viernes, 31 de enero de 2014

La “residencia” en León de María del Carmen Martínez-Bordiú y Franco




La actual Escuela Superior y Técnica de Ingeniería Agraria de la Universidad de León, está ubicada, desde hace más de 60 años, en una finca de 16 hectáreas conocida como “Vega de Armunia”, y situada en la Avda. Portugal. Cuenta con un edificio de más de 1.000 metros cuadrados para docencia e investigación, pero también se pueden encontrar instalaciones complementarias como invernaderos, campos de cultivo y frutales, una estación meteorológica y zonas deportivas y de recreo.


Su creación data del año 1963, (Decreto 3.608/1963, de 12 de noviembre), por lo que el pasado mes de noviembre ha cumplido 60 años. Sin embargo, no se puso en funcionamiento hasta el curso académico 1966/67, pasando a denominarse en el año 1972, Escuela Universitaria de Ingeniería Técnica Agrícola, al integrarse en la Universidad de Oviedo. En 1979 y tras la fundación de la Universidad de León se integra en ésta y en 1993, tras implantarse la titulación de segundo ciclo de Ingeniero Agrónomo, toma la actual denominación de Escuela Superior y Técnica de Ingeniería Agraria de la Universidad de León.

En la entrada, en la zona ajardinada, existe una fuente seca, muy deteriorada y completamente abandonada, con un alto pedestal cuadrangular en el centro, flanqueado por cuatro leones rampantes y coronados situados en las esquinas, que portan en sus patas delanteras una antorcha realizada en metal, en una postura un tanto irreal y grotesca.

Sobre el pedestal una representación de la diosa romana Ceres, Deméter para los griegos, con una gavilla de espigas bajo su brazo derecho, mientras que con su mano izquierda ofrece un ramillete de flores. 

Como sabemos, Ceres es la diosa de las cosechas y de la fertilidad, que ayudó a fijar sobre el terreno las poblaciones, hasta aquel momento nómadas, y las enseñó a organizarse y a cultivar la tierra. Una auténtica revolución social que domesticará animales, aprenderá a roturar, a sembrar y a recoger y moler posteriormente el grano, con el que el hombre elaborará harina, su principal sustento durante siglos. La diosa de la Agricultura, guía para los jóvenes estudiantes que se forman como ingenieros agrónomos.

La obra escultórica, de un tamaño considerable, unos tres metros de altura,  permanece prácticamente “oculta” para el público. Pero lo que más sorprende, es que es completamente ignorada y apartada de los circuitos de información y difusión de arte y de la escultura leonesa. Sirva como ejemplo su ausencia en la conocida guía, “León Escultura Urbana”, editada en 2007 por la Concejalía de Educación y Cultura del Ayuntamiento de León, con textos de Eloísa Otero y fotografías de Juan Villoria. ¡Parece increíble! Pero estando por medio quien está ...

Y es que la talla de la Escuela Superior y Técnica de Ingeniería Agraria, posee, además, una de las historias más pintorescas y curiosas de toda la obra escultórica urbana de la ciudad de León, tanto por su autoría, como por el personaje representado.

Fue el cincel del extraordinario Víctor de los Ríos, el autor del conocido Quijote del Campus de Vegazana y de muchas de las tallas que protagonizan nuestra Semana Santa, quien realizó a comienzo de los años 70 el monumento a la Agricultura, o la representación de la diosa Ceres. El escultor pasó largas temporadas en nuestra ciudad al haberse casado en 1939 con una prestigiosa dama leonesa de conocida familia, Dª Catalina Fernández Llamazares, y tener su estudio en la ahora rehabilitada y conocida Casona de Víctor de los Ríos, propiedad de su esposa.

Víctor de los Ríos tomó como modelo para su obra nada menos que a la conocida como “nietísima”, María del Carmen Martínez-Bordiú Franco, uno de los actuales personajes mediáticos que más se exhibe y prodiga en los programas televisivos del corazón, además de ser frecuente portada en las revistas del idem.

Nieta del general Franco, Carmen Martínez-Bordiú, hija de Cristóbal Martínez-Bordiú, marqués de Villaverde y María del Carmen Franco Polo, hija de Francisco Franco, nació en el Palacio del Pardo en febrero de 1951, y fue considerada una de las mujeres más interesantes, rebeldes y bellas del país, antes de su matrimonio de conveniencia con D Alfonso de Borbón a los 21 años.



El Periódico ABC publicó el 17-07-1969 el testimonio fotográfico, de como una comisión de la Escuela Agrícola leonesa acude al Palacio del Pardo para mostrar y entregar a su abuela, Dª Carmen Polo de Franco y a la propia Carmen Martínez-Bordiú, una copia del boceto de la escultura realizada por el prestigioso Víctor de los Ríos, que se instalaría en los jardines de la Escuela.


Y allí sigue la “nietísima”, “viviendo” a la entrada de la Escuela de Ingenieros Agrónomos. Una gran obra del maestro Víctor de los Ríos, desconocida, sin referencias, olvidada y en un estado deplorable. Un trato que no tienen otras obras que “decoran” parques y calles de nuestra ciudad, y que alguna de ellas no tendría que haber salido nunca del estudio de sus autores.



- Conjunto: fuente y obra.
- Desde la Avda. de Portugal, dentro del recinto universitario.
- Detalle.
- Víctor de los Ríos, primera etapa.
- Victor en su estudio.
- ABC 17-7-1969.
- 1971. María del Carmen Martínez-Bordiú en la inauguración del monumento en León.
- Idem., en la actualidad.
- Detalle de la  obra de Víctor de los Ríos. "Desconocida" para Ayuntamiento y autores ¿?.






sábado, 25 de enero de 2014

León en Tontour


Espléndida promoción ... con este vídeo publicitario seguro que no hay plazas hoteleras en la capital y provincia a partir del próximo lunes. Enhorabuena a los "artistas" y al Consorcio Provincial de Turismo.



Audiovisual promocional de Turismo para la Provincia de León. Realizado en 3D. Consorcio Provincial de Turismo de León. http://www.turisleon.com/ Autor: Juan Carlos Mostaza



viernes, 27 de diciembre de 2013

Hispania: el año comienza en enero


Saturnalia-Saturnales El joven Baco de William Adolphe Bpuguereau
Parece ser que la primera constancia de la celebración de la llegada del AÑO NUEVO, ocurrió en Mesopotamia 2000 años a C. Se celebraba coincidiendo con el llamado punto Aries o punto vernal, el punto de la elíptica a partir del cual el Sol pasa del hemisferio sur al hemisferio norte, lo que ocurre en el equinoccio de primavera, alrededor del 21 de marzo. En ese momento, se inicia la primavera en el hemisferio norte y el otoño en el hemisferio sur.

Equinoccio_vernal
En la actualidad los años y también los días, tienen su fundamento en los dos movimientos de la Tierra: sobre sí misma y alrededor del Sol. Es el calendario solar. No obstante, los meses se conforman con el movimiento lunar, formando la base de los llamados calendarios lunares.

Roma continuó, en principio, con la antigua tradición lunar de iniciar el año el 1 de marzo, martius, en honor al dios de la guerra: Marte. El año contaba únicamente con diez meses: el ya referido marcius, aprilis (aperire, abrir, brotar), maius (por la diosa Maia), junius (por el dios Juno), quintilis (mes quinto), sextilis (mes sexto), september (mes séptimo), october (mes octavo), november (mes noveno), y december (mes décimo). Como vemos, aun permanecen varios nombres de aquella primera denominación.

La ninfa Egeria dictando a Numa Pompilio las leyes de Roma de Ulpiano Checa.
El rey Numa Pompilio, s. VII a C., reformará el calendario y añadirá dos meses finales más a los ya existentes: ianuarius y februarius. De esta manera, el año tendrá 12 meses, con 355 días. Los meses poseerán 29 o 31 días y cada dos años se añadirá un mes. Toda esta reglamentación quedará en Roma en mano de los pontífices.

Se iniciaba el año el primer día de marzo (calendas, de ahí calendario), bajo los auspicios de Marte, el dios de la guerra. Esta era la fecha que señalaba el comienzo de las campañas militares y la designación de cónsules, pero también el inicio de la actividad agrícola que suponía para aquella sociedad la supervivencia.

Tras la denominada primera guerra celtíbera, del 181 al 179 aC, se firmó un tratado entre Roma y las tribus celtíberas hispanas, en el que éstos se comprometían a no fundar nuevas ciudades focalendariortificadas. Sin embargo, los pobladores de la ciudad de Segeda, de la tribu celtíbera de los belos, muy cerca de la actual Calatayud, realizaron una importante ampliación y restauración de su recinto defensivo, cuyo perímetro llegó a tener cerca de 8 kilómetros.

Tras conocer la situación, en el año 154 aC. el gobierno romano toma cartas en el asunto, ya que este “incumplimiento” chocaba son sus futuros planes expansionistas, y trata de preparar rápidamente una expedición militar que frenase urgentemente la reparación y construcción de las defensas celtíberas. Esta será el causus belli que servirá a Roma para su segunda intervención en Hispania.

Los preparativos bélicos chocan con un gran inconveniente. Se encontraban todavía en pleno invierno, faltando varios meses para las calendas de marzo, fecha, como hemos señalado, en la que se decidían los principales asuntos de Estado para el nuevo año, entre ellos las campañas militares. Si esperaban a marzo, los largos preparativos del ejército, su avituallamiento y su traslado a Hispania, significaría que las tropas no estarían prestas para el combate hasta septiembre u octubre, con un nuevo invierno por delante en Hispania, nada deseable para una campaña militar.

Numancia. Alejo Vera

Esta situación motivó que Roma adelantara el “comienzo del año” a todos los efectos, dos meses para así aprovechar la época estival, decidiendo que el año comenzase en el mes de enero (ianuarius), mes dedicado al dios Jano, el dios de las puertas, y a continuación febrero (februarius) dedicado a Plutón, dios de las ceremonias de purificación. Los dos últimos meses del año, se convirtieron de esta manera y por el conflicto con los celtíberos de Hispania, en los dos meses primeros del año.

¿Cómo finalizó aquel asunto? Roma nombró cónsul a Quinto Fulvio Nobilor que se trasladó de inmediato a Hispania con un ejército de 30.000Enero hombres. De poco sirvió a Roma en aquella campaña el cambio de fechas, que dura hasta la actualidad. La tribu de los belos, pobladores de Segeda, se aliaron con otra de las tribus celtibéricas más poderosas, los arévacos, cuya ciudad más importante era Numancia.

Las fuerzas combinadas celtíberas detuvieron primero el ataque del cónsul Fulvio Nobilor contra Segeda y luego lo rechazaron frente a Numancia. En aquel enfrentamiento, ocurrido el 23 de agosto del 153 a C., que motivó que, actualmente, más de 2.000 años después, el año comience en el mes de enero y no en marzo, perecieron más de 6.000 soldados romanos. El desastre militar de Roma fue tan grave, que posteriormente ningún general romano luchará en ese día a menos que fuera obligado.

Calendario agrícola del Panteón Real de San Isidoro. S. XII

- Saturnalia. Willian A. Burguereau.
- Punto Aries o punto vernal.
- La ninfa Egeria dictando a Numa Pompilio las leyes de Roma. Ulpiano Checa.
- Calendario romano en piedra.
- Numancia. Alejo Vera.
- Mes de enero. Calendario románico de San Isidoro de León.
- Reprodución del calendario agrícola del Panteón Real de San Isidoro de León.









martes, 17 de diciembre de 2013

Feliz Navidad !



YOUTUBE: jovenessustentables: "El mundo es maravilloso" 
(David Attenborough, naturalista)

sábado, 30 de noviembre de 2013

Ramo leonés de Navidad


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Existe una antiquísima leyenda que narra la existencia de un gallo en el Portal de Belén en el momento del nacimiento de Jesús. Se cuenta, que fue él quien dio el primer testimonio del acontecimiento, primero a los pastores y después a la gente que vivía en los alrededores del lugar. Es por lo que se dice que la venida al mundo de Cristo fue anunciada “ad galli cantus”, es decir, “al canto del gallo”.

Esta historia es una de las tantas que existen sobre el origen de la denominación de la Misa del Gallo, celebración que, en teoría, marca el paso del Adviento, de un tiempo antiguo, a uno nuevo de alegría y celebraciones. A partir de ese momento se activan las tradiciones navideñas plagadas, entre otras, de manifestaciones y actividades teatrales.


A lo largo de los siglos, la Navidad leonesa ha sido pródiga y original en cuanto a los actos, expresiones y dramaturgia navideña. Todavía persisten las pastoradas, los tradicionales villancicos y los autos de reyes; otras, como el “cantico de la Sibila”, que ya comentamos en otra entrada (http://www.fonsado.com/2010/05/la-sibila-eritrea_30.html), han desaparecido. Sin embargo, una de las tradiciones navideñas leonesas que ha estado a punto de eclipsarse, pero que está teniendo actualmente un auge y seguimiento sorprendentes, es la instalación en las casas del ramo leonés, posiblemente, una de las costumbres con más arraigo en la Provincia.

No obstante, al ser poco conocido fuera de León, se sigue pensando que la existencia del popular árbol de navidad es una tradición genuina de los países del centro y norte de Europa, y que desde allí fue exportado a todo el mundo. En León, en el territorio del Reino de León, ya existía esta costumbre tiene sus raíces en época prerromana, como veremos.

42Ramo_Leonxs_de_Navidad[1]

La tradición del ramo navideño es eminentemente rural, pero ha tenido un potente eco en la sociedad urbana, que aunque no era totalmente ajena a ello, ha estado y está ávida en la búsqueda de identidad y tradiciones propias que identifique a sus individuos y que, a la vez, los diferencien de costumbres vecinas. Gracias a esto, este entrañable uso tiene el futuro asegurado.

En su origen el ramo leonés era una simple rama de árbol de hoja perenne, de ahí procede su denominación, muy anterior a la romanización. Formaría parte del ancestral culto a la vegetación y serviría como ofrenda o tributo de fecundidad y prosperidad para el nuevo año. Con el tiempo, esta práctica se integraría en las fiestas o celebraciones paganas del solsticio de invierno, para más adelante convivir con los inicios del cristianismo, adaptándose a los nuevos tiempos, pero conservando parte de sus creencias antiguas. La Edad Media sería el momento de introducir en la tradición textos y cantos, junto con las ofrendas y tributos obligados, pero ahora integrados plenamente en las celebraciones religiosas cristianas de la Navidad.
Valdevimbre
El ramo leonés no solo es su estructura física, la costumbre del ramo es una manifestación de la cultura tradicional leonesa, formado por un conjunto de valores en el que, por supuesto, su armazón y los objetos simbólicos que contiene forman parte de ello, pero también su texto o copla, la música y la teatralidad, todo al servicio de la religiosidad popular.

Generalmente, la estructura material está constituida por un varal que se incrusta en un cuerpo, ordinariamente también de madera, de distintas formas: triangular, la más común, pero también cuadrada, redonda o romboide. Se adorna (“vestir el ramo”) con velas (12 que representan los meses del nuevo año), puntillas, cintas, labores de bordados, etc., todo de colores vivos. Lo complementan, recordando sus orígenes, formas vegetales tales como acebo, laurel, muérdago, hiedra, laurel, o cualquier rama perenne del lugar. No puede faltar la presencia de los productos típicos de la estación o dulces tradicionales, que formaría parte de la ofrenda o impuesto religioso: manzanas, nueces, bollos, rosquillas, etc. Se apoya en una peana, pero cuenta con la posibilidad de trasladarlo a modo de trofeo y así poder ser observado por el pueblo.

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Esta tradición evolucionó desde la simple rama votiva arrancada y preparada de un árbol, a la estructura de madera descrita, que guarda parecidas formas con el tenebrario, existente en todas las iglesias, y del que ya se tiene noticias en el siglo VII. Los tenebrarios son candelabros triangulares que se sitúan en el presbiterio. Poseen quince velas que se van apagando durante el oficio de tinieblas de Semana Santa, en la que se cantaban los salmos y lamentaciones de Jeremías. Simboliza el día de la muerte de Cristo en la cruz, y sus quince velas las personas que supuestamente le acompañaron: los once apóstoles, las tres Marías y la Virgen María. El parecido con la estructura del ramo leones es evidente.

Tras la procesión de rigor, portado por hombres, en la que se exhibe el ramo leonés con sus “adornos y ofrendas”, se realiza la ofrenda y la plegaria correspondiente en el interior del templo, normalmente al finalizar la Misa del Gallo. La plegaria cantada es realizada siempre por las mujeres del pueblo con melodías propias de la zona, que recuerdan sonidos medievales y gregorianos. Aunque los temas giran casi siempre alrededor del nacimiento de Jesús, la plegaria y la ofrenda van dirigidas a la Virgen María, usándose episodios de las leyendas religiosas o de los Apócrifos.

Los cánticos suelen llevar un orden: permiso para entrar en la iglesia, estrofas de entrada, narración de las escenas evangélicas citadas, la ofrenda del ramo, petición de aguinaldo, despedida, felicitación de las fiestas y deseo de volver a verse en un año ... En algunos lugares, se intercalan los sucesos ocurridos en el pueblo durante el año.

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Se han llegado a catalogar más 200 antecedentes de ramo leonés en distintos pueblos de la Provincia. Es de desear que esta costumbre tan leonesa, arraigue y se consolide todo los años en estas fechas.


- Ramo leonés de Valcecillo.
- Video: "Ramo de Navidad", La Banzaca.
- Canto del ramo.Plaza San Marcelo. León.
- Canto del ramo en Valdevimbre.
- Tenebrario.
- Ramo del blog Sisters and Dresses.



miércoles, 30 de octubre de 2013

Día de difuntos




El primer concilio que se celebró en Hispania por la iglesia cristiana, fue el Concilio de Elvira (o de Llíberis), ciudad cercana a la actual Granada entre el 300 y el 324 dC. En aquel primer concilio, al que asistieron 19 obispos y veintiséis presbíteros de toda la Península, se trató de numerosos temas y se establecieron 81 Cánones, alguno tan trascendente como el del celibato.

Uno de los Cánones habla ampliamente de los “cementerios” y entre sus recomendaciones y prohibiciones se encuentra la siguiente: “Las mujeres no deben trasnochar en los cementerios, porque algunas veces con el pretexto de orar comenten maldades”.

Raban Maurus (derecha) presenta su trabajo en Gregorio IV (en el centro). Ilustración de la Laude Crucis , en torno a 831-840

Esta prohibición, a comienzos del s. IV, demuestra lo arraigadas que se encontraban las fiestas o celebraciones de difuntos, que en un inicio se celebraban en primavera para festejar la muerte de la Virgen, pero también la de los apóstoles y de múltiples mártires y justos.

Jean-Joseph Dassy
En el s. IX, concretamente en el 835, el papa Gregorio IV introdujo para toda la cristiandad la fiesta de difuntos en otoño. Sin embargo, fue su contemporáneo, el hijo y sucesor de Carlomagno, el emperador Luis I el Piadoso (Ludovico Pio), quien fijo el 1 de noviembre para honrar a todas las almas bienaventuradas. El abad de Cluny, San Odilón, a finales del s. X, promovió prolongar la fiesta al día siguiente, con el fin de rezar por el resto de las almas fallecidas que aun se encontraban purificándose en el Purgatorio.

Estas celebraciones religiosas otoñales, aprovechaban un tiempo de cierto ocio en las sociedades aimage002grícolas medievales una vez finalizadas las faenas de recolección, aunándose con conmemoraciones profanas donde imperaba la fiesta, los cánticos, el baile y la comida abundante. Concretamente en León sobresalen dos: el magosto o calbote y la matanza o sanmartino. El cerdo y la castaña son protagonistas de estas festividades, donde la gente se reúne junto al fuego, a veces toda la noche, se asan castañas, se bebe abundante orujo y, sobre todo, se narran cuentos e historias.

A pesar del cambio continuo de fechas en las celebraciones de difuntos, siempre promovido por el poder o la Iglesia, la tradición y creencias populares no desaparecieron. Muchas de ellas continuaron a través de los siglos, como la antigua creencia egipcia que aún se mantiene en algunos lugares, de que las almas de los difuntos visitan su antiguo domicilio una noche al año, dando lugar a que dejaran comida a sus seres queridos y lamparillas o candiles encendidos al lado del sepulcro, para guiarles hasta allí.

30 0ctbre 1901 LA NOCHE DE DIFUNTOSDIBUJO DE M. POY DALMAU

En España, con múltiples peculiaridades locales antiguas y actuales, cuando el cementerio no se encontraba dentro de las iglesias, parroquias, conventos u hospitales, era costumbre pasar la tarde y la noche del 1 de noviembre, fiesta de Todos los Santos, al 2 de noviembre, día de los Fieles Difuntos, velando la tumba del ser querido, además de visitar a otras familias que hacían lo propio sus familiares. Previamente, los días anteriores se acudía al cementerio con el fin de asear y adornar con esmero el sepulcro.

El día de los muertos (1859) por William-Adolphe Bouguereau.El cementerio se llenaba de antorchas, palmatorias o lamparillas de aceite que alumbraban los distintos corros de familias que se formaban alrededor de la sepultura, y de soniquetes monótonos producidos por los rezos de letanías y rosarios. A veces, se encendían hogueras y se contaban sucesos excepcionales ocurridos en otros años en el mismo lugar, mientras el frio del otoño hacía que corriera profusamente el orujo entre la gente, sobre todo al final de la velada.

Los cada vez más continuados excesos en las celebraciones, hicieron que las autoridades prohibieron estas veladas al final del XVIII. La costumbre continuó pero limitándose a visitar los días de difuntos los cementerios, adecentando y llenando de flores las sepulturas de los seres queridos.

Actualmente, las tradicionales  fiestas de difuntos y santos en España se reducen a una corta visita familiar al cementerio, donde se colocan ramos de flores sobre los sepulcros de los seres queridos, y fuera de ellos, en el consumo de los dulces del momento, como los huesos de santo y los buñuelos de viento.

Sin embargo, las costumbres parece que ahora cambian más rápidamente. Hasta hace pocos años, no se concebía la fiesta de Todos los Santos sin la representación teatral o televisiva de Don Juan Tenorio, el conquistador sevillano que pretendía burlarse de la muerte. En cambio, la mascarada norteamericana de Halloween, que se encuentra con profusión en series de televisión y películas, pero que tiene un origen celta, adquiere un auge inusitado entre los jóvenes urbanos de nuestro país.


Ahora se ha desbordado, pero en origen, los niños estadounidenses cubiertos con sábanas y portando calabazas vaciadas con velas en el interior, recorrían los vecindarios para pedir donativos la noche del 31 de octubre. Sin embargo en Huesca y en pueblos de Madrid, mucho antes que EE.UU., los niños pedían monedas y dulces llevando también calabazas (es la época) vacías e iluminadas con velas, que después abandonaban en lugares especiales con el fin de asustar a las mujeres del lugar.

- Día de Difuntos. M Friant.
- Gregorio IV. Laude Crucis.
- Luis I, el Piadoso. Jean-J. Dassy.
- San Odilon, Abad de Cluny.
- La noche de difuntos. M. Poy Dalmau.
- El día de los muertos. Willian Adolphe Bouguereau.
- Estudio 1, 1966. Paco Rabal y Concha Velasco. Don Juan Tenorio. 



sábado, 14 de septiembre de 2013

D. Blas de Lezo y “Los Manolos”



Tras ordenar “picar” zafarrancho de combate al teniente Mowett, el capitán Jack Aubrey y el cirujano y naturalista Stephen Maturin se enredan en un fantástico dúo de cuerda en la cámara del capitán, bajo el castillo de popa del navío Surprise.

Así finaliza la película de aventuras Master and Commander: Al otro lado del Mundo (2003), que se desarrolla en el año 1805, cuando Napoleón ya ha ocupado el trono de Francia e Inglaterra se defiende gracias a la potente flota que posee. La estrategia de Napoleón es realizar una guerra de desgaste contra la armada inglesa, además de tratar de estrangular su comercio marítimo imponiendo un “bloqueo continental”.


En esta situación histórica se enmarca la película mencionada, donde la fragata inglesa Surprise de 28 cañones, al mando de Jack Aubrey, es uno de tantos barcos ingleses en guerra abierta con Francia. El Surprise navega cerca de las costas brasileñas en busca de objetivos, cuando tropieza con el Acheron, un navío de línea francés, más moderno y con mucha más potencia de fuego, ya que alojaba bajo su cubierta 44 cañones. En su enfrentamiento y persecución del navío francés, el Surprise bordeará el terrible Cabo de Hornos y llegará hasta las Islas Galápagos, donde terminará derrotándolo y capturándolo.

La película está basada en las conocidas novelas de escritor Patrick O´Brian. Una serie de veinte novelas de aventuras sobre el capitán de navío Jack Aubrey y el médico y naturalista Stephen Maturin, ambos aficionados a la música clásica, música que no faltará en la película a base de una mezcla de fragmentos populares marineros, la propia banda del film y piezas de música clásica, que luego veremos. El guión de la película se inspira en parte del primer libro, titulado Capitán de Mar y Guerra, y del décimo, La costa más lejana del mundo.

Sin embargo, la película tiene “oculta” una parte española muy importante. La persecución y derrota del barco francés Acheron, más poderoso que el Surprise, parece que está inspirada en el suceso histórico que enfrentó en el Atlántico, durante la guerra de Sucesión española y con un importante mar de fondo, a la fragata Valeur de 40 cañones al mando de D. Blas de Lezo y Olavarrieta, y al navío británico de 80 cañones Stanhope, que capitaneaba John Combs, que finalmente fue derrotado y apresado por el marino español.


Como hemos mencionado al inicio, la película finaliza con una nueva persecución al Acheron para luego poder escoltarlo hasta el puerto chileno de Valparaíso, y los dos protagonistas, capitán y cirujano, mientras el barco se prepara para otro posible combate, se enfrascan en la interpretación de un dúo de cuerda conocido como “Los Manolos” de Luigi Boccherini.

Contemporáneo de Mozart, Luigi Boccherini (Luca 1743 – Madrid 1805), gran compositor y violonchelista, llegó a Madrid en 1769 bajo la protección del hermano menor de Carlos III, el infante Luis Antonio de Borbón y Farnesio. En 1780, compuso una obra que pretendía evocar los sonidos que se podían escuchar al caer la noche en las calles de Madrid, un acercamiento a, en aquellos momentos, una de las ciudades más ruidosa y vital de toda Europa: “La Música Notturna delle strade di Madrid”, Op. 30 Nº 6 (G.324) (Podría traducirse como “Serenata en las calles de Madrid”).


Aunque para Boccherini fue una obra menor, la composición se hizo muy popular. Tan característica de Madrid resultó, que el propio compositor llegó a manifestar que resultaría inútil y ridícula fuera de España, porque el público no podría entender su verdadero significado ni los intérpretes captarían su verdadero espíritu español y madrileño para poder interpretarla debidamente.


La obra está formada por estos movimientos:
1. Le campane de l’Ave Maria (La campana del Ave María): la iglesia principal llama a los fieles para la oración del Ave María.
2. Il tamburo dei Soldati (El tambor de los soldados).
3. Minuetto dei Ciechi (Minueto de los mendigos ciegos): Boccherini indicó a los violonchelistas para que colocaran sus instrumentos sobres sus rodillas y los rasgaran como guitarras.
4. Il Rosario (El Rosario).
5. Passa calle (Pasacalle), conocido como Los Manolos, personajes bocazas de clase baja; no es un pasacalle en realidad, sino que imita su canto. En España, el pasacalle indica «pasar a través de la calle», que es cantado como diversión.
6. Il tamburo (El tambor).
7. Ritirata (Retiro): retirada de los militares de las calles de Madrid de su vigilia nocturna; la patrulla anuncia el toque de queda y cierra las puertas durante la noche.

El quinto movimiento es una de las piezas más emblemáticas y, sin duda, la más conocida: el Pasacalle de los Manolos. En aquella época, finales del XVIII, principios del XIX, los Manolos se podrían considerar como una “tribu urbana” de aquel momento. 

Esta denominación se originó por su lugar de residencia, en el barrio de Lavapiés, barrio donde vivieron los judíos conversos que se asentaron en Madrid. Enmanuel era nombre obligado para los primogénitos de los conversos, de ahí el nombre posterior de “manolos” a los originarios del barrio. Esta “tribu” madrileña, se caracterizaba por ser extremadamente orgullosos, valientes y exagerados, haciéndoles también merecedores del título de “chulos”, que derivará en el chulapo y chulapón, típicos personajes que serán protagonistas de varias zarzuelas en el XIX. Poco a poco, la “manolería” se extendería por los barrios limítrofes, como La Latina (El Rastro).


Curiosamente, los Manolos no son habitualmente los personajes retratados por su contemporáneo Goya. Éste, sin embargo, no dejará de plasmar en sus cuadros otra “tribu” madrileña del momento: los Majos. Los Majos, en un primer momento, proceden de Malasaña (antes barrio de Maravillas), eran hombres más tranquilos, la mayoría pequeños artesanos: carpinteros, zapateros, alfareros, comerciantes, etc. Éstos, gustaban de cortejar y engalanarse de manera diferente a la élite, por aquella época afrancesada, para acudir a todas las fiestas, donde, inevitablemente, surgían sangrientas peleas con los Manolos, en las que salían a relucir las grandes navajas que se ocultaban en las anchas fajas.


Y con el castizo pasacalle madrileño de los Manolos como fondo, en pleno Pacifico, el navío inglés Surprise pone rumbo hacia el sur, hacia Valparaíso, nuevamente tras el desconcertante buque de línea francés Acheron.


                        “La Música Notturna delle strade di Madrid”, Op. 30 Nº 6. Luigi Boccherini.


- Cartel anunciador de la película Master and Commander: Al otro lado del Mundo (2003).
- Video final película.
- Almirante D. Blas de Lezo y Olavarrieta.
- Combate y apresamiento del Stanhope, por D. Blas de Lezo.
- La familia del infante D. Luis Antonio de Borbón y Farnesio. Francisco de Goya.
- Figuras de Madrid. Francisco Javier Ortego y Vereda.
- Jugadores de Brisca. Francisco Javier Ortego y Vereda.
- Baile a la orilla del Manzanares. Francisco de Goya.
- Video: La Música Notturna delle strade di Madrid Op. 30 Nº 6, 1780 - Luigi Boccherini.



viernes, 30 de agosto de 2013

La Legio VII Gemina en el cine

     

La Legio VII Gemina, formada íntegramente por legionarios hispanos, es la fuerza militar que, a partir del año 74 o poco tiempo después, se estableció en el mismo lugar donde años antes se había acantonado la Legio VI Victrix. Este asentamiento militar permanente y prácticamente único en Hispania hasta la caída del Imperio, dará origen a la ciudad de León, capital que disfrutó de un gran protagonismo peninsular durante la Edad Antigua y Media.


Ya hemos comentado en otra entrada, lo inusual que resulta saber la fecha oficial de la formación de la Legio VII, en concreto de la “entrega de las águilas”, caso que no es conocido de ninguna otra fuerza militar romana. Esto es así, gracias a unas lápidas con inscripciones procedentes de la localidad leonesa de Villalís, fechadas en los años 163 y 184 dC, en las que se conmemora el natalicio de la legión, es decir el “natalico de las águilas”, el “ob natalem aquilae”, la fecha en que la unidad militar recibió sus insignias, sus águilas: el 10 de junio del año 68. Estas dos inscripciones se pueden contemplar actualmente en el Museo de la Basílica de San Isidoro de León.


La inscripción lápida izquierda del 163, dice así:


Las “águilas” eran otorgadas a la legión mediante una significativa ceremonia religiosa en el momento de su formación como unidad de combate, celebrándose cada año el aniversario de la creación. Era el día festivo denominado, “dies natalis aquilae”, en el que se renovaban los juramentos sagrados de fidelidad.

                                               

El águila, símbolo arcaico vinculado a IOM, Iuppiter Optimo Maximo, dios supremo y protector del pueblo y ejército romano, fue el emblema más importante de la legión, mostrándose en lo alto de un mástil, siempre con las alas desplegadas y rayos en sus garras. Estaba al cuidado de la primera centuria de la primera cohorte, y era portada por el que se consideraba el legionario más esforzado y curtido de toda la legión, al que se denominaba alquilifer. Antes de entrar en combate eran perfumadas y la ceremonia se repetía si lograban la victoria, adornándose con flores y laurel. Cuando la unidad militar entraba en combate, se situaba siempre detrás de la primera cohorte, sin embargo, en los desplazamientos marchaba al frente de la legión.

Y así, en escasos segundos, vemos desfilar a la Legio VII en la clásica película Quo Vadis (1951). Tras los correspondientes timbales, cornus y tubas, y la biga tirada por caballos blancos sobre la que se encuentra el “joven” nuevo emperador Servio Sulpicio Galba, que en realidad tenía 72 años, se puede apreciar las enseñas y el águila al frente de las tropas, a punto de realizar su primera entrada en Roma a mediados de octubre del año 68.


Curiosamente, la Legio VII recibe las águilas el día 10 de junio, el día siguiente del asesinato de Nerón, episodio distinto al que se muestra el film Quo Vadis, ya que en realidad se produjo a manos de su secretario Epafrodito  el día 9. Desde su creación, la legión hispana tardó únicamente 4 meses en entrar en Roma acompañando a su legati legionis y ahora emperador: Galba.

Entre el 68 y 70, la Legio VII es fiel protagonista de la convulsa historia del Imperio. Ese mismo año, en el 68, es enviada a Pannonia, la actual Hungría, cerca de la actual ciudad de Viena. Tras el asesinato de Galba en el conocido Lago Curitus del Foro, ocurrido el 15 de enero del 69, la legión se unió a la causa de Otón y se dirigió a Italia para enfrentarse al pretendiente Vitelio. Cerca de Cremona, en octubre del 69, se enfrentó a las legiones de Vitelio y en una sangrienta batalla nocturna, sufrió gravísimas pérdidas, aunque según cuenta Tácito, alcanzó en aquel momento la gloria:

 “… la Legio VII, formada por Galba pocos años antes (1 año) pasó grandes apuros. Muertos seis centuriones de los primi ordines y habiendo perdido algunas insignias, Atilio Varo, centurión primpilo, con gran desgaste del enemigo, pudo conservar el águila hasta su muerte”.

Parece probable que tras esta batalla adquiera el conocido epíteto de Gemina (doble, acoplada, gemela), al sufrir una importante pérdida de legionarios, que dio lugar a reestructurarla con hombres de otras unidades.

A los pocos meses entra de nuevo en Roma bajo el nuevo emperador Vitelio, para volver durante el año 70, probablemente, a su campamento de Pannonia. Hasta el 74 se encuentra combatiendo en Germania, para seguidamente, como ya hemos señalado, trasladarse definitivamente a su campamento en León.

Sin embargo, hasta la fecha estimada de su desaparición en el 422, donde los últimos integrantes de la legión al mando de Castinus son derrotados en la Bética por los vándalos, varias unidades son enviadas a combatir en distintos momentos a numerosos puntos del Imperio. Pero eso es otra historia.



- Servio Sulpicio Galba, alfrente de la Legio VII. Fotograma Quo Vadis.
- Quo Vadis (1951).
- Aras de Villalís (León).
- Águilas y enseñas romanas. Columna de Trajano.
- La muerte de Nerón. Vasily Smirnov.
- Galba. Museo Pío-Clementino (M. Vaticanos).
. Construyendo muralla romana. William Bell Scott.