sábado, 2 de marzo de 2019

EL VINO DEL ASESINO


Mi mujer está muerta, ¡soy libre!
Puedo, pues, beber hasta el hartazgo.
Cuando regresaba sin un sueldo,
Sus gritos me desgarraban los nervios.

Tanto como un rey soy dichoso;
El aire es puro, el cielo admirable...
¡Teníamos un verano semejante
Cuando me enamoré!

La horrible sed que me desgarra
Tendría necesidad para saciarse
De tanto vino como puede contener
Su tumba; — lo que no es poco decir:

La he echado al fondo de un pozo,
Y hasta he arrojado sobre ella
todas las piedras del brocal.
—¡La olvidaré si puedo!

En nombre de los juramentos de ternura,
De los que nadie nos puede desligar,
Y para reconciliarnos
Como en los buenos tiempos de nuestra embriaguez,

Le imploré una cita,
Por la noche, en un camino oscuro.
¡Ella acudió! —¡loca criatura!
¡Somos todos más o menos locos!

Estaba todavía bonita,
¡Si bien muy cansada! Y yo,
¡Yo la quería mucho! He aquí porque
Le dije: ¡Deja esta existencia!

Nadie puede comprenderme. Uno solo
Entre estos borrachos estúpidos
¿Pensó en sus noches morbosas
Hacer del vino una mortaja?

Esta crápula invulnerable
Como las máquinas de hierro
Jamás, ni en verano ni en invierno,
Ha conocido el amor verdadero,

¡Con sus negros encantos,
Su cortejo infernal de clamores,
Sus frascos de veneno, sus lágrimas,
Su estrépito de cadena y de osamentas!

—¡Heme aquí, libre y solitario!
Estaré esta noche borracho perdido;
Entonces, sin miedo y sin remordimiento,
Me echaré en el suelo,

¡Y dormiré como un perro!
El carretón de pesadas ruedas
Cargado de piedras y de barro,
El vagón desenfrenado puede quizá

Aplastar mi cabeza culpable
O cortarme por la mitad,
¡Yo me río, tanto como de Dios,
Del Diablo o de la Santa Mesa!

353-2643-1-PB
Este es uno de los poemas más descarnados y trágicos del francés Charles Baudelaire, considerado como el poeta maldito. Será la embriaguez y el vino temas recurrentes en toda su obra. En su conocido poemario Las flores del mal, el vino se encuentran muy presente, pero también las drogas, el juego, la delincuencia y la prostitución, que hacen del título de la obra una descripción perfecta del mísero y marginal contenido que nos regala el poeta y que vivió en primera persona.

En Las flores del mal Baudelaire dedica una buena parte del libro al vino. Cinco son los textos: dos sonetos El vino de los amantes y El vino del solitario; y cinco poemas: El alma del vino, El vino de los traperos y el texto reproducido El vino del asesino (Le Vin de l´assassin). En su apología siniestra del vino Baudelaire llegó a comentar: Quien sólo bebe agua, oculta algún secreto a quienes le rodean.

El vino forma parte de nuestra tradición, de nuestra cultura. Desde las civilizaciones griega y romana pasando por la Edad Media y hasta la actualidad, la importancia del vino en la sociedad occidental es considerable. Esta trascendencia desde su origen llega hasta la propia religión cristiana que, en el momento cumbre de su ritual, como es la consagración, “transforma” el vino en sangre, siendo siempre ésta el elemento común en la mayoría de los sacrificios realizados por el hombre.

Ya desde la antigüedad son continuos los poemas que se dedican al vino: para el griego Homero o el romano Ovidio el vino era el néctar, la bebida de los dioses. España, como país occidental, cristiano y mediterráneo, no es ajeno a la exaltación del vino en la poesía. Uno de las rimas más conocidas es de Gonzalo de Berceo escrito en el s. XIII:

… Quiero fer una prosa en román paladino,
en cual suele el pueblo fablar con so vezino;
ca non so tan letrado por fer otro latino.
Bien valdrá, como creo, un vaso de bon vino ...

Como curiosidad, reproducimos dos de los sonetos contemporáneos sobre el vino más bellos, cuyo autor fue Luís López de Anglada, escritor y miliar que vivió en León, colaboró con Crémer en Espadaña y fundó y dirigió la emisora la Voz de León:

La Bodega 
Bajé, contigo, amor, a la bodega 
y me acerqué al tonel que allí dormía 
por ver si era verdad que en él crecía 
la flor del vino, diminuta y ciega.

Y para poder ver lo que trasiega
el vino al corazón, pensé que unía, 
para jugar, tu boca con la mía, 
porque el amor no sabe a lo que juega.

Uniendo así en tus labios vino y mieles 
le dimos a la flor de los toneles 
como vaso tu labio femenino.

Y todo fue tan dulce y abundante
que nunca la bodega vio otro amante
ebrio de tanto amor y tanto vino.




















Noche de Vendimia
Era de tanto amor la noche aquella
que hasta el alba rompió su compromiso
de clausurar las sombras y no quiso
partir la noche y apagar la estrella.

Subió a su boca el vino y puso en ella
tan breve y embriagante paraíso
que, robando a sus labios el permiso,
busqué su rastro y apuré su huella.

Tantas veces mezclamos vino y beso
que, al fin, el sueño la rindió, por eso
le sirvieron mis brazos como almohada.

Y cuando pudo el sol alzar el vuelo
estaba rojo, como el vino, el cielo
y azul, como sus ojos, la alborada.

Y así … Campoamor, Villaespesa, Panero, Miguel Hernández, Alberti, Cunqueiro, Rosalía de Casto …. realizan poemas sobre el vino. Hasta Federico García Lorca llegó a decir: Me gustaría ser todo vino y beberme yo mismo.

Pero volvamos sobre el título de la entrada: El vino del asesino.

20181012_190505
Anochece. Una fina lluvia hace brillar el suelo y las fachadas de los hermosos edificios que rodean la bella Piazza del Duomo, en el centro de la Isla de Ortigia, el punto más elevado de la ciudad de Siracusa, núcleo del primer asentamiento corintio, hace ya 3000 años, y considerada una de las más hermosas plazas de Italia.
Sicilia Turisticsa
Ortigia es la joya de Siracusa. Es un pequeño islote de apenas un kilómetro unido a la ciudad por tres puentes. Accedemos a él por el Ponte Nuovo, desde donde nos contempla la efigie del gran siracusano: Arquímides, para, dejando atrás los restos del impresionante templo de Apolo, adentrarnos en el plano de Ortigia que mantiene el encanto de la ciudad medieval, heredera de la griega antigua. El trazado invita a pasear lentamente por sus bellas, estrechas y tortuosas calles que siempre se pierden en el mar.

Desde la citada Piazza del Duomo, caminamos hacia la costa hasta llegar a la gran terraza que rodea la mítica Fonte Aretusa, ligada mitológicamente al origen de la ciudad, en la que emerge la planta de papiro y se unen en eterno amor la ninfa Aretusa, transformada en manantial, y el dios Alfeo, convertido en río subterráneo. Desde allí  se puede contemplar la espectacular ensenada del Porto Grande de Siracusa.

Después del gran espectáculo visual, volvemos sobre nuestros pasos hacia el interior de Ortigia siguiendo la Vía Roma. A escasos metros del mar encontramos un discreto restaurante con un pequeño pero llamativo luminoso que muestra desafiante su nombre: Le Vin de L`assassin. Nombre un tanto “inquietante” para un lugar especial anclado en un paraje único.
 Siracusa

Siracusa es “hija” de griegos. Y griegos son los que introducen el vino y sus virtudes en occidente a través de su comercio y sus numerosas colonias. El historiador heleno Tucídides ya en el s. V aC llegó a decir: Las gentes del Mediterráneo empezaron a emerger del barbarismo cuando aprendieron a cultivar el olivo y la vid.

Exekias_Dionysos_Staatliche_Antikensammlungen_2044_n2

Si acudimos a la mitología griega, la primigenia historia del vino se encuentra perfectamente detallada en ella. Y así tenemos a Dionisio, el antiguo dios mitológico griego del vino y la fertilidad. Dionisio es representado como navegante por el Mediterráneo portando una abundante planta de vid, plagada de racimos, que crece mágicamente del mástil de su navío. Esa bella imagen, como no podía ser de otra manera, se encuentra pintada en el fondo de un kílis, conocido como el Kílis de Exequias, (s. V aC), copa de cerámica de figuras negras que precisamente se usaba para servir y disfrutar del vino.

20140929_165653[4]
El bistro o pequeño restaurante siracusano que se anuncia con el título del trágico y descarnado poema de Baudelarie, se sitúa, como hemos dicho, en un lugar delicioso. En una estrecha calle entre palacetes de grandes sillares y a unos pocos pasos del Mediterráneo, casi “fondeado” en la gran bahía siracusana.

Resulta imposible no entrar. Más cuando comprobamos el apetitoso y variado menú expuesto en grandes pizarras, que alterna entre los típicos platos italo-sicilianos con los tradicionales franceses y europeos. Pero sobre todo, nos atrapó el nombre del establecimiento y su pequeña exposición de vinos que recuerda los actuales "wine bar" (bar de vinos), establecimientos que surgen y “pelean” en la actualidad con las típicas cervecerías, y que son la punta de lanza del contraataque de la cultura ancestral del vino ante las modernas opciones de consumo.

La cena resultó excelente, dejando atrás la “monotonía” de la comida italiana de los últimos días a la que no estamos tan acostumbrados. Un lugar muy atractivo y, como suponíamos, una carta con variedad de platos de la Sicilia mediterránea y centroeuropea. A esa excelencia contribuyó, y de qué manera, un vino rosso siciliano embotellado para la casa: Le vin de L´assassin, cuya degustación resultó mucho más agradable, más reconfortante y menos dramática que el contenido del poema de Charles Baudelaire.


- Charles Baudelaire.
- Luís lópez de Anglada.
Piazza del Duomo. Siracusa.
Fonte Aretusa. Siracusa.
Le Vin de l`assassin.
Kílis de Exequias, (s. V aC).
- Tumba del Nadador.  Paestum.
- Vía Roma. Siracusa.



jueves, 31 de enero de 2019

31 de enero: DÍA DE LOS TERCIOS


Un grupo de historiadores y aficionados han propuesto, al calor de la popularidad de la que gozan hoy los Tercios, que el 31 de enero se convierta en un día dedicado a esta unidad legendaria de infantería que dominó los campos de batalla europeos durante casi dos siglos. De tal manera que el denominado GRUPO 31 DE ENERO quiere que ese día sea de recuerdo y homenaje a los Tercios españoles coincidiendo con la efeméride anual de la batalla de Gembloux. 

Así, el 31 de enero de 1578 se celebró la batalla de Gembloux, una de las más olvidadas dentro de la Guerra de Glandes, en la que Don Juan de Austria y su sobrino Alejandro Farnesio vencieron a 25.000 soldados de las provincias rebeldes con un ejército de solo 17.000 hombres. Una de las muchas demostraciones de la superioridad militar de esta unidad de la Monarquía hispánica.


- Texto: ABC
- Video: Día de los Tercios: Batalla de Gembloux 1578 / Autor: MANUTEZ2009


viernes, 25 de enero de 2019

León y la conquista de Granada


Hace unos días, concretamente el pasado día 2, como todos los años se conmemoró en Granada, para oposición y disgusto de los "progres" y demás adláteres, el Día de la Toma, la celebración de los 527 años de la rendición de Granada que puso fin a la Reconquista y a la definitiva expulsión del poder musulmán de la Península, después de su invasión en el 711. De esta manera, se fijó definitivamente y  hasta la actualidad (esperemos que continúe), la frontera occidental europea de la expansión islámica.

¿Qué une o relaciona a los leoneses con esa conquista? El 1 de agosto de 1170, con el patrocinio del rey leonés Fernando II, se funda la Orden de Santiago, en principio con el fin de defender la frontera de la extremadura del Reino de León frente a las posibles incursiones musulmanas.

Las conquistas leonesas, entre las que se encontraban la ciudad de Cáceres (Qasrish), son confiadas a la Orden de Santiago que desde el 31 de enero de 1171 se sitúa bajo la advocación y patrocinio del apóstol que, a pesar de que actualmente se pretende vincular exclusivamente al ámbito gallego, su culto y promoción fue desde sus inicios obra de los reyes asturianos y, más adelante, de sus herederos los monarcas del Reino de León, que protegieron y divulgaron la devoción al santo por toda la Península,  que llegó a ser Patrón y Capitán General de las Españas.

La Orden Militar de Santiago y el Reino de León que la implanta, protege y difunde por toda España, tendrán un protagonismo especial en el episodio que pone fin a la invasión y expansionismo musulmán iniciado en el siglo VIII desde el norte de África: la rendición de Granada.

Mientras los reinos cristianos se fusionaban mediante intereses y alianzas que se consolidaban a través de importantísimos vínculos matrimoniales, como el de Fernando V e Isabel I, uniendo las coronas de Aragón y de León y Castilla, las monarquías árabes se entregaban a luchas fratricidas y sangrientas conspiraciones entre distintos pretendientes. Padre e hijo se enfrentaban en el Reino de Granada en los últimos años de la existencia del reino musulmán nazarí: Muley Hasan y su hijo Muhammad XII, conocido como Boabdil.

La situación para los granadinos se volvió insostenible. El 25 de noviembre de 1491 el reino nazarí se vio obligado a una irremediable rendición, firmando el Tratado de Granada o Las Capitulaciones de Granada. Por este acuerdo, el monarca granadino Boabdil renunciaba y entregaba a Isabel y Fernando la soberanía del último reino musulmán, a cambio de que se garantizara a los vencidos una serie de derechos, entre los que se encontraban la tolerancia religiosa y un tratamiento justo, compensando así su capìtulación sin resistencia.
Nueva foto 4
Mucho se ha escrito sobre la rendición del último baluarte musulmán en la Península, pero no resultan muy claros los sucesos ocurridos durante las horas que trascurrieron desde la madrugada del día de Año Nuevo de 1492, en las que las tropas cristianas penetraron en el recinto granadino, hasta que se izaron sobre las almenas de la Alhambra la cruz y enseñas de conquista.

El conocimiento y la seguridad de que parte de la población musulmana no iba a rendirse sin lucha, motivó que en una de la cláusulas de las Capitulaciones de Granada se cite: “Qué el día que Sus Altezas enviaren a tomar posesión de la Alhambra, mandarán entrar su gente por la puerta de Bib-Al Azhar, o por la Bilnest, o por el campo, fuera de la ciudad, porque entrando por las calles no haya algún alboroto”.



Pero los relatos que se conocen sobre los sucesos de la efectiva entrada en la ciudad no son coincidentes. Algunos textos hablan de que el encargado de entrar en la ciudad fue Íñigo López de Mendoza, conde de Tendilla; sin embargo, Luís M. de Carvajal escribe lo siguiente: “Llegado el día señalado … el cardenal Pedro González de Mendoza, arzobispo de Toledo, fue a tomar posesión de ellas (las fortalezas) acompañando de muchos caballeros y suficiente número de infantería debajo de sus banderas. Y porque conforme a las Capitulaciones, no habría de entrar por las calles de la ciudad, tomó un nuevo camino por delante de la puerta de los Molinos”.

No obstante, el texto que toma más fuerza es una carta dirigida a Alonso Valdivieso, obispo de León, escrita por un tal Cifuentes que, según narra, en la madrugada del día de Año Nuevo, pasada la medianoche, acompañó a las fuerzas de lanceros y espingarderos que mandaba Gutierre de Cárdenas, Comendador Mayor de la Orden de Santiago de León, cuyo priorato se encontraba en el convento de San Marcos (Hoy conocido Parador Nacional), que de manera cauta y silenciosa entró en la ciudad posiblemente por la puerta de Bib-Al Azhar (Puerta del Azahar), hoy inexistente, que estaba situada en la actual Cuesta del Pescado y, bordeando la Almanjarra Mayor, penetró en el recinto de la Alhambra.

Una vez franqueada la entrada y aseguradas las posiciones estratégicas en la Alzacaba, Gutierre de Cárdenas dirigió sus pasos hacia el salón del trono (actual Salón de Embajadores), en la Torre de Comares, donde dice la tradición que el último monarca nazarí entregó las llaves de la ciudad. Sin embargo, parece ser que Boabdil en aquellos momentos se encontraba ya en su palacio-fortaleza del Albaicín, y que fue su hombre de confianza Aben-Comixa, que había negociado las Capitulaciones, quién al final entregó las llaves de Granada al Comendador Mayor de León.

También se cuenta que Gutierre de Cárdenas ordenó celebrar en una sala adyacente, dentro de la propia Torre de Comares, la primera misa en la Alhambra. Al despuntar el alba, una vez asegurado militarmente todo el recinto granadino, hizo desplegar la Cruz (perteneciente al arzobispo Mendoza), el pendón de Santiago y el pendón Real sobre la Torre del Homenaje de la Alcazaba, la torre que se orienta hacia el Albaicín y los barrancos del Darro, y no sobre la conocida Torre de la Vela con su significativa espadaña, como habitualmente viene difundiéndose.

Las enseñas y tres cañonazos o disparos de mosquetes, fue la señal para que avanzaran las tropas del conde de Tendilla a quién Isabel y Fernando habían dado la tenencia de la fortaleza, que hicieron su entrada en la Alhambra a primeras horas de la mañana del 2 de enero.

La reina Isabel, desde Armilla, en la vega granadina, aproximadamente a 4 kilómetros de Granada, y Fernando, un poco más cerca, desde el arenal del Genil, al sur de la Alhambra, pudieron observar y seguir los acontecimientos de aquel lunes del mes de enero junto a sus respectivas tropas.
Boabdil abandonó la ciudad sin que la mayoría de sus habitantes lo supiesen, rindiendo un pequeño homenaje a los Reyes a las puertas de la ciudad poco antes de dirigirse a las Alpujarras, cuyo dominio se le concedió. Pero el episodio también cuenta con diferentes versiones.

Alguna de ellas señala que Boabdil salió de la ciudad a las 3 de tarde del día 2 de enero por la Puerta de los Siete Suelos, situada al sureste, vistiendo una túnica negra bajo un almaizar de púrpura y llevando sobre su cabeza un sencillo tocado blanco. Iba acompañado de un importante séquito de caballeros y descendió con su imponente caballo desde la Alhambra por las laderas del cerro sur, llamado Al-Baul, hasta encontrarse con los Reyes Católicos que le esperaban junto a una antigua y pequeña mezquita (hoy ermita de San Sebastián), cerca de la confluencia del Darro con el Genil.

Otras versiones señalan que descendió de la Alhambra a lomos de una mula por el cerro sur, cruzándose con la vanguardia del ejército cristiano. En el momento del encuentro con los Reyes, tras las frases de rigor, hizo ademán de bajarse del animal pero el rey Fernando no se lo permitió, situación que estaba pactada de antemano. En el preciso momento del encuentro, desde la Alcazaba, se dispararon tres salvas y que, como recuerdo de aquel acto, la catedral granadina hace sonar a las tres de la tarde tres campanadas.

Capture-1
Fuera como fuese, hay algunas cosas sobre el suceso que se deben matizar. La escena popularizada y archiconocida del cuadro realizado en 1882 por Francisco Pradilla, “La rendición de Granada”, presenta una instantánea del hecho que no se ajusta a la realidad.

La escena que refleja Pradilla, si parece situarse en su lugar, en las inmediaciones de una mezquita o morabito, ahora ermita de San Sebastián, que se situa en la margen izquierda del Genil, en el actual Paseo del Violón. Y esto se deduce de la espléndida perspectiva del cuadro, con la Alhambra en el horizonte, en lo alto, sobre el cerro denominado La Sabika, y las murallas de Granada en la parte baja.


Aunque existen dos versiones de las palabras pronunciadas en aquel momento por Boabdil, y ambas hacen referencia a la entrega de las llaves de la ciudad, el acto oficial de la entrega de llaves ya se había producido unas horas antes en la Torre de Comares al Comendador de León. Más bien debió de tratarse de un acto de homenaje o vasallaje de Boabdil hacia Fernando, porque la reina Isabel no se encontraba allí en aquel momento, sino que todavía continuaba en Armilla.
No obstante, pudo haberse producido una “segunda” entrega pactada, de la misma manera que se acordó que el rey Fernando no permitiese bajar de su montura al rey granadino, manteniendo éste parte de su estatus entre su séquito. Tras la escenificación del acto de rendición, Boabdil no emprendió el camino hacia Las Alpujarras como se viene difundiendo, sino que se dirigió a Santa Fe, donde se encontraban los rehenes musulmanes, entre ellos su hijo.

Días más tarde, partió hacia su último retiro en Las Alpujarras. Al pasar por un alto cercano a Granada se volvió hacia su antigua ciudad y, cuentan, que suspiró y rompió a llorar a la vista de la Alhambra, siendo famoso el intercambio de emociones con su madre donde surge las frases tan conocidas. El lugar, la pequeña colina, se denomina desde entonces “El suspiro del moro”.

Después de la caída de Granada, Gutierre de Cárdenas, protagonista de la entrada en Granada y la Alhambra, acrecentará su influencia y poder. Disfrutará de la confianza de los Reyes que le encomendarán importantes cuestiones de política interior y exterior: apoyo para la elección de Cisneros como cardenal-arzobispo de Toledo, nombramiento para el Consejo Real, e intervendrá en las trascendentales negociaciones del Tratado de Tordesillas.

Todo un personaje del siglo XV-XVI prácticamente desconocido, que forma parte de aquella nueva sociedad en construcción que estaba dando los primeros pasos para el dominio y la conquista de medio mundo, y que descansa junto a su esposa, Teresa Enríquez, en la Colegiata de Torrijos (Toledo).

Cardenas 2


La Alhambra. Patronato de la Alhambra y el Generalife.
Cruz de Santiago sobre venera y león. Fachada de San Marcos de León.

Caballero de Santiago.
Salida de la Alhambra de la familia real nazarí. Ruíz Almodóvar.
San Marcos de León. Página "Diario Valderrueda".
Torre de Comares (primer término Peinador de la Reina). David Roberts.
Alcazaba: Torre del Homenaje a la izq.; centro Torre Quebrada. Patronato A. y G.
Rendición de Granada. Francisco Pradilla.
La despedida del rey Boabdil de Granada. Alfred Dehodencp.
El lamento del moro. Francisco Pradilla.

El suspiro del Moro (detalle). Marcelino de Unceta.
Pendón de los Reyes Católicos.
Sepulcro de Gutierre de Cárdenas y su esposa Teresa Enríquez. Colegiata de Torrijos (Toledo).




sábado, 29 de diciembre de 2018

EL BUEY Y LA MULA


A estas alturas de la Navidad es seguro que la mayoría de nosotros tendremos instalado en nuestra casa "el Nacimiento", o hemos visitado algunos de los Belenes más interesantes cercanos a nuestro domicilio, donde, sin duda, no faltarán las figuras del buey y la mula.


Estos dos “personajes” no aparecen en ninguno de los cuatro Evangelios canónicos. Dos de esos textos, los escritos por Lucas y Mateo, hablan del nacimiento de Jesús, pero no existe ninguna referencia a un buey y una mula en el lugar del alumbramiento. ¿De dónde viene entonces la tradición de colocar al lado del pesebre estos dos animales?

sveti-Franjo_Greccio

La primera referencia de la presencia en el portal de Belén de una mula y un buey, se encuentra en un texto del siglo VI-VII, conocido como el evangelio Pseudo-Mateo, considerado por la Iglesia como evangelio apócrifo y que trata sobre la infancia de Jesús. En su capítulo 14 dice textualmente lo siguiente:

“Tres días después de nacer el señor, salió María de la gruta y se aposentó en un establo. Allí reclinó al niño en un pesebre y el buey y el asno le adoraron. Entonces se cumplió lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: -El buey conoció a su amo y el asno el pesebre de su señor-. Y hasta los mismos animales entre los que se encontraba le adoraban sin cesar. En lo cual tuvo cumplimiento Benedicto XVIlo que había predicho el profeta Habacuc: -Te darás a conocer en medio de dos animales-. En este mismo lugar permanecieron José y María con el niño durante tres días”.

También el profeta Isaías en 1,2-3 menciona:

“Oíd, cielos; escucha, tierra, que habla Yahvé: «Hijos crié y saqué adelante, y ellos se rebelaron contra mí. Conoce el buey a su dueño y el asno el pesebre de su amo. Pero Israel no conoce, mi pueblo no entiende.»”

Benedicto XVI en su libro La Infancia de Jesús, hace clara alusión a la inexistencia de información en los Evangelios de la presencia en el portal de Belén de una mula y un buey. Sin embargo, señala, que no es extraño pensar que dichos animales pudiesen encontrarse ya que es en un establo donde habitualmente éstos se refugian y alimentan.

Natividad

No es de extrañar entonces, que de ocurrir el nacimiento en un establo, se encontraran estos dos animales en el mismo contribuyendo a ambientar el lugar del alumbramiento de María y muy directamente a dar calor al cuerpo del recién nacido, como reflejan muchas de las pinturas en las que, incluso, están tan cercanos al Niño que se nota como transmiten su aliento. Así ocurre en la Natividad de Guido de Siena (s. XIII, Museo del Louvre). Así todo, son considerables las representaciones en las que la mula y el buey se encuentran, prácticamente, asomadas al pesebre donde se halla Jesús.

Gerard_David_-_Triptych_with_the_Nativity_-_WGA06016

Natividad por Luca Giordano

e1eb7965f953fff6da46d8f7b98970e5

Sin embargo, existen representaciones pictóricas en las que la mula, animal considerado testarudo por excelencia y que es considerado símbolo del pueblo de Israel, no aparece o se sitúa en segundo plano negando su aliento y calor al Niño. En cambio, el buey, de condición apacible y mansa, personifica a la Iglesia, apareciendo más cerca del recién nacido y en ocasiones solo.

Por último, destacar que las figuras de la mula y el buey en las antiguas representaciones belenísticas, son anteriores a la presencia de la Virgen y San José, siendo éste el último en incorporarse al "misterio".

Feliz Año Nuevo !!!!

Video: VILLANCICO ALTOZANO + CAFÉ QUIJANO 2017


- Detalle del Frontal del altar Aviá.
- Frontal del altar de Aviá.
- Pintura Santuario de Greccio. Lugar del Primer Belén Franciscano.
- Benedicto XVI.
- Natividad. Guido de Siena.
- Natividad. Gerard David. 
- Natividad. Lucas Jordan.
- Adoración de los Pastores. Murillo




domingo, 23 de diciembre de 2018

FELIZ NAVIDAD !!!!



«El pequeño tamborilero», conocido en Latinoamérica como «El niño del tambor», en Colombia como «El tamborilero», es una canción de Navidad popular épica, cuya letra relata la historia imaginaria de un niño que se gana la vida con un tambor y que, no teniendo nada con que obsequiar al neonato Mesías en la Nochebuena, decide darle una serenata con su instrumento como prueba de amor, hecho ante el cual el Recién Nacido le mira y le sonríe dándole a entender que ha comprendido la intención.

Como el célebre «Noche de paz», «El pequeño tamborilero» es actualmente uno de los villancicos (como canción navideña, no según la fórmula poética tradicional española) más populares e interpretados de Occidente, siendo sus letras más conocidas las escritas en inglés y en castellano.

Hasta el momento, la noticia probada de atribución de autoría más antigua que se tiene de «El pequeño tamborilero» data de 1941, cuando la pianista Katherine Kennicott Davis (1892-1980), natural de St. Joseph (Missouri), manuscribe la canción, titulándola Carol of the Drum («Villancico del tambor») se dice que transcrita de un supuesto original checo, del que adapta libremente la letra al inglés y la publica bajo el seudónimo de C.R.W. Robertson. A partir de 1955, la canción adquirió cierta popularidad después de que la célebre Familia Trapp grabase una versión, y se publicaran hojas volantes para divulgar su letra y música. Sin embargo, la música y letra final en inglés se atribuyen tanto a Katherine Davis como a Henry Onorati y Harry Simeone. En lengua española fue sobre todo popularizado por el cantante Raphael en la década de 1960.

El tema argumental de la canción tiene su antecedente en una ópera que Jules Massenet compuso en 1902, y que a su vez recoge la trama de un cuento de Anatole France en el que recrea una leyenda francesa del siglo XII titulada Le Jongleur de Notre Dame (El juglar de Nuestra Señora). Tal leyenda narra cómo un juglar entona su canto ante una estatua de la Virgen María y ésta le sonríe o le arroja una rosa, según las diferentes versiones de la historia. Musicalmente hablando, también parecen reforzar la teoría de la melodía checa (o, al menos, ajena a la pluma de la propia Katherine K. Davis), ya que, como algunos musicólogos han puesto de relieve, la melodía se basa en compases de los llamados de "amalgama", o mezclas de tempo, en este caso ternario y binario, que permitan "frasear" perfectamente el texto y la música, cuestión ésta que la pianista ignoró al transcribir su versión, sin duda porque la escritura de una canción en estas condiciones para adaptar la prosodia de la letra impuesta a la melodía, excedía las posibilidades de su técnica (es decir, que en la práctica cantada hay que forzar la prosodia para que encaje con la melodía, o viceversa, con respecto a lo que aparece escrito, lo cual no debería darse de haber sido ambas concebidas para formar una unidad; este hecho suele escapar al oído profano en la materia, pero no al del compositor o el poeta profesionales). Esto es observable en el manuscrito original de la autora.

(Texto WIKIPEDIA)

             for KING & COUNTRY - Little Drummer Boy (Rewrapped Music Video) 



sábado, 8 de diciembre de 2018

La Inmaculada y el Milagro de Empel

.

Video: "Los Tercios, el Milagro de Empel". MetalZ


viernes, 7 de diciembre de 2018

La Inmaculada Concepción y España


esp36Ab










En la sucesión de monumentos que flanquean la conocida Plaza de España de Roma, hay que añadir la Columna de la Inmaculada Concepción instalada frente al Palacio de la Embajada de España. 


Pio IX
Cuando el 8 de diciembre de 1854 el papa Pío IX proclamó el Dogma de la Inmaculada Concepción, se pensó que no había lugar más apropiado en Roma para levantar un monumento que la Plaza de España, ya que era la nación en la que esta devoción se encontraba ya profundamente arraigada.

El 8 de diciembre de 1857, Pio IX desde unos de los balcones de la embajada española, bendijo el monumento que se había erigido frente a ella, realizado por el arquitecto Poleti, con una imagen de la Inmaculada fundida en bronce y sobre una columna de mármol de Corinto de origen romano, conocido por su color como “el cebollino”, que había sido hallada en 1778 en el Campo de Marte. 

Cada 8 de diciembre, el Palacio de España engalana sus balcones y ventanas para celebrar la ofrenda florar a la Inmaculada Concepción, a la que puntualmente acude todos los años el Papa.

Anónimo holandes

La embajada de España se encuentra en el antiguo Palacio Monaldeschi adquirido en 1647 y rehabilitado posteriormente por el arquitecto Francisco Borromini, siendo conocido actualmente como Palacio de España. Borromini realiza un espléndido trabajo diseñando la ampliación del palacio y trazando el vestíbulo y la fantástica escalera principal que conocemos por la multitud de reportajes.

Comentar que el Embajador de España desempeña también el cargo de Gobernador de las "Obras Pías de los Establecimientos Españoles en Italia", una institución vinculada a la Iglesia que administra en Roma y Palermo (Sicilia) los bienes fruto de donaciones de españoles para construir albergues, asilos, hospitales y sepulturas para los peregrinos.

Resultado de imagen de ofrenda flores papa francisco a la inmaculada


- Monumento a la Inmaculada Concepción frente el Palacio de España.
- Pio IX.
Festa per la nascita dell’Infante Don Carlo”, realizada en 1662 por autor anónimo.
- Papa Francisco el 8 de diciembre.

miércoles, 31 de octubre de 2018

Menos calabazas y más Tenorio


En el s. IX, concretamente en el 835, el papa Gregorio IV introdujo para toda la cristiandad la fiesta de difuntos en otoño. Sin embargo, fue su contemporáneo, el hijo y sucesor de Carlomagno, el emperador Luis I el Piadoso (Ludovico Pío), quien fijó el 1 de noviembre para honrar a todas las almas bienaventuradas.
Jose-Zorrilla-232x300
El abad de Cluny, San Odilón, a finales del s. X, promovió prolongar la fiesta al día siguiente, con el fin de rezar por el resto de las almas fallecidas que aún se encontraban purificándose en el Purgatorio.


Durante la festividad de Todos los Santos, víspera del Día de Difuntos, se viene  representando en España y parte de hispanoamérica, la obra teatral de José Zorrilla: D. Juan Tenorio, sin que se conozca exactamente cuando se inicia realmente la costumbre de representar la obra en estas fechas.

Raimundo_de_Madrazo._Retrato_de_María_Guerrero_en_Doña_Inés._1891 Parece ser que el origen de poner en cartel esta obra en fechas tan señaladas, se deba a que, aunque el texto se estrena en el Teatro de la Cruz de Madrid en el mes de marzo de 1844 (no tuvo mucho éxito), la segunda vez se representa dieciséis años más tarde, concretamente el 1 de noviembre de 1860 en el Teatro Novedades, también de la capital de España.

Señalar que el Tenorio es la pieza teatral más representada en la historia de la Literatura Española desde su estreno, y entre las representaciones más populares destaca la que en 1890 y ante el propio autor, protagonizó la célebre actriz María Guerrero en el Teatro Español que el pintor Raimundo de Madrazo inmortalizó en un bello cuadro.


Puede que la puesta en escena aquel 1 de noviembre de 1860 tuviera algo que ver en el origen de esta tradición, sin embargo, se coincide en afirmar que la costumbre de la representación se estableció por los grandes recursos dramáticos que se usan en la segunda parte del texto, donde la muerte adquiere el protagonismo con las figuras fantasmagóricas que, en el cementerio, tratan de salvar y redimir el alma de un D. Juan arrepentido.

SEVILLA HOSPITAL DE LA CARIDAD VANITAS - LA MUERTE Y EL CABALLERO - 1670 - BARROCO ESPAÑOL Obra de CAMPROBIN PEDRO 1605/74

Actualmente, en nuestro país, existen dos opciones para la celebración de estas fiestas. La primera, disfrazarse de algún personaje siniestro y festejar la fiesta anglosajona de Halloween. La segunda y más nuestra, continuar con la tradición y acudir al teatro para disfrutar del Don Juan. Si no hay posibilidad, siempre queda la opción de volver a ver el clásico Estudio 1 de 1966: Don Juan Tenorio, protagonizado por Francisco Rabal y Concha Velasco. Como suele decirse … “Menos calabazas y más Tenorio”.



- Cartel anunciador de la obra D. Juan Tenorio.
- D. José Zorrilla. Antonio María Esquivel.
- María Guerrero como Dª Inés. Raimundo Madrazo.
- El caballero y la muerte. Pedro de Campobrín.
- Video: D. Juan Tenorio (Estudio 1). Alexis Clio.