jueves, 26 de marzo de 2015

Procesiones

                                    VIDEO SEMANA SANTA 2015. Turismo ciudad de León.


La tradición de los desfiles procesionales de la Semana Santa no tienen un punto de partida definido, no comienzan en un momento determinado. Son el resultado de un proceso largo y muy cambiante a lo largo del tiempo, influido en sus inicios por la tradición pagana que tenían en los procesiones su manifestación de culto público, como conducto para exteriorizar la devoción y adoración hacia sus dioses, o para conmemorar las celebraciones y fiestas estacionales, tan unidas a su propia subsistencia, como la celebración de la llegada de la primavera.

Procesión del buey Apis. Frederick A. Bridgman
Los ancestrales cortejos, denominados “pompas”, exaltaban el fondo festivo y lúdico de las comitivas, en las que era habitual la presencia de carromatos o carrozas engalanadas, coros, músicos y danzantes. Las procesiones cristianas, aunque tiene su origen en las tradiciones paganas, se remontan a los primeros siglos de nuestra Era. Se suelen realizar desfiles de un lugar sagrado a otro, con el fin de promover la devoción de los fieles participantes.


Conocemos la más antigua descripción de la celebración de la Semana Santa. Corresponde al testimonio que realiza la piadosa Etheria, natural probablemente de la tebaida leonesa, que en su peregrinación a Tierra Santa en el s. IV dC., detalla las ceremonias que se realizaban en Jerusalén durante el Viernes Santo. La peregrina leonesa ofrece un curioso dato: “son parecidas a las que se realizan en mi tierra”. Este testimonio confirma que, aunque parece que las procesiones podrían tener su origen en Tierra Santa donde se conmemoraban los acontecimientos dela Pasión, Muerte y Resurrección de Jesucristo en el mismo lugar en el que sucedieron, en el noroeste peninsular ya existían celebraciones parecidas a las que se llevaban a cabo en Jerusalén.

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Este tipo de ceremonias, posiblemente reflejaban dos tipos de actos: las escenificaciones y las procesiones, que se realizarían durante el Jueves y Viernes Santo. Estos actos, que ya tienen entidad al final de la Edad Antigua, se ven reforzados y fomentados en la Península en plena Edad Media, concretamente en el siglo XIII, con la publicación del Código de las Siete Partidas del rey Alfonso X, texto en el que se recomienda y se promueven las representaciones que, “recuerden la memoria del pasado”, referente a la Pasión y Muerte de Cristo: el lavatorio, la oración en el huerto, la flagelación, el camino al Calvario, la crucifixión, etc.

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Con el fin de la Edad Media, se realiza un giro significativo en las manifestaciones de la Semana Santa. Hasta ese momento, las imágenes y la devoción popular presentaban un Cristo glorioso, en majestad, protector, rey del mundo y triunfalista, como se comprueba en la iconografía existente en las pinturas o en las imágenes que ocupan las portadas de nuestras catedrales. Tras la Edad Media, la miseria y el hambre que se extiende por toda Europa y, sobre todo, la peste, transmutan las representaciones triunfales en otras donde se aprecia un Cristo esclavizado, resignado y torturado, que inspira un sentimiento dramático, incluso y en ocasiones, tétrico y macabro.

Procesión de los disciplinantes. Francisco de Goya

La irrupción periódica de las terribles epidemias de peste negra por Europa, origina procesiones de penitencia donde surgen los alumbrantes, flagelantes o disciplinantes, que se trasladaban de pueblo a pueblo, portando estandartes e imágenes con escenas de la Pasión, mientras que, desnudos hasta la cintura, se azotan incansablemente. A su llegada a los pueblos, estos grupos realizaban representaciones sacras sobre escenas de la Pasión, además de las conocidas y famosas Danzas Macabras, donde la muerte era la protagonista. Estas procesiones, con el tiempo, se fueron convirtiendo en espectáculo y a partir de los siglos XVI-XVII, con motivo de los dictámenes del Concilio de Trento, las procesiones de penitentes se trasformaron con el fin de fomentar el culto a las imágenes sagradas y como apoyo a la enseñanza de la doctrina católica.

Martínez Montañés contemplando salida Nuestro Padre Jesús de la Pasión. Joaquín Turina y Areal

A raíz de esto, nacen, sobre todo en España, las extraordinarias escuelas de tallas religiosas en madera, que combinan dramatismo, dulzura y perfección anatómica. La imagen del Cristo humano, sumiso y atormentado, se arropa con toda una parafernalia barroca de objetos ostentosos: estandartes, indumentarias lujosas, luminarias, etc., pero manteniendo la representación de los diversos episodios de la Pasión, dando lugar así a un segundo cambio importante en las costumbres que llevará a las manifestaciones actuales de la Semana Santa.

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Surgen así lo que se conoce como “pasos” escultóricos, escenas sobre la Pasión compuestas por tallas de madera que en las procesiones son trasladadas a hombros por los miembros de las cofradías. Es también en este momento, cuando aparece con fuerza la rivalidad entre cofradías. A las compañías denominadas “cofradías de sangre”, intituladas de la Vera Cruz, promovidas por los franciscanos y que extendían la práctica pública de la flagelación, surgen las patrocinadas por los dominicos partícipes en la fundación de las cofradías de Jesús Nazareno, o la de la Virgen de las Angustias y Soledad.

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Los procesos desamortizadores de mediados del siglo XIX, hacen prácticamente desaparecer cofradías y representaciones. Las procesiones de Semana Santa pervivieron solamente y con muchas dificultades, en algunos puntos de León, Andalucía, Castilla y Murcia, pero a partir de la segunda mitad del siglo XIX, debido principalmente a una reactivación del comercio que provoca el auge de una clase burguesa tradicional y de la consolidación de una monarquía conservadora, se produce la revivificación de las celebraciones en algunas ciudades, abandonando los componentes medievales y, de alguna manera, reinventando y trasformando los significados y funciones tradicionales de la Semana Santa.

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- Procesión del buey Apis. Frederick A. Brigman.
- Primavera. Procesión de las Cerealias en Roma. Lawrence Alma-Tadema.
- Procesión Semana Santa Sevilla. Valeriano Dominguez Bécquer.
- Semana Santa, calle Génova, Sevilla. Alfredo Dehodencp.
- Procesión disciplinantes. Francisco de Goya.
- Martinez Montañés contemplando salida de Nuestro Padre Jesús de la Pasión. Joaquín Turina y Areal.
- Sevilla: Viernes Santo. Manuel Cabral, 1862.
- Cristo Vera Cruz de Puente Genil, procesión de sangre, tarde Jueves Santo.
- Sevilla, Semana Santa: Los Nazarenos. Sorolla 1914.



domingo, 15 de marzo de 2015

Asesinato de Julio César (Idus de marzo)

Asesinato de César ante la estatua de Pompeyo. E.H. Figer
El 15 de marzo (Idus de marzo) del año 44 aC. era asesinado Cayo Julio César bajo la estatua de mármol de Pompeyo. El suceso se produjo en la parte central del fondo de la llamada Curia de Pompeyo (Curia Pompeia), edificio que formaba parte del gran recinto conocido como Teatro de Pompeyo, construido por el que fue gran rival de César, Cneo Pompeyo Magno en el año 55 aC., para celebrar sus éxitos militares (http://www.todossc.es/visitas/TeatrodePompeyo).

El enorme complejo construido en el Campo de Marte, contaba con el primer teatro permanente de Roma, pero también con tiendas, lujosos pórticos, jardines, un templo dedicado a Venus y edificios para servicios, como la Curia, que servirá provisionalmente para las reuniones del Senado, hasta la finalización de las obras de la Curia Julia.

Campo de Marte. Teatro de Pompeyo 3
Area Sacra 2


Reconstrucción templos T. Argentina

Hoy solo quedan restos de la parte trasera oeste del enorme complejo, que se conoce como Área Sacra di largo di Torre ATeatro templo de Pompeyorgentina, en pleno centro de Roma. Allí se pueden apreciar claramente los restos de los cuatro templos que se encontraban tras el edificio de la Curia, todos construidos aC., en tiempos republicanos: Templo de Juturna (A – s.III), Templo de Aedes Fortunae (B – s. I) (redondo), Templo de Feronia (C – s. IV) y Templo de Lares Permanini (D – s. II).

El inmenso edificio del Teatro de Pompeyo queda bajo la ciudad actual, pero detrás de las estructuras de los templos señalados, se observan los escasos restos del edificio de la Curia, lugar que fue descubierto y Pompeyo. Palacio Spada de romaseñalado recientemente por investigadores españoles del CSIC, y que marca el lugar exacto donde fue asesinado Julio César (http://www.csic.es/web/guest/noticias).

Cuando César entró en la Curia hacia el mediodía de aquel 15 de marzo fue rodeado por los conjurados. Tulio Cimber, uno de ellos, se acercó a él pidiéndole clemencia para un hermano suyo condenado a destierro. César niega el perdón, pero Tulio le retiene sujetándole por la toga siendo ésta, al parecer, la señal para alzar puñales y espadas. De inmediato Casio le apuñaló por la espalda y, a pesar de la sorpresa, César tuvo arrestos para sujetar su mano mientras le increpaba. Seguidamente otra daga le atravesó el costado y Décimo Bruto le hirió en la ingle. En unos segundos, le asestaron 23 puñaladas.

Área Sacra.



Cuenta la tradición que cuando Julio César vio a Bruto con el arma en la mano, quedó tan sorprendido que dejó de defenderse y le dijo: Bruto, ¿tú también, hijo mío? Dejó de defenderse, se cubrió la cabeza con la toga y con la otra mano se envolvió las piernas y, ya agonizante, se derrumbó bajo los pies de la estatua de Pompeyo.

Karl_Theodor_von_Piloty_Murder_of_Caesar_1865

Conjurados y senadores abandonaron precipitadamente la Curia. Posteriormente todo resulto muy confuso. Los conjurados se dirigieron al Foro para proclamar públicamente la muerte del tirano y, posteriormente, con algunos partidarios más, dirigieron sus pasos al Capitolio, el sagrado monte donde se depositaban los símbolos del Cayo Casio Longinopueblo de Roma. Allí decidieron de encumbrar y defender a los asesinos y legalizar su magnicidio, planeando arrojar el cadáver de Julio César al Tiber, como solía hacerse desde antiguo con los traidores y los peores criminales. Sin embargo, durante ese espacio de tiempo, el cadáver de César, abandonado en el suelo de la Curia, fue recogido por cuatro de sus esclavos y en una litera trasladado a su casa apresuradamente.

Marco Junio Bruto
Ante los sucesos, Lépido, fiel partidario de César, que aturdido había presenciado el asesinato, se ocultó durante algunas horas temiendo una planificada represión por los conjurados. Más tarde y viendo que no existía un plan concebido contra los allegados a César, se reunió con las tropas que preparaba para ir a Galia e Hispania y ocupó esa misma noche el Campo de Marte.

lepidoEl resto de los seguidores de César también se recompusieron poco a poco de la sorpresa. Marco Antonio, que un primer momento se había también escondido temeroso de los acontecimientos, decidió distribuir armas entre sus partidarios y se acercó a casa de César a visitar a su viuda Calpurnia. Con esta audaz operación se presentaba como su heredMarco Antonioero político. Otra acción importante de Marco Antonio fue ocupar el Templo de Ops, diosa de la abundancia, donde se depositaba y custodiaba el tesoro de Roma.

Las tropas de Lépido cercaron el Capitolio, cuartel general de los asesinos, que no supieron que acciones ni que decisiones tomar. Marco Antonio y Lépido dueños de la fuerza militar, Calpurniaconvocaron al Senado en el Campo de Marte y allí se llegó a un acuerdo para no derramar más sangre y evitar una guerra civil: los conjurados quedarían impunes, pero se honraría la memoria y la obra de César.

Pero el testamento del general desbarató el acuerdo conseguido. César legaba una pequeña fortuna a cada vecino de Roma, trescientos sestercios, y cedía a la ciudad los jarJulio Césardines que poseía a la ribera del Tiber, en el Trastevere: César se descubría como un padre para los romanos y ellos no habían vengado su muerte.

Cinco días después de su asesinato, concretamente el 20 de marzo, la comitiva fúnebre llegó hasta el Foro, donde se agolpaba el pueblo, en su camino hacia el Campo de Marte lugar donde estaba prevista la incineración. 

El cadáver depositado sobre una angarilla de marfil, iba cubierto con una mortaja dorada y púrpura. El pueblo allí reunido escuchó el discurso fúnebre de Marco Antonio, que señaló a los asesinos como los hombres y traidores escultura_julio_cesarque habían jurado protegerlo, a la vez que mostraba entre sus manos a la muchedumbre el manto ensangrentado del difunto.

Comenzaron a oírse gritos de venganza y se desataron los ánimos. La decisión fue unánime, Julio César merecía el honor de ser incinerado en aquel lugar, en el Foro, en el propio corazón de Roma y no en el Campo de Marte, lugar a extramuros.

Surgieron espontáneos que acumularon madera y muebles para improvisar una pira. Sobre ella colocaron la angarilla con el cadáver y le prendieron fuego. Se formó una gran hoguera a la que la gente, según cuentan, arrojaba sus mantos y hasta sus joyas. Tres días estuvo ardiendo la pira funeraria en el Foro y tres días duro la excitación de los ánimos entre los romanos. Un duelo dilatado que dio tiempo a los asesinos a abandonar apresuradamente la ciudad.

En el lugar de la incineración se elevó por iniciativa del Senado una columna y un ara, hasta que en el año 29 aC., tras la batalla de Actium en la que fue derrotado Marco Antonio, el emperador Augusto erigió un templo a su “padre”, el “Templo del Divino Julio”, en el mismo lugar de la cremación, en el lado sudeste del Foro, donde se rendirá culto a Julio César divinizado.

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Templo de César en la actualidad
Templo César














El templo se distinguía porque, en vez de una escalera frontal de acceso como era habitual, poseía dos escalinatas laterales bordeadas por un muro que cercaba el altar que señalaba el lugar de la espontánea incineración. Poseía una tribuna para los oradores, denominada Rostra del Divino Julio, que Augusto decoró con los mascarones de proa de las naves egipcias derrotadas en Actium:

“Depusieron los restos de César en el Foro, allí donde estaba la antigua Regia de los romanos y acomodaron encima mesas, asientos y cuantas cosas de madera había allí. Encendieron el fuego y todo el pueblo estuvo ante la pira funeraria durante la noche. En aquel lugar se erigió primero una columna y una ara; ahora allí está el templo del mismo César, en el cual es venerado como un Dios” (Apiano, s. II dC.).

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Hoy se puede contemplar el lugar en el Foro. Solo existen algunos restos del templo, su planta y parte del podio, ya que la mayoría de su estructura fue utilizada para la construcción de la Basílica de San Pedro. Pero todavía se puede observar, el lugar, el altar que señala el punto exacto de la cremación. Aún hoy, como pudimos Esfera bronce obelisco vaticanocomprobar con emoción, se continúan realizando visitas y ofrendas, y no faltan flores frescas en la “tumba” de Julio César.

Circulaba la leyenda de que la esfera de bronce que remataba el obelisco que se encuentra en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, contenía las cenizas de Julio César. El conocido obelisco fue erigido en el Foro Julio de la ciudad de Alejandría (Egipto) por indicación de Augusto. Trasladado por Calígula a Roma, se colocó en la espina del Circo Máximo y fue en ese momento cuando surgió la tradición de las cenizas. En 1586 el papa Sixto V trasladó el obelisco frente a la Basílica de San Pedro y la esfera que lo coronaba fue sustituida por una cruz.

Se cuenta, también, que la esfera de bronce custodiada en los Museos Capitolinos desde su retirada y que hace unos años fue expuesta en Roma con ocasión de una muestra dedicada a Julio César, fue abierta a finales del s. XVI por Doménico Fontana, un arquitecto renacentista, comprobándose, dicen, que estaba vacía.

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- Asesinato de César ante la estatua de Pompeyo. E.H. Figer.
- Templos republicanos y complejo Teatro Pompeyo. Reconstrucción.
- Área Sacra. Roma.
- Reconstrucción templos republicanos.
- Reconstrucción Teatro de Pompeyo.
- Estatua de Pompeyo. Palacio Spada. Roma.
- Área Sacra (detalle).
- Plano Área Sacra.
- Muerte de César. Karl Theodor.
- Cayo Casio Longino.
- Marco Junio Bruto.
- Marco Emilio Lépido.
- Marco Antonio.
- Calpurnia.
- Julio César.
- Julio César. Nápoles.
- Reconstrucción Templo Divino Julio.
- Templo Divino Julio en la actualidad. Foro de Roma.
- Frente actual.
- Altar cremación de Julio César. Templo Divino Julio. Foro de Roma.
- Esfera bronce obelisco Vaticano.
- La muerte de César. Jean León Gérôme.



martes, 17 de febrero de 2015

ASPRONA-León: 50 años tejiendo sueños


ASPRONA-León acaba de cumplir 50 años. 50 años contribuyendo desde su compromiso ético a que cada persona con discapacidad intelectual o del desarrollo, además de su familia, puedan desarrollar su proyecto de vida, así como a integrarse como ciudadanos de pleno derecho en una sociedad respetuosa, justa y solidaria. Enhorabuena!!!


 
              - Video Asprona-León/Maldita Nerea: Hecho con tus sueños.


lunes, 9 de febrero de 2015

Ya esta aquí .... Carnaval 2015



Sería muy simple identificar el Carnaval con las fiestas Saturnalias romanas. Tal y como hoy lo conocemos, el Carvanal, guste o no, tiene su origen en la Edad Media y es un producto del cristianismo. Ello no impide que dentro de los diversos festejos quedaran incluidas algunas celebraciones con clara raigambre pagana.

La esencia de la fiesta era disfrutar de los placeres de la vida antes de la llegada del principal periodo de penitencia, la Cuaresma, que se impone en la religión cristiana a partir del s. IV. Las celebraciones conducirán, según la zona, a diferentes comportamientos folclóricos buscando realizar todo aquello que no será posible efectuar durante el tiempo de Cuaresma: diversión continua, música, canciones y representaciones burlescas, bufonadas, sexo y abundante comida y bebida.
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Los antecedentes hispanos del Carnaval se pueden seguir desde el s. VII. Durante el periodo visigodo, San Isidoro de Sevilla criticó las actuaciones de los fieles en el periodo previo a la Cuaresma: “… adquieren monstruosas apariencias, disfrazándose a modo de fieras; otros toman aspecto mujeril, afeminando el suyo masculino. Hacen gritería y danzan y con torpe perversidad se unen los de uno y otro sexo formando cuadrillas y esa turba de enflaquecidos espíritus se excita con el vino.”

La invasión árabe debió hacer un gran paréntesis en las celebraciones, pero el arraigo debía ser tan fuerte en la sociedad, que nuevamente aparecen en el s. XIII bajo la denominación de carnestolendas, vocablo referido a que después de las celebraciones habría que cumplir con el precepto cuaresmal de no comer carne. Un siglo más tarde se conocerá como carnal, y será en el siglo XVI cuando la definición de las fiestas previas a la Cuaresma se italianizará bajo el apelativo de Carnaval.

elentierrodelasardinazw1El antropólogo Julio Caro Baroja incide en un término muy español para estas festividades: “Antruejo”. Este nombre castellano, varía en el noroeste español: Portugal, Galicia, Asturias y León. La forma “Entroido”, que aparece por primera vez en un texto leonés de 1229, es muy popular actualmente en Galicia, pero también en Léon. Otras formas como “Antroido” en Asturias y “Antruydo” en Santander, según Julio Caro, proceden, sin duda, de la palabra latina, “Introito”, entrada, introducción, comienzo, …

Carlos I llegó a prohibir, bajo diferentes penas, la costumbre cada vez más extendida de disfrazarse en las celebraciones ocultando el rostro mediante máscaras: “… porque de traer máscaras resultan tan grandes males y se disimulan con ellas y encubren, mandamos que no haya enmascarados en el Reyno”. 

Con el paso del tiempo se relaja la prohibición, muestra de ello, es la crónica que durante un viaje de Felipe II a Zaragoza, a finales del XVI, se relata la utilización de las máscaras durante las Carnestolendas“Es costumbre en España las máscaras por las calles diciendo coplas y cosas para reír, echando huevos llenos de agua de colores donde ven doncellas en las ventanas, ésta es la mayor inclinación de los de esta tierra, que son muy deseosos de luxuria, echar manojos de harina, nieve si cae, o naranjas”.

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Los jesuitas españoles persiguieron los excesos carnales que se producían en estas fiestas, presentando como alternativa el piadoso “ejercicio de las cuarenta horas”, que consistía en acudir a los templos para escuchar sermones y música sacra durante el tiempo que duraba el Carnaval. La última proscripción importante en España hacia el Carnaval, culminó con la prohibición que hizo de las celebraciones el gobierno del General Franco. No obstante, en el medio rural no llegó a ser tan efectiva, manteniéndose en vigor antiguas costumbres que a veces cambiaban de nombre para "camuflar" la celebración, pero manteniendo su esencia.

Como vemos, estas celebraciones han pasado por momentos de declive y prohibición, pero siempre han resurgido con más fuerza. En general, durante siglos se ha producido una pugna entre el pueblo, liberado de las normas sociales por la fiesta y las autoridades del momento que no deseaban perder el control de la calle.

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Actualmente, son innumerables las celebraciones por toda la Península, en las que predominan los desfiles de disfraces, máscaras, danza y música, imitando los desfiles brasileños de baile y lentejuelas. Sin embargo, persisten innumerables ritos antiguos por toda la geografía española que sobresalen por su variedad, originalidad, su pequeña localización, y enigmáticos trajes, utensilios y máscaras: zancarronescascamorraszipoteroscarantoñas, etc. 

Destacaremos los Carnavales de Llamas de la Rivera, localidad muy cercana a la capital, en donde el domingo anterior al martes de Carnaval se celebra El Antruejo, fiesta de interés turístico provincial. En este día, una serie de personajes salen a la calle con la misión de recorrer las casas con aire festivo y con la intención, en principio, de asustar a la gente, pero claramente con espíritu burlesco y festivo. La denominación de estos personajes son claramente ancestrales:"los guirrios", curiosos individuos, con abanicos y cencerros, que llevan grandes tenazas, vejiga y un rabo con el que sacudir a los que se crucen en su camino; los vistosos abanicos se colocan sobre la cabeza en un armazón de cartón que se denomina "mazcara".

Pero también aparecen otros personajes: "el toro", "la gomia" (que simula un caballo), "la madama", mujeres con los trajes típicos de la localidad, "el diablo", etc. Curioso resulta "la rosita", protagonista siniestro que viste túnica de saco y cara de tronco de árbol, y que, según los vecinos, quiere representar una mujer fea y muy alta. Se decora con una larga lengua.

Por último, relatar una curiosa y vieja tradición medieval en las celebraciones carnavalescas, hoy por supuesto perdida, pero que enlaza con la actual costumbre de introducir un premio, un regalo, en nuestro típico Roscón de Reyes, en el que hace años, como muchos recordamos, era habitual ocultar una haba en su interior.

¿Porqué una haba? El hombre medieval creía que el aire era portador de vida, por lo que una simple ventosidad podía tener concepciones genéticas (en algunas sátiras se afirmaba que los campesinos nacían de un pedo de asno ¡!). Por eso, los seguidores del Carnaval pretendían que durante su celebración se comiera hasta reventar, y estaban “obligados” a comer los alimentos más flatulentos: guisantes, judías y habas, con el fin de que las ventosidades de esos días se “apoderaran” del mundo mediante las “almas-pedo”. 

Según creencias filosóficas griegas (Pitágoras) el “alma-haba” que se come, se trasforma en un embrión a los 40 días. De ahí la tradición de esconder una haba dentro del dulce el día 6 de enero, festividad de los Reyes Magos. El que come la porción de roscón que la contiene se convertirá en rey, y a los 40 días (justo durante el periodo de Carnaval), se trasformará en el rey de los “truenos de Carnaval”.
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Obras de José Gutiérrez Solana:

- Carnaval en la aldea. 

- El entierro de la sardina.
 
- Las máscaras y los doctores.
 
- Máscaras con burro. 
- Baile de máscaras.


Antruejo de Llamas de la Rivera

- Guirrios. Foto de Kyle Hearn.
- La Gomia.
- La Rosita. Foto de Kyle Hearn.








domingo, 25 de enero de 2015

Colonia Cornelia Veneria Pompeyaanorum: POMPEYA


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“Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme”.

Estas fueron las palabras del escritor francés del XIX, Stendhal, seudónimo artístico de Henri-Marie Beyle, al describir el fenómeno que experimentó en su visita a la Basílica de la Santa Cruz de Florencia, durante eStendhaln el viaje que realizó a Italia en 1817.

Palpitaciones, vértigos, temblores, confusión, … todos o alguno de ellos, conforman los síntomas de una enfermedad psicosomática denominada Síndrome de Florencia o Síndrome de Stendhal, que pueden producirse, en mayor o menor medida, ante la deseada presencia de obras de arte o la anhelada observación de paisajes o lugares singulares por su historia o belleza.

Carl Gustav Jung, psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, figura clave en los inicios del psicoanálisis, describe de esta manera las emociones del alma humana, de su propia “ánima”, como él la describe, ante la posibilidad de descubrir y poder contemplar, integrarse y confundirse en lugares exuberantes de arte e historia:

"El ánima del hombre tiene un carácter eminentemente histórico. Como personificación del inconsciente está impregnada de historia y prehistoria. Incluye el contenido del pasado y sustituye en el hombre lo que éste debería saber de su prehistoria. Todo lo que es vida que existió y que está viva todavía en él, es el ánima.

Carl Gustav JungLa experiencia en el baptisterio de Ravena me dejó una profunda impresión. Desde entonces sé que algo interior puede parecer algo exterior, como lo inverso. Los verdaderos muros del baptisterio que debían ver mis ojos físicos estaban recubiertos y transformados por una visión que fue tan real como la invariable pila bautismal. ¿Qué fue real en aquel momento? ... He viajado mucho en mi vida y hubiera ido a Roma con agrado, pero no me sentía todavía a la altura de la impresión de esa ciudad.

Ya Pompeya me resultó demasiado, las impresiones casi sobrepasan mi capacidad de captación... Me encontraba en la borda del barco cuando recorrimos la costa en la latitud de Roma. Allí se encontraba el foco todavía ardiente y humeante de viejas culturas... Allí estaba todavía viva la antigüedad en toda su magnificencia e iniquidad... Ciertamente se puede gozar estéticamente de una ciudad, pero cuando se siente uno afectado por el espíritu que ha imperado aquí por todas partes... entonces es otra cosa. Ya en Pompeya supe de cosas indescriptibles y se me plantearon preguntas para las cuales mis capacidades no estaban a su altura. Cuando en 1949, ya de avanzada edad, quise recuperar lo perdido, sufrí un desmayo al comprar los billetes para ir allí...".

Puerta Stabia

Pompeya atrae como pocos yacimientos arqueológicos, porque permite algo que difícilmente se puede conseguir en otros: hacer que el visitante se traslade en el tiempo, justo al momento en que la erupción del Vesubio detuvo la vida de la ciudad; es más, se tiene la sensación de que sus habitantes acaban de abandonarla.

Pom1Nada más atravesar la Porta Stabia, una de las entradas a Pompeya desde el sur, sufrimos instantáneamente la turbación y el vértigo que origina encontrarse en un lugar en el que siempre has deseado estar, conocer y disfrutar. Quedan atrás lecturas, fotografías, reportajes, artículos, novelas, películas, … Las obras de Robert Harris, Primo Levi, Téophile Gautier o Pascual Quignard y, sobre todo, la clásica novela romántica del IX: “Los últimos días de Pompeya”, de Edward Bulwer Lytton, y su adaptación al cine con el mismo título en 1959.

La realidad sobrepasa lo esperado y las emociones se acumulan. Resulta apasionante pasear y cruzar las emblemáticas calles, tal como eran; observar y detenerse ante las viviendas, negocios, talleres, tabernas, … turbarse ante el sorprendente foro y templos, curiosear los cientos de grafitis, sorprenderse en los burdeles o recorrer sus murallas. Y siempre el monte Vesubio recortándose en el horizonte. Son imágenes y estampas mil veces vistas, pero que, como protagonista y espectador en el propio lugar te dejan sin aliento, sin palabras. Las sensaciones no cejan en cada cruce, en cada rincón, en cada casa, hasta abandonar la ciudad por Porta Marina.

La pintura de Ulpiano Checa » “Enamorados en Pompeya” de Ulpiano Checa

La ciudad realmente impresiona por su extensión: 66 hectáreas rodeadas por una muralla de 3 kilómetros, unos 120 campos de fútbol, (la nueva medida, tan recurrida), superficie de la que se ha excavado menos del 50%.

Los orígenes del asentamiento pompeyano son discutidos. Los restos arqueológicos más antiguos corresponden a un poblamiento del s. IX aC. ocupado por los oscos, pueblo de la Italia central. Parece ser que griegos en el s. VIII y etruscos en el s. VII, tuvieron una relativa, pero importante, influencia en la zona, ocupando alternativamente la ciudad hasta la conquista de toda la Campania por los samnitas a finales del s. V aC.

Panorama

Pompeya entra en la Historia a raíz de la mal llamada Guerra Social, es decir, un enfrentamiento entre los socii (aliados itálicos contra Roma). Es en el año 91 aC, cuando se forma esta alianza liderada por los samnitas, con el fin de desligarse de las imposiciones romanas que exigían constantes tropas auxiliares para sus guerras de conquista y negaban los derechos, de los que disfrutaban los ciudadanos romanos. En sus inicios, la alianza alcanzó algunos éxitos, pero al año siguiente Roma aprobó una ley que concedía la ciudadanía a los aliados fieles y a las poblaciones que abandonaran la alianza y se rindieran.

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No fue éste, en principio, el caso de Pompeya, que integrada en la alianza contra Roma, fue atacada en el 89 por el general romano, Lucio Cornelio Sila. La rendición evitó su saqueo, pero no el castigo, que consistió en confiscaciones de tierras, repartidas y entregadas a los soldados vencedores. La ciudad fue refundada por Roma y denominada Colonia Cornelia Veneria Pompeyaanorum, en honor a su conquistador Lucio Cornelio Sila y su diosa protectora: Venus. Perdió su autonomía y fue trasformada en municipio romano.

Alberto ÁngelaPero Pompeya no destaca por los sucesos históricos, que no resultan desdeñables, ni por su arquitectura y urbanismo, bien diseñado, ni por su puerto, que se abría a la bahía y tenía cierta entidad; tampoco por su población, que se calcula entre 12.000 y 20.000 habitantes. Pompeya es universalmente conocida por el desastre natural que la destruyó y, a la vez, la conservó durante siglos. Es, prácticamente, el único lugar arqueológico en el mundo que “cuenta” la vida cotidiana de hace dos mil años, permitiendo conocer el día a día, las costumbres y hábitos de su población, además del arte, las modas, la religión, la industria, el comercio, el urbanismo, etc., de la sociedad italo-romana del s. I dC.

La experiencia de conocer y pasear por Pompeya ha resultado inigualable. Difícil de describir la sensación de recorrer las calles de una ciudad de hace 2000 años, aunque se hace siempre presente la tragedia natural, considerada la más grande de la antigüedad, que la sepultó en unas pocas horas. Pero no es el momento de volver sobre aquel terrible suceso ya explicado y comentado mil veces en estudios, artículos, reportajes o en el cine, sino el instante de adentrarse en otra perspectiva distinta, como la que cuenta el paleontólogo italiano y divulgador científico, Alberto Angela en su obra “I tre giorni di Pompei” (Los tres días de Pompeya). Mientras recorremos las calles y nos paramos ante edificios singulares, imaginamos algunas de estas historias, y el miedo y la desesperación que acompañaría a esa gente.


El autor nos descubre las pequeñas historias de siete supervivientes históricos, que comienzan en la mañana del 23 de octubre, 50 horas antes de la erupción, y a los que “persigue” por la ciudad y sus alrededores hasta el día después de la catástrofe, todo esto contado hora a hora. El principal protagonista es Cayo Plinio Cecilio Segundo, conocido como Plinio el Joven, que describió la erupción en dos famosas cartas dirigidas a su amigo Tácito.

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También se cita a Rectina, esposa de Tascius Pomponiano, perteneciente a la élite romana y amigo de Plinio el Viejo. Otro de los supervivientes que se mueve por Pompeya en esos días es Tito Suedio Clemente, tribuno enviado a la ciudad Retrato de mujer llamada Safo en la exposición de Pompeya en Arte Canal de Madridpor el emperador Vespasiano.

Asimismo, conoceremos al joven Aulio Furio Saturnino, perteneciente a una de las más conocidas familias de Pompeya, que realizaba algún que otro negocio con Rectina. Del desastre se salvará también Flavio Cresto, un liberto aficionado a jugar a los dados en las casas de clip_image001[8]juego de la ciudad.

No podía faltar el propietario de una casa de huéspedes, llamado Cossio Libano, que al observar las primeras explosiones y humaredas, entendió enseguida la dimensión de la tragedia que se avecinaba y dispuso con tiempo varios carros en los que huyó junto a su familia y bienes. Le llegó a ofrecer un puesto al conocido poeta Cesio Basso, que lo rechazó para morir a las pocas horas.

La Guillaume_Seignac,_Young_Woman_of_Pompeii_on_a_Terrace,_Private_collectionmayoría de los pompeyanos dudaron o decidieron esperar a que el Vesubio se calmara. Ninguno esperaba la magnitud de la catástrofe y, cuando lo comprendieron, resultó demasiado tarde. La diferencia entre la vida y la muerte, constituyó un breve periodo de tiempo. Quienes eligieron la huida en las primeras horas tuvieron la posibilidad de escapar y salvarse; por el contrario, los que dudaron y decidieron quedarse, perecieron sin remedio.

Goethe, en su visita a Pompeya dejó escrito: “Desde que el mundo es mundo siempre ha habido desgracias y catástrofes, pero pocas que hayan cautivado a la humanidad como la sucedida en esa ciudad. No se me ocurre ninguna otra que haya suscitado tanto interés”. 

Angela, siguiendo los pasos de estos supervivientes, nos descubre una ciudad habitada por patricios, pero también por mercaderes, nuevos ricos y antiguos esclavos, que habían encontrado en las oportunidades que ofrecía Pompeya en aquellos años de bonanza, un nuevo status social y económico gracias al boyante comercio de una ciudad asomada al Mediterráneo y en una época muy próspera del Imperio. Esta situación económica implicaba también una ciudad de excesos, con casi una treintena burdeles, numerosas tabernas y varias salas de juegos.

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Otro de los asuntos que muestra Angela en su reciente obra, es que el culpable de la aniquilación de Pompeya no fue el Vesubio que conocemos, ya que la montaña que hoy observamos no existía con anterioridad a la erupción. Ésta se produjo en otro volcán que se encontraba contiguo al actPompeii - The Last Dayual, hoy parte del monte Somma, y que tendría otra altura y forma, otro perfil distinto al existente. Y es que la explosión y destrucción fue tan enorme, que la energía térmica y mecánica liberada equivaldría, según los expertos vulcanólogos, a 50.000 bombas atómicas iguales a la que se lanzó sobre Hiroshima.

Por último y en nuevas revisiones actuales del desastre, se viene señalando otra fecha distinta del suceso. Hasta ahora se conocía como fecha de la catástrofe el 24 de agosto del año 79 aC. Angela es de los expertos que sugiere otra fecha basándose en importantes indicios encontrados: las víctimas halladas no vestían ropas de verano y en algunas de las viviendas se encontraron braseros en las estancias; del mismo modo, se encontraron en las casas frutos típicos del otoño: nueces, castañas o granadas, productos más típicos del otoño y que normalmente se recolectan anualmente entre septiembre y octubre. Igualmente se ha comprobado que en los campos limítrofes ya se había realizado la vendimia. Todo esto hace pensar que la erupción no se produjo en el mes de agosto, sino en octubre de ese mismo año: 24 de octubre del 79 dC., y que la fecha tradicional probablemente se trata de errores en las transcripciones medievales.

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- Pinturas. Pompeya. Villa de los Misterios.
Henri-Marie Beyle, Stendhal.
Carl Gustav Jung.
- Pompeya. Porta Stabia.
- Cartel: Los últimos días de Pompeya.
- Enamorados en Pompeya. Ulpiano Checa.
- Pompeya: tumba semicircular en exedra de la sadortisa Mamia/Exedra, L. Alma-Tadema.
- Lucio Cornelio Sila.
Alberto Angela: “I tre giorni di Pompei” .
- GO4PRO video: Erupción del Vesubio. Destrucción Pompeya. Montaje educativo Museo Victoria de Melburne.
- Plinio el Joven y su madre en Miseno. Angelica Kauffmann.
- Pompeya: Safo o la Gioconda de Pompeya.
- Paquio Próculo y su esposa. Pompeya
- Mujer de Pompeya. Guillaume Seignac.
- La erupción del Vesubio desde Pacini. Carlo Sanquirico.
- Vesubio y Pompeya, reconstrucción.
- Baco y el Vesubio. Pompeya.