viernes, 11 de mayo de 2018

El mentinazionalismo catalán

Pinocho

Ante el próximo estreno en una cadena de televisión de la adaptación de una novela de ambiente medieval (imitación de Los Pilares de la Tierra), que transcurre en la Cataluña del siglo XV obra, por supuesto, de autor catalán, es momento de volver a recordar como “tratan” la Historia de España esta sociedad enloquecida, incluidos los novelistas de éxito.

Jorge VilchesPara ello recurrimos a la entrevista que el el periodista Jorge Vilches realizó en 2015 al historiador catalán Óscar Uceda.

Óscar Uceda es miembro de la Asociación de Historiadores de Cataluña “Antonio de Capmany”, formada por una veintena de historiadores, que tiene como fin despolitizar y alejar de la presión independentista la “auténtica historia” para plasmarla en los libros de texto, impidiendo así la influencia maliciosa y tergiversadora que ejerce el vergonzoso y politizado Instituto de la Nueva Historia.

Esta es la entrevista del periodista Jorge Vilches:

El lunes asistí a una conferencia en la Facultad de Derecho de la UCM impartida por Óscar Uceda, sobre las invenciones del catalanismo. El título: "Los mitos del nacionalismo. De la Reinaxença hasta el Tricentenario. Historia vs Propaganda".

Uceda, leridano de 1969, historiador, es dela vieja guardia de Ciudadanos, de aquellos primeros militantes que plantaron cara a ese populismo nacionalista, autoritario, excluyente y socialmente cruel, en defensa de los derechos constitucionales y la libertad individual. Aguantó la violencia estructural en un entorno hostil, aun a costa de su interés personal y familiar. En Madrid, donde dan igual ocho que ochenta, a veces no nos damos cuenta de que "al otro lado" hay personas que están luchando por la libertad de todos.

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Uceda hizo un recorrido sobre la invención de acontecimientos –como las masacres por el "terrorismo militar borbónico"-, los paisajes temáticos –en referencia al falso "Barrio Gótico" de Barcelona-, héroes que no lo eran tanto –como el "mártir" Rafael Casanova-, las instituciones "democráticas" que nunca lo fueron, al estilo de la Generalitat, o el atentado a los archivos históricos de Aragón que perpetró Próspero Bofarull borrando los nombres no catalanes del medieval Llibre del Repartiment del Regne de València. En la invención histórica están hoy, contaba Uceda, Ómniun Cultural y el Institut Nova Històrica –ese que dice que Santa Teresa de Ávila, Cervantes, o Erasmo de Roterdam eran catalanes-; y todo financiado con dinero público.

J.V.  Hemos oído en tu conferencia que el nacionalismo necesita inventar la Historia para ser creíble. ¿Cuándo empezó esa invención?

Con la caída del Antiguo Régimen, los nuevos Estados burgueses necesitaron construir un pasado que cimentara el nuevo Estado-Nación. Los soberanos absolutos solo tenían que recurrir a su historia familiar para justificar sus reclamaciones dinásticas y/o territoriales. Luego, el pueblo soberano tuvo que buscar en la historia su razón de ser y al no encontrarla o no ser lo suficientemente heroica para el proyecto de construcción nacional, directamente se inventó o se exageró.

J.V. Eres especialista en la guerra de Sucesión en Cataluña y has denunciado la mitología creada por la celebración oficial del Tricentenario de 1714. ¿Podrías contarnos la falsificación más clamorosa?

catalanesA mi entender la más clamorosa ha sido curiosamente la más sutil. Se ha transmitido durante la campaña del tricentenario la idea que en Cataluña gozábamos de una proto-democracia a principios del siglo XVIII cuando no es cierto, haciendo uso de la polisemia de algunos conceptos como "libertades" y "constituciones" con el ánimo de confundir, ya que los citados términos hacían referencia a leyes feudales y no a derechos democráticos como pretenden transmitir. Por otro lado, la que más me impactó fue en clave leridana, cuando descubrí en 2007 que la supuesta matanza de 700 civiles en el convento del Roser, el 13 de octubre de 1707, era una invención de mediados del siglo XX. Descubrí de una fuente directa que fueron cuatro los asesinados, siendo uno de ellos el párroco del lugar. Aun así, desde la órbita separatista, con Convergencia a la cabeza, cada año se rinde homenaje a las setecientas víctimas con un desfile de antorchas.

J.V. Una de las ideas-fuerza de la historiografía catalanista es la del "terrorismo militar borbónico", propagada por Omnium Cultural, organismo financiado por la Generalitat. ¿Son verdaderos historiadores? ¿Quién está detrás de todo esto?

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No solo de Ómnium, también por organizaciones menores como la creada por Oriol Junqueras en 2007 o el mismo Tricentenari. A lo largo de mi trayectoria he colaborado como conferenciante con todas ellas y puedo dar fe que los ponentes de temas de historia eran historiadores. He de decir que nunca se intentó influir en mi discurso, aunque mi participación fue siempre simbólica y fuera de la línea oficial.

Pude observar que en casos como el de Oriol Junqueras, su interpretación de la historia era y es casi decimonónica, encaminada a construir un mensaje donde lo español es malvado y lo catalán, su víctima. En sus conferencias de 2007 gustaba de etiquetar a los ejércitos de Felipe V como castellanos, hispánicos y borbónicos conformando una suerte de "maléfica Trinidad" que azotó a los catalanes durante siete años, todo ello a pesar que en campañas como la de 1706, el ejército borbónico era exclusivamente francés. Por otro lado, en las exposiciones itinerantes del tricentenario se puso especial énfasis en lo que denominaron "terrorismo militar borbónico" para transmitir una imagen de ejército de Ferran-Cortes-450x200ocupación despiadado y cruel. Realmente los ejércitos de las Dos Coronas cometieron todo tipo de excesos con la población civil, pero no más que los austracistas y en especial sus unidades irregulares, los migueletes catalanes que, faltos de sueldo y disciplina, fueron una auténtica plaga para el campesinado catalán.

J.V. Jaume Vicens habló del seny y el rauxa (arrebato) entre los que se mueve la mentalidad colectiva catalana, pero que en tiempos de crisis, como los actuales, el catalán se acaba decidiendo por la rabia ¿Estamos ahora en uno de esos momentos que desembocan en violencia, o en una posibilidad no contemplada por Vicens: el esperpento –algo muy español- y el reflujo?

Sinceramente creo que estamos lejos de la "rauxa" aunque algunos dirigentes catalanes han perdido el "seny". No estamos ante un panorama violento, aunque sí estamos ante una sociedad cada vez más polarizada. A mi entender, se ha pretendido acelerar un proceso de separación con buena parte de la sociedad en contra y cada vez más fragmentada en un asunto en que se ha pretendido anteponer el sentimiento a la razón. La parte positiva es que en el seno de la sociedad catalana se han encendido las alarmas y los partidarios de la secesión van perdiendo adeptos. Cabe recordar que el sector independentista ha sido históricamente marginal en Cataluña con poco más del 12% de adeptos según las 3489_shakecataencuestas de la propia Generalitat. Subió con la crisis al 20% pero fue en 2012 cuando Más anuncio que se sumaba al carro separatista cuando sus adeptos llegaron al 50% tras una intensa campaña institucional y mediática de la Generalitat. Con estos datos, una interpretación lógica es que buena parte del independentismo no está arraigado y que es fruto de una campaña de desinformación con claros síntomas de colapso a tenor de los problemas para formar gobierno después del 27S.

J.V. Llevas años trabajando en instituciones educativas, siempre contra viento y marea, ¿crees que es posible deshacer, o combatir en plano de igualdad, al menos, el poso mental nacionalista en las generaciones más jóvenes, fomentado en Cataluña desde hace cuarenta años?

Llevo más de veinte años colaborando con instituciones culturales y casi tres como miembro del Consejo Social de la UdL. Y creo que pese a todo si es posible el cambio. España necesita una educación de calidad. La injerencia nacionalista empobrece la calidad del mensaje y de la formación del alumnado en el conocimiento e interpretación de nuestra realidad pasada. Pero ello no significa que todos los profesores y en todos los centros se transmita sin más la historia "oficial".

Será una labor intensa, con visión estratégica y a largo plazo. Pero creo posible reconducir los planes de estudio desterrando al máximo elementos ideológicos en contraposición a los estrictamente académicos. Para ello se necesita un pacto de Estado, de largo recorrido y que agrupe como mínimo a las principales fuerzas políticas.

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J.V. La solución a las crisis y el progreso, como muestra la Historia, no proceden de gobiernos mesiánicos ni del reconocimiento identitario de naciones, sino de la iniciativa e ilusión del ciudadano. Y España, a pesar de todo, y como el resto de Europa, está en primera fila. ¿Crees, como historiador y político, que estamos en uno de esos momentos de ilusión que convierten una crisis en una oportunidad?

Sin duda, hemos de recordar que en momentos de crisis como el actual, saber escoger el camino adecuado nos puede catapultar al éxito.

Históricamente, cuando en España se optó por el camino de la reforma y la modernización nos ha ido bien. Por ejemplo, a mediados del siglo XV, nadie en su sano juicio pudiera haber soñado que la corona española estaba apunto de convertirse en la primera potencia global de la historia. Tanto Castilla como Aragón estaban inmersos en una sangrienta guerra civil, sus economías destrozadas y en el caso catalán con una virulenta revuelta campesina. Años después los reyes católicos forjaron una serie de reformas que culminaron en la creación del primer Estado moderno de Europa y ello dio pie al espectacular despegue español del siglo XVI. Tenemos un gran país y con un pueblo que a pesar de una clase política manifiestamente mejorable, y de un marco legal y jurídico obsoleto sale adelante día tras día. Si somos capaces de emprender las reformas adecuadas, si otorgamos a los españoles las mismas reglas de juego que gozan nuestros compatriotas europeos del norte, seremos imparables.

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domingo, 22 de abril de 2018

La ficción de Villalar


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No se comprende que una rebelión ocurrida hace 500 años con focos tan dispersos y dispares en la Península, cuya base era únicamente económica y comercial, sea el origen de la fiesta de una sociedad encarcelada en una comunidad "forzada y artificial" como es Castilla y León. 

Esta “gran falsificación y adulteración” de la Historia, forma parte de la irracional configuración territorial en la que se incluyen un conglomerado de provincias con apenas fundamentos comunes y claramente auspiciada por un conjunto de intereses, únicaCastilla comuneramente políticos, con el único propósito de conseguir miles de puestos de protagonismo y poder (véase económico), consiguiendo así una unidad artificiosa y sin sentido, lo mismo que su absurda conmemoración.

La ausencia de Carlos I y la regencia de Adriano de Utrech, implicará un rechazo en varias de las villas y ciudades con voto en Cortes. Será la ciudad de Toledo la que convocará unas cortes paralelas con el fin de oponerse directamente al nombramiento del regente. Al corresponder solamente al rey la decisión de convocatoria, la reunión de Toledo fue un acto claro de rebeldía contra el poder real.

Aunque solo acuden la mitad de las ciudades a las Cortes toledanas, en principio se consiguen beneficios fiscales (como debe ser) para la clase acomodada aprovechando la debilidad del regente que no quiere enfrentamientos armados. Pero la continua presión de la industria y comercio lanero, con enorme influencia, se hace cada vez más fuerte consiguiendo dividir a las ciudades entre las que pretenden ser proteccionistas y las que prefieren una apertura en el comercio de la lana. Al final, en 1521 la rebelión fue aplastada por las tropas del monarca y los líderes ejecutados: ¡Vaya revuelta social!

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Está claro que la insurrección del s. XVI tenía como fin aumentar el poder económico y fiscal de los poderosos, pero en el siglo XIX las "revisiones" históricas que se producen en España y en toda Europa, producen cambios en la interpretación de los sucesos. En el caso de España se exaltó la cultura castellana, viendo en la derrota de Villalar la primera revolución ¿izquierdista española?, y un intento de acabar con los privilegios de la clase dirigente y poderosa. Nada más lejos de la realidad.mas

Esta falsa e inapropiada exaltación de una ficticia revolución castellano-española, que se celebró erráticamente como fiesta de “izquierdas”, dio lugar a que el color morado de la bandera de Castilla trascendiera a nivel nacional y que pasara a representar el “color del pueblo”, y así, con el tiempo, formar parte de la bandera de la II República: la ignorancia al poder!!!

Villalar y su celebración forma parte de una aberración histórica, que tiene su origen en una sublevación oportunista con el fin de conseguir más privilegios sociales y económicos para los terratenientes, nobles y poderosos, convirtiéndose, gracias a la incultura, inopia e ineptitud, en una conmemoración izquierdista y proletaria y, desde hace 30 años, en la exaltación y fiesta de una Comunidad Autónoma artificial, ajena y distante, donde unos iluminados y una ciudad en concreto, copan el protagonismo y tratan de anular cultural y económicamente al resto.

Inexplicablemente ni derechas ni izquierdas ni centristas, ni tampoco periodistas, obligados a informar y desenmascarar las necedades, privilegios e inmoralidades de nuestros representantes, explican esta situación a los asistentes que, con música, cánticos y banderitas, acuden a esta "gran mentira". Admirable borregada.

Diario de León

- Padilla, Bravo y Maldonado.  Ilustración Página Paredes de Nava.
- Carteles pro-Villalar. Protagonista: Castilla.
- Adriano de Utrech, recibe representante de las Germanías. Anónimo.
- Sr. Herrera con "pañuelito" castellano-republicano.


sábado, 24 de marzo de 2018

La Morenica ... a pesar de la lluvia

Nuestra Señora del Mercado (León)

La primitiva talla, anterior al siglo XIV debió de ser una de las denominadas Virgen Madre: María sentada en un trono, cubierta con una amplia túnica sobre manto y velo, que se muestra bendiciendo o con una flor o manzana en su mano derecha. En sus rodillas el Niño con túnica y también bendiciendo. La mayoría de las veces ambos coronados.

Era la Madre del pueblo llano, artesano, humilde; amparo de los enfermos y refugio de pobres y desheredados; en resumen, era el consuelo de la población que residía a extramuros del León milenario, quedando al margen de mitras y purpurados. Su desaparición por causas desconocidas, hace que se sustituya entre los siglos XV-XVI por una talla anónima al gusto de la época: una Piedad.

En las tallas conocidas como Pietá (Piedad), la Virgen tiene sobre sus rodillas el cuerpo de Cristo tras su descendimiento de la cruz. La imagen leonesa en madera policromada y de autor anónimo pero de inspiración hispano-flamenca, se representa a María como una mujer muy joven cuyo gesto contraído, triste, desconsolado, que está a punto de comenzar a llorar.

En su regazo el cadáver rígido del Hijo con la cabeza caída hacia atrás y el brazo derecho completamente perpendicular al suelo y que con una acentuada curvatura a partir del tórax que acrecienta el aspecto trágico de la estampa. La pierna izquierda reposa sobre la pierna de María rompiendo así la rigidez del cadáver. Esta disposición aparece en muchas representaciones de La Piedad.

En algunos documentos a partir del XV se la nombra como “Santa María la Nueva” o “del Camino del Mercado” o “Nuestra Señora la Antigua del Camino”. Ahora, para los leoneses es “la Dolorosa”, o como cariñosamente la denominó el que fue compañero y amigo Máximo Cayón Waldaliso: "La Morenica del Mercado”.

No hay duda que La Morenica del Mercado es la imagen que más devoción despierta entre los leoneses. Todo un ritual acompaña su salida a las calles de la ciudad el Viernes de Dolores. El día anterior se la retira del camarín del retablo de la Iglesia del Mercado donde permanece durante todo el año. Para esta especial salida se le cambia el manto isabelino de mediados del siglo XIX por uno de terciopelo de color carmesí que, según cuentan, está confeccionado en la India y que fue donado por una devota de la imagen, siendo las hermanas concepcionistas las encomendadas de conservar este manto durante todo el año en un estado óptimo.

Tras la colocación cuidadosa de este manto de cinco metros de vuelo, se le pone la toca, la corona y las joyas, entre las que destacan unos pendientes de diamantes regalo de Isabel II y su esposo Francisco de Asís.

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La salida de La Morenica el Viernes de Dolores marca el inicio de la Semana Santa de León, que arrastra miles de fieles que la acompañan con velas encendidas y que lentamente se mece al son de las bandas de las tradicionales cofradías leonesas, mientras repican incansables las campanas del cercano Monasterio de las Monjas Benedictinas de Santa María de Carvajal, al pie del tradicional Camino de Santiago.

Allí, cada año, entra a visitar a las religiosas y, como ellas mismas señalan esta vez, acudió como cada año a su cita a pesar de la lluvia, tan deseada, pero inoportuna, para que "le confiáramos nuestros deseos, nuestras preocupaciones, nuestras alegrías, en definitiva, nuestras vidas. ¡Que ella nos lleve a Jesús!"

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lunes, 26 de febrero de 2018

Carlos IV y el chorizo

La familia de Carlos IV por Goya (Museo del Prado).

Hace ya tiempo realizamos una entrada sobre el “cuadro de todos juntos” http://www.fonsado.com/2010/01/el-cuadro-de-todos-juntos.html. Esta obra se puede admirar actualmente en el Museo del Prado; es un óleo de grandes dimensiones de Francisco de Goya que en realidad se denomina “La familia de Carlos IV”. Colgado de las paredes del Palacio Real, el monarca Borbón Carlos IV lo señalaba vulgarmente como el “cuadro de todos juntos”.
Retrato de Carlos IV, por Francisco de Goya (c. 1789). Óleo sobre lienzo, 127 cm x 94 cm, Museo del Prado (Madrid).
El sacerdote y escritor José María Blanco White llegó a decir de Carlos IV que realmente era un hombre de grandes ideales pero que carecía del más mínimo sentido político. Era un ingenuo feliz, un “tonto divino”.

Es evidente que a lo largo de su triste reinado heredó de su padre Carlos III las buenas intenciones y propósitos, pero, de ninguna de las maneras, adquirió la inteligencia que siempre manifestó su antecesor. Se cuenta que siendo ya hombre adulto y delante de toda la Corte española, tuvo la audacia de preguntarle a su progenitor: “Padre, no puedo comprender… si todos los reyes somos designados por la gracia de Dios, ¿cómo pueden existir malos reyes? ¿No deberían ser todo los reyes buenos? Ante la candidez y simplicidad de la pregunta Carlos III miró a su hijo y ante toda la Corte le endosó: “Pero que tonto eres, hijo mío! Esta fama de ingenuo e incauto que persiguió en vida al monarca español se difundió por todos los reinos europeos. Así nos fue.

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Tuvo, como su padre, una gran devoción por la caza dedicando buena parte de su tiempo a esta actividad, tanto por afición como por la creencia de que un permanente ejercicio físico los alejaría de la “tristeza y melancolía”, sobrellevada por sus antecesores Felipe V y Fernando VI.

Alumnos del Real Colegio de Artillería en el Alcázar de Segovia.En una de estas excursiones cinegéticas por Riofrío, ocurre una de las anécdotas más curiosas y "gastronómicas" de la historia de la monarquía española. Acompañado el rey por parte de la Corte y escoltado por cadetes del Colegio de Artillería de Segovia, el monarca sintió hambre. En aquel momento, por uno de los caminos del cazadero real, apareció un vendedor ambulante con sus mulas cargadas de un oloroso y rico embutido: chorizos.

Dicen que el vendedor choricero era un tal José Rico (o Constantino Rico), conocido por sus vecinos de Candelario (Salamanca) como el Tío Rico. Candelario era y es una localidad conocida por la calidad de sus embutidos y la especial celebración de la fiesta de La Candelaria cada 2 de febrero; pero también por ser el lugar donde surge el conocido dicho: “Atar los perros con longanizas”, dicho en el que, al parecer, también tiene protagonismo el Tío Rico.

Este choricero tenía montada en su casa una afamada fábrica en la que trabajaban varias vecinas de Candelario. La actividad era tan frenética que, al observar que en el lugar había entrado un perrillo y que no conseguían sacarlo del lugar, una de las empleadas, ante el posible estropicio que pudiera originar el animal y la premura de su trabajo, solo se le ocurrió atar rápidamente al perro a un banco utilizando lo que tenía entre manos: una ristra de longanizas.

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Antes de continuar con el encuentro de Carlos IV y el choricero de Candelario, comentar que el embutido que se denomina chorizo no es de anteayer. En el Calendario Románico del Panteón Real de San Isidoro de León, del siglo XII, en la representación del mes de noviembre se describe gráficamente la matanza o "sanmartino", apareciendo la figura de un hombre sujetando a un cerdo al que va a sacrificar. 

Los embutidos, en concreto el chorizo, es uno de los grandes productos de la matanza del cerdo. La imagen ya señalada del Panteón Real de San Isidoro, refleja una de las tradiciones gastronómicas, culturales, festivas y hasta religiosas, con más tradición en las sociedades rurales.

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Así todo, ya en la antigua Grecia y Roma existían los embutidos. Un ejemplo lo tenemos en una comedia de Aristófanes, el famoso comediógrafo griego, donde el principal personaje aparecía con una vasija repleta de “chorizos”. En la Odisea, del siglo IX antes de Cristo, Homero hace mención a la tripa rellena con sangre y grasa que puede asarse al fuego: la morcilla, que parece ser el primer embutido del que existen referencias.

Los romanos también eran muy aficionados al embutido y poseían numerosas variantes de salchichas. El botulus, que se vendía por las calles, era una especie de morcilla cuyo nombre ha perdurado hasta hoy en el gran y exquisito y cada vez más conocido botillo leonés.

La “revolución” en la elaboración del chorizo y otros embutidos llega desde América en el s. XVI con el pimentón. Antes de la llegada a América, los embutidos eran blanquecinos o negros (morcillas) al llevar sangre. A partir del XVI se le añade el pimentón, que ahora se produce de gran calidad en Extremadura, dando lugar al color rojizo actual de la mayoría de embutidos.

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Pero volvamos al “encuentro” entre el hambriento monarca y el Tío Rico. El choricero dio a probar al rey algunas de las piezas de sus mejores chorizos. Carlos IV, tal vez por el hambre acuciante de la jornada o porque las piezas eran realmente exquisitas, quedó deslumbrado por tan delicado y sabroso embutido, por lo que instó al choricero a servirle permanentemente sus productos. De esta manera, el Tío Rico se convirtió en “Proveedor de la Casa Real”, dando lugar a que Autorretrato (hacia 1790), Museo Lázaro Galdiano, Madrid.en aquellos últimos años del siglo XVIII los chorizos de Candelario alcanzasen una extraordinaria fama entre los cortesanos madrileños.

Fue tal la admiración que tuvo Carlos IV por este tipo de embutido, que se dice que ordenó al pintor Ramón Bayeu, uno de sus más afamados artistas de la Real Fábrica de Tapices y cuñado de Francisco de Goya, que realizase un lienzo sobre el tema para ser expuesto en la Sala de Embajadores de El Escorial.

Como en otras obras, el boceto del tapiz El choricero fue hecho por Francisco Bayeu, hermano de Ramón, y la obra pictórica fue ejecutada finalmente en 1780 por éste último. Se trata en este caso, de un cartón para tapiz de la Sala de Embajadores de El Escorial, realizado a partir del pequeño boceto de su hermano Francisco.

La obra de Ramón Bayeu refleja en primer plano a un comerciante que protagoniza la composición y que se muestra delante de un aguador que se aleja. Es una más de las tantas estampas que reflejan fielmente la España del siglo XVIII y los trajes populares de la época.

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En el año en que León es la Capital Española de la Gastronómica, no se puede dejar de lado el Chorizo de León que posee fama reconocida y ha conseguido, hace ya algunos años, su Marca de Garantía. El clásico chorizo de León está confeccionado con carne magra y tocino de cerdo, adobado con pimentón picante o agridulce, sal, ajo y orégano. Tras macerar un día, la chacina se embute, normalmente en tripa delgada, luego se ahúma con leña de roble o encina y se orea al frío de la montaña leonesa para su curación. El chorizo de León está considerado como uno de los mejores embutidos de España y probablemente del mundo.

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Prueba de la fama de su excelente calidad, está protagonizada en 1998 por el astronauta Pedro Duque que, en su primer viaje espacial con el transbordador espacial Discovery para realizar la supervisión del módulo espacial de la Agencia Espacial Europea (ESA), se llevó dentro de su “equipaje” un chorizo de León.


- La Familia de Carlos IV. Goya.
- Carlos IV. Goya.
- Carlos IV Cazador. Goya.
- Cadetes y Colegio de Artillería de Segovia. Grabado.
- Noviembre. Panteón Real de San Isidoro de León.
- Marca "Chorizo de León".
- El Choricero. Ramón Bayeu.
- León, Capital Española de la Gastronomía.
- Pedro Duque.


miércoles, 14 de febrero de 2018

Chueca y San Valentín

A finales del s. V el papa Gelasio I instituyó el 14 de febrero la evocación del martirio de Valentín ocurrida en el año 270. Según la leyenda, Valentín fue un sacerdote cristiano, anteriormente médico, que se opuso a ley que prohibía a los soldados casarse. El sacerdote desafió al emperador Claudio II celebrando en secreto matrimonios para jóvenes enamorados. En consecuencia, el emperador ordenó encarcelar y degollar a  Valentín, ya que consideraba que los soldados solteros eran muchos más aguerridos en batalla que los casados.

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Valentín fue martirizado y ejecutado el 14 de febrero del 270. Sobre su tumba Julia, la hija de un oficial romano al que Valentía había devuelto la vista, plantó un almendro de flores rosadas. Desde entonces el almendro es símbolo de amor y amistad duraderos. La festividad religiosa de San Valentín se celebró hasta el año 1969, año en el que Pablo VI decidió eliminarla siguiendo los acuerdos del Concilio Vaticano II, que ordenaba la búsqueda de existencia y detalles reales en la vida de los santos a los que la Iglesia dedicaba un día del santoral.


Curiosamente, los restos de San Valentín se encuentran en el madrileño y conocidísimo barrio de Chueca, en la Iglesia de San Antón, y gozan de una historia bastante curiosa y muy, muy actual.

Las reliquias de San Valentín, como muchas otras, aun se encontraban depositadas en el s. XVIII en las catacumbas de Roma. El Papa Pio VII repartió algunas de ellas, regalando a Carlos IV las pertenecientes a San Pantaleón y San Valentín. Mucho más tarde los borbones donan las reliquias a los escolapios, que las depositan en la cripta de las Escuelas Pías de San Antón, en la calle Hortaleza, 63, donde prácticamente permanecen ocultas hasta los años 1980, siendo recuperadas por el párroco del templo en 1990 y expuestas en una de las capillas laterales del templo.

Durante años solo podían visitarse los días en que se celebraba la festividad de San Antón, concretamente el 15, 16 y 17 de enero, pero ya desde hace años, las reliquias de San Valentín pueden visitarse todos los días del año y las 24 horas del día, desde que la Fundación Mensajeros de la Paz asumiera la dirección del templo.


Actualmente, los supuestos restos del santo: la calavera, dos fémures y varios huesos, que descansan dentro de una urna de vidrio de estilo rococó, tienen una nueva ubicación en la misma Iglesia pero en otra de las capillas laterales, donde se encuentra la copia del cuadro de Goya: “La última comunión de San José de Calasanz”, en sustitución del original.

Allí, protegidas por una reja, bajo una gran corona y custodiada por dos angelotes con sendas hojas de palma, descansa el “santo de los enamorados”.

Como curiosidad, también existen reliquias del santo en Toro y Calatayud (por si te quedan estas ciudades más cerca). Y si viajas fuera de España, en Italia e Irlanda también encontrarás “restos” del santo. Pero quedémonos con las de San Antón en Chueca.



jueves, 18 de enero de 2018

31 de enero: día de los Tercios






Video: Todo Radio. Tercios de Flandes  y su himno


                        Nördlinguen y el Tercio de Idiáquez

Una historia de los Tercios ...

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Formando leyenda con la falange macedónica y las legiones romanas, los tercios españoles ocupan un lugar destacadísimo en la historia militar. Durante la Edad Media los distintos ejércitos de los reinos hispanos estuvieron formándose en su lucha de 8 siglos contra la invasión islámica. Fue una sociedad adiestrada y preparada para la guerra que, con la llegada de la unificación nacional y su intervención fuera de sus fronteras, mostró su experiencia y supremacía militar en la mayoría de sus confrontaciones.

Ese poderío fue prácticamente total durante los siglos XVI y XVII, debido principalmente a un concepto distinto de ejército, a su formidable adiestramientoter6, a la coincidencia de unos mandos excepcionales (Fernández de Córdoba, Farnesio, Manuel Filiberto, Coloma, Álvaro de Bazán, Duque de Alba, Spínola, Fernando de Austria, etc.) y a la innovación en armas, tácticas y estrategias.

Se combatía bajo la cruz de San Andrés dispuesta de extremo a extremo de la tela, y representada unas veces lisa y otras con nudos. Su significado va unido al martirio del apóstol: humildad y sufrimiento. Aunque en un principio fue el emblema de la casa de Borgoña, ondeó por primera vez en los ejércitos hispanos en la batalla de Pavía con el aspa roja sobre fondo blanco. Más adelante, fue el símbolo por excelencia de los tercios, que la emplearon sobre distintos fondos de colores, casillas, rayas o jeroglíficos, siendo la más conocida la bandera del Tercio de Spínola: aspa roja sobre damero blanco y azul, que se puede observar a la derecha entre el enjambre de picas españolas del célebre cuadro la “Rendición de Breda” de Diego Velázquez.

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Los tercios los formaban combatientes profesionales, orgullosos, celosos en extremo de su honor personal y su reputación como soldados. Formaban una tropa de difícil trato pero disciplinada, agresiva y con una extraordinaria confianza en sí mismos. Era tal su espíritu combativo, que hubo que incluir castigos para aquellos que rompieran la formación por el ansia de combatir.

Pero sobre todo, destacaban por su capacidad de sufrimiento, ya que, la mayoría de las veces, se encontraban en una situación de verdadera miseria: sin paga durante meses y siempre escasos de víveres, vestido o armamento.

No vamos a detallar aquí los antecedentes, costumbres, e historia de los tercios; para ello existen páginas espléndidas en donde se puede consultar y lafrondedescubrir su origen, historia, modo de vida, organización, vestimenta, armamento, mandos, etc.

Solamente destacar, aquella terrible forma de combatir imperante entre los siglos XVI-XVII, en la que resultaba imprescindible mantener y aguantar una formación en cuadro o en rectángulo, recibir casi a bocajarro los disparos del oponente, las poderosas cargas de caballería y el cruel enfrentamiento cuerpo a cuerpo, cuyo preámbulo era un lento y peligroso avance con las largas picas (algunas de 5 metros) por delante, teniendo a escasos centímetros un amenazante enjambre de picas enemigas, algunas ya tintas de sangre. Cualquier desmayo o duda en la formación, originaría el avance brutal de la compañía enemiga que, sin la defensa adecuada, penetraría sin oposición con sus picas y originaría un desenlace fatal.

Un silencio extremo imperaba entre las formaciones hispanas, acrecentado por una pragmática de Felipe II, que permitía una perfectas trasmisión de órdenes y producía en las tropas enemigas una inquietud aterradora. Un silencio que, inicialmente, solo se rompía en las tropas españolas por el redoble del tambor mayor que daba la orden de combate y que era contestado como un solo hombre con el grito de: ¡Santiago! o ¡España!

Como terrible costumbre heredada de los moros asentados en la Península, en el caso de retirada o huida del enemigo y a la orden del Maestre de Campo, el tambor repicaba el toque "a degüello”. Esa orden implicaba que el tercio se lanzaba tras el enemigo y no tomaba prisioneros.

175px-Kaiser_Ferdinand_II._1614En este mes de septiembre, concretamente los pasados días 5 y 6, se cumplieron 376 años de la batalla de Nördlingen, ocurrida en 1634, donde los tercios viejos españoles demostraron su efectividad en circunstancias militares adversas, atravesando media Europa en un estado precario de avituallamiento, siendo, al final, los verdaderos protagonistas del cruento enfrentamiento.

En Nördlinguen, localidad situada entre las ciudades de Münich y Ulm, en el sur de Alemania, se enfrentaron más de 60.000 hombres pertenecientes a dos irreconciliables bandos: católicos y protestantes. El objetivo era dirimir, dentro del terrible episodio de la Guerra de los Treinta Años que asoló Europa durante la primera mitad del siglo XVII, la supremacía político-militar-religiosa en el continente.

En 1634 la situación era insostenible para el emperador alemán Fernando II de Habsburgo. El formidable ejército sueco, que llevaba años tratando de imponer la supremacía de Suecia en Centroeuropa, apoyado por los príncipes alemanes protestantes de Sajonia, Brandeburgo, Franconia, Alto Rin y Suabia, dominaba la situación, amenazando a los católicos imperiales que contaban con tropas y mandos menos experimentados.

España decide intervenir ante la posibilidad de una derrota imperial, que la dejaría completameCardenal_Infante_D. Fernando de Austria. Hoeke-1635nte aislada. Felipe IV resuelve formar un potente ejército expedicionario al mando de su hermano el Cardenal-Infante Fernando de Austria, que, partiendo de Milán, se unirá al ejército imperial que manda Fernando, hijo del emperador y Rey de Hungría. El objetivo será doble: por un lado apoyar al bando imperial para impedir su completa derrota y, por otra, presionar por el sur a los Países Bajos con el fin de conseguir una paz duradera.

Los generales del bando protestante, el mariscal sueco Gustavo Horn y el príncipe alemán Bernardo de Sajonia-Weimar, situados en mejor posición estratégica, desechan esperar la llegada de refuerzos desde el norte, a la vez que infravaloran en número y potencial a las fuerzas españolas que se dirigen desde el norte de Italia para apoyar el asedio imperial a Nördlinguen. Allí, el ejercito expedicionario español al mando del Cardenal Infante Fernando, deberá enfrentarse a la orgullosa infantería sueca, a la perfecta organización de sus regimientos, a las cargas mortíferas de su caballería “acorazada” y a las tácticas innovadoras y eficaces de sus mandos; toda una perfecta maquinaria de guerra que había creado Gustavo II Adolfo de Suecia y que había sobradamente demostrado su poderío en sucesivas batallas en Dinamarca, Polonia y Alemania.

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El 4 de septiembre, cerca de Nördlinguen, se produce el encuentro de los dos ejércitos y se ocupan posiciones con vistas al inevitable enfrentamiento. La mañana del día 5, los protestantes inician los ataques, principalmente contra las colinas Hasselber y Albuch ocupadas por los católicos. El empuje y la efectividad de las tropas suecas, desarbola en un primer momento a las tropas hispano-imperiales que ceden y abandonan distintas posiciones a primera hora de la mañana, entre ellas el cerro de Hasselber. La colina Albuch, objetivo principal ya que desde allí se pueden batir todas las posiciones del ejército católico, aguanta a duras penas.
Bernardo de Sajonia-Weimar 2
Según van trascurriendo las horas y los acontecimientos, resulta claro que Albuch será la clave de la batalla. El Cardenal-Infante refuerza la colina con el Tercio napolitano de Torralto y dos regimientos alemanes, colocando dos potentes escuadras españolas de caballería pesada en los flancos. Sin embargo, la precisa y determinante decisión de Fernando de Austria fue situar un contingente de experimentados y veteranos combatientes en la reserva: el Tercio de Idiáquez, compuesto de veintiséis banderas o compañías y 1800 hombres.

D. Martín de Idiáquez, cuya vida desde los 16 años estuvo dedicada al ejército formando parte de diversas unidades y tercios por África y Europa, es designado el 25 de julio de aquel mismo año por el Cardenal-Infante, como Maestre de Campo del veterano tercio de D. Juan Díaz de Zamorano, unidad que, desde aquel momento, adquirirá su apellido, Tercio de Idiáquez, y, después de la batalla, la eternidad y la gloria.

Combate nocturno  1623  Esaias van de Velde 2

El combate continua durante la noche del 5 al 6, sucediéndose tenazmente los ataques suecos a la colina. Los dos regimientos alemanes se descomponen, pero el Tercio de Torralto aguanta las embestidas. Una nueva ofensiva sueca protagonizada por el famoso regimiento Amarillo produce la huída de losalemanes, pero el de Torralto, aunque muy desgastado, mantiene su formación. Las posiciones abandonadas por los alemanes son ocupadas por el Tercio de Idiáquez, que en perfecta formación avanza hacia los suecos empujándoles con sus picas, mientras los arcabuceros realizan cerradas y precisas descargas que logran desalojar del lugar a los protestantes.
Regimiento Azul
El Tercio de Idiáquez, con el apoyo del diezmado de Torralto, aguanta las sucesivas cargas de la potente caballería luterana y los ataques de las sucesivas formaciones de infantería sueca. Los generalesprotestantes saben que el desenlace de la batalla se encuentra en la cima de Albuch, y envían el resto de sus mejores tropas para acabar con la resistencia hispana: los legendarios regimientos Negro y Azul.

Hasta ese momento, durante la noche y primeras horas de la mañana, el Tercio de Idiáquez lleva rechazados catorce ataques. Ahora tienen que enfrentarse a los prestigiosos y potentes regimientos, entre los que hábilmente se intercalan tropas especializadas en combate con armas de fuego (cartucheras y mosquetes ligeros), nueva táctica empleada con éxito por el ejército sueco en los años anteriores.

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En aquel crucial momento, el Maestre de Campo D. Martín de Idiáquez, se dirige a sus hombres de esta manera:

“Ea señores, parece que esos demonios sin Dios nos quieren dar la puntilla y contra nosotros viene lo mejor que pueden poner en el campo, será cuestión de echar redaños y aguantar firme. Cuando esos diablos de colores se dejen ver, no quiero que ninguno desfallezca, aguantad firmes ante ellos y esperar a oír la detonación de sus mosquetes, en ese momento todo el mundo a tierra”.

arcabuceros caminandoDe esta manera, el Tercio, a pesar del movimiento suicida que resultaba deshacer la formación de combate, contrarrestaron el potencial de fuego de los disciplinados enemigos y alargó el tiempo de la descarga de sus propios arcabuceros, que lo hicieron a bocajarro barriendo por completo las primeras líneas de soldados enemigos. Ante el tremendo e inesperado castigo, los suecos dudan en su avance. Estos momentos de titubeo y vacilación de las tropas luteranas, son aprovechados asombrosamente por las formaciones españolas que, inesperadamente, contraatacan y empujan a los suecos con sus picas y disparos de arcabuz colina abajo.

En otras posiciones la situación para los protestantes no mejora. Es entonces cuando Fernando de Austria ordena a los tercios avanzar y cargar contra las formaciones enemigas en retirada. Con paso firme y tranihycm-2079quilo el Tercio de D. Martín de Idiáquez avanza y carga ferozmente contra el enemigo; como dejaría escrito un coronel sueco que se encontraba en aquella colina: “Avanzaron con paso templado, cerrados en masas compactas … la mayoría veteranos bien probados: sin duda alguna, la infantería más fuerte, la más firme con la que he luchado nunca”.

Temiendo que los católicos rompieran el frente, el mariscal Gustav Horn decide retirarse. La retirada se trasforma en desbandada y todos las líneas luteranas se hunden. Un auténtico desastre militar que supuso para el bando protestante 7000 muertos y otros tantos prisioneros, entre ellos el propio Horn, un botín de 4000 carros repletos de suministros y vituallas y más de 50 piezas de artillería.
Las consecuencias de la derrota fueron asombrosas: la Liga de los príncipes alemanes rebeldes desapareció, el poder sueco en Alemania se desintegró y todas las guarniciones al sur del río Maine fueron desalojadas, manteniendo solamente la Pomerania, en la costa báltica.

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Tres años más tarde, en 1637, el cronista Diego de Aedo, en su obra “Viaje, sucesos y guerras del Cardenal-Infante Fernando de Austria”, comentó sobre la batalla y el Tercio de Idiáquez: “… seis horas enteras sin perder pie, acometidos dieciséis veces, con furia y tesón no creíble; tanto que decían los alemanes que los españoles peleaban como diablos y no como hombres, estando firmes como si fueran paredes.”

Otra época, otra manera distinta de vivir y sobrevivir, pero sin duda, somos herederos de aquellos hombres que, de guerra en guerra y en enfrentamientos trágicos, conformaron las sociedades occidentales en las que actualmente vivimos. Sirva esta entrada para mostrar sus terribles sufrimientos y como homenaje a su bravura y heroicidad.

- El socorro de Brisach (fragmento). José Leonardo.
- Bandera Tercio de Spínola.
- Rendición de Breda o Las lanzas. Diego Velázquez.
- Defensa con picas. Grabado.
- Fernando II de Habsburgo, Emperador de Alemania. Anónimo.
- Cardenal-Infante Fernando de Austria. Hoeke.
- Gustav Horn. Anónimo.
- Bernardo de Sajonia-Weimar. Anónimo.
- Combate nocturno. Esaias van de Velde.
- Regimiento sueco "Azul".
- Tercio español en combate.
- Arcabuceros de los Tercios.
- Tercio español en marcha (fragmento). Anónimo.
- Batalla de Nördlinguen. Pieter Meulener.
- Páginas sobre los Tercios: