domingo, 7 de agosto de 2011

¿Dónde está la muralla?


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El pasado 29 de julio en la portada del Diario de León pudimos observar al anterior alcalde y actual portavoz del grupo municipal socialista del Ayuntamiento, junto a varios de sus compañeros de partido, paseando por el tramo de muralla rehabilitado y accesible, que fue inaugurado recientemente por su corporación. La perspectiva que presenta la fotografía resulta inhabitual y ciertamente espectacular: el edificio de Botines a la derecha y a la izquierda, la torre norte del Palacio de los Guzmanes.

Vista

No vamos a entrar aquí en el contenido del referido artículo, con un matiz eminentemente político que viene a formar parte de los permanentes y habituales “forcejeos” entre PP/PSOE, pero sí hablaremos sobre el lugar elegido por el antiguo alcalde para hacer las nuevas reflexiones y declaraciones políticas de su grupo, desde hace unas semanas en la oposición municipal.

En la entrevista el portavoz del PSOE alude, entre otros asuntos, a los esfuerzos y éxitos durante su mandato municipal en cuanto a la defensa y protección del patrimonio de la ciudad. Para ello, utiliza como escenario y como ejemplo de una buena gestión municipal, unos metros de la muralla romana en la que la antigua corporación haciendo “un enorme esfuerzo económico por el patrimonio histórico de la ciudad”, invirtió para su consolidación y rehabilitación, según los datos publicados en los medios de comunicación, 500.000,00 € (más de 83 millones de ptas.).

Vista aerea 

El tramo de muralla recuperado y ahora accesible, unos 70 metros, se encuentra situado en la calle Ruíz de Salazar: es una parte del lienzo muy cercano a la puerta oeste denominada Porta Principalis Dextra y el único, como se puede ver en la fotografía, que se encontraba sin edificios adosados. Formaba parte del cuarto recinto campamental que se construyó a finales del s. III o inicios del IV, anexándolo por el exterior al anterior perímetro defensivo que existía desde el último cuarto del s. I dC.

La totalidad de este cuarto recinto se asienta sobre una base de grandes sillares irregulares, que sustentan paramentos de mampostería realizados con cantos de diferentes tamaños (ver calle Ramón y Cajal y otros). Su parte interior, de 5 metros de espesor, estaba formada por el denominado opus caementicium, argamasa a base de arena, cal y guijarros.

Muralla S.I. 

Toda esta importante obra defensiva se apoyaba, como hemos comentado, sobre la anterior muralla del s. I que contaba con un paramento al exterior de opus cuadratum (bloques de piedra regulares y bien escuadrados, aún visible unos metros en la escalinata de San Isidoro), además de un interior de 2 metros realizado también en opus caementicium. El resultado: un formidable recinto defensivo con una altura de aproximadamente 10 metros, que disponía cada 15 de un enorme cubo o torre defensiva construida hacia el exterior, de planta semicircular y con 8 metros de diámetro. Más en: http://www.fonsado.com/los cuatro recintos y http://www.fonsado.com/la columna trajana.

Sin duda era necesaria una intervención urgente en este punto de la muralla. La demolición hace años de los edificios adosados y la consiguiente dejadez y negligencia por la ausenLugocia de medidas protectoras y el posterior abandono de la zona, dejó el tramo a merced de su suerte, dando lugar a un brutal deterioro y a frecuentes descarnados y derrumbes. Hoy, por fin, la zona está consolidada y rehabilitada para el “disfrute” de ciudadanos y visitantes.

Pero no todo resulta fantástico y admirable. Algún medio de comunicación sostiene y hace mención a que estamos ante el tercer recinto amurallado “paseable” de España, afirmación realizada, sin duda, por alguien que nunca ha transitado ni conoce los adarves de Lugo o Ávila. 

AvilaPero, ¿dónde está la muralla? Como muchos leoneses nos hemos acercado y visitado la nueva “obra”, pero no hemos podido descubrir la muralla romana. La zona interior que se asoma al Jardín del Cid y donde se encuentra la enorme escalera de acceso realizada en hierro, madera y cristal (falta aún una rampa para personas con minusvalía ¿?), es el resultado de un importante corte longitudinal interior, resultado de la mutilación producida en su momento por los edificios adosados que fueron demolidos para la ubicación del actual jardín. Esta parte ha sido retocada únicamente con canto rodado, que ya se había Foto0708 colocado hace años para adecentar su aspecto. Sin embargo, se ha dejado abandonada la parte alta del lienzo que continúa por el interior del jardín, hacia el norte, donde se acumulan desperdicios y crece la maleza sin ningún control, como puede verse en la fotografía de la izquierda.

La parte externa, incluido el cubo o torre, se ha reconstruido, elevado y recubierto casi en su integridad, con placas de piedra tallada de un material (posiblemente caliza marmórea) y de un color completamente ajeno a los materiales empleados en la muralla. En altura, el remate del parapeto se realiza con una doble hilada de ladrillo rojizo. Queda libre de esta intervención, una pequeña franja en forma de L invertida a la izquierda del cubo en donde se ha mantenido el canto rodado, y el enorme hueco que existe en el lienzo a ras de suelFoto0709o, muestra de la utilización del espacio de la muralla por los antiguos vecinos de las viviendas adosadas, que se mantiene y queda inaccesible mediante el cerramiento con una celosía metálica ¿?.

Una vez arriba, la totalidad del piso o suelo del adarve está cubierto con una  plataforma de listones de madera y la protección o baranda exterior que lo resguarda, ha sido recubierta también con la piedra mencionada además de emplear cristal en extrañas y curiosas aberturas. Las barandillas de protección al interior, hacia el jardín, se han realizado en hierro, cristal y madera.

Todo es nuevo, no se observan restos de la antigua muralla, salvo unos escasos metros de parapeto (s. XIX) en canto rodado (rematado también en ladrillo) y que posee unas aberturas fusileras. Asimismo, podemos observar un pequeño tramo y muestra del antiguo relleno realizado en opus caementicium, que sobresale del recinto ajardinado alargándose hacia la Diputación y que se encuentra sin ningún revestimiento.

Interior 
Vista la obra en su conjunto, llegamos a la conclusión que nos encontramos sobre un tramo de los restos de la antigua muralla que se ha recubierto prácticamente en su totalidad, con un conglomerado de materiales completamente ajenos a los primitivos, convirtiéndola simplemente en un altozano, en una atalaya, dotada, eso sí, de interesantes vistas y perspectivas del lugar: Botines y el Palacio de los Guzmanes a la izquierda, la torre de San Isidoro a la derecha; de frente la calle Ruíz de Salazar y la parte trasera del Museo de León, hacia atrás el Jardín del Cid.

La cuestión de la actual factura de la restauración tiene y tendrá opiniones encontradas. Invocar y defender los postulados de la Carta de Atenas de 1931, que establecía unos puntos básicos para la conservación de monumentos, como escalera en algún lugar hemos leído, parece casi anecdótico después del camino recorrido en estos 80 años en cuanto a la conservación y restauración, si bien es cierto que la antigua Carta en unos de sus puntos autoriza y "aconseja" el empleo y uso de técnicas y materiales "modernos" en los trabajos de restauración.

El gusto por el empleo de unos u otros materiales, como la opinión de Ricardo Chao sobre la “horrible” escalera de acceso (particularmente tampoco me gusta), que tuvo tanto eco en su blog http://corazonleon.blogspot.com/nuevo-crimen-del-feismo, puede tener defensores y detractores y resulta entendible. Cada uno puede “libremente” dar su opinión al respecto. Faltaría más.

En el resultado final, la escalera de acceso puede tratarse de una simple anécdota. Lo que resulta curioso e insólito es que se defiendan y aplaudan estos trabajos de restauración y la inclusión en ellos de “distintos materiales” con el fin de poder observar, identificar y diferenciar lo “antiguo y lo nuevo”.

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Y digo esto, porque a nadie se le ha ocurrido comentar y defender que en las múltiples restauraciones que ha sufrido la fábrica de la catedral o sus vidrieras, se emplearan otros materiales distintos como el mármol, acero, madera, azulejos, cristal, ladrillo, hierro, etc., con motivo de tener una visión exacta de lo restaurado, y así contrastarlo y diferenciarlo de la obra origen. En este caso, todo el mundo elogia los trabajos de restauración que logren y consigan continuar y ser fieles al proyecto inicial, utilizando los mismos o parecidos materiales que los empleados en los s. XIII-XIV-XV.

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Un ejemplo de restauración que todos recordamos por el largo tiempo que duró, fue la que se realizó hace 10 años aproximadamente en la totalidad de la torre sur de la catedral. La torre finalizada en el s. XV y en la que intervinieron el maestro Jusquín y Hans de Colonia, hoy se eleva y armoniza magníficamente con la totalidad de la fábrica, gracias al restaurador-escultor Santiago Seoane, director de los trabajos y autor de las dos fotografías anteriores. 

Que decir del siempre controvertido y sempiterno proyecto de restauración de sus vidrieras, en las que se llega a echar de menos la composición “oculta” de los vidrios utilizada por los maestros medievales. No podemos imaginarnos siquiera que pueda realizarse e improvisarse la restauración con distinto criterio al que fueron concebidas.

Escenas de la vida de San Clemente. Simón el Mago. Anónimo del siglo XIII

Y no solo en la catedral. Parece que nadie recuerda las múltiples restauraciones de San Isidoro, como la que ahora se está realizando, la importante intervención en San Marcos o la elevación hace años de la torre sur del Palacio de los Guzmanes, obras en las que se ha mantenido la misma factura y parecido o igual material. De la misma manera, no dejan de celebrarse las restauraciones recientes de históricas edificaciones, de decenas de retablos que consiguen mantener la exactitud con la obra original, los centenares de tallas que tratan por todos los medios de conservar las mismas formas y espíritu de su autor o los miles de cuadros que se recuperan utilizando los mismos componentes y colores, sin que a nadie le preocupe donde se encuentra y que extensión posee la parte restaurada.

Ante todas estas importantes rehabilitaciones en la ciudad y provincia, ¿porqué esta “restauración” tiene que ser tan diferente e irreal? ¿Con qué argumentos se cuenta para su defensa? ¿Es de esta guisa el famoso Plan Director para la rehabilitación del resto del recinto amurallado? ¿Qué explicación merece la visión de esta nueva construcción propia de parque temático, con la muralla original?

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Hay que reconocer que recuperar este emblemático espacio para la ciudad ha sido muy positivo y que los restos del recinto estaban en un estado lamentable, ¿pero resultaba tan difícil tratar de asemejar (no digo igualar), esta nueva obra a la existente? 


-Portada de Diario de León de 29-07-2011.
-Palacio de los Guzmanes y Botines, desde la atalaya.
-Situación de la zona restaurada.
-Cuarto recinto amurallado, s. III-IV. Calle Ramón y Cajal.
-Adarve o paseo de ronda. Murallas romanas de Lugo.
-Idem. Murallas medievales de Ávila.
-Zona del jardín del Cid sin adecentar.
-Parapeto con fusileras en canto rodado,  s. XIX.
-Zona interior.
-Escalera de la zona interior.
-Fotografías de Andrés Seoane Abuin. Antes y después en la restauración torre sur catedral.
-Simón el Mago. Vidriera catedral de León, s. XIII.
-Contraste: la muralla romana - zona "restaurada".


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domingo, 24 de julio de 2011

Continúan los fusilamientos de la Moncloa



Ha pasado totalmente desapercibido. El jueves día 21, el día en que parece ser que nos “jugábamos” el futuro en la famosa cumbre de la UE y todos teníamos puestos los cinco sentidos en los resultados de la misma, en el Congreso de España (los grupos del PSOE y CIU) cumplieron con el último trámite y aprobaron el retraso de la edad de jubilación y un “silencioso” pero contundente y perjudicial endurecimiento de las condiciones para el percibo de las futuras pensiones, todo planeado y concebido desde Moncloa.

De una manera muy resumida la situación queda como sigue:
- Retraso de la edad de jubilación hasta los 67 años.
- El periodo de cálculo para la pensión se amplía de 15 a los 25 años.
- Para alcanzar el 100% de ese nuevo cálculo, habrá que tener cotizados 37 años.

Valeriano Gómez, ministro de Trabajo e Inmigración, defendió el proyecto de ley de “Modernización del Sistema de la Seguridad Social”, ya que según declaró, completamente abducido: “…este nuevo proyecto no supone ningún recorte de las pensiones”.


Mientras se tramaba el asunto, los parlamentarios españoles, diputados y senadores, se han negado a perder su derecho a la pensión máxima. Rosa Díez (UPyD) realizó recientemente una propuesta parlamentaria para acabar con estos privilegios. La iniciativa legislativa parecía razonable en el marco de la discusión sobre la reforma del sistema para nosotros, los mortales. Pero sus señorías, diputados y senadores, los padres de la patria, dijeron NO a la supresión de sus privilegios y continuarán percibiendo la “pensión máxima”, simplemente por el hecho de haber sido diputado o senador durante siete años.

Entre sus argumentos esgrimen que su pensión corre a cargo del Congreso y no de las cuentas de la Seguridad Social, como si el dinero del Estado no saliera de los impuestos que pagamos todos los ciudadanos. El caso es seguir "chuleando".

Por cierto, toda esa “gente” (republicanos, independentistas, autonomistas, derecha, izquierda o centro) son nuestros representantes. Les hemos elegido para que ordenen, planifiquen y dirijan nuestra convivencia y futuro, además de gestionar debidamente nuestra economía. A la vez que ejercen de "sanguijuelas", son competentes, ¿verdad? 

Pedir la regeneración de toda esa “clase” no resultaría, nos volverían a mentir y engañar. Lo que realmente necesitamos, ya que está tan de "moda", es un ERE urgente y total de esa gran empresa que es la Política en España y comenzar de nuevo.







- "Los fusilamientos de la Moncloa". Francisco de Goya.
- Reciente Gabinete Ministerial. 
- Innauguración IX Legislatura (2008).
- "El canto de los pájaros". Pablo Casals (Casa Blanca, 1961) - YouTube: juristchesus.






domingo, 10 de julio de 2011

Una sirena en la Catedral de León


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Era prácticamente desconocido el enorme conjunto escultórico que se encuentra en el interior de las cinco capillas que rodean la girola de la Catedral. Pasan de 100 los bajorrelieves que se encuentran representados y comprimidos en las enjutas, que son los espacios triangulares formados entre los arcos tallados en los muros y el correspondiente alfiz que los enmarca.

126754_2A pesar de su riqueza iconográfica, hasta hace poco tiempo la colección de bajorrelieves permanecía indocumentada. El asunto ha cambiado radicalmente gracias a los estudios de  Gerardo Boto Varela de la Universidad de Gerona y, sobre todo, a la publicación de “El laberinto del alma”, obra del profesor de la Universidad de León, César García Álvarez. En el libro se describe e interpreta excepcionalmente todo el trabajo escultórico de las enjutas de las capillas absidiales, si bien, como reconoce el propio César Álvarez, las obras encierran aspectos desconcertantes respecto a la intención de la factura, dejando alguna duda sobre la correcta interpretación de la totalidad del programa.

1Aunque existen variados temas, resulta ingente la descripción y enumeración del bestiario pétreo: pavo, cordero, fénix, elefante, caballo, asno, centauro, caracol, dragón, etc… Algunas de las representaciones muestran un simbolismo positivo, otras plenamente negativo, pero también, muchas de ellas, mantienen un simbolismo dual.

Entre todas, y aunque resulta bastante complicada su observación por el lugar donde está ubicada, existe un pequeño y simple relieve que siempre llamó mi atención por su origen clásico, su cambio de fisonomía a través del tiempo, pero, sobre todo, por su posible oculto simbolismo mariano: la sirena.
 
La primera capilla de la girola, en el lado del Evangelio, es la denominada como capilla del Nacimiento. Aunque en un principio estuvo dedicada a San Ildefonso y San Pedro, titulares IMGP0029de las vidrieras del siglo XIII que la adornan, en la actualidad se muestra en ella un bello grupo escultórico realista elaborado por artistas  flamencos en s. XV, que escenifica el misterio de la Natividad de Cristo.

Esta capilla, como el resto de las demás, tiene forma hexagonal, siendo uno de los lados, el que corresponde concretamente al deambulatorio y que queda protegido por una reja, mayor que los otros cinco. Estos últimos presentan en sus muros, a modo de decoración escultórica, dos arcos apuntados con la columnilla central común y flanqueados por un rectángulo o alfiz, que origina tres enjutas bellamente decoradas con distintos motivos. El muro situado en primer término a la derecha, igual que el resto, posee tres relieves: una probable hoja de cardo a la izquierda, un zorro atacado por aves en el centro y, a la derecha, una sirena que sujeta o reposa sus manos en los extremos de su cola bífida. El profesor García Álvarez, la identifica como símbolo de la lujuria, pero también como el demonio corruptor de almas. Probablemente sea así dentro de este conjunto escultórico, pero esta pequeña figura posee más trascendencia de la que realmente aparenta.

Aunque la leyenda y mitología de la sirena nace y se difunde desde Grecia, sus antecedentes se encuentran en Egipto y Mesopotamia. La mayoría de las grandes culturas posteriores han mantenido su existencia, lo mismo que la mayoría de los marinos de todas las épocas que atestiguan haberlas visto alguna vez: desde los Vasija. Museo Británicohéroes griegos a Cristóbal Colón, que aseguró haber descubierto tres sirenas frente a las Antillas.

La fisonomía que hoy conocemos de la sirena, tronco de mujer y cola de pez, no fue siempre así. En un principio las sirenas tuvieron forma humana y eran hijas de una Musa, por lo que poseían buena disposición para la oratoria, la música y el canto. En las primeras representaciones griegas, las sirenas son seres con cabeza de mujer y cuerpo de pájaro, aunque con el tiempo “lograron” brazos y senos.

Existen diversas versiones sobre su transformación en mujeres-ave. En una se cuenta que eran compañeras y deleitaban con sus cánticos a Perséfone, hija de Zeus y Deméter, con quién se encontraban cuando fue raptada por Hades. A raíz de este suceso, solicitaron a los dioses que las trasformaran en aves para poder buscar a su compañera por toda la Tierra. Sin embargo, en otros relatos se asegura que habría sido la propia Deméter quien las habría convertido en mujeres-pájaro, como castigo por no tratar de evitar el rapto de su hija.

Rapto de Perséfone

Una vez convertidas en aves, se dice que se establecieron en los arrecifes situados entre la costa italiana y la isla de Capri, en el golfo de Nápoles. Cuando divisaban un barco, surcaban el aire sobre la nave entonando sus bellos cantos y realizando grandes promesas, que atraían sin remedio a los navegantes haciéndoles naufragar y morir entre las peñas de la costa. Es sobradamente conocido el pasaje que narra La Odisea, poema del s. IX aC., en el que el héroe Ulises, durante su travesía de regreso de Troya, sufre su acoso y logra sobrevivir al peligro de sus cantos tapando los oídos de su tripulación y haciéndose atar al mástil de la nave.

jOHN wILLIKAN wATERHOUSEuLISES Y LAS SIRENAS

¿Cuándo y cómo las sirenas se transmutan en mujeres-pez? El asunto resulta confuso. Aunque en la mitología clásica existían seres benefactores denominados nereidas, con figura de mujer hasta la cintura y el resto con forma de pez y sin las malas artes que poseían las sirenas, algunas opiniones apuntan a que las sirenas-pájaro, que esperaban a sus víctimas apostadas en los riscos marinos, pasaron de esos lugares a camuflarse entre las aguas, convirtiéndose de esta manera en seres adaptados al nuevo hábitat marino: mujeres-pez.

S. Pere GalligantsEn las representaciones esta transformación fue muy lenta. Al llegar la Edad Media esta nueva apariencia de las sirenas fue la que tuvo más aceptación. Sin embargo, siguieron conviviendo ambas formas, y las dos convertidas por los Padres de la Iglesia en símbolo universal del pecado y las tentaciones terrestres, a las que todo cristiano se debería resistir. Lentamente se produce la mutación definitiva, siendo el modelo de sirena pisciforme la iconografía más utilizada por la Iglesia para servir a sus fines moralizadores, al resultar muy apropiado su simbolismo con las tentaciones y el pecado.

Con la aparición de las figuras románicas, las sirenas-pez sufren otra pequeña trasformación: se mantienen las imágenes con una única extremidad, pero surgen las que adoptan cola bífida. Esta última cuenta con mayor número de representaciones y, según criterios, el motivo es porque se adapta mejor al marco arquitectónico donde se encuadra, respondiendo también mejor a la simetría del arte románico. Pero el asunto no resulta tan sencillo.
 
Lilith. Museo BritánicoUn “posible” origen o antecedente de la sirena bífida se encuentra en San Pere de Galligants (Gerona), abadía benedictina del s. X. En su claustro del s. XII, se puede observar una espléndida muestra románica zoomórfica, entre la que destaca una efigie de sirena erguida sobre su cola, que mantiene los brazos elevados mientras sujeta un pez en cada mano. Alrededor de su cabeza aparecen esculpidas varias estrellas en semicírculo.

Resulta curioso e inquietante su parecido con el “relieve de Burney” (Museo Británico), realizado 2000 años antes de Cristo, en donde se plasma la figura sumeria de Lilith (espíritu o reina de la noche), encargada de guardar las puertas que separaban la vida espiritual de la terrenal (Este simbolismo es anterior a la influencia asiria y posteriores, que acabarán con el matriarcado y otorgará a Lilith virtudes muy negativas: http://es.wikipedia.org/wiki/Lilit). La figura de Burney muestra una doncella alada, con los brazos en alto y portando los anillos de Shem, que simbolizan el tránsito de un mundo a otro.

En la sirena de Galligants los anillos son sustituidos por dos peces, que poseen una clara tradición psicopompa o conductores de almas. Ecatacumbas_virgen_ninosta figura rompe la tradición de ser maléfico y demoníaco que poseen las sirenas, y se acerca a la figura cristiana de la Virgen María, que une y enlaza los dos mundos: el cielo y la tierra, el material y el espiritual. Y así ya se representa por primera vez en las catacumbas, como la  estampa que luego se la conocerá como la Virgen del Signo, imagen que resultará muy popular con el paso del tiempo. La Virgen, como madre y mediadora entre Dios y los hombres, se encuentra de pie con ambas manos levantadas, el nimbo sustituye a las estrellas y lleva en su pecho el medallón o roel que personifica a Cristo. En algunas representaciones de esta imagen, la Escuela de Kiev. Hacia 1114. Moscú. Galería Trétiakov. Virgen tiene sobre sus manos otros dos roeles con los arcángeles Gabriel y Miguel, tradicionalmente los conductores de almas cristianos.

Imágines de la Virgen muy similares a éstas las encontraremos en importantes obras medievales. En el Beato realizado en León, conocido como de Fernando I y Doña Sancha, obra del siglo XI, que se conservaba en San Isidoro de León y actualmente en la Biblioteca Nacional, se observa la figura de María (arriba izquierda) en pugna con el dragón. En su pecho aparece el Sol (Cristo), a sus pies la luna y sobre su cabeza doce estrellas. Es la figura que narra el Apocalipsis (12.1): "Apareció en el cielo una gran señal, una mujer envuelta en el Sol, con la Luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas sobre su cabeza. Estaba encinta y los tormentos del parto le arrancaban gemidos de dolor. Entonces apareció en el cielo otra señal, un enorme dragón rojo con siete cabezas y diez cuernos y sobre sus cabezas una diadema. Con su cola barrió la tercera parte de las estrellas del cielo y las precipitó sobre la tierra. Y el dragón se puso al acecho delante de la mujer que iba a dar a luz con ánimo de devorar a su hijo en cuanto naciera. La mujer dio a luz un hijo varón, destinado a regir todas las naciones con vara de hierro, y su hijo fue puesto a salvo junto al trono de Dios".

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Con los dos brazos en alto y prácticamente idéntica, es la imagen que se observa en el Beato de Manchester (arriba izquierda), obra posiblemente leonesa pero ya de finales del XII. ¿No recuerdan estas figuras de María al “Relieve de Burney”? ¿A la sirena erguida de San Pere de Galligants? ¿A la figura de la mujer mediadora entre lo oculto y lo real, entre la vida espiritual y terrenal? No obstante, en las representaciones cristianas se añade algo novedoso: ahora es también la Virgen de la Esperanza o de la Buena Esperanza, la madre cósmica, la que describe el Apocalipsis y de la que “nacerá” el Verbo, el hijo de Dios.

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La sirena erguida de San Pere de Galligants sería una de las "últimas representaciones" antes de iniciar su evolución. Dos ejemplos de este progreso ulterior serían el relieve existente en el Museo de Bañolas y que pertenecía a la iglesia de San Esteban, y una pintura sobre tabla del palacio de la duquesa de Villahermosa en Huesca. En el primero, la sirena mantiene todavía en sus manos los dos peces que unen sus cabezas al extremo de su cola; en la tabla de Huesca, muy parecido al modelo anterior, los peces existen pero no llegan a tocar los extremos de la cola.

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En el artesonado de la Iglesia de la Sangre de Liria, se localizan otras dos figuras claves en la trasformación de la primigenia figura a la sirena de cola bífida. En uno de los paneles hallamos una mujer que mantiene dos grandes peces que, sujetos por ambas manos, se encaran en el lugar donde debería encontrase la cola de la sirena. En el otro caso, la cabeza de los dos peces se ha fusionado resultando una imagen femenina que sujeta en cada mano los dos extremos de su cola partida.

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Desde aquí toda una multitud de representaciones de la sirena que sujeta con sus dos manos su cola bífida y que evoca una evolución: desde la pagana representación de Lilith, 2000 años a.C., a la figura cristiana de la Virgen María como intermediaria entre Dios y los hombres, pero también como madre del Creador, como Virgen de la Esperanza. Esta pudiera ser la simbología “oculta” de la pequeña sirena de la catedral de León.

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-Video-Belarmo: YouTube: "Gallarda", Santiago de Murcia (Códice de Saldívar IV).
- Capilla del Nacimiento (muro derecho). Catedral de León.
- Prof. García Álvarez.
- Detalle sirena. Catedral de León.
- Vidrieras y Misterio de la Natividad. Capilla del Nacimiento.
- Vasija griega.  S. II aC. Museo Británico.
- "Rapto de Perséfone". Cambrige, Museo Fitwilliam.
- "Ulises y las sirenas". John William Waterhause.
- Sirena ergida. San Pere de Gallgants.
- Relieve de Burney. Museo Británico.
- Virgen con el Niño. Catacumbas de Roma, s IV.
- Virgen del Signo, s. XII. Moscú, Galería Tretiakov.
- Beato de Fernando y Sancha.
- Beato de Manchester.
- Sirena de la iglesia de San Esteban de Bañolas.
- Sirena, pintura sobre tabla. Huesca, Palacio duquesa de Villahermosa.
- Sirenas. Artesonado iglesia de la Sangre. Liria.
- Sirena Catedral de León.


domingo, 5 de junio de 2011

Valle del Fasgarón


1 Valle Fasgaron 2
Con la primavera en todo su apogeo, el pasado sábado 21 de mayo fue el día elegido por Andarines para realizar una nueva ruta por otro de los desconocidos y sorprendentes paisajes de la montaña de esta provincia: el Valle del Fasgarón, en la comarca de Omaña.




"Canto a la Luna". Antonin Dvorak

En el año 2005, la UNESCO declaró varios espacios de la provincia de León como Reserva de la Biosfera. Entre ellos figura el denominado como Valles de Omaña y Luna, hacía el noroeste, que junto a otros conformará en un futuro la denominada Gran Reserva de la Biosfera Cantábrica.
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Aunque la prestigiosa declaración tiene una validez tan sólo por diez años, el objetivo que pretende el Organismo Internacional otorgando el reconocimiento, es velar y preservar los valores biológicos y ecológicos, así como los culturales y humanos, de ciertos puntos o lugares del planeta que destacan por su belleza, riqueza y biodiversidad, llamando la atención de sus habitantes o visitantes y, en especial, de las distintas Administraciones, para que realicen los esfuerzos necesarios con el fin de mantener por más tiempo esa denominación. De esta manera, la UNESCO impulsa la dedicación y protección del entorno paisajístico y geológico, pero también de las abundantes especies autóctonas omañesas de flora y fauna, sin olvidarse de la salvaguarda del entorno humano y etnográfico.
Panorama -1
La comarca leonesa de Omaña figura también como Zona de Especial Protección para las Aves (Z.E.P.A) y se incluye en los Lugares de Importancia Comunitaria (L.I.C.), pertenecientes ambos a la Red de Espacios Naturales de la Unión Europea (Red Natura 2000 - Red ecológica europea de áreas de conservación de la biodiversidad), por su altísimo valor natural y paisajístico.
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Como ya se ha comentado en otra entrada anterior, el río Omaña conforma la comarca a lo largo de un extenso valle longitudinal bordeado por una sucesión de suaves y hermosos valles laterales, trazados por los numerosos arroyos que bajan desde las montañas que, en algunos lugares, superan los 2000 metros de altitud. Uno de estos valles situados al NO, de origen glacial, con un perfil claro urogallo-cantabrico en forma de U y trazado por el Arroyo Fasgarón, será el elegido para realizar la ruta, debido principalmente a la presencia de un impresionante bosque de abedules que se extiende por la zona de umbría.
La lenta pero continua despoblación de la comarca durante el siglo XX, ha supuesto un importante deterioro económico y la desaparición, casi por completo, de las tierras de labor. Sin embargo, esta situación ha permitido una espectacular recuperación del medio natural, que ha vuelto a ser ocupado por el monte bajo y el arbolado autóctono: robledades, alisios, fresnos y abedules. Éste último, es protagonista de bellísimos paños forestales, denominados abedulares, de los que hablaremos más adelante y que llegan a cobijar las últimas parejas de urogallos de la zona, fuera de las reservas establecidas.
Mapa
La ruta la iniciamos en el Puerto de la Magdalena (LE-493 de la Magdalena a Villablino), a 1434 metros de altura y a 80 km. de León, paso natural que serpentPanorama 3ea y se abre entre las pequeñas sierras de Las Matas y Vidulina. En la carretera se pueden observar las antiguas y originales miras, mojones o hitos, que señalaban y señalan la dirección de la calzada y la altura de la nieve, tan abundante en el invierno. De forma redondeada y terminados en punta, constan de cuatro cuerpos construidos en piedra tallada y se hayan situados a la derecha de la carretera (dirección Villablino), no dejando de asombrar por su altura y robustez, a los conductores que discurren por este puerto. Su imagen es tan singular, que forman parte del escudo municipal de Murias de Paredes, Ayuntamiento que se encuentran a escasos kilómetros.
Con una mañana espléndida, ideal para acudir a la montaña, desde el Puerto de la Magdalena iniciamos el camino por una ancha pista forestal que parte hacia el oeste y que nos llevará a la entrada del estrecho Valle del Fasgarón. A nuestra derecha la vertiente de solana, donde afloran en altura las calizas entre los pastos y en la que conseguimos ver, a lo lejos, una pareja de rebecos trepando por las estrechas canales de los riscos. En algunos lugares las retamas ocupan el espacio de la pradera dejando notar su incipiente y brillante floración amarilla, que a veces se combina con el color malva de las urces.
Panorama 4
En el fondo del valle, los terrenos de pasto divididos por los muros de piedra secos indicativos de la propiedad, y el arroyo Fasgarón, que no desemboca en otro cauce, sino que desaparece en la hondonada denominada Las Fornias, cerca del Puerto de la Magadalena, paraje donde todavía se pueden observar las ruinas de una ermita prerrománica.
La importancia de los muros secos en la zona ha sido significativa, utilizándose tradicionalmente para deslindar y diferenciar la propiedad de los terrenos. El propio Ayuntamiento, Murias de Paredes, es un topónimo que hace mención a ello. Muria tiene un significado en latín tardío, que podría traducirse como: “montón de piedras para deslindar o amojonar”. Por lo que el significado de la denominación del pueblo sería: “conjunto de piedras para hacer cerramientos o paredes”, o “paredes compuestas por un conjunto de piedras para realizar cerramientos”.
Muros
La pista transcurre por la parte baja de la vertiente de umbría, cerca del arroyo, que se alimenta multitud de regatos que bajan impetuosos desde el alto de la ladera contribuyendo a aumentar su caudal. En algunos lugares el agua se desboca y nos seduce con el rumor que origina alguna pequeña cascada formada al sortear las rocas que se interponen en su curso. A su alrededor, la típica vegetación de ribera: alisos, sauces, salgueros, fresnos, etc., que, en varios puntos, lo ocultan.
ParadaSegún nos adentramos en el valle, la vegetación aumenta a lo largo del camino, dejando ver alguna blanca y brillante roca de cuarcita. Urces y retamas ocupan sus límites, pero también frondosos servales, todavía aún con su espléndida floración blanca de primavera.
El desnivel es muy suave, apenas 150 metros desde el inicio, hasta llegar al manantial de las Llampas, donde se origina el curso del arroyo. Allí el camino desaparece y hay que continuar por la escalonada pradera hasta llegar a la cabaña de Fasgarón, un refugio derruido de pastores que se encuentra ya a 1600 metros de altura. Tras un breve descanso junto a los arruinados muros del cobertizo, continuamos en línea recta hasta la collada Mozquetina, a 1812 metros. Una subida dura y pronunciada que, en escasa distancia, salva un desnivel de más de 150 metros.
Panorama 5
La vista desde la collada, que nos recibe con nubes y un fuerte viento, se muestra impresionante. Miremos donde miremos, nuestra vista tropieza con lomas, cerros y montañas redondeadas, como ejemplo de un paisaje muy antiguo formado durantTambarone la orogénesis hercínica, que generó la mayoría de las elevaciones del noroeste peninsular: al este, el serpenteante valle por el que hemos ascendido; al oeste, los 2000 metros de La Peñona y los más de 2100 de las dos cumbres del Tambarón, que ocultan las primeras estribaciones del Bierzo. El Nevadín y Peña Grande, más alejados y también con más de 2000 metros de altura, se encuentran hacia el norte, en dirección a la localidad de Villablino, ya en la comarca de Laciana.
Continuamos unos metros en dirección sur para alcanzar la cota másPanorama buitre alta de la marcha: Peña Negra de 1890 metros. Desde allí se tiene una panorámica admirable de la zona sureste, con el valle del río Omaña y dos localidades asentadas en el mismo: Murias de Paredes y, más alejada, Senra.
En Peña Negra descubrimos los restos de un buitre leonado, posiblemente víctima de la ingesta de carroña envenenada. El buitre leonado, perfectamente diferenciado de su pariente negro por su plumaje marrón claro, es el ave carroñera más abundante en España en donde se encuentra el 95% de la población europea. Aunque estuvo en peligro de extinción, actualmente es una especie felizmente recuperada en la Península. No ocurre lo mismo con otros ejemplares de la fauna omañesa: el alimoche, el desmán ibérico y el urogallo cantábrico están en riesgo de desaparecer, y en un peligro crítico el oso pardo.
Iniciamos el regreso por la pendiente que desde Peña Negra desciende hacia el valle. El objetivo es volver al Puerto de la Magdalena, el lugar de salida, pero cruzando el abedular del Fasgarón, que ocupa toda la ladera norte del valle del mismo nombre (ver fotografía cabecera), además de su cara NE que se abre al propio Puerto y gira hacia el sur en dirección a la localidad de Montrondo. Al inicio del descenso descubrimos los prPanorama 8imeros capilotes de la ruta y también la pequeña genciana de primavera, con sus características florecitas azules de cinco pétalos.
Se asegura que en la Omaña Alta, concretamente en el municipio de Murias de Paredes, se encuentra la más importante y creciente masa forestal de abedules de la Península. Aunque existen otras de menores dimensiones dispersas por todo el territorio municipal, las principales se agrupan en siete bosques: Vivero, Montrondo, Murias Hermas, Fasgarejo, Fasgar-Vegapujín, Campo de Santiago y Fasgarón.
Panorama murias
En España no es habitual encontrar específicamente bosques de abedules. Lo normal, es que formen parte de hayedos o robledales, o contribuyan a la formación de bosques mixtos. Sin embargo, en esta zona leonesa, el abedul se trasforma en especie dominante formando singulares abedulares y asociándose únicamente con servales. ¿Cuál es el motivo de esta expansión? Los espacios abiertos de montaña abandonados por la ganadería, lenta pero inexorablemente desde la mitad del siglo pasado, han sido aprovechados por el abedul, un árbol poco exigente con la calidad del suelo que se adapta perfectamente a las zonas húmedas, soporta temperaturas muy bajas, es resistente a las plagas y de germinación fácil.
Panorama 6
Después de descender algunos metros, penetramos lentamente en el bosque a través del estrecho sendero que lo atraviesa. La masa forestal, a medida que avanzamos, se va haciendo más tupida, prevaleciendo los servales hacia la zona del valle. En dirección a lo alto de la ladera, abedules jóvenes con su corteza blanca, plateada, cenicLiquenesienta, con sus ramas pendulares de las que todavía cuelgan sus primeras y alargadas floraciones verde-amarillentas. La mayoría de ellos están cubiertos de “barba de capuchino” (usnea), liquen que se mantendrá activo mientras exista humedad y que quedará latente durante el verano. Curiosamente, este tipo de líquenes pueden vivir hasta 1000 años y, ante lo que muchos creen, no daña ni perjudica a los árboles, ya que consigue los nutrientes directamente del aire.
El silencio se impone, y un suave viento trasforma el abedular en un paisaje de fantasía, cambiando de color al mecer las todavía escasas hojas de estos árboles que poseen dos tonalidades verdosas distintas en el haz y envés. La belleza del abedul no pasó inadvertida paABEDULra los primeros cristianos que le hicieron "crecer" en la entrada del Paraíso, pero ya desde la antigüedad era considerado árbol sagrado. No fue por su gran versatilidad y uso como podría creerse, sino porque representa el símbolo de la renovación, de la resurrección, al ser el primero de todos los árboles en el que brotan las nuevas hojas. También se le conocía antiguamente como el “árbol de la sabiduría”, y no precisamente por la obtención de papel de su corteza, sino porque sus terribles ramas se empleaban a modo de látigo o vergajo por los maestros o preceptores contra la vagancia de algunos alumnos.
Panorama 7
A este empleo de las ramas de abedul como excelente fusta no fue ajena la Inquisición, que flagelaba con ellas a los delincuentes considerados culpables de delitos menores. Era habitual, además, que los inquisidores llevaran una vara de abedul, a modo de látigo, cuando paseaban por la ciudad o visitaban algún pueblo, por lo que el árbol llegó a identificarse con el Santo Oficio.
Abedular Aunque el bosque se va cerrando según avanzamos por la estrecha senda, que es atravesada a cada trecho por pequeños torrentes, la sombra resulta poco densa permitiendo el paso de la luz y, como consecuencia, la reproducción de otras especies arbustivas. Encontramos piornos, retamas y brezos, pero también arándanos y gencianas (aún si florecer).
De los primeros abedules jóvenes con corteza plateada y lisa, vamos tropezando, según nos acercamos al centro del abedular, con ejemplares más antiguos en los que la corteza tiende a agrietarse formando grandes estrías y surcos negruzcos. Más adelante, aparecen los grandes ejemplares con sus troncos hendidos y retorcidos en formas caprichosas, verdaderos ejemplos vivientes de los dibujos de cuentos e historias que nos hablan de las moradas de los mágicos pobladores del bosque: hadas, ninfas, elfos, etc... Y es que, aunque no tengan la misma “popularidad”, hemos podido comprobar que el bosque de abedules no tiene nada que envidiar en belleza a la que disfrutan los hayedos y robledales. Hay que venir a Omaña para comprobarlo y disfrutar del espectáculo que aquí ofrece la naturaleza mediante estos enormes y coloridos bosques.
Panorama 10
Sin terminar de cruzar por completo el abelular (170 ha / aproximadamente 3000 m. de largo x 600 m. de ancho), un último descanso al lado de una monumental fuente de mediados del pasado siglo con un gran abrevadero, que posee la siguiente inscripción “Distrito forestal de León”. Descendemos para alcanzar la pista forestal que nos llevará de nuevo hasta el Puerto de la Magdalena, al que llegaremos habiendo recorrido aproximadamente 14 km. desde la salida. Una vez allí, nos dirigimos por carretera a la localidad de Pandorado, donde después de unas “medicinales” cañas, recuperamos fuerzas en el aconsejable “Mesón Resthy” gracias a unas patatas con congrio y almejas, un exquisito cabrito asado y unos generosos y originales postres caseros.
Panorama 9
La belleza de la ruta, nos hace especular con una próxima visita en el otoño al abedular del Fasgarón. En esa época del año, mil matices cargarán el aire de una gran riqueza cromática, en donde predominará el color dorado de las hojas de los abedules, junto la roja explosión de los frutos del serval del cazador creando, seguramente, un paisaje aún más mágico y sorprendente del que acabamos de disfrutar. Si es así, lo contaremos.

- Información: (http://es.wikipedia.org/wiki/abedul).
- YouTube: "Canto a la Luna". Antonin Dvorak . Gioiellidellamusica.
- Valle del Fasgarón desde collada Mozquetina. A la derecha abedular del Fasgarón.
- Urugallo.
- Mapa ruta. En morado el regreso.
- Mira en el Puerto de la Magdalena. Escudo de Murias de Paredes.
- Vista de la entrada del valle. Portillo en la pista forestal.
- Subida a la Mozquetina. Muros de piedra.
- Descanso cabaña Fasgarón.
- Las dos cumbres de Tambarón (Tetas de Omaña).
- Buitre leonado.
- Capilote y genciana de primavera.
- Vista desde Mozquetina: Murias y Senra.
- "Barba de capuchino" en los abedules.
- Abedules jóvenes.
- Abedular.
- Fasgarón: viejos abedules.
- Cabrito al horno. Mesón Resthy de Pandorado.
- Fotos: Javi, Coca, Mar, Jacinto y Paco.




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