jueves, 31 de enero de 2019

31 de enero: DÍA DE LOS TERCIOS


Un grupo de historiadores y aficionados han propuesto, al calor de la popularidad de la que gozan hoy los Tercios, que el 31 de enero se convierta en un día dedicado a esta unidad legendaria de infantería que dominó los campos de batalla europeos durante casi dos siglos. De tal manera que el denominado GRUPO 31 DE ENERO quiere que ese día sea de recuerdo y homenaje a los Tercios españoles coincidiendo con la efeméride anual de la batalla de Gembloux. 

Así, el 31 de enero de 1578 se celebró la batalla de Gembloux, una de las más olvidadas dentro de la Guerra de Glandes, en la que Don Juan de Austria y su sobrino Alejandro Farnesio vencieron a 25.000 soldados de las provincias rebeldes con un ejército de solo 17.000 hombres. Una de las muchas demostraciones de la superioridad militar de esta unidad de la Monarquía hispánica.


- Texto: ABC
- Video: Día de los Tercios: Batalla de Gembloux 1578 / Autor: MANUTEZ2009


viernes, 25 de enero de 2019

León y la conquista de Granada


Hace unos días, concretamente el pasado día 2, como todos los años se conmemoró en Granada, para oposición y disgusto de los "progres" y demás adláteres, el Día de la Toma, la celebración de los 527 años de la rendición de Granada que puso fin a la Reconquista y a la definitiva expulsión del poder musulmán de la Península, después de su invasión en el 711. De esta manera, se fijó definitivamente y  hasta la actualidad (esperemos que continúe), la frontera occidental europea de la expansión islámica.

¿Qué une o relaciona a los leoneses con esa conquista? El 1 de agosto de 1170, con el patrocinio del rey leonés Fernando II, se funda la Orden de Santiago, en principio con el fin de defender la frontera de la extremadura del Reino de León frente a las posibles incursiones musulmanas.

Las conquistas leonesas, entre las que se encontraban la ciudad de Cáceres (Qasrish), son confiadas a la Orden de Santiago que desde el 31 de enero de 1171 se sitúa bajo la advocación y patrocinio del apóstol que, a pesar de que actualmente se pretende vincular exclusivamente al ámbito gallego, su culto y promoción fue desde sus inicios obra de los reyes asturianos y, más adelante, de sus herederos los monarcas del Reino de León, que protegieron y divulgaron la devoción al santo por toda la Península,  que llegó a ser Patrón y Capitán General de las Españas.

La Orden Militar de Santiago y el Reino de León que la implanta, protege y difunde por toda España, tendrán un protagonismo especial en el episodio que pone fin a la invasión y expansionismo musulmán iniciado en el siglo VIII desde el norte de África: la rendición de Granada.

Mientras los reinos cristianos se fusionaban mediante intereses y alianzas que se consolidaban a través de importantísimos vínculos matrimoniales, como el de Fernando V e Isabel I, uniendo las coronas de Aragón y de León y Castilla, las monarquías árabes se entregaban a luchas fratricidas y sangrientas conspiraciones entre distintos pretendientes. Padre e hijo se enfrentaban en el Reino de Granada en los últimos años de la existencia del reino musulmán nazarí: Muley Hasan y su hijo Muhammad XII, conocido como Boabdil.

La situación para los granadinos se volvió insostenible. El 25 de noviembre de 1491 el reino nazarí se vio obligado a una irremediable rendición, firmando el Tratado de Granada o Las Capitulaciones de Granada. Por este acuerdo, el monarca granadino Boabdil renunciaba y entregaba a Isabel y Fernando la soberanía del último reino musulmán, a cambio de que se garantizara a los vencidos una serie de derechos, entre los que se encontraban la tolerancia religiosa y un tratamiento justo, compensando así su capìtulación sin resistencia.
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Mucho se ha escrito sobre la rendición del último baluarte musulmán en la Península, pero no resultan muy claros los sucesos ocurridos durante las horas que trascurrieron desde la madrugada del día de Año Nuevo de 1492, en las que las tropas cristianas penetraron en el recinto granadino, hasta que se izaron sobre las almenas de la Alhambra la cruz y enseñas de conquista.

El conocimiento y la seguridad de que parte de la población musulmana no iba a rendirse sin lucha, motivó que en una de la cláusulas de las Capitulaciones de Granada se cite: “Qué el día que Sus Altezas enviaren a tomar posesión de la Alhambra, mandarán entrar su gente por la puerta de Bib-Al Azhar, o por la Bilnest, o por el campo, fuera de la ciudad, porque entrando por las calles no haya algún alboroto”.



Pero los relatos que se conocen sobre los sucesos de la efectiva entrada en la ciudad no son coincidentes. Algunos textos hablan de que el encargado de entrar en la ciudad fue Íñigo López de Mendoza, conde de Tendilla; sin embargo, Luís M. de Carvajal escribe lo siguiente: “Llegado el día señalado … el cardenal Pedro González de Mendoza, arzobispo de Toledo, fue a tomar posesión de ellas (las fortalezas) acompañando de muchos caballeros y suficiente número de infantería debajo de sus banderas. Y porque conforme a las Capitulaciones, no habría de entrar por las calles de la ciudad, tomó un nuevo camino por delante de la puerta de los Molinos”.

No obstante, el texto que toma más fuerza es una carta dirigida a Alonso Valdivieso, obispo de León, escrita por un tal Cifuentes que, según narra, en la madrugada del día de Año Nuevo, pasada la medianoche, acompañó a las fuerzas de lanceros y espingarderos que mandaba Gutierre de Cárdenas, Comendador Mayor de la Orden de Santiago de León, cuyo priorato se encontraba en el convento de San Marcos (Hoy conocido Parador Nacional), que de manera cauta y silenciosa entró en la ciudad posiblemente por la puerta de Bib-Al Azhar (Puerta del Azahar), hoy inexistente, que estaba situada en la actual Cuesta del Pescado y, bordeando la Almanjarra Mayor, penetró en el recinto de la Alhambra.

Una vez franqueada la entrada y aseguradas las posiciones estratégicas en la Alzacaba, Gutierre de Cárdenas dirigió sus pasos hacia el salón del trono (actual Salón de Embajadores), en la Torre de Comares, donde dice la tradición que el último monarca nazarí entregó las llaves de la ciudad. Sin embargo, parece ser que Boabdil en aquellos momentos se encontraba ya en su palacio-fortaleza del Albaicín, y que fue su hombre de confianza Aben-Comixa, que había negociado las Capitulaciones, quién al final entregó las llaves de Granada al Comendador Mayor de León.

También se cuenta que Gutierre de Cárdenas ordenó celebrar en una sala adyacente, dentro de la propia Torre de Comares, la primera misa en la Alhambra. Al despuntar el alba, una vez asegurado militarmente todo el recinto granadino, hizo desplegar la Cruz (perteneciente al arzobispo Mendoza), el pendón de Santiago y el pendón Real sobre la Torre del Homenaje de la Alcazaba, la torre que se orienta hacia el Albaicín y los barrancos del Darro, y no sobre la conocida Torre de la Vela con su significativa espadaña, como habitualmente viene difundiéndose.

Las enseñas y tres cañonazos o disparos de mosquetes, fue la señal para que avanzaran las tropas del conde de Tendilla a quién Isabel y Fernando habían dado la tenencia de la fortaleza, que hicieron su entrada en la Alhambra a primeras horas de la mañana del 2 de enero.

La reina Isabel, desde Armilla, en la vega granadina, aproximadamente a 4 kilómetros de Granada, y Fernando, un poco más cerca, desde el arenal del Genil, al sur de la Alhambra, pudieron observar y seguir los acontecimientos de aquel lunes del mes de enero junto a sus respectivas tropas.
Boabdil abandonó la ciudad sin que la mayoría de sus habitantes lo supiesen, rindiendo un pequeño homenaje a los Reyes a las puertas de la ciudad poco antes de dirigirse a las Alpujarras, cuyo dominio se le concedió. Pero el episodio también cuenta con diferentes versiones.

Alguna de ellas señala que Boabdil salió de la ciudad a las 3 de tarde del día 2 de enero por la Puerta de los Siete Suelos, situada al sureste, vistiendo una túnica negra bajo un almaizar de púrpura y llevando sobre su cabeza un sencillo tocado blanco. Iba acompañado de un importante séquito de caballeros y descendió con su imponente caballo desde la Alhambra por las laderas del cerro sur, llamado Al-Baul, hasta encontrarse con los Reyes Católicos que le esperaban junto a una antigua y pequeña mezquita (hoy ermita de San Sebastián), cerca de la confluencia del Darro con el Genil.

Otras versiones señalan que descendió de la Alhambra a lomos de una mula por el cerro sur, cruzándose con la vanguardia del ejército cristiano. En el momento del encuentro con los Reyes, tras las frases de rigor, hizo ademán de bajarse del animal pero el rey Fernando no se lo permitió, situación que estaba pactada de antemano. En el preciso momento del encuentro, desde la Alcazaba, se dispararon tres salvas y que, como recuerdo de aquel acto, la catedral granadina hace sonar a las tres de la tarde tres campanadas.

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Fuera como fuese, hay algunas cosas sobre el suceso que se deben matizar. La escena popularizada y archiconocida del cuadro realizado en 1882 por Francisco Pradilla, “La rendición de Granada”, presenta una instantánea del hecho que no se ajusta a la realidad.

La escena que refleja Pradilla, si parece situarse en su lugar, en las inmediaciones de una mezquita o morabito, ahora ermita de San Sebastián, que se situa en la margen izquierda del Genil, en el actual Paseo del Violón. Y esto se deduce de la espléndida perspectiva del cuadro, con la Alhambra en el horizonte, en lo alto, sobre el cerro denominado La Sabika, y las murallas de Granada en la parte baja.


Aunque existen dos versiones de las palabras pronunciadas en aquel momento por Boabdil, y ambas hacen referencia a la entrega de las llaves de la ciudad, el acto oficial de la entrega de llaves ya se había producido unas horas antes en la Torre de Comares al Comendador de León. Más bien debió de tratarse de un acto de homenaje o vasallaje de Boabdil hacia Fernando, porque la reina Isabel no se encontraba allí en aquel momento, sino que todavía continuaba en Armilla.
No obstante, pudo haberse producido una “segunda” entrega pactada, de la misma manera que se acordó que el rey Fernando no permitiese bajar de su montura al rey granadino, manteniendo éste parte de su estatus entre su séquito. Tras la escenificación del acto de rendición, Boabdil no emprendió el camino hacia Las Alpujarras como se viene difundiendo, sino que se dirigió a Santa Fe, donde se encontraban los rehenes musulmanes, entre ellos su hijo.

Días más tarde, partió hacia su último retiro en Las Alpujarras. Al pasar por un alto cercano a Granada se volvió hacia su antigua ciudad y, cuentan, que suspiró y rompió a llorar a la vista de la Alhambra, siendo famoso el intercambio de emociones con su madre donde surge las frases tan conocidas. El lugar, la pequeña colina, se denomina desde entonces “El suspiro del moro”.

Después de la caída de Granada, Gutierre de Cárdenas, protagonista de la entrada en Granada y la Alhambra, acrecentará su influencia y poder. Disfrutará de la confianza de los Reyes que le encomendarán importantes cuestiones de política interior y exterior: apoyo para la elección de Cisneros como cardenal-arzobispo de Toledo, nombramiento para el Consejo Real, e intervendrá en las trascendentales negociaciones del Tratado de Tordesillas.

Todo un personaje del siglo XV-XVI prácticamente desconocido, que forma parte de aquella nueva sociedad en construcción que estaba dando los primeros pasos para el dominio y la conquista de medio mundo, y que descansa junto a su esposa, Teresa Enríquez, en la Colegiata de Torrijos (Toledo).

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La Alhambra. Patronato de la Alhambra y el Generalife.
Cruz de Santiago sobre venera y león. Fachada de San Marcos de León.

Caballero de Santiago.
Salida de la Alhambra de la familia real nazarí. Ruíz Almodóvar.
San Marcos de León. Página "Diario Valderrueda".
Torre de Comares (primer término Peinador de la Reina). David Roberts.
Alcazaba: Torre del Homenaje a la izq.; centro Torre Quebrada. Patronato A. y G.
Rendición de Granada. Francisco Pradilla.
La despedida del rey Boabdil de Granada. Alfred Dehodencp.
El lamento del moro. Francisco Pradilla.

El suspiro del Moro (detalle). Marcelino de Unceta.
Pendón de los Reyes Católicos.
Sepulcro de Gutierre de Cárdenas y su esposa Teresa Enríquez. Colegiata de Torrijos (Toledo).




sábado, 29 de diciembre de 2018

EL BUEY Y LA MULA


A estas alturas de la Navidad es seguro que la mayoría de nosotros tendremos instalado en nuestra casa "el Nacimiento", o hemos visitado algunos de los Belenes más interesantes cercanos a nuestro domicilio, donde, sin duda, no faltarán las figuras del buey y la mula.


Estos dos “personajes” no aparecen en ninguno de los cuatro Evangelios canónicos. Dos de esos textos, los escritos por Lucas y Mateo, hablan del nacimiento de Jesús, pero no existe ninguna referencia a un buey y una mula en el lugar del alumbramiento. ¿De dónde viene entonces la tradición de colocar al lado del pesebre estos dos animales?

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La primera referencia de la presencia en el portal de Belén de una mula y un buey, se encuentra en un texto del siglo VI-VII, conocido como el evangelio Pseudo-Mateo, considerado por la Iglesia como evangelio apócrifo y que trata sobre la infancia de Jesús. En su capítulo 14 dice textualmente lo siguiente:

“Tres días después de nacer el señor, salió María de la gruta y se aposentó en un establo. Allí reclinó al niño en un pesebre y el buey y el asno le adoraron. Entonces se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: -El buey conoció a su amo y el asno el pesebre de su señor-. Y hasta los mismos animales entre los que se encontraba le adoraban sin cesar. En lo cual tuvo cumplimiento Benedicto XVIlo que había predicho el profeta Habacuc: -Te darás a conocer en medio de dos animales-. En este mismo lugar permanecieron José y María con el niño durante tres días”.

También el profeta Isaías en 1,2-3 menciona:

“Oíd, cielos; escucha, tierra, que habla Yahvé: «Hijos crié y saqué adelante, y ellos se rebelaron contra mí. Conoce el buey a su dueño y el asno el pesebre de su amo. Pero Israel no conoce, mi pueblo no entiende.»”

Benedicto XVI en su libro La Infancia de Jesús, hace clara alusión a la inexistencia de información en los Evangelios de la presencia en el portal de Belén de una mula y un buey. Sin embargo, señala, que no es extraño pensar que dichos animales pudiesen encontrarse ya que es en un establo donde habitualmente éstos se refugian y alimentan.

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No es de extrañar entonces, que de ocurrir el nacimiento en un establo, se encontraran estos dos animales en el mismo contribuyendo a ambientar el lugar del alumbramiento de María y muy directamente a dar calor al cuerpo del recién nacido, como reflejan muchas de las pinturas en las que, incluso, están tan cercanos al Niño que se nota como transmiten su aliento. Así ocurre en la Natividad de Guido de Siena (s. XIII, Museo del Louvre). Así todo, son considerables las representaciones en las que la mula y el buey se encuentran, prácticamente, asomadas al pesebre donde se halla Jesús.

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Natividad por Luca Giordano

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Sin embargo, existen representaciones pictóricas en las que la mula, animal considerado testarudo por excelencia y que es considerado símbolo del pueblo de Israel, no aparece o se sitúa en segundo plano negando su aliento y calor al Niño. En cambio, el buey, de condición apacible y mansa, personifica a la Iglesia, apareciendo más cerca del recién nacido y en ocasiones solo.

Por último, destacar que las figuras de la mula y el buey en las antiguas representaciones belenísticas, son anteriores a la presencia de la Virgen y San José, siendo éste el último en incorporarse al "misterio".

Feliz Año Nuevo !!!!

Video: VILLANCICO ALTOZANO + CAFÉ QUIJANO 2017


- Detalle del Frontal del altar Aviá.
- Frontal del altar de Aviá.
- Pintura Santuario de Greccio. Lugar del Primer Belén Franciscano.
- Benedicto XVI.
- Natividad. Guido de Siena.
- Natividad. Gerard David. 
- Natividad. Lucas Jordan.
- Adoración de los Pastores. Murillo




domingo, 23 de diciembre de 2018

FELIZ NAVIDAD !!!!



«El pequeño tamborilero», conocido en Latinoamérica como «El niño del tambor», en Colombia como «El tamborilero», es una canción de Navidad popular épica, cuya letra relata la historia imaginaria de un niño que se gana la vida con un tambor y que, no teniendo nada con que obsequiar al neonato Mesías en la Nochebuena, decide darle una serenata con su instrumento como prueba de amor, hecho ante el cual el Recién Nacido le mira y le sonríe dándole a entender que ha comprendido la intención.

Como el célebre «Noche de paz», «El pequeño tamborilero» es actualmente uno de los villancicos (como canción navideña, no según la fórmula poética tradicional española) más populares e interpretados de Occidente, siendo sus letras más conocidas las escritas en inglés y en castellano.

Hasta el momento, la noticia probada de atribución de autoría más antigua que se tiene de «El pequeño tamborilero» data de 1941, cuando la pianista Katherine Kennicott Davis (1892-1980), natural de St. Joseph (Missouri), manuscribe la canción, titulándola Carol of the Drum («Villancico del tambor») se dice que transcrita de un supuesto original checo, del que adapta libremente la letra al inglés y la publica bajo el seudónimo de C.R.W. Robertson. A partir de 1955, la canción adquirió cierta popularidad después de que la célebre Familia Trapp grabase una versión, y se publicaran hojas volantes para divulgar su letra y música. Sin embargo, la música y letra final en inglés se atribuyen tanto a Katherine Davis como a Henry Onorati y Harry Simeone. En lengua española fue sobre todo popularizado por el cantante Raphael en la década de 1960.

El tema argumental de la canción tiene su antecedente en una ópera que Jules Massenet compuso en 1902, y que a su vez recoge la trama de un cuento de Anatole France en el que recrea una leyenda francesa del siglo XII titulada Le Jongleur de Notre Dame (El juglar de Nuestra Señora). Tal leyenda narra cómo un juglar entona su canto ante una estatua de la Virgen María y ésta le sonríe o le arroja una rosa, según las diferentes versiones de la historia. Musicalmente hablando, también parecen reforzar la teoría de la melodía checa (o, al menos, ajena a la pluma de la propia Katherine K. Davis), ya que, como algunos musicólogos han puesto de relieve, la melodía se basa en compases de los llamados de "amalgama", o mezclas de tempo, en este caso ternario y binario, que permitan "frasear" perfectamente el texto y la música, cuestión ésta que la pianista ignoró al transcribir su versión, sin duda porque la escritura de una canción en estas condiciones para adaptar la prosodia de la letra impuesta a la melodía, excedía las posibilidades de su técnica (es decir, que en la práctica cantada hay que forzar la prosodia para que encaje con la melodía, o viceversa, con respecto a lo que aparece escrito, lo cual no debería darse de haber sido ambas concebidas para formar una unidad; este hecho suele escapar al oído profano en la materia, pero no al del compositor o el poeta profesionales). Esto es observable en el manuscrito original de la autora.

(Texto WIKIPEDIA)

             for KING & COUNTRY - Little Drummer Boy (Rewrapped Music Video) 



sábado, 8 de diciembre de 2018

La Inmaculada y el Milagro de Empel

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Video: "Los Tercios, el Milagro de Empel". MetalZ


viernes, 7 de diciembre de 2018

La Inmaculada Concepción y España


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En la sucesión de monumentos que flanquean la conocida Plaza de España de Roma, hay que añadir la Columna de la Inmaculada Concepción instalada frente al Palacio de la Embajada de España. 


Pio IX
Cuando el 8 de diciembre de 1854 el papa Pío IX proclamó el Dogma de la Inmaculada Concepción, se pensó que no había lugar más apropiado en Roma para levantar un monumento que la Plaza de España, ya que era la nación en la que esta devoción se encontraba ya profundamente arraigada.

El 8 de diciembre de 1857, Pio IX desde unos de los balcones de la embajada española, bendijo el monumento que se había erigido frente a ella, realizado por el arquitecto Poleti, con una imagen de la Inmaculada fundida en bronce y sobre una columna de mármol de Corinto de origen romano, conocido por su color como “el cebollino”, que había sido hallada en 1778 en el Campo de Marte. 

Cada 8 de diciembre, el Palacio de España engalana sus balcones y ventanas para celebrar la ofrenda florar a la Inmaculada Concepción, a la que puntualmente acude todos los años el Papa.

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La embajada de España se encuentra en el antiguo Palacio Monaldeschi adquirido en 1647 y rehabilitado posteriormente por el arquitecto Francisco Borromini, siendo conocido actualmente como Palacio de España. Borromini realiza un espléndido trabajo diseñando la ampliación del palacio y trazando el vestíbulo y la fantástica escalera principal que conocemos por la multitud de reportajes.

Comentar que el Embajador de España desempeña también el cargo de Gobernador de las "Obras Pías de los Establecimientos Españoles en Italia", una institución vinculada a la Iglesia que administra en Roma y Palermo (Sicilia) los bienes fruto de donaciones de españoles para construir albergues, asilos, hospitales y sepulturas para los peregrinos.

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- Monumento a la Inmaculada Concepción frente el Palacio de España.
- Pio IX.
Festa per la nascita dell’Infante Don Carlo”, realizada en 1662 por autor anónimo.
- Papa Francisco el 8 de diciembre.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Menos calabazas y más Tenorio


En el s. IX, concretamente en el 835, el papa Gregorio IV introdujo para toda la cristiandad la fiesta de difuntos en otoño. Sin embargo, fue su contemporáneo, el hijo y sucesor de Carlomagno, el emperador Luis I el Piadoso (Ludovico Pío), quien fijó el 1 de noviembre para honrar a todas las almas bienaventuradas.
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El abad de Cluny, San Odilón, a finales del s. X, promovió prolongar la fiesta al día siguiente, con el fin de rezar por el resto de las almas fallecidas que aún se encontraban purificándose en el Purgatorio.


Durante la festividad de Todos los Santos, víspera del Día de Difuntos, se viene  representando en España y parte de hispanoamérica, la obra teatral de José Zorrilla: D. Juan Tenorio, sin que se conozca exactamente cuando se inicia realmente la costumbre de representar la obra en estas fechas.

Raimundo_de_Madrazo._Retrato_de_María_Guerrero_en_Doña_Inés._1891 Parece ser que el origen de poner en cartel esta obra en fechas tan señaladas, se deba a que, aunque el texto se estrena en el Teatro de la Cruz de Madrid en el mes de marzo de 1844 (no tuvo mucho éxito), la segunda vez se representa dieciséis años más tarde, concretamente el 1 de noviembre de 1860 en el Teatro Novedades, también de la capital de España.

Señalar que el Tenorio es la pieza teatral más representada en la historia de la Literatura Española desde su estreno, y entre las representaciones más populares destaca la que en 1890 y ante el propio autor, protagonizó la célebre actriz María Guerrero en el Teatro Español que el pintor Raimundo de Madrazo inmortalizó en un bello cuadro.


Puede que la puesta en escena aquel 1 de noviembre de 1860 tuviera algo que ver en el origen de esta tradición, sin embargo, se coincide en afirmar que la costumbre de la representación se estableció por los grandes recursos dramáticos que se usan en la segunda parte del texto, donde la muerte adquiere el protagonismo con las figuras fantasmagóricas que, en el cementerio, tratan de salvar y redimir el alma de un D. Juan arrepentido.

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Actualmente, en nuestro país, existen dos opciones para la celebración de estas fiestas. La primera, disfrazarse de algún personaje siniestro y festejar la fiesta anglosajona de Halloween. La segunda y más nuestra, continuar con la tradición y acudir al teatro para disfrutar del Don Juan. Si no hay posibilidad, siempre queda la opción de volver a ver el clásico Estudio 1 de 1966: Don Juan Tenorio, protagonizado por Francisco Rabal y Concha Velasco. Como suele decirse … “Menos calabazas y más Tenorio”.



- Cartel anunciador de la obra D. Juan Tenorio.
- D. José Zorrilla. Antonio María Esquivel.
- María Guerrero como Dª Inés. Raimundo Madrazo.
- El caballero y la muerte. Pedro de Campobrín.
- Video: D. Juan Tenorio (Estudio 1). Alexis Clio.


miércoles, 3 de octubre de 2018

Nuevamente ... San Froilán

Cada año que trascurre, la fiesta de San Froilán se vuelve más popular en la ciudad. Regresa la tradición, los carros, el Foro u Oferta, el mercado, las avellanas y la morcilla, la música y el baile, las Cantaderas… En una palabra León vuelve a la esencia de su pasado.
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El 5 de octubre del año 905 muere en la ciudad de León el obispo Froilán. Después de 1111 años del suceso, se sigue recordando y celebrando su paso e impronta en esta ciudad y en el reino leonés. 

Nace Froilán, según las crónicas, en los arrabales de la localidad de Lugo en el año 833, en el lugar denominado Regueiro dos Hortos, espacio a extramuros de la ciudad ubicado entre la Puerta Miñá y la Puerta del Postigo de la muralla romana, muy cerca de la vieja Catedral en la que, de acuerdo con la tradición, fue bautizado por “padres nobles y piadosos”, que le imponen por nombre Froilán, nombre de origen germano cuya raíz original significa “señor”.

Por ese lugar, que ve nacer y crecer a Froilán, la capital lucense se abre al oeste por la antigua calzada romana XIX del Itinerario de Antonino que, tras vadear el poderoso Miño, lleva a los viajeros hasta la tumba de Santiago, descubierta en el 813.

Posiblemente Froilán los vio pasar y habló con ellos, descubriendo que su peregrinaje pretendía la búsqueda del aprendizaje de las bases y fundamentos del conocimiento humano, y que seguían aquella ruta atávica marcada desde la noche de los tiempos. Aquella ruta se mantuvo imperturbable a pesar de las invasiones, al poder y la fuerza de nuevas culturas y a la intolerancia de las distintas religiones imperantes a lo largo de los siglos.

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Sobre aquel lugar del camino, Froilán vivirá sus primeros años; pero no serán aquellos peregrinos quienes influirán en el ánimo del joven, será el ascendente de la cercana Catedral, la que intervendrá en su educación y formación gracias a la escuela que los canónigos mantenían en el templo. Sin embargo, no hay que olvidar la existencia de cronistas que aseguran que fue educado por su madre, elevada posteriormente a los altares (Santa Froila), dedicándose desde muy temprana edad al estudio de los asuntos sagrados. Según atestiguan, ya desde niño, “gustaba de amor al retiro, soledad y oración”. Hay también quién afirma que, “su cultura, litúrgica y patrística, que era mucha, la adquirió por su cuenta”.

Eran tiempos de reformas. Alfonso II, desde su sede regia instalada en Oviedo, restauraba en su corte la tradición visigótica. Asimismo, el propio monarca, junto con nobles y obispos, promovían vivamente la renovación monástica del nuevo reino que había quedado asolada por la invasión islámica. Froilán que, según se cuenta en aquellos años, “temía a Dios y elevaba su corazón a las regiones altas para contemplar al Señor; miraba siempre para las cosas humildes y, lleno de fe y de buenas obras, andaba por los caminos de la virtud, como buen negociante de los caminos de Dios”, se imbuye en esa nueva corriente y con 18 años abandona padres, casa y ciudad, para dirigirse al corazón del Reino, a las montañas leonesas, con el fin de vivir en soledad, pero también de predicar a las gentes: “de su boca emanaban las maravillas del Señor”.

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Su primer retiro será en la conocida Gruta de Ruitelán, al oeste de la provincia, en la zona de Valcárcel. De allí se traslada a las montañas del Curueño, donde coincide con Atilano, presbítero aragonés, decidiendo ambos proseguir su vida ermitaña en la Gruta de Valdorria. La fama de hombres santos, llega hasta el obispo de León que les pide que funden un monasterio bajo la Regla de San Benito; el lugar escogido será Valdecésar.

Tras la Batalla de la Polvorosa en el 878, que condena a los musulmanes al sur del Duero y devuelve la tranquilidad y seguridad a las riberas del Esla y Órbigo, Alfonso III hace llamar a Froilán para que contribuya en la repoblación y cristianización de la zona. Froilán fundará el Monasterio de Tábara, que será uno de los más importantes monasterios benedictinos de la Edad Media, especialmente famoso por su scriptorium y sus admirados beatos: Morgan, Tábara y Gerona.

En el año 900 fallece el Obispo Vicente de León y monarca y pueblo leonés coinciden en solicitar a Froilán que ocupe la Diócesis de la capital de Reino. Froilán será ordenado sacerdote y consagrado obispo de León el día de Pentecostés del año 900.

Durante su larga vida como eremita, evangelizador, fundador y obispo en tierras del Reino de León, no hay constancia de su regreso a Lugo. Sin embargo, el nacimiento de Froilán en la ciudad gallega, hará que, con el tiempo y el prestigio del Santo, las autoridades lucenses promocionen y divulguen entre el pueblo su devoción. El fervor popular, conducirá a la Diócesis de Lugo 900 años después de su muerte, en 1.605, a declararle Patrón de la ciudad. En 1.614, tras la petición del Ayuntamiento de Lugo, se enviarán desde León a la ciudad gallega algunas reliquias del Santo Patrón, para su exposición y adoración por los lucenses.

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Pero es León donde realmente se conmemora la festividad de San Froilán. Desde hace siglos se celebra la que es, sin duda, la más importante de las romerías de la provincia que el Santo "comparte" con la fiesta de La Virgen del Camino, y que es conocida como la "La Romería de San Froilán" : 5 de octubre de cada año.

¿Porqué esta celebración conjunta? Julio de Prado cree que el motivo fueron las epidemias, calamidades y las brutales sequías que se produjeron durante los ss. XVI y XVII, originando rogativas y procesiones conjuntas de La Virgen del Camino y el Arca de las Reliquias de San Froilán.

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La gran afluencia de fieles a la famosa Romería procedentes de todos los pueblos leoneses, pero también de otras provincias, sobre todo desde Asturias, hizo que la fiesta religiosa sea también una fiesta de convivencia, que se acompañaba con tradicionales comidas-meriendas, principalmente de tortilla que se regada con abundante vino de la tierra, degustándose en grupos de parientes, amigos o vecinos en la explanada del Santuario de la Virgen. Templo (desde marzo de 2009, Basílica), que a lo largo de siglo y medio ha sufrido profundas trasformaciones. La música y los bailes de la región leonesa no podían faltar en la Romería: dulzaina, tamboril, gaita y cantos autóctonos de los distintos pueblos de la provincia, amenizaban aquellas horas de asueto tras los actos religiosos.

Pasando el tiempo, surgen nuevas tradiciones como el "desfile de carros". Al mencionado "carro de la Virgen" que se trasladaba desde la ciudad de León al Santuario (6 km.), se le unieron los carros de los pueblos de los alrededores, que se engalanaban extraordinariamente para rivalizar entre ellos en colorido y originalidad.

En la actualidad los "carros" ya no se acercan al Santuario de la Virgen del Camino y, únicamente, desfilan por la ciudad, que cada vez va tomando más protagonismo en la Romería, programándose más actividades lúdicas: exposiciones de artesanía, mercados, festival de órgano, teatro, corros de lucha leonesa, concentración de pendones, la pugna dialéctica del Foro u Oferta y las Cantaderas (tradiciones de las que hablaremos en otra entrada), etc.

El fervor popular por aquel obispo y Santo leonés de hace más de 1000 años ha perdido fuerza. Sin embargo, San Froilán está presente estos días en las calles leonesas, si bien su fiesta ha tomado otro cariz, convirtiéndose en una festividad en la que se recuerda al Santo a través de espectáculos y "puchero": rosquillas, chorizo, avellanas, picadillo y la espectacular morcilla leonesa, pleitean con las celebraciones religiosas.


- Puerta lateral del Santuario de la Virgen del Camino. Obra de José María Subirach. 
- Monumento en Regueiro dos Hortos (Lugo).
- Lugo. Puente sobre el Miño en la antigua carretera a Santiago.
- Impronta sigilar sudario de San Froilán del obispo de León J. Albertino que autentificaba los restos del Santo, s, XII. Catedral Sta. María de León. (Fotoa  exposición "San Froilán y su tiempo", 2005).
- Ermitas sobre las cuevas de Ruitelán y Valdorria (León).
- Imagen San Froilán, obra del platero Rebollo, s, XVIII. Catedral Sta. María de León. (Fotografía exposición "San Froilán y su tiempo", 2005).
- Arca de madera y plata. Contiene los restos de San Froilán. Altar Mayor Catedral de Sta. María, León.
- Distintas etapas del Santuario de la Virgen del Camino (León).
- Morcilla tradicional leonesa.
- Para conocer más: "Siguiendo las Huellas de San Froilán" , Julio de Prado. Edit. S. Esteban, 1994. Salamanca.



martes, 11 de septiembre de 2018

EL país de NUNCA JAMÁS


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El escritor escocés J.M. Barrie autor de la conocida novela de fantasía titulada Peter Pan, describe en ella una isla ilusoria a la que llama NUNCA JAMÁS.

En esta exótica y lejana isla se asienta un país en donde los niños no crecen, pasan la mayor parte del tiempo viviendo aventuras, en diversión permanente y continua, sin ninguna ley, regla, normativa ni responsabilidad. Se conocen como NIÑOS PERD14736084096219IDOS y son liderados y comandados por un aventurero ambicioso y trotamundos que en la obra se llama Peter Pan.

Los habitantes de la isla del país de NUNCA JAMÁS (Neverland) son muy variopintos. Los hay que son piratas, otros hadas, indios, sirenas … pero también existen un montón de criaturas temibles residentes en los mares y en las selvas y, desde hace ya algunos años, han llegado a ese país de fantasía imponiendo su presencia desmedida los aterradores nazicatalufos, también llamados hombres-mentira. (1)

En el mundo de los catalufos todo es una gran mentira e invento, pura fantasía: su dialecto, su baile, su arquitectura, su historia …  y también su “diada”, en la que celebran "su derrota" en 1714 ¿?. Esta falsa celebración se fundamenta en hechos tergiversados, bases históricas imaginarias y “patriotas” inexistentes, como la existencia del "valiente" Casanova o el General Moragues, declarado “defensor de la libertad de la nación catalana”, cuando simplemente es considerado un traidor y mediocre militar, defensor de la causa austracista frente a la borbónica, que nada sabía ni conocía de “causas catalanas” (fuentes de los propios historiadores catalanes: http://www.racocatala.cat/forums/fil/148583/ja-fora-hora-desmitificar-puto-traidor-general-moragues).

Imagen de Foro España

La verdad realmente es otra. Fue la oligarquía soberbia, ambiciosa e ignorante de Barcelona la que decidió entrar en la guerra únicamente para conseguir beneficios territoriales y económicos (¿os suena?). Gracias a la decisión de sus “dirigentes”, Cataluña fue arrasada y convertida en un campo de batalla durante 10 años, simplemente con la esperanza de poder conseguir para su único beneficio alguna merceIMG-20170831-WA0028d en el caso de que triunfara el pretendiente austriaco. En la actualidad, los herederos de aquella fatal decisión, “niegan” lo ocurrido y lo trasforman en su “fiesta nacional”, invalidando y trasformando la verdad del suceso.

Aquella fue una guerra de Sucesión (no secesión, como aseguran), donde los vencedores borbónicos tenían catalanes en sus filas y los defensores de Barcelona luchaban por “nosotros y por toda la nación española” y, según el manifiesto leído al pueblo barcelonés en aquellos trágicos días, con el fin de: “salvar la libertad del Principado y de toda España; evitar la esclavitud que espera a los catalanes y al resto de españoles bajo el dominio francés; derramar la sangre gloriosamente por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España”.

Pero hay más. En todas las reuniones o manifestaciones que celebran estos personajes no puede faltar para refrendar sus actos, la presencia solemne y campanuda de otra atrocidad histórica: su himno.

Cuando se interpreta, da la sensación de ser un cántico milenario de tradición ancestral, de música y letra inspirada en la comunión milenaria de una sociedad, pero ese "himno" alienta nuevas mentiras. Esa canción a la que recurren con frecuencia para demostrar su unión, su supremacía, su prepotencia y la imagen de un sentir patrimonial de super-sociedad es, como no podía ser menos, un auténtico refrito histórico-musical.

A finales del siglo XIX Cataluña no tenía una musiquita-sentimental con la que identificarse. Francisco Alió, un compositor barcelonés inmerso en el movimiento que iniciaba la invención de una nación, se propuso crear una “canción nacional”. En 1896 compone “Los Segadores”, que en su primera estrofa decía: “Cataluña, gran condado …” (“Catalunya, comtat gran …”), que como vemos no tiene nada que ver con la actual letra.

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Para componer aquella canción el señor Alió se basó en un texto anónimo que relataba los hechos de 1640 (El Corpus de sangre), al que añadió una melodía popular de carácter erótico titulada “Los tres segadores” (Els tres garberets). A la letra también le agregó el conocido y sangriento estribillo: “Bon cop de falç..." (Buen golpe de hoz…), que no estaba en el texto original. Resultado: una mezcolanza y revoltillo de temas e innovaciones.

Señalar que aquella revuelta conocida como “de los segadores”, no tuvo nada que ver con ninguna aspiración soberanista (NUEVA MENTIRA), sino todo lo contrario. Se trató de una revuelta popular que pretendía conseguir la libertad, mantener las tradiciones, la religiosidad y el compromiso con España y con su rey, en contra de la clase poderosa.

Pero volvamos al cantito. Un poeta anarquista llamado Emilio Guanyavents completó el embrollo pocos años después. Cambió en parte la letra de la canción, que ahora comenzará como: “Cataluña triunfante…” (“Catalunya, triomfant…”), en vez de “Cataluña, gran condado …”. El texto fue el ganador de un concurso convocado en 1899 por la Unión Catalanista, para premiar: “la mejor composición en verso que, simbolizando en valientes estrofas las aspiraciones nacionalistas de Cataluña, se adapte bien a la melodía popular conocida con el nombre de Los Segadores”, transmitiendo “los deseos que siente Cataluña de reconquistar su personalidad perdida y que con su esfuerzo la libren del yugo que hoy sufre” .


                                      Ein K'Eloheinu - No hay como nuestro Dios - Eyal Bitton

Esta es la historia de esta canción que se interpreta con gran solemnidad, como si fuera el canto patrimonial y ancestral de la sociedad catalana. Pero solo es un cóctel, un popurrí, un amasijo de música y letra, basado en una letrilla multitrasformada y en una melodía erótico-popular.

Pero hay más. Durante buena parte del siglo pasado, Los Segadores no fue aceptado plenamente como himno por el catalanismo y se buscaron otras alternativas, como el “Canto de la señera”, “Canto del pueblo” o la conocida sardana “La Santa Espina”. Durante la transición se recuperó la cancioncita y, con el restablecimiento de la Generalidad, “Los Segadores” se convirtió en el himno autonómico, oficializándose en 1993. En 2006 se definió como símbolo nacional ¿?

Como remate hay que añadir, que en el año 2013 se descubrió que la melodía del himno podría haber sido copiada (nada de extrañar, ¿verdad?) de un himno religioso judío llamado “Ein K´Eloheinu("No hay nadie como nuestro Dios"), que data del siglo XV y se canta al final del shacharit (oración matinal judía), y que a veces también se entona al final del shabbat o de otras festividades religiosas (el parecido resulta asombroso - PLAY para reproducir).

Es el país de NUNCA JAMÁS, es parte de una sociedad aducida y enferma que vive y se nutre, ya durante décadas, de copias, cambios, plagios, ficciones, quimeras e invenciones. En resumen, de la mentira.

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(1) Según Pío Moa: “Catalufo” es un término despectivo aplicado no a los catalanes, sino a los nacionalistas, similar al de “charnego” con que los catalufos designan al oriundo de otras regiones. Con una diferencia: la voz charnego rebaja a alguien por el mero hecho de haber nacido en otro lugar, mientras que catalufo desprecia a quienes piensan y actúan de modo muy ofensivo para el resto de los españoles.