origen de la palabra y su asociación a los miembros de una cofradía resulta confusa, aunque se puede aportar una hipótesis razonable a la cuestión.

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Todas estas primeras hermandades eligen el color negro para sus túnicas. Un color que inspira muerte, dramatismo, dolor. Es propio de los hábitos, reflejo de un espíritu devoto que infunde recogimiento y es netamente penitencial, situando a quien lo porta en predisposición para afrontar y conmemorar la Pasión y Muerte de Jesucristo.

En sus inicios, e incluso a principios del s. XX, los desfiles penitenciales eran muy diferentes a como hoy los conocemos. La mayoría se realizaban de noche, sin apenas alumbrado público, salvo los escasos candiles existentes en alguna encrucijada. Eran procesiones envueltas en la penumbra, únicamente alimentadas por la llama temblorosa de los cirios de los penitentes o la que algún vecino colgaba de su balcón al paso de la cofradía.

En este baile de luces y sombras por las estrechas y viejas calles del León medieval, el desfile de los cofrades encapuchados, vestidos con sus túnicas negras y en absoluto silencio, resultaría tétrico. El espectáculo del desfile y la visión temible de aquellos hombres, provoCapturar-1có que los vecinos de la ciudad, en algún momento, les otorgaran una nueva denominación: “papón”, como sinónimo de espectro o aparición que asusta y aterroriza a los niños.

Si el apelativo de “papón” de los cofrades leoneses tiene ya algunos siglos, el tradicional consumo de limonada durante las fechas de Semana Santa no le va a la zaga. León siempre tuvo una importante y culta judería, siendo cuna, como hemos visto en otros momentos, del universal Moisés de León, intelectual y autor del Séfer ha-Zóhar, el “Libro del Esplendor”, uno de los grandes libros de la Humanidad.

La judería leonesa fue declinando con el paso del tiempo debido a los decretos de expulsión. Así todo, fueron muchos los judíos que se quedaron en la ciudad a pesar de la permanente aptitud de revancha, envidia y codicia cristiana. La conmemoración de la Semana Santa y los repetidos e intolerantes sermones en aquellos días, que no dejaban de apuntar a los judíos como únicos culpables de la Pasión y Muerte de Cristo, espoleaban y encandilaban a los cristianos que buscaban vengarse de los hebreos.

Durante muchos años el barrio judío de Santa Ana y sus aledaños, sufrió la ira de los cristianos durante la Semana Santa, produciéndose muchas muertes de hebreos por cuadrillas de ebrios y exaltados leoneses. Las autoridades, conocedoras de las circunstancias, llegaron a prohibir en aquellos días la venta de vino, si bien autorizaban servirlo mezclado convenientemente con agua, azúcar y limón, lo que rebajaba considerablemente sus grados y, consecuentemente, los efectos en los resentidos cristianos.

limonada Las bandas justicieras de fanáticos leoneses, en su camino por las calles Matasiete, Misericordia o Santa Cruz hacia el barrio hebreo de Santa Ana en busca de judíos noctámbulos a los que apalear, se detenían en las tabernas que encontraban a su paso para envalentonarse con una jarra de vino. Con la prohibición vigente, únicamente encontraban limonada, que aplacaba la euforia del momento y permitía que algún que otro judío encontrase refugio seguro, salvándose de los crispados vecinos.

La tradición permanece. Por supuesto no es aquella cruenta que terminaba con hombres heridos o muertos. La costumbre de beber limonada durante los días que duraba la celebración de la Pasión y Muerte de Jesucristo, que atemperaba en parte la actitud belicosa de los cristianos contra sus vecinos judíos, conserva actualmente su ancestral denominación: “matar judíos”.

A pesar de lo poco apropiado de la expresión, la práctica de consumir limonada, antes o después de presenciar los magníficos desfiles procesionales que protagonizan nuestros papones, se ha convertido en una inocua e incruenta tradición gastronómica de la Semana Santa leonesa que merece la pena conocer y degustar.


- La Morenica (Dolorosa).
- VIDEO YouTube:
Ronda. Dulce Nombre de Jesús Nazareno. Madrugada, Viernes Santo (León). pepejavi.
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El Encuentro. Procesión de los pasos. Viernes Santo Plaza Mayor de León.
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Procesión de disciplinantes atacada por D. Quijote. Antonio Pérez Rubio.
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Procesión de disciplinantes. Francisco de Goya.
- Papones. Dulce Nombre de Jesús Nazareno.
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Cristo ante Caifás. Gerrit van Honthorst.
- Limonada tradicional.

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