sábado, 21 de junio de 2014

De Torrestío a Pola de Somiedo




"Ríu arriba trupiézase cun unus peñascus curtantes claváus nas ouriesas de él, unu enfrente del outru furmandu un precipiciu que se chama el saltul rebezu. Acábase así turebarju ya cumienza turestiu. Súbese ahora un poucu y aparez una vega de prederíu; corre pul mediu el ríu burdeáu de sauces entre lus que mosca el ganáu cuandu fay calor".

El párrafo que reproducimos pertenece a la considera ya una obra clásica del babiano Guzmán Álvarez, “El habla de Babia y Laciana” (1949) http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/personajes-leoneses/html/inclasificables.php, escrita en “pachuezo”, el habla popular de Babia. En él aparecen nombradas las localidades leonesas de Torrebarrio y Torrestío. Estas dos poblaciones pertenecen a la comarca de Babia, comarca de la montaña de León que desde octubre de 2004 es Reserva dHorreoe la Biosfera, en reconocimiento a sus valores culturales y a su sorprendente ecosistema.

Torrestío está situado al norte de la provincia, en plena Cordillera Cantábrica, en la cabecera de los valles de las Partidas y Sañedo, rodeado por grandes alturas y bañado por el arroyo de la Carrera. “Torre estío” es un topónimo cuyo posible origen sea debido la existencia de una importante construcción pétrea para pastores trashumantes que se ocupaba durante los veranos, en el estío. La edificación ya no existe, pero si podemos observar entre el caserío varios sorprendentes e interesantes hórreos, de influencia asturiana, con cubierta de teja o pizarra y que, lamentablemente, no podemos visitar ninguno de ellos con detenimiento, como sería nuestro deseo.

EnebroEl pasado 7 de junio, desde Torrestío, iniciamos una travesía que finalizará en la población asturiana de Pola de Somiedo. Esta ruta transcurrirá a través de los célebres lagos glaciares de Saliencia que forman parte del Parque Nacional de Somiedo. Iniciamos el camino hacia el norte, con una climatología cambiante pero con temperatura suave, por una ancha pista que se construyó para dar salida al mineral de hierro de la Mina Santa Rita. Vamos en dirección a Asturias, hacia el Alto de la Farrapona, a 4 km de distancia de Torrestío, salvando 420 m. de desnivel y a través del Valle de Sañedo, siguiendo el arroyo Traspando que nos acompañará en toda la subida.
Xestas
Apenas unos metros de la salida de la localidad babianao dejamos a la izquierda el desvío a la conocida Cascada de la Foz, salto de agua que, desgraciadamente, no podemos disfrutar al imponerse la “agenda”. La pista serpentea en permanente subida por el valle en el que escasea la alta vegetación, pero abunda el matorral compuesto de frankenias y, principalmente de enebros rastreros que muestran su escasa pero bella floración blanca, violetas o rosa y, sobre todo
de aulaga, conocida también como genista, retama, escoba, etc, con el explosivo color amarillo de sus flores, un ejemplo de la belleza de lo cotidiano, y que en Galicia es conocida como xesta, la flor de mayo, la mágica flor de enamorados: Cando a xesta fai tris-tras, busca muller, que a terás.

Por la izquierda dejamos atrás las moles de caliza formadas por Peña Redonda y Traspando, en donde todavía observamos algunos neveros. Por la derecha la Contera y las alturas de los Puertos de Balbarán, grandes laderas de verdes pastos.

Farrapona

El viento nos recibe con fuerza en el Alto de la Farrapona, a 1709 m, límite provincial entre Asturias y León. Hasta allí llega la carretera que une este puerto con Pola de Somiedo y Belmonte, carretera asfaltada que es la más alta de Asturias. Desde el alto, conocido también como Collada de Balbarán, se contempla el amplio valle de Saliencia que dejamos a la derecha siguiendo una ancha pista que sale hacia el oeste y recorre parte de la cabecera del valle: P.R. AS-15 (Ruta de los Lagos). Tras 15 minutos de descenso alcanzamos el primero de lagos, el Lago de la Cueva o de La Mina, a 1590 m de altitud, con una superficie de 7,5 ha (sobre 15 campos de futbol) y 27 m de Lago de la Minaprofundidad. Sus aguas, a pesar del viento, están serenas y se aprecian trasparentes y limpias a pesar de la explotación minera que allí vertía parte de sus desechos.

El lago se encuentra a los pies de Peña de la Cueva, pico que se eleva a 1683 m. Desde el año 2009 se celebra en el mes de septiembre la fiesta de la Trashumancia, en la pradería existente a los pies de este risco que cuenta en su base con unos enormes magníficos y enormes abrigos naturales, la Fiesta de la Trashumancia. Su finalidad es divulgar y dar a conocer la vida de los pastores que venían del sur por las cañadas reales acompañando a sus enormes rebaños, para pasar parte de la primavera, el verano y algo del otoño en estos pastos de altura. No faltará en esta fiesta la “gran borregada”, un pote paPeña de la Cuevara todos los asistentes a base, por supuesto, de carne de oveja.

La caliza en esta zona está mineralizada con mineral hierro. Cerca de la orilla del lago se observa la entrada a la mina Santa Rita, activa desde 1805 a 1978 y rica en óxido de hierro, que tuvo importantes repercusiones socioeconómicas en la población del Valle de Saliencia. Esta explotación provocó un enorme impacto ambiental afectando al lago, cuyas aguas se tiñeron de rojo, a sus orillas repletas de escombros y desechos, y a las laderas completamente peladas a causa de la acción intensiva del hombre.

En la actualidad el lago ya no tiene ese color rojizo y las construcciones y la mayoría de las escombreras han desaparecido. La primera noticia existente sobre la extracción de mineral es de 1805, antes de la Guerra de la Independencia, fecha en la que se corrobora la construcción de ocho cañones de excelente calidad. En la primera mitad del siglo XX la explotación es esporádica y se realizaba a cielo abierto. Será desde 1956 a 1978 cuando los trabajos se harán continuos, salvo en invierno, y se aplicarámINAn nuevos métodos de explotación, se utilizará maquinaria puntera, construyéndose alojamientos para los trabajadores, que llegarán desde muchos puntos de los alrededores, incluso desde León.

Tras el cierre definitivo en 1978 (última mina de hierro de Asturias), desde 1994 se abordan los planes de rehabilitación ambiental a base de tierra vegetal e introducción de especies propias de los pastizales y matorrales de la flora del Parque de Somiedo, que ha resultado un éxito según hemos podido comprobar por el aspecto actual que muestra la caldera que rodea el lago.

La vegetación autóctona que se asienta sobre estos sustratos calcáreos del entorno de los lagos de Somiedo es esencialmente de matorral. Domina el enebro ME-16083rastrero que aparece permanentemente, la sabina en su modalidad también rastrera, la genciana y el torvisco, del que pudimos fotografiar alguna floración a pesar de la alocada celeridad que aplica la mayoría de la “expedición”. Pero, igual que ocurría en la parte leonesa, la conocida como genista, aulaga, escoba o retama con su potente floración amarilla y que forma grandes aulagares, predomina en todas las laderas y surge poderosa entre los riscos y calizas. Como más adelante veremos, la escoba será protagonista de los tejados de las construcciones típicas de las brañas: los teitos.

Remontamos rápidamente el hoyo que forma el Lago de la Cueva por la antigua pista de la mina en dirección sur, dejando a nuestra derecha una pequeña laguna llamada Almagrera o de la Mina, de no más de 2 m de profundidad, que, aunque termina secándose en verano, todavía mantiene gran cantidad de agua de tonalidad verde debido a la gran cantidad de carófitos o algas de agua dulce.

Almagrera

El origen de los lagos en la zona se debe a la formación de morrenas cuaternarias, que modelaron las primigenias estructuras que surgieron con los fenómenos tectónicos de la orogenia alpina. Los lagos de Somiedo son, por tanto, lagos de procedencia glaciar. Se generaron cuando los glaciares se fundieron y las aguas de lluvia y escorrentía se acumularon en depresiones que, excavadas y formadas por los hielos, formaron lagos y lagunas en zonas en las que el suelo resultaba impermeable.

Negro

Sobrepasamos el collado de la Almagrera por senderos propios del ganado, bastante incómodos para caminar al ser muy estrechos y estar parcialmente hundidos. Desde la Horcada de Calabazosa descubrimos a nuestra izquierda el Lago Calabazosa o Negro (por el color de sus aguas), de 60 m de profundidad y con una superficie de 22,5 ha. Su magnitud se aprecia en su contorno: 1,5 km. A la derecha el Lago Cerveriz con 14 m de profundidad y 10 ha, que se encuentra a los pies de los Picos Albos con alturas que sobrepasan los 2000 m.

Cerveriz

Todo este complejo lacustre, junto con el Lago del Valle que luego conoceremos, está aprovechado por la empresa Hidroeléctrica del Cantábrico, que, a través de compuertas y conductos, alguno de ellos naturales, los comunican y llevan esta canalización a través del valle de Saliencia hasta la localidad de Valle del Lago. Allí se regulará su caudal en la Casa Compuerta qMalvaue se localiza a la entrada de la población. Esta brillante obra de ingeniería de principios del s. XX, conduce el agua hasta el Alto del Gurugú, para desde allí, en un gigantesco salto de más de medio kilómetro, convertir su tremenda fuerza en kilovatios, que se generan en la central eléctrica de Malva, a 2 km al norte de Pola de Somiedo.

La marcha continúa hacia el noroeste por la Vega de Cerveriz y la Vega de Fresnedo, donde, por fin, se hace un descanso. Nuevamente en marcha y tras remontar una pequeña altura denominada Loma Cavera, alcanzamos la conocida Vega de Camayor, todavía con algún nevRubiaero del que, parcamente, podemos disfrutar. La Vega de Camayor es una gran planicie herbácea entre las enormes alturas que la rodean, repleta de cursos de agua y en donde encontramos un importante número de vacas roxas (rubias) asturianas. Esta raza de bóvido es fácilmente distinguible por su color pardo rojizo, cuernos en forma de lira, tamaño medio con cuartos traseros anchos y mucosas negras. Es gran productora de carne.

No es de extrañar que exista en el lado sur de esta vega dos brañas: Arbichales y Sallecia. La braña es el nombre que recibe el pastizal de altura y su forma de explotación, utilizando los recursos que ofrece la estación veraniega. Normalmente son de aprovechamiento comunal y en todas ellas se construye una o varias cabañas para pastores. Estas cabañas son los ya mencionados teitos, que mantienen una forma y construcción peculiar que trataremos de descubrir y desentrañar si podemos acercarnos a desde loma Camayoralguna de ellas en el caso de que baje el ritmo impuesto de marcha.

Al final de la vega coronamos la Loma de Camayor en donde una señal marca el camino de regreso a La Farrapona y la dirección a tomar para llegar al Lago del Valle. Desde este fantástico mirador se descubre todo un espectáculo de cimas, agujas calizas y pequeños valles. A la derecha el Cueto de la Bruxas y enfrente la espléndida Peña la Braña con sus 1800m y su imponente cumbre de roquedo, en donde pudimos distinguir una pareja de rebecos entre los riscos.

2014-06-07 13.17.20

Iniciamos la bajada por la ladera denominada el Gavitón, utilizando una senda tortuosa, estrecha y escarpada en dirección al lago. Una ladera de peñas y derrubios, plagada de aulagas que la tiñen de amarillo y de gamones, más hacia el valle, que muestran ya sus últimas floraciones. Desde un pequeño mirador descubrimos a lo lejos el Lago del Valle, con su característico islote en el centro al que llaman el Entreiro. Es el lago más grande de Asturias con una superficie de 23,5 ha, 45 m de profundidad y 2 km de perímetro. Tras él, hacia el sur, la cadena de la Sierra de la Mortera, línea divisoria con la provincia de León, todavía con sus cumbres colmadas de nieve y con el techo de Somiedo a la izquierda: Torre de Orniz, de 2.200 m.

Valle

Descendemos hacia la cabecera del valle. Allí un breve y último descanso para continuar precipitadamente la ruta, dejando a nuestra espalda el lago. Alcanzamos la pista que recorre toda la llanura en dirección a la localidad de Valle del Lago, a unos 7 km. Atravesamos la llamada Pradera del Valle, para adentrarnos en las Veigas de Prao, praderas muy cuidadas por los vecinos. Por la derecha y protegiendo el valle del Acebosviento del norte alturas como Las Cruces, La Estaca, o Peña Blanca. Por la izquierda y bajo los altos roquedos propiedad de rebecos y águilas, pequeños bosques de árboles autóctonos donde el haya es la reina por debajo de los 1600 metros. También abunda el avellano, robles y servales; no son desconocidos tampoco los alisos y abedules, ni el tejo y el acebo, del que conseguimos ver algunos grandes y bellos ejemplares.

En estas alturas y bosques es donde se localiza una de las grandes reservas de oso pardo, ahora más afortunado en su desarrollo que el urugallo. También es frecuente en la zona el lobo, zorro y jabalí y por las zonas más altas el ciervo, corzo y rebeco.

Son múltiples las brañas a lo largo de este valle, con sus características cabañas: Corva, Gabitón, Arixiende o el Curuxéo están delimitadas con cercas tradicionales de piedra seca, sin argamasa, que aquí se llaman corradas. El testigo permanente de las brañas es la cabaña de teito, de origen antiguo, que aprovecha en su construcción los recursos naturales que ofrece el medio y que es común en muchos lugares, también en la provincia de León. Esta1 denominación designa cualquier construcción que tiene su cubierta realizada con materia vegetal a base de retamas, escobas, brezos, paja, etc. Su destino es vivienda o refugio, pero también se construyen de esta manera: hórreos, pajares, abrigos para el ganado o cualquier otra construcción auxiliar.

El teito de Somiedo y norte de León es regularmente de planta cuadrada y techo de escobas a cuatro aguas, con bastante inclinación para que pueda resbalar fácilmente la lluvia y la nieve. Este cubrimiento se apoya sobre pequeños muros de piedra irregular. El techo es la parte más significativa y sorprendente de estas cabañas. Se sustenta sobre vigas de madera, la mayoría de haya por ser árbol predominante. Sobre la estructura de madera se coloca unTeitoa capa de brezo entrelazada con varas de avellano, también abundante en el lugar. Las ramas de escobas se van clavando sobre la estructura con el tallo hacia arriba y se comienza la cubrición de abajo arriba. Este trabajo tiene que ser ejecutado tras la corta de la escoba a ras de suelo después del verano, entre los meses de septiembre y noviembre. Este corte periódico de matorrales supone también un beneficio para las brañas o praderías, pues de lo contrario esta planta las invadiría de manera endémica.

Las ramas han de clavarse verdes, pues de ello depende la impermeabilización de toda la construcción. La capa suele ser muy gruesteito 2a, de más de 50 cm, siendo las reparaciones frecuentes cada año después de soportar los rigores del invierno. La parte superior del techo, llamada cume, suele protegerse de forma especial, generalmente con largos maderos, llamados zancos, que se colocan a horcajadas sobre el cume.

Después de una larga marcha de 6 km por el valle, llegamos al primer caserío que es un barrio de Valle del Lago: Auteiro, en donde se aprecia la influencia turística de la zona por los negocios de hostelería existente. Un kilómetro más adelante alcanzamos el centro de la población de Valle del Lago. Resulta imposible hacer un pequeño descanso ante la severidad de la marcha y la posibilidad de equivocarnos de camino.

Casualmente y gracias a unas indicaciones, abandonamos la carretera en el medio del pueblo. Cruzamos el río del Valle en dirección a la Iglesia de Santa María Magdalena, por una veredIglesiaa entre árboles de ribera que, según supimos después, es mejor ruta y menor distancia que la que por carreta nos lleva a la población del Coto, donde el autobús nos espera para trasladarnos a Pola Somiedo.

Continuamos siguiendo la margen izquierda del río, por la ladera llamada el Pontón. A lo lejos conseguimos divisar la Casa Compuerta, el embalse donde se regula el caudal de agua que se recibe de los lagos y que, según las necesidades, se envía hacia el Gurugú, para desde allí generar electricidad en la central de Malva, como ya vimos.

Bordeamos la fotografiada Peña Furada para bajar al curso del arroyo Sousas y el bosque de la Enramada, que seguimos durante 3 km hasta llegar al barrio de San Miguel de Liera, barrio de la localidad dPeña furadae El Coto, donde espera el autobús. Han sido 24 km., que han resultado muy duros por la celeridad empleada.

No tiene ningún sentido realizar una ruta por los Lagos de Saliencia, declarados Monumento Natural desde el 2003, para demostrar un poderío físico que se puede efectuar en una cinta de gimnasio. Caminar es sinónimo de recorrer, de pasar, de viajar … y el viaje simboliza una aventura y, por supuesto, una “búsqueda” del conocimiento. Lo incomprensible es la renuncia a comprender y aprender que forman parte de esa gran aventura.

Terminamos el día en el restaurante-sidrería Castillo del Alba, en Pola de Somiedo. Repusimos fuerzas y, sobre todo, humor, gracias a una tradicional espicha en donde lo mejor fue … la sidra.

Castillo de Alba


 
- Hórreo salido de Torrestío. León.
- Enebro y escobas.
- Floración escobas.
- Frankenia.
- Alto de la Farrapona. Asturias-León.
- Lago de la Mina.
- Peña de la Cueva. Abrigos naturales. Fiesta de la Trashumancia.
- Antiguas instalaciones mina Santa Rita.
- Entrada mina Santa Rita.
- Laguna Almagrera.
- Lago Calabazosa.
- Lago Cerveriz.
- Central eléctrica de Malva.
- Vega Camayor. Rubia asturiana.
- Vista desde Loma Camayor.
- Lago del Valle. Sierra de la Mortera. Torre de Orniz.
- Panorámica del valle. Al fondo Valle del Lago.
- Acebos.
- Oso pardo del Parque de Somiedo.
- Teito Veigas de Prao.
- Teito Pradera del Valle.
- Iglesia de Santa María Magdalena en Valle del Lago.
- Peña Furada.
- Restaurante-sidrería Castillo del Alba.

sábado, 31 de mayo de 2014

Museo de León: Ara de Diana



ARA DE DIANA
El Museo de León se ha unido a la iniciativa del Consejo Internacional de Museos, con la intención de acercar al público los museos y a los profesionales que los gestionan. El pasado 18 de mayo se celebró el Día Internacional de los Museos, y el Museo de León facilitó la entrada gratuita a todos sus visitantes durante la semana del 12 al 18 de mayo.

DIMSin embargo, esta iniciativa del museo leonés ha pasando prácticamente desapercibida, no ya para los visitantes que acuden a la ciudad, sino para la totalidad de la ciudadanía que, salvo una pequeña reseña en los periódicos locales, apenas ha trascendido a la calle y escasamente a las redes sociales.

Otra de las iniciativas del Museo de León para este mes de mayo que finaliza, como viene haciendo desde hace años, ha sido designar la “pieza del mes”. Esta elección ha recaído en una de las obras más emblemáticas e interesantes de su fondo museístico, considerada como uno de los mejores y más bellos ejemplares epigráficos de la Hispania romana: el Ara de Diana.

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Fue en el siglo XIX, durante la demolición de los cubos o torres del lienzo norte de la muralla romana, cercana a Puerta Castillo, cuando apareció incrustada en ella este pequeño altar dedicado a la diosa Diana entre el material de derribo. Se trata de un ortoedro de 145 x 72 x 35, realizado en caliza marmórea, bien trabajada y conservada, de tono parduzco yDerribo con algunas vetas rosáceas.

Impresiona su tamaño, sobriedad y belleza, resultando una pieza espléndida de factura que cuenta con las cuatro partes fundamentales de las aras votivas: inferior o base, el cuerpo o parte central, el coronamiento o parte superior y el focus que, situado en la cara superior, es el punto donde se centralizaban las ofrendas.

En la misma cara superior se aprecian cuatro orificios, cuyo origen puede estar en una reutilización posterior, pero que, posiblemente, sirvieron de anclaje para la colocación de otra pieza sobre ella: una efigie o un retrato. Como muestra contamos con el medallón existente en el Arco de Constantino (“Sacrificio a Diana”), pero, sobre todo, en el primoroso mosaico de la Villa del Casale (Sicilia): “El sacrificio a Diana”, realizado conSacrifico a Diana. Arco de Constantino teselas de mínimo tamaño, donde se narra con inusitado realismo una jornada de caza menor. También en el mosaico de las Estaciones, procedente de Turquía, en el que una de sus partes  es conocida como “El sacrificio a Diana”, se aprecia un ara con otra parte superpuesta que contiene la imagen de Diana.

El ara de León presenta en su base un zócalo en sus cuatro lados, con moldura enmarcada entre dos listeles. En el coronamiento o parte superior, cuenta con una acanaladura y frontón central delantero y trasero en donde se aprecia grabado un creciente lunar con los cuernos hacia arriba, símbolo de Diana. Esta simbología se observa perfectamente en el cuadro de Jan Breughel el joven, “Paisaje con Diana y las ninfas volviendo de la caza”, en el que la Diosa, vestida con una túnica de un rojo intenso, es fácilmente reconocible por la diadema con el creciente lunar sobre su cabeza.

Jan Breughel el joven 1601-Amberes-1678. Hendrick van Balen 1575- Amberes-1632.

luna SOBRE CABEZA

En el centro de la cara superior se encuentra un pequeño focus u hogar de 12 cm de lado, destinado directamente a depositar o quemar las ofrendas, y en el que se nota perfectamente los restos del fuego. Siguiendo con la cara superior, el ara conserva en los laterales los pulvinos, elemento arquitectónico y decorativo utilizado para rematar monumentos y que recuerdan los primitivos haces de ramas. Están decorados con varios símbolos astrales, entre los que se descubren cuatro lunas: Febea o Luna es el nombre que recibe la diosa Diana en el cielo, Hécate o Proserpina en el infierno y Delia (nacida en la isla de Delos) o Diana en la tierra. De ahí que DFocus ara Dianaiana sea considerada diosa triple, diosa de tres formas (triforme), como luego veremos en el detalle epigráfico.

El ara contiene cuatro inscripciones en cada una de las caras del cuerpo o parte central. La cara principal está redactada en prosa y las laterales y trasera en verso. Éstas últimas hacen del pequeño altar una de las muestras epigráficas más bellas entre las numerosas inscripciones leonesas, y una de las más sobresalientes del país. Nos encontramos ante un poema latino con clara influencia clásica y cuyo autor, sin duda una persona culta, pudo pertenecer al círculo de allegados al legado de la legión, o tal vez, ser obra del propio legado augustal.

En la cara principal, el texto en prosa hace referencia a la divinidad a la que está consagrado el pequeño altar: Diana. Además, se identifica al oferente: Quinto Tulio Máximo, legado de la Legio VII Gémina Féliz.

Texto y traducción cara anterior (en prosa):

Dianae / sacrvm / Q(vintvs) Tvllivs / Maximvs / leg(atvs) Avg(vsti) / leg(ionis) VII gem(inae) / [f]elicis.

«Consagrado a Diana. Quinto Tulio Máximo, legado Augustal de la legión VII Gémina Félix».

La identificación del donante Tulio Máximo se realiza gracias a un homónimo que se conoce que gobernó Tracia entre el 161-169, periodo de los emperadores Marco Aurelio y Lucio Vero. También se sabe que en esos primeros años el gobierno de Tracia estuvo en manos de Apio Claudio Martialis, deduciéndose que Q. Tulio debió llegar a Tracia en el 166. Su destino anterior fue el mando de la Legio VII, por lo que el ara puede fecharse entre el 162-165 dC.

Diana es la diosa protectora de los bosques y de los seres vivos que los habitaban. Los cazadores le imploraban para que les ayudara y protegiera de los posibles peligros, realizando votos y prometiendo trofeos para ganarse su favor. Marco Tulio, sin duda amante de la caza, deja constancia de su afición y religiosidad dedicando a Delia Virgo Triforme (Diana) estos bellos versos.

DIANA 1

Texto y traducción cara posterior (en verso):

ae[q]vora  conclvsit campi/ divisque dicavit / et templvm statvit tibi / Delia Virgo Triformis / Tvllivs e Libya rector / legionis hiberae / vt qviret volvcris cap[re]as / vt figre cervos / saetigeros vt apros vt / eqvorvm silvicolentvm / progeniem / vt cvrsv certari / vt disice ferri / et pedes arma gerens et / eqvo iacvlator hibero.

«Acotó la planicie de un campo y se la consagró a los dioses; y a ti, Virgen Delia Triforme, te erigió un templo Tulio, natural de Libia, legado de la legión ibera, para poder ensartar a las corzas veloces, y a los ciervos; para cazar a los jabalíes de irsutas cerdas, y atrapar a la raza de caballos que se cría en los bosques; para poder competir en la carrera y con el filo de hierro, bien portando las armas a pie, bien lanzando la jabalina desde un caballo ibero».

Texto y traducción lateral derecho (en verso):

Dentes aprorvm / qvos cecidit / Maximvs / dicat Dianae / pvlchrvm vir/ tvtis decvs.

«Los colmillos de los jabalíes que ha abatido Máximo, se los consagra a Diana, como hermoso trofeo de su valor».

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Texto y traducción lateral izquierdo (en verso):

Cervom altifrontvm cornva / dicat Dianae / Tvllivs / qvos vicit in parami aeqvore / vectvs feroci / sonipede

«La cornamenta de los ciervos de erguida testuz, a los que ha vencido Tulio en la planicie del campo a lomos de un impetuoso caballo, se la consagra a Diana».

Junto al ara del Museo de León es necesario mencionar el epígrafe que se encuentra en otro soporte distinto, que fue hallado a mediados del XIX formando parte de la escalera del claustro del Palacio de los Guzmanes y que, desgraciadamente, se trasladó al Museo Arqueológico de Madrid como consecuencia de la desamortización.

Placa

Se trata de una placa de mármol de color gris, mal conservada, cuyo texto se encuentra enmarcado por moldura con doble acanaladura, y en la que se narra la gran afición cinegética del legado Quinto Tulio Máximo.

Texto y traducción:

Donat hac pelli D[iana] / Tvllivs te Maxi[us] / rector Aeneadvm [--] / legio qvis est se[ptima]/ ipse qvam detrax [it vrso]  / lavde opima [--]

«Tulio Máximo, general de los descendientes de Eneas alistados en la legión séptima, te hace ofrenda a ti, Diana, de esta piel que él mismo ha arrancado a un oso, merecedor de la más gloriosa alabanza».

Los cinco epígrafes descritos se realizarán en tres momentos diferentes. En primer lugar, se ejecutaron los textos de la cara anterior y posterior del ara votiva: la dedicación a Diana y la acotación y consagración de un espacio para la construcción de un pequeño templo a la Diosa.

Domus de Astorga. OsoPosteriormente, se realizaron las inscripciones de las caras laterales, en las que el legado ofrece como voto a Diana los codiciados atributos de ciervos y jabalíes: astas y colmillos. La leyenda que figura en la placa del Museo Arqueológico resulta posterior en el tiempo, constatando la caza por parte de Quinto Tulio de un oso, pieza muy codiciada, y la posterior ofrenda de su piel a la Diosa. En el cuadro mencionado de Jan Breughel el joven, Diana está rodeada de dos ninfas y varios perros de caza. A la derecha se observa el abundante producto de la cacería: ciervos, pájaros, liebres y jabalíes. Al fondo se aprecian más ninfas que se acercan con un caballo cargado con un ciervo y un oso.

La necesidad de supervivencia que obligaba a obtener los alimentos del entorno mediante batidas periódicas, acabó convirtiéndose en una actividad de ocio para los poderosos. Entre ellos los terratenientes y, sobre todo, los altos mandos del ejército que, gracias a la práctica de la caza, conservaban la forma física y se ejercitaban con las armas en tiempos de paz. El historiador romano Salustio habla sobre la caza en la Roma del s. I aC, calificándola como “… honrosa e imagen viva de la guerra”. El triunfo en la caza suponía una victoria sobre la muerte y tenía un significado propiciatorio, por eso la existencia de múltiples representaciones cinegéticas en los sepulcros.

Al emperador Augusto le entusiasmaba la vida campestre y las actividades cinegéticas, rodeándose de poetas que, siguiendo sus gustos, componen obras en las que se ensalza las actividades relacionadas con la naturaleza mosaico romano villa romana olmeday la caza, como hará también el gran Virgilio en las Geórgicas. Pero, sin duda, será el poeta romano Quinto Horacio quien sitúa el arte de la caza en el primer lugar de los placeres campestres: “ … viril, solemne, digna de romanos, útil a su renombre y reposo …”

Hace 2000 años, en el sur, este y oeste del campamento de la Legio VII, hacia la confluencia de los dos ríos Torío y Bernesga que rodean la ciudad, dominaba un paisaje plenamente fluvial, predominando las inundaciones estacionales y las zonas pantanosas que mantenían diversas lagunas alrededor del asentamiento campamental. En el norte el paisaje resultaría más agreste debido a las elevadas terrazas formadas por los dos ríos: Monte Aureo sobre el Torío y Monte Frío sobre el Bernesga, repletas de generosa arboleda donde predominaban los robles y quejigos. También serían abundantes los abedules y alisos, más cercanos a los cursos fluviales y a los abundantes pozos, arroyos y fuentes existentes en la zona, como demuestran las conducciones de agua que abastecían la ciudad.

Meleagro y el jabalí de Calidón. Mosaico San Pedro del Arroyo, Ávila. En San Pedro del Arroyo,Ávila,

El escenario natural que representaban los humedales, ríos, lagunas, arroyos, fuentes, bosques, etc., resulta un espacio propicio para una abundante caza menor. Más hacia el norte, hacia la montaña, sería habitual encontrar las grandes piezas de caza: cérvidos, lobos, caballos salvajes, jabalíes y osos.

El legado Tulio Máximo, presumiblemente gran aficionado a las cacerías, encontraría en los alrededores del campamento de la Legio VII Gémina, el lugar ideal para practicar y disfrutar de grandes jornadas cinegéticas. Tras su llegada, buscó un espacio apropiado a extramuros de la ciudad, que delimitó y consagró a los dioses. En él no faltaría la referencia a las ninfas (www.fonsado.com: León y las ninfas), compañeras de Diana, a la que erigió un pequeño templo o santuario en el que instaló un ara votiva con el propósito de realizar ofrendas y ofrecer votos antes de iniciar sus jornadas de caza. A su regreso, depositaria, a modo de homenaje y agradecimiento, los preciados atributos de las distintas piezas cobradas.

Diana y Adymon

Diana, hija de Júpiter y Latona, fue originalmente la diosa de la caza, estando relacionada con los animales y la naturaleza. Siendo testigo de los dolores del parto de su madre, concibió tal aversión hacia el matrimonio que pidió y obtuvo de su padre la gracia de guardar perpetua virginidad. El propio Júpiter la armó con arco y flechas y la hizo reina de los bosques, dándole como comitiva un numeroso grupo de hermosas ninfas, que debían hacer voto de castidad y que se dedicaban, como ella, a la caza, su ocupación preferida.

Sin embargo, a veces resultaba cruel y vengativa. No tenía escrúpulos con los que se ganaban su odio, llegando a cometer todo tipo de humillaciones y crímenes. Su brutalidad llegó hasta el pastor Acteón que la vio bañándose desnuda junto a sus ninfas. Diana lo trasformó en venado e hizo que sus propios perros le diesen caza y muerte. Pero también tenía su lado de ternura. Diana llegó a enamorarse platónicamente de otro pastor, Endimión, a quien besaba cuando dormía, tan suavemente, que no llegaba a despertarle.

Piazza Armerina, Villa del Casale.

Pero volvamos al comandante de la Legio VII Gémina, el libio Quinto Tulio Máximo y a su afición a las cacerías. En una de sus habituales jornadas de caza, el legado, acompañado de sus fieles, amigos y hombres de confianza, además de los siervos y esclavos que portarían la significativa intendencia, dirigirá su caballo desde los principia o cuartel general de la legión, hacia la puerta decumana, situada al norte del campamento.

No lejos de allí se encontrará el espacio consagrado a los dioses que recientemente ha dispuesto el legado, y en el que, junto a otros, se hallaría el templete dedicado a Diana. En él se alojaría el ara que el propio legado augustal se ha preocupado de encargar y ofrecer a la Diosa, y en la que ha dejado constancia de su nombre y título, además del bello poema que contiene sus votos.

diana-armerina

Rodeado de sus fieles, encaminará sus pasos hacia el altar en donde él o uno de sus allegados, portando la patena con la ofrenda, realizará a la Diosa un pequeño sacrificio consistente en la quema en el pequeño hogar del ara, de algún costoso perfume mientras se invocarían las correspondientes plegarias y rogativas para la jornada.

La caza del jabalí. Villa del Casale en Piazza Armerina, Sicilia.Los dioses romanos eran considerados responsables de todo tipo de sucesos. Cualquier cosa podía ocurrir si los dioses lo deseaban o se encontraban descontentos. La vida romana, en tanto a acciones como a decisiones, se tenían que tomar contando con el favor y aprobación de los dioses, esto se conocía como pax deorum.

Cuando se realizaba un sacrifico o ritual, como en este caso a Diana, se pronunciaba la oración pertinente acompañada de los ritos establecidos según una fórmula determinada. Primero se invocaba a la deidad, posteriormente se realizaba la ofrenda y finalmente la petición.

El poeta latino del s. III, Marco Aurelio Olimpio, conocido como Nemesiano, en su poema Cynegetica, nos traslada una posible plegaria o ruego a la Diosa antes de comenzar la caza:

“Solo tú, Diana, gran gloria de Latona (hija de Leto), que recorres los pacíficos claros y bosques, ven rápido, asume tu traje, arco en mano, y cuelga la aljaba coloreada de tu hombro; sean de oro tus armas y tus flechas; y deja que tus relucientes pies calcen botas púrpuras; deja que tu manto sea ricamente tejido con hilo de oro, y un cinturón con hebilla enjoyada ciña tu plegada túnica, sujeta tus trenzas enroscadas con una banda... Diosa, levanta, dirige a tu poeta por el bosque sin pisotear, a ti seguimos, muéstranos las guaridas de las bestias. Ven conmigo, que estoy aquejado de amor a la caza”.

Cazador con lanza, Mosaico de la caza menor, Piazza Armerina
Después de las invocaciones y ofrendas obligadas a Diana, partirán los esclavos y criados con los perros hacia los cazaderos previstos, para iniciar el rastreo y la preparación de trampas y emboscadas. Otros les seguirán tras la partida del legado y su séquito, trasladando los numerosos utensilios necesarios para la jornada: alimentos, enseres, carpas y menaje para los descansos y ágapes campestres.

La jornada transcurriría, como hace referencia el poema de la cara posterior del ara leonesa. Se prepararían trampas con redes y trincheras camufladas en el suelo, también se tenderían potentes redes en las caminos de huida. Se rastrearía a todo tipo de cérvidos y jabalíes tratando de alancearles a pie o a caballo (www.youtube.com/watch?v=6vGxL-U-mgE#t=21), o asaetearles desde la propia montura o en puestos estratégicos, mientras son acosados por siervos y esclavos con la ayuda inestimable de los perros, señalando y hostigando a las piezas. Para las aves, zorros y liebres se pondrían trampas o los conocidos señuelos con liga para las aves, que impediría la huida del animal, permitiendo unos segundos de concentración al cazador para no fallar el lance.

Mosaico Caza, Villa Tellaro, SiciliaLos caballos salvajes, muy apreciados, serían atrapados mediante redes y lazos una vez perseguidos y encauzados por los caminos previstos de huida. Como piezas especiales estarían los grandes cérvidos y, ocasionalmente, el oso. Éste último es la presa más escasa, difícil y apreciada. Acosado por los perros, sería, en principio, objetivo de los dardos de los cazadores, hasta el momento en el que los más audaces armados con una jabalina echasen pie a tierra y se enfrentaran cara a cara con el plantígrado, hiriéndole hasta acabar con él.

No sería nada frecuente esta situación, como lo demuestra la escasez de representaciones del oso entre las muestras musivarias de caza, pero su importancia queda patente en la placa que Tulio Máximo dedica a Diana, a la vez que le ofrece la piel que, según deja escrito, ha arrancado personalmente a un oso y de lo que se siente plenamente orgulloso.

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Las jornadas de caza estarían jalonadas con grandes almuerzos campestres, una vez instaladas todas las las comodidades propias de la clase dirigente romana, y en los que no podrían faltar todo tipo de manjares exclusivos, vino abundante y, tal vez, algunas de las piezas cobradas.

Ofrenda a Diana. Mosaico de las Estaciones

En el mosaico de Villa del Casale en Sicilia se maneja la hipótesis de que el personaje representado es el emperador Constancio Cloro (250-306 dC.) que, vestido con túnica corta de color rojo, dirige el ritual del sacrificio a Diana antes de iniciar la jornada de caza. Se aprecia perfectamente el ara votiva, situada a los pies de una pequeña imagen de Diana cazadora, en la que el César quema en el focus la ofrenda de perfume que contiene una patena. A la izquierda, tomando las bridas del caballo zaino, su hijo Constantino, y al otro lado, Magencio, sujetando el caballo bayo. La imagen del pequeño altar de Diana es prácticamente idéntica a la que se observa en el mosaico de las Estaciones de Daphne, en la costa turca.
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El altar leonés formaría parte de un pequeño conjunto a extramuros del campamento de la Legio VII, posiblemente en su zona norte. Junto al ara o sobre ella, podría encontrarse la imagen de Diana cazadora, como se observa en el mosaico citado.  El ara y la placa dedicadas por Tulio Máximo, estarían rodeadas de los trofeos conseguidos en las jornadas de caza del legado, por lo que, seguramente, se encontrarían a cubierto dentro de un pequeño templo o protegidas de la intemperie por un templete.

Si bien el Ara de Diana de León sobresale en todos los estudios y comentarios por su bella e interesante epigrafía, su aspecto, prácticamente idéntico al altar que aparece en el mosaico de la Villa del Casale, nos permite conocer su uso práctico, además de adentrarnos en las costumbres religiosas y cinegéticas de los hombres que vivían en esta ciudad hace 2000 años.

Resulta insólito que el Museo de León seleccione esta admirable pieza arqueológica como “pieza del mes”, mes en el que precisamente se celebró el Día Internacional de los Museos, conmemoración en la que el Consejo Internacional de los Museos pretende acercar a la ciudadanía los museos y sus profesionales. Sin embargo, lo único que ha llegado a nosotros es la escueta noticia en el periódico. Ningún artículo ni información nueva sobre el Ara de Diana ni comentarios en las redes sociales ni folletos explicativos o divulgativos, ni siquiera una pequeña referencia en la entrada del Museo. La distancia entre los técnicos y los ciudadanos sigue siendo la misma que antes.

En junio la "pieza del mes" seleccionada por el Museo de León es un Cristo de marfil de origen incierto, pero con rasgos orientales, que relevará al Ara de Diana del "protagonismo que ha tenido" en este mes de mayo. Durante las visitas guiadas y gratuitas al Museo de León a partir del 1 de junio, parece ser que se darán explicaciones detalladas de la nueva pieza elegida. Bienvenido Cristo desconocido, adiós desconocida Ara de Diana. 

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- Ara de Diana. Museo de León.
- Anagrama: Consejo Internacional de los Museos.
- Anagrama: Día Internacional de los Museos.
- León. Derribo torres norte de la muralla romana.
- Sacrificio a Diana. Medallón Arco de Constantino. Roma.
- Paisaje con Diana y las ninfas volviendo de la caza. Jan Breughel el joven.
- Idem. Detalle.
- Focus y pulvinos. Ara de Diana. León. Foto Javier del Hoyo.
- Ara de Diana. Trasera derecha. Museo de León.
- Ara de Diana. Trasera izquierda. Museo de León.
- Placa Museo Arqueológico. Madrid. Foto Javier del Hoyo.
- Mosaico del oso. Domus de Astorga. León.
- Escena de caza. Villa de Olmeda. Palencia.
- Mosaico de Meleagro y el jabalí de Calidón. San Pedro de Arroyo. Ávila.
- Diana y Endimión. Luca Giordano.
- Escenas de caza. Villa del Casale, Piazza Armerina. Sicilia.
- Escenas de caza. Villa del Casale, Piazza Armerina. Sicilia.
- Escenas de caza. Villa del Casale, Piazza Armerina. Sicilia.
- Escenas de caza. Villa del Casale, Piazza Armerina. Sicilia.
- Escena de caza. Villa Tellaro. Sicilia.
- Sacrificio a Diana. Villa del Casale, Piazza Armerina. Sicilia.
- Mosaico de las Estaciones de Daphne, en la costa turca. Foto Gualaupe G. Monteagudo.
- Sacrificio a Diana, detalle. Villa del Casale, Piazza Armerina. Sicilia.
- Cristo. Museo de León.
- Museo de León. Ara de Diana




domingo, 25 de mayo de 2014

El final más cruel, de nuevo para el Atlético de Madrid ....



Qué manera de aguantar,
qué manera de crecer,
qué manera de sentir,
qué manera de soñar,
qué manera de aprender,
qué manera de sufrir,
qué manera de palmar,
qué manera de vencer,
qué manera de morir ...............................






viernes, 18 de abril de 2014

León: El Nazareno y Simón de Cirene.


Tiziano - Cirineo y Cristo

“Después de haberle escarnecido, le quitaron el manto, le pusieron sus vestidos, y le llevaron para crucificarle. Cuando salían, hallaron a un hombre de Cirene que se llamaba Simón y le obligaron a que llevase la cruz”. Mateo 27, 31-32.

“Y llevándole, tomaron a cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesús”. Lucas 23, 26.

“Después de haberle escarnecido, le desnudaron la púrpura, y le pusieron sus propios vestidos, y le sacaron para crucificarle. Y obligaron a uno que pasaba, Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que venía del campo, a que le llevase la cruz de Jesús”. Marcos 15, 20-21.

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Cuentan que Simón había nacido en la ciudad norteafricana de Cirene. Era un hombre de mediana edad, barbado, de ojos hundidos y, aparentemente, fuerte. Cuando ese fatídico día volvía del trabajo, se encontró inmerso entre un gentío que gritaba e insultaba, pero también con otros que clamaban pidiendo justicia.

Ante sus ojos aparecieron tres condenados que se dirigían, a golpe de látigo, al años 50monte cercano, conocido como Gólgota, para ser crucificados. Uno de ellos, recibía la mayoría de insultos, golpes y salivazos. Tenía poco más de 30 años, barba y pelo largo, sobre el que habían clavado una corona de espinas. Este individuo le pareció a Simón diferente. Su mirada no era la de una persona culpable. Aquel hombre, que no se dirigía a sus agresores con odio, no era posible que pudiera haber hecho nada malo.

Mientras lo observaba, el condenado cayó al suelo bajo el peso del madero que cargaba, y en el que iba a ser crucificado. Los soldados romanos que custodiaban al reo, se fijaron en Simón y, sacándole a empujones de entre la multitud, le obligaron a ayudar al hombre ensangrentado. Cargó el pesado madero y siguió los pasos de aquel condenado que, sin haber mediado palabra entre ellos, inexplicablemente, le hacía sentirse bien.

Llegados al destino, al punto más alto de aquella loma, los soldados le apartaron a empellones de la cruz y, sin saber realmente el porqué, se quedó a los pies del crucificado hasta que éste, pasadas unas horas, expiró.

Esta es la breve historia del hombre que ayudó a llevar la cruz a Cristo hasta el Calvario, hasta el lugar donde finalmente fue torturado y muerto. Este es Simón de Cirene, conocido como el “Cireneo”, prototipo de hombre bondadoso, co2mpasivo y piadoso, que, puntualmente, aparece todos los Viernes Santo en la ciudad para rememorar aquel suceso.

Desde antiguo, la imagen leonesa de Jesús Nazareno, realizada en la primera mitad del XVII y propiedad de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús Nazareno, es acompañada por Simón de Cirene, quien le auxilia para llevar la cruz, según cuentan los Evangelios. 

La primera talla de la que tenemos referencia relativa a esta figura del Nuevo Testamento es de 1674, fecha en la que la Cofradía encarga al escultor Francisco Díez de Tudanca :”… a de acer un cireneo también de bulto para ayudar a llebar la cruz de Jesus Naçareno”, Y es que, en aquellos 1momentos, se le había encargado al artista que, “… a de aguecar la imagen de Jesús Naçareno que tiene la compañía y ponerlo lo mas ligero que se pueda y volverlo a cobrir en la forma que oy esta”. Todo esto hace pensar lo difícil y gravoso que debía resultar contratar braceros para procesionar, buscado de esta manera aligerar el peso de las tallas haciéndolas más livianas, para reducir el coste que implicaba la puja de las imágenes.

No se conoce el destino de la imagen del Cireneo realizada por Díez Tudanca, al perderse la mayoría de la documentación de la Cofradía correspondiente a los ss. XVII y XVIII. Sin embargo, en el XIX se tiene constancia de reparaciones hechas a una figura de Simón de Cirene a base de repintes y reparaciones en manos y cara, pero se ignora si se trata de la misma talla encargada a Tudanca, u a otra realizada con posterioridad. 

Por las imágenes fotográficasEl-Cirineo que nos ha llegado de los desfiles procesionales de primeros del s. XX, creemos, por las características de la talla del “Cireneo”, que esa no puede tratarse de la obra de Díez de Tudanca; en primer lugar porque se trata de una talla desproporcionada, infantil y de mala hechura, impropia y ajena por completo a las formas y  hacer del gran artista. En segundo lugar, porque de la obra encargada al escultor por la Cofradía del Dulce Nombre, concretamente dos pasos completos con cinco figuras cada unos (“El expolio” y “La coronación de espinas”), solo se conserva el Cristo perteneciente a “El expolio”, que procesiona el Viernes Santo incluido en la procesión de Los Pasos. El resto de figuras, un total de nueve, se han perdido.

Este “Cireneo” anónimo, estuvo desfilando en la Cofradía hasta 1940. El año siguiente se reemplaza por otra imagen, al parecer de cartón piedra, procedente de talleres catalanes, y que se mantuvo muy poco tiempo. Seis años después, en 1946, se acuerda con el santanderino Víctor de los Ríos Campos, afincado en esta ciudad durante un tiempo, debido a su matrimonio con una prestigiosa dama leonesa, Dª Catalina Fernández Llamazares, una nueva imagen del “Cireneo”. Ésta es la que actualmente se incluye en la procesión de “Los Pasos” en el Viernes Santo, “compartiendo” el peso de la cruz con el Nazareno. Es una talla enormemente realista, que representa a un hombre fuerte, casi calvo, con barba y gesto adusto.
     
Victor de los Rios
Victor de los Ríos Dolorosa estoy recortada
Victor de los r.
Según los datos que ofrece la Cofradía, esta talla leonesa posee dos túnicas realizadas en los años 90, donadas por hermanos de la Cofradía. Anteriormente se cubría con una burda túnica marrón que dejaba piernas y hombros al descubierto. Como curiosidad, mencionar que tanto el “Cireneo” como el Nazareno, se acoplan en un espléndido trono realizado a mediados del s. XX, y que perteneció a la Hermandad de San Gonzalo de Sevilla. Pesa 1300 kg. y tiene asignados para pujarlo 96 braceros.

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El conjunto escultórico formado por el Nazareno y Simón de Cirene, posiblemente el paso más emblemático de la Semana Santa leonesa, estuvo presente en 2011 en las Jornadas Mundiales de la Juventud que se celebraron en Madrid. En esta ocasión, la imagen del “Cireneo” fue más protagonista que el Nazareno, ya que en el Vía Crucis organizado como motivo de la visita de Benedicto XVI, el paso leonés representó la “VII estación”: “El Cireneo ayuda a Jesús a llevar la cruz”.

En el Paseo de Recoletos de Madrid en el altar destinado a la “VII estación”, el paso recibió la bendición del Papa, para más tarde, una vez finalizado el Vía Crucis, participar en la procesión conjunta de todas las imágenes, desde Recoletos a la Puerta del Sol, donde se recogió en el conocido edifico de la Comunidad de Madrid. El conjunto de León fue uno de los más aclamados en la procesión de regreso, donde una votación popular, promovida por A3TV, le otorgó el primer puesto entre todos los pasos (http://alcieloleon.blogspot.com.es/2011/08/leon-en-las-jornadas-mundiales-de-la.html).

                       Video: rodritriana / Jesus Nazareno de León - JMJ Madrid / 2011
                                                       Calle de Alcalá hacia La Puerta del Sol



- Cireneo y Cristo. Tiziano.
- Nazareno y Simón de Cirene. León.
- Simón de Cirene años 50. Víctor de los Ríos.
- Primeros del XX: ¿Tudanca?
- Años 40: cartón piedra.
- Simón de Cirene, actual. Víctor de los Ríos.
- Víctor de los Ríos: Años 40. Con la Soledad de Jesús Divino Obrero. Años 90.
- Paseo de Recoletos. "VII estación". JMJ/Madrid/2011.
- Video: rodritriana / Jesús Nazareno de León - JMJ Madrid / 2011