martes, 18 de abril de 2017

Cañón de la Horadada y Las Tuerces


En varias ocasiones se comentó la posibilidad de acercarse a la vecina provincia de Palencia con el fin de visitar Las Tuerces, un peculiar enclave paisajístico resultado de un largo proceso kárstico que forma un auténtico laberinto de grandes bloques rocosos con formas caprichosas.

aEste espacio se encuentra en la parte nororiental de la provincia palentina, encajado en el denominado “Geoparque de Las Loras” que se encuentra a la espera de que la UNESCO lo incluya en la red mundial de geoparques, territorios que cuentan con una trama de lugares de gran importancia geológica, además de etnográfica y cultural.

Si bien el Monumento Natural de Las Tuerces sería el principal objetivo de la visita, el viaje se completará con un recorrido por el Cañón de la Horadada, un desfiladero formado por el curso del río Pisuerga al penetrar por los páramos calizos en los que se abrirá paso a lo largo del tiempo, creando un recorrido sinuoso y encajonado entre roquedos y del que forma parte la meseta donde se asientan Las Tuerces.

cropped-logo-naranja-tx1Aprovechando también el desplazamiento a esa zona de Palencia y muy cerca de estos dos milagros geológicos, se visitarán dos muestras excepcionales de la arquitectura medieval: la iglesia románica de Santa María de Mave, que fue parte integrante de un monasterio benedictino, y el eremitorio rupestre de los Santos Justo y Pastor.

Animados por el tiempo espléndido de los últimos días del invierno, el sábado 25 de marzo, recién estrenada la primavera, nos dirigimos a primera hora de la mañana desde León hacia Palencia. Después de un café en carretera, el primer destino será la localidad de Santa María de Mave, donde se ubica la iglesia dedicada a Santa María.

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Esta pequeña localidad se encuentra en la margen izquierda del Pisuerga. El pequeño caserío nos recibe con un día gris y ligera nevada (nada de lo esperado). Allí se asienta el antiguo Monasterio Benedictino de Santa María la Real de Mave, declarado Monumento Histórico Artístico en 1931.

Aún se conserva gran parte del edificio monacal, hoy convertido en hotel (Hotel El Convento de Mave), que no es posible visitar al no haber comenzado aún la temporada turística. Sin embargo, la iglesia románica es visitable gracias a que existe un encargado de abrir el templo a los visitantes que, previo pago, lo soliciten.

La iglesia, de inicios del s. XIII, no se encuentra exenta. Forma, junto con el cuerpo principal del monasterio (Hotel) y otras dependencias ahora de utilización exclusiva de la hospedería, un gran conjunto rectangular. En su lado norte se abre una entrada o atrio que conduce directamente a la que fue el primitivo acceso a la iglesia. Sobre esa portada se sitúa el hastial con ventana geminada y espadaña rectangular con dos vanos ojivales para las campanas. Esta entrada se cerró al exterior en el s. XVI, lo que supuso que la erosión actuara vigorosamente durante cuatro siglos ocultando la parte baja de la portada, como vemos en alguna fotografía antigua.

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La excavación realizada para descubrir el zócalo donde se apoyan las dieciséis columnillas, supuso descubrir la completa belleza de la portada, ligeramente apuntada y adelantada al muro, con cuatro arquivoltas que se apean en cuatro parejas de columnas con capiteles vegetales. De las cuatro arquivoltas, la interior y la tercera presentan unas originales líneas de dientes de sierra. Esta decoración, de origen normando, tan presente en las portadas de nuestro románico, encierra, según algunos expertos, un valor simbólico. Los zigzagueadoIMGP0462s y dientes de sierra, sugerirían la fuerza purificadora de las aguas y los altibajos continuos que supone la progresión espiritual.

En el atrio se encuentran expuestas varias rejas con volutas dobles contrapuestas. Es un tipo de forja muy difundido en los templos románicos del Camino de Santiago. Las que se exponen en Mave son prácticamente idénticas a las que adornan las ventanas de la portada de la Iglesia de Nuestra Señora del Mercado de León que datan del s. XII. Las de SRejas Leónanta María de Mave, con seguridad del mismo siglo, cubrieron posiblemente los vanos de los tres ábsides que posee la cabecera de la iglesia.

En la desnudez de las tres naves con las que cuenta el templo, destaca la bella talla de un crucificado, datado en el siglo XVI, y una hermosa escultura de pequeño tamaño de una Virgen sedente con el Niño en el regazo.

No vamos a detallar los pormenores arquitectónicos del templo que se encuentran en multitud de publicaciones. Sólo señalar, a título personal, que Santa María de Mave posee un románico auténtico que sorprende por los colores de sus grandes sillares de arenisca que cuentan con unas sorprendentes tonalidades rojizas, amarillentas y grises. Estos vivos colores combinan espléndidamente con las pesadas y mágicas formas del románico, produciendo un estallido visual único que hermana espléndidamente la espiritualidad y el arte.

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Tras la visita del templo románico, nos trasladamos en autobús hasta la cercana localidad de Mave. Durante el corto viaje, llama nuestra atención cuatro construcciones cúbicas con tejado prácticamente plano, y situadas irregularmente muy cerca de la carretera. Parecen cuatro torres de defensa realizadas con cantos rodados cementados y pequeños sillares en las esquinas, con puerta y ventana en DSC06228un lateral. Después conocimos que se trataba de edificaciones destinadas a instalar molinos de viento, construidas por el Marqués de Huidobro con el fin de trasladar el agua del cercano Pisuerga a sus propiedades.

Mave nos recibe con una débil pero constante nevada. Será desde allí desde donde iniciaremos una pequeña marcha de 7 kilómetros hasta Las Tuerces. Atravesamos su caserío siguiendo las indicaciones de la ruta y, tras cruzar una carretera secundaria que conduce a La Rebolleda, se continua por una pista que deja a la izquierda el río Pisuerga, rio que nace varios kilómetros más al norte, en plena montaña palentina. La senda, flanqueada por una alta chopera, conduce en pocos metros a los edificios de una antigua fábrica de harina construida en el s. XIX que aprovechaba la energía producida por un salto de agua cimentado sobre el río. Esta fábrica harinera se convirtió a principios del siglo XX en la empresa “Hidroeléctrica de La Horadada, S.A.”, que proporcionó energía eléctrica a varios pueblos de la zona.

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Dejando a la izquierda las instalaciones industriales, bordeamos su pequeña valla rústica de color verde que ofrece una imagen curiosa al mostrarse plenamente colonizada por el parásito conocido como barbas de capuchino. Un poco más adelante, la humedad convierte el lugar en una zona donde gobierna la hiedra que invade completamente los cercados de piedra seca, en donde el abundante musgo hace “florecer” las piedras.

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El camino se va estrechando según ascendemos y nos acercamos a las paredes calizas, único camino accesible, ya que el cañón queda ahora únicamente reservado al Pisuerga y a la vía del tren. Hay que ceñirse al farallón rocoso por una estrecha senda que cuenta con un par de vueltas labradas artificialmente en la roca, hasta llegar al túnel de La Horadada, verdadero capricho geológico, conocido como Cueva del Gitano, que permite salvar cómodamente la muralla rocosa que permite el paso hacia el páramo.


Desde la entrada y la salida de la galería se tienen magníficas panorámicas del encajamiento fluvial del río Pisuerga, aunque la constante nieve quite la nitidez necesaria para contemplar con detalle las vistas. Desde allí se observa como el río se ha encajonado al encontrar en su recorrido materiales resistentes a la erosión, excavando, a través de miles de años, un cañón de aproximadamente 3 Km, conformando enormes farallones verticales en sus riberas.

Aunque la temperatura no resulta desagradable, la nieve nos sigue acompañando por la ruta que, poco a poco, deja atrás el cañón y se adentra por el páramo, donde se aprecian algunas zonas de cultivo dominadas por la elevada meseta de Las Tuerces que, a nuestra derecha, se muestra difuminada por la nevada.

La senda, ahora desprotegida de vegetación y roca, se vuelve más complicada por la nieve que no cesa de caer. Los pequeños copos de nieve se enredan en los arbustos, aun descarnados, transformándose en pequeñas gotas de agua que cuelgan en permanente equilibrio en muchas de sus ramas. Un solitario y pequeño arbusto de jara, con su incipiente floración blanca cubierta de agua y hielo, destaca en medio del macilento páramo.


El sendero se trasforma en pista agrícola, que lleva directamente a Villaescusa de las Torres, localidad prácticamente a los pies de Las Tuerces. La nieve convierte el camino en un auténtico barrizal, mientras lentamente nos acercamos a la población donde un cartel anunciador, situado junto a la Fuente de San Pedro, señala la subida hacia lo alto de la meseta. La ascensión, aunque algo costosa por la fuerte pendiente y la permanente nevada, discurre por lugares verdaderamente curiosos.

Estos escasos 200 m de desnivel, conocidos como “la escalera del tiempo”, nos sitúan en cada tramo a unas distancias geológicas difícilmente comprensibles. Son 30 minutos de subida pero millones de años los que ha constado conformar todo este paisaje espectacular que nos rodea hasta llegar a lo alto de la meseta, a Las Tuerces. James Hutton, geólogo ingles del s. XVII, en su obra Teoría de la Tierra, indicaba: “Desde la cima de las montañas, hasta el fondo del mar, cada cosa está en constante cambio. En la Tierra, algunas cosas crecen y otras decaen. En alguna parte del mundo se destruye y en otras se construye. ¿Cuál es el factor por el que no lo percibimos? Es el tiempo.”

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La nevada arrecia. El suelo comienza tornarse blanco. En un pequeño cobijo aparecen algunos narcisos abatidos por el hielo que comienza a cubrirlos. Se llega a la meseta, directamente a un refugio que apenas permite un completo resguardo. Es el momento de cerrar paraguas, sacudir chubasqueros y reponer fuerzas, algunos con un milagroso chocolate caliente.

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El conjunto de Las Tuerces, compuesto prácticamente de materiales de naturaleza calcárea, constituye un relieve amesetado que culmina en una superficie prácticamente plana. Es ahí donde se encuentra un caos de formas pétreas que forman una pequeña ciudad encantada: callejones, monolitos, cornisas, cárcavas, agujeros, puentes, etc… Algunas f18muy nombradas, como el Perro sentado, la Tuta, el Beso… La más representativa es la formación conocida como la Mesa, una “seta” monolítica y solitaria coronada por una cruz, que resulta ser el auténtico emblema del Monumento Natural.

El paseo por la meseta resultó breve. La nieve, cada vez más intensa, cubrió rápidamente el lugar. La búsqueda de una foto con un fantástico monolito de fondo, un menhir natural, supuso que no se encontrara fácilmente el camino de regreso al haberse cubierto por la nieve los senderos por donde habíamos llegado. Fueron momentos de ansiedad que, afortunadamente, no duraron demasiado.

El regreso a Villaescusa de las Torres resultó muy rápido. Desde allí un corto viaje en autobús hasta Aguilar de Campoo para comer en el Restaurante Valentín. Lugar recomendable por su rapidez y servicio.

H15Para completar el día, quedaba pendiente la visita a la cercana localidad de Olleros de Pisuerga, donde se encuentra la que es considerada la ermita rupestre más significativa de España: la iglesia de los Santos Justo y Pastor (se cree que son la cristianización de los paganos Cástor y Pólux). Excavada en un promontorio de arenisca alejado unos metros del núcleo de la localidad de Olleros, la iglesia se encuentra asociada a una necrópolis rupestre con sepulturas antropomórficas, manteniendo una torre campanario exenta y alejada.

Una moderna rampa nos lleva directamente al atrio de la iglesia. Desde allí se accede a un pórtico de forma cúbica con dos columnas donde se apoyan las vigas de madera que componen la cubierta. La portada actual realizada con sillares de arenisca adosados a la piedra presenta arco de medio punto. Rematando el conjunto existe una pequeña espadaña de factura moderna con una sola abertura para albergar una campaña.

Como relata el guía (Abel), que hace de entusiasmado “cicerone”, desde el s. VII menudeaban en la montaña palentina varios eremitorios rupestres. Con el tiempo algunos desaparecieron pero en otros casos, como en este de Olleros, el fervor popular construyó-excavó una auténtica “catedral rupestre” a base de horadar la roca arenisca.

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El complejo de los Santos Justo y Pastor, trata de imitar los volúmenes típicos del románico. Sus dos naves con sus dos pequeñas capillas absidiales, poseen bóveda tallada en forma de cañón apuntado, simulando sostenerse por arcos fajones inexistentes tallados en la roca natural. Como elementos sustentantes se disponen cuatro soportes que dividen las dos naves, pero son meramente decorativos, igual que las bóvedas, porque la roca excavada se sostiene sola. A los pies, cercano al sencillo coro, un pilar labrado directamente en la roca; de las tres columnas restantes, dos de ellas insertadas, la que se encuentra en la cabecera está tallada en la misma piedra. Más que una obra de arquitectura, la iglesia es una escultura.

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La iluminación de las naves se realiza mediante aberturas en la pared que da al exterior, inhabitualmente al este. En el lado de la Epístola se abre una estrecha galería, utilizada actualmente como sacristía. Al otro lado, en la parte del Evangelio, se descubrió en el pasado siglo otra estancia sin iluminación natural que parece ser fue la capilla principal en origen y lugar de enterramientos.

El mobiliario resulta escaso, pero muy interesante. Un retablo del s. XVI con las imágenes de los santos titulares; un Cristo crucificado del XVII sobre el altar mayor y un púlpito de madera policromada. Destaca en un pequeño arcosolio una figura de medio cuerpo del Padre Eterno, datada en el s. XVI.

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Alejada de los espectaculares y más perceptibles edificios religiosos, la ermita rupestre de los Santos Justo y Pastor nos conduce a un tiempo muy anterior a los grandes constructores. El templo nos muestra un mundo distinto de religiosidad y penitencia. Un mundo impenetrable y enigmático capaz de ejecutar una joya arquitectónica como ésta, que rezuma misterio, arte y espiritualidad, al margen por completo de cualquier creencia.

Dejamos la ermita al caer la tarde. Ha dejado de nevar y se abren algunos claros en el cielo, pero es el momento de regresar.


sábado, 8 de abril de 2017

Ayer salió La Morenica del Mercado

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La Iglesia del Mercado vive un momento en la actualidad que rememora su antiguo esplendor, debido al auge, interés y recuperación de las arraigadas y entrañables tradiciones populares. La importancia que mantuvo durante siglos no fue debida, como se puede suponer, a su perfección y exquisitez arquitectónica ni por el valor artístico que albergaba, tan distante de los excepcionales edificios religiosos representativos del románico, gótico y plateresco que existían y existen en la ciudad: San Isidoro, la Catedral de Santa María o el Convento de San Marcos.

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Su protagonismo se debió a la devoción que siempre gozó entre el pueblo su imagen titular: la "Virgen del Camino", representada primitivamente como una Virgen Madre y a partir del XIV-XV por una Piedad. Era la Madre del pueblo llano, humilde, artesano; amparo de los enfermos y refugio de los desheredados. Consuelo de la población a extramuros, del León milenario, recoleto, trabajador y peregrino, alejado de los hábitos purpurados.

Esta última imagen, hoy ocupando el lugar central en su retablo del s. XVIII, está datada entre el s. XIV-XV. No existe ninguna referencia a la anterior talla, pero no se diferenciaría mucho de la iconografía mariana tradicional hasta el momento: Virgen sentada en un trono, cubierta con una amplia túnica sobre manto y velo; se muestra bendiciendo o con una flor o manzana en su mano derecha. En sus rodillas el Niño con túnica y también bendiciendo; la mayoría de las veces ambos coronados. Es la representación de la Virgen Madre.

La antigua imagen de la Iglesia de Mercado, sería con seguridad una de estas tallas románicas sedentes y con el Niño en el regazo, al estilo de la imagen titular en el Monasterio de Santa María de Sandoval, hoy en el Palacio Episcopal de León, o la que existe en el Monasterio de Gradefes. Ahora, la nueva escultura de autor anónimo, posiblemente alguien cercano a la escuela de Alejo de Vahía, presenta maneras góticas muy realistas. EsSanta María la Real de Gradefestá ejecutada en madera de peral y es de pequeño tamaño: 130 cm. de altura.

Es una talla de las conocidas como Piedad (Pietá). La Virgen tiene sobre sus rodillas el cuerpo de Jesucristo tras su descendimiento de la cruz, con la cabeza caída hacia atrás y el brazo derecho completamente perpendicular al suelo. Los pliegues del manto naturales, el rostro de María de sufrimiento y de un dolor contenido y resignado, mientras contempla al hijo muerto en sus brazos. En algunos documentos a partir del XV se la nombra como “Santa María la Nueva” o “del Camino del Mercado” o “Nuestra Señora la Antigua del Camino”. Ahora, para los leoneses es la Dolorosa”, o como cariñosamente la denominó el compañero y amigo Máximo Cayón Waldaliso, “la Morenica del Mercado”.

¿Qué explicación puede tener que la imagen de la Virgen mantuviera a través de los siglos la advocación y título “del Camino”, y su representación cambie tan radical: de una Virgen Madre a una Piedad?

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En primer lugar hay que destacar la rápida popularidad que adquirió este último tipo iconográfico, que tiene sus inicios a principios del s. XIV en Alemania donde se la conoce como “imagen vísperal”, haciendo referencia a la hora litúrgica de vísperas, el atardecer, momento en el que el Viernes Santo, María recibe en sus brazos el cuerpo de Jesucristo, que ha sido bajado de la cruz.

Esta popularidad puede estar unida a la referencia que se hace en la Biblia a las Lamentaciones atribuidas al profeta Jeremías, muy difundidas y de las que se han realizado múltiples versiones musicales para su uso en el Oficio de Tinieblas del Viernes Santo. Así se dice en la “primera Lamentación” (1.12): “Vosotros todos, los que pasáis por el camino mirad y ved si hay dolor como el dolor que me atormenta…”.

No es de extrañar que, en aquellos momentos debido a un posible deterioro o desaparición, o por la antigüedad y el estatismo de la antigua Virgen Madre, modelo que ya se consideraba agotado, se optara por una representación tan popular e inspirada en las Lamentaciones de Jeremías (“… todos los que pasáis por el camino …”), como era la imagen de una Piedad, de una Dolorosa, que se encontraría, además, a los pies del Camino más celebrado del mundo. Esta nueva imagen serviría de guía a los peregrinos que, con destino Compostela, tenían obligada parada en la Iglesia.

Jeremías luto sobre la destrucción de Jerusalén - RembrandtElla serviría de norte a estos caminantes, pero también sería imagen de devoción para los pobres y humildes devotos, habitantes de esta ciudad milenaria, que representaría el sufrimiento diario de supervivencia, y un consuelo permanente ante la adversidad: “… mirad y ved si hay dolor como el dolor que me atormenta…”.La Dolorosa del Mercado sigue siendo, como su Iglesia, un edificio e imagen entrañable para los leoneses, cuya religiosidad se identifica más claramente con esta muestra, que con la suntuosidad y la pompa de otras. Desde hace años será la Dolorosa la que el Viernes de Dolores, a las 8 de la tarde, en las Vísperas, saldrá de su Iglesia para anunciar la Pasión de Cristo y el inicio de la Semana Santa en León.

Es la procesión del pueblo leonés y sus calles se llenarán del olor de la cera ardiendo, de las velas que portarán cientos de mujeres que acompañarán a la Morenica del Mercado en su dolor durante su tradicional recorrido. Y es que desde 1739 está escrito que “… no se manifieste la santa imagen a menos que se enciendan cuatro velas, por respeto debido a la venerable Nuestra Señora del Mercado”.

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miércoles, 5 de abril de 2017

Buscando los orígenes de la Semana Santa

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Los antecedentes de la Semana Santa, que en principio pudiera pensarse que son perfectamente conocidos, se pierden en la noche de los tiempos. Resulta fundamental su entronque con las antiguas festividades hebreas que a su vez enlazan con los antiguos cultos mágicos y supersticiosos que tienen su origen en las celebraciones de la llegada de la primavera.

Nos trasladamos a Oriente Medio. Las conmemoraciones ancestrales que celebran el inicio de la primavera, se identifican especialmente por dos ceremonias o ritos que, en principio, no tienen nexo de unión: el pan ácimo y la sangre del cordero. Son dos rituales que pertenecen a dos mundos y culturas completamente distintas, a dos sociedades: una agrícola, la primera, y nómada la segunda.

La ceremonia del pan ácimo refleja la preocupación de los primeros agricultores que, tras obtener la primera cosecha de la temporada, procuraban no mezclarla con la levadura de la cosecha anterior. Era un acto de renovación. La nómada muestra el ritual de las tribus de pastores, que coincidía con el brote de los pastos en primavera y el nacimiento de las primeras crías. En ésta celebración se sacrificaba un cordero con el fin de conseguir fecundidad y prosperidad, a la vez que derramaban la sangre alrededor de su tienda o refugio con el fin de evitar la entrada del mal.

Con el paso del tiempo las tradiciones del pan sin fermentar y la sangre del cordero se funden en el pueblo judío, como consecuencia de la penetración en la región agrícola de Canaán de tribus nómadas procedentes del norte. Estas tradiciones ya se mencionan en la Biblia como vínculo de origen, cultura, creencias y simbolismo que identifica al hombre hebreo con la actitud de sus antepasados, haciéndole partícipe de un espíritu común a través del tiempo.

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El rito nómada de la sangre protectora se volverá religioso y la ceremonia de origen agrícola del pan ácimo, se tornará en acontecimiento histórico, adquiriendo una nueva dimensión (La huida de Moisés y los hebreos de Egipto que, sin tiempo para terminar de preparar el pan, emprenderán el largo viaje hacia la tierra prometida consumiendo pan ácimo). Es el cambio milagroso de la totalidad de un pueblo de la servidumbre y la esclavitud, a la vida y la libertad. A partir de aquel momento el pueblo judío celebrará la Pascua (Pésaj), que viene a significar “tránsito” o “paso”.

Sin embargo, la fecha de celebración siempre fue imprecisa y variaba en el día de la semana y entre las propias comunidades judías. Con la confección de un nuevo calendario, que tampoco es puesto en práctica por la totalidad de los hebreos, la celebración de la Pascua se realizará en el que será el primer mes del año bíblico, el día 14 del mes nisán, (Ex. 12,2 y Lv. 23, 5-6). En la actualidad, el pueblo judío celebra la Pascua el primer día de luna llena, tras el equinoccio de primavera.

En cuanto a la celebración de la Pascua por parte de los cristianos, tiene su inicio y entronque en la fiesta hebrea. La pasión, muerte y resurrección transcurren durante la celebración de la Pascua judía, y Cristo, con la celebración de la “última cena” antes de su pasión y muerte, instituye la conmemoración cristiana partiendo de la ceremonia propiamente judía, en la primera luna llena de primavera contando con los primitivos elementos hebreos, pero trasmitiendo un nuevo mensaje: pan=cuerpo y vino=sangre, “haced esto en recuerdo mío” (Lc. 22,19).

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No es de extrañar, que los primeros cristianos continúen celebrando la Pascua del Señor al mismo tiempo que los judíos, en la noche del plenilunio del primer mes de primavera. El papa Víctor, en el s. II, se aleja de la coincidencia hebrea y traslada la fiesta al domingo de la semana de la primera luna llena, con el fin de celebrar la Resurrección.

En el Concilio de Nicea del 325 d.C, se acordó definitivamente que la Pascua, el Domingo de Pascua o Resurrección, se celebraría siempre después del equinoccio de primavera, el domingo tras el primer plenilunio, cuya fecha viene a oscilar entre el 22 de marzo y el 25 de abril (este año el 16 de abril).

Se considera la Semana Santa como la fiesta cristiana por excelencia. Es en Tierra Santa donde se inician los actos evocando la pasión, muerte y resurrección de Cristo, instaurando una liturgia específica y generando las primeras procesiones, no con imágenes como en la actualidad, sino utilizando las propias reliquias de la Pasión.

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Interesante resulta el testimonio de la peregrinación que en el s. IV, entre los años 381 al 384, realizó a los Santos Lugares una religiosa de ascendencia noble y notable cultura. Oriunda del noroeste español, posiblemente de la zona leonesa de Bierzo, Eteria se muestra en sus escritos como una mujer inquieta, de ilimitada curiosidad y profundamente religiosa. En su viaje a Tierra Santa detalla la liturgia y las celebraciones que se realizan en aquella época por las calles y alrededores de Jerusalén. La peregrina comenta que: “Son parecidas a las que se realizan en mi tierra”. Este dato curioso que ofrece la religiosa, confirma que ya en el s. IV existían por la zona leonesa procesiones o manifestaciones religiosas que conmemoraban en la calle la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo: son los primeros antecedentes de la Semana Santa tal y como hoy la conocemos.

Salvo alguna importante excepción que ha llegado hasta ahora, en el s. XIX el Estado y la Iglesia consiguen eliminar algunas escenificaciones religiosas, aunque no se logra postergar por completo de la Semana Santa las procesiones, principales actos de la misma.

dios de la madera- contemplando la salida procesional de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, del que es autor Joaquín Turina y Areal

Estas procesiones ponen en las calles tallas muy realistas sobre episodios de la pasión, muerte y resurrección, que se transportan sobre barrocos pasos o tronos, y que se conservan muy vivas principalmente en Andalucía, León y Castilla, adaptadas a una nueva época y alejadas de muchos de sus componentes trágicos y medievales.

- Semana Santa León 2017.
- Pascua judía.
- Última Cena. Leonardo Davinci.
- Sello conmemorativo de viaje monja Eteria a Tierra Santa.
- "Dios de la Madera" (Montañés) contemplando la salida procesional
   de Nuestro Padre Jesús de la Pasión. Juaquín Turina.



jueves, 23 de marzo de 2017

“Plataforma Salvemos la Plaza del Grano”

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El sábado 18 y el lunes 21, pudimos leer los artículos de Ismael González Millán en la página www.salvemoslaplazadelgrano.com, en los que el autor se preguntaba sobre la posición de una asociación leonesa ante las obras de la Plaza del Grano.

No debe extrañar esta errática conducta. Desde hace años la pasión y la fuerza reivindicativa de esta agrupación se ha diluido como el azucarillo en el café. Café que suele poner fin a las hacenderas con indefectibles “merendola y bota”, como señala el autor de los artículos, y que según declaran los propios dirigentes: “Es nuestra actividad más emblemática y que mejor nos identifica”.

A esta altura del s. XXI las hacenderas no pasan de ser una anécdota. Tuvieron su momento reivindicativo. Anclarse en ese tipo de actividad refleja una evidente indolencia, ineptitud y una total falta de ideas, a la que no es ajena un extremado personalismo involucionista, tanto visible como oculto, que origina un endémico raquitismo tanto en pretensiones como en número de asociados.

El ejemplo lo tenemos en la posición que la asociación adopta y las declaraciones posteriores que realiza sobre la escabrosa remodelación de la Plaza del Grano. Su postura es fruto únicamente de un personalismo torpe y excluyente, conjugado con errática deriva en sus ideas y programas, alimentándose únicamente de fotografías y titulares convenientemente aderezados con "homenajes y galardones" de todo tipo.

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Hace tres años, en marzo de 2014, dentro de una entrada dedicada a nuestra Iglesia del Mercado (http://www.fonsado.com/2014/03/leon-iglesia-del-mercado.html), se daba cuenta de los problemas existentes con la futura remodelación de la Plaza del Grano que se avecinaba. La idea de algún “iluminado” movido por motivos inexplicables y en contra de la opinión pública y del sentido común, planificó dicha remodelación que, casualmente, posee un interesante y suculento presupuesto: más de 400.000,00 €.

La Plaza del Grano es la única plaza de la ciudad que conserva la esencia típica del antiguo urbanismo leonés. Amplia, tranquila, pintoresca, con fuerte sabor medieval, aún mantiene soportales y el único y más antiguo pavimento de la ciudad formado por cantos rodados. Sorprende encontrar en medio de la ciudad, un lugar en donde parece que ha quedado atrapado el tiempo, pero también sorprende el empeño a ultranza por cambiarla y modificarla en contra de la mayor parte de la sociedad leonesa y de varias instituciones y profesionales dedicados al estudio y protección del Patrimonio, aunque como vemos, no todas están a favor.


ÚLTIMOS ARTÍCULOS PUBLICADOS EN LA
PLATAFORMA SALVEMOS LA PLAZA DEL GRANO”

SÁBADO, 18 DE MARZO DE 2017

Resulta extraño que una asociación que tiene por objeto defender el patrimonio apoye unas obras que, a poco que se lea el proyecto, desfigurarán la plaza y destruirán un patrimonio histórico,  etnográfico, de primer orden.

Así lo manifiestan asociaciones y personas relacionadas con el Patrimonio, la Historia, la Conservación y Restauración de monumentos. Entre ellos, los siguientes:
Comité Español de la UNESCO para la Conservación de Monumentos y Sitios Históricos (ICOMOS España) (que el Ayto, en un alarde desvergonzado de manipulación, de trapacería, sitúa de su lado); Federación por el Patrimonio de Castilla y León; Asociación de Conservadores-Restauradores de Castilla y León (ACRCYL); La Communauté des Antiquisants de Nancy (Francia); Departamento de Patrimonio Artístico y Documental de la ULE; Valentín Cabero Diéguez (Ex catedrático de Geografía de las universidades de León y Salamanca. Ex decano de la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Salamanca); Luis Grau Lobo (Director del Museo de León y Presidente de la sección española del Consejo Internacional de Museos) y Juan Carlos Ponga (Experto en patrimonio histórico de León), entre otros.

¿Entonces? ¿ Es que en Promonumenta son más listos que nadie? Si no es así, ¿Cuál es la explicación de que se preste a la aniquilación de este vestigio, “únicum” en Europa?

En primer lugar, ¿Es realmente la asociación, la que, colegiadamente, ha adoptado esa postura? Que sepamos, en ningún momento se ha adoptado tal acuerdo orgánicamente, sino que es una postura personal/presidencial, o de petit comité (cual conciliábulo de estornino y gavilanes). Que muchos socios están en contra de las obras, y acuden a los actos de la Plataforma, incluida la manifestación. Entre los otrora más activos, varios han abandonado sus responsabilidades en la asociación, algunos cesados, y otros abandonan el barco que zozobra; si antiguas asambleas congregaban al menos 70 socios, la penúltima quedó en unos 40, y la última en unos 12 asistentes. Otros muchos siguen de socios, por inercia, ignorantes –o indiferentes- del alcance real del proyecto municipal de reforma modernizadora de la plaza del Grano, de su trascendencia, de su irreversibilidad. Tampoco participan de otras muchas cuestiones que se cocinan en comandita.

Pero… ¡qué más da!, salir algún día que otro a quitar zarzas de algún monasterio en ruinas, con merendola incluida y bota de vino, parece llenar su vocación conservacionista (y si cae alguna subvencioncilla, por el colaboracionismo, mejor que mejor). Total la plaza del Grano seguirá estando ahí, aunque su bella estampa actual y su valor etnográfico incuestionable, haya que buscarlo en las fotografías, en alguna exposición del “León perdido”.

Mientras, en los “Principia municipalia” (cuartel general del Ayto.), Dña. Margarita de las “muy y mucho” altas torres (concejala de Cultura, Turismo y Patrimonio (¿quién lo diría?), conocedora de la “ruina montium” de Promonumenta (pues de ella salió, y sigue sus pasos muy de cerca, de la que según se cuenta, ha dicho: “Promonumenta, quién te ha visto y quién te ve”), se alegrará de su debacle y de tenerla a sus pies (de sus mentores), como coartada de legitimidad de la barbarie reurbanizadora.

Y hablando de esto, el ILRUV  Inst. Leonés de Renovación Urbana y Vivienda, (incrustada en el Ayto. a machamartillo) cumple a la perfección su objeto fundacional de reurbanización, a la par que da de comer a unos cuantos arquitectos, que hoy las obras están escasas, y arreglar baches sueltos de la plaza, sin más, no da para mantener el estatus de tanto arquitecto allegado.

LUNES, 21 DE MARZO DE 2017


Si ya es grave que Presidente y Vicepresidente de Promonumenta den el espaldarazo a las obras del Ayto. en la Plaza del Grano, sin contar con el aval colegiado de dicha asociación, es decir, pseudoinvestidos de una supuesta representación, que no es legítimamente otorgada en asamblea, es más grave aún, según ha comunicado personalmente el Vicepresidente (en llamada telefónica a quien suscribe), que digan que tal apoyo lo hacen de manera personal; y que la asistencia, por ejemplo, a las reuniones que convoca al Ayto., en las cuales no hay contestación alguna, lo es a título personal, según dicen, no representando a Promonumenta, ¡¡Alucinante!! ¿En base a qué, si no fueran los directivos de Promonumenta, les iban a invitar? ¿por su cara bonita? ¿por su simpatía personal? ¿por ser amigos de algún político municipal? ¿o es que, sencillamente, están siendo utilizados por el Ayto. para sus fines, e incautos ellos, no se dan cuenta?

Por si hubiéra alguna duda, la última invitación del ayto., para informar de la Plaza del Grano, se envió a la dirección de email “promonumenta.secretaria”, dirigido, en su interior a: “Estimado Sr./Sra”. Y digo yo.. si no lleva nombre personal, y va al correo oficial de la asociación, ¿Qué debe entenderse? ¿Qué invitan a representantes de la asociación, o a personas particulares? Señores directivos de Promonumenta, no nos tomen el pelo, y menos aún a sus socios. Si no van representando a la Asociación, no se va, y punto. Porque no se invita a fulanito ni a menganito, con nombre propio. Por el contrario, para que aprendan modales, por comparación, a la Secretaria de Ecologistas en Acción, que sí le llegó la invitación a su correo particular, evidentemente no asistió, entendiendo que ella, personalmente, no era quien para adoptar decisiones de tan importante calado. Y paradójicamente, habida cuenta de la importancia del tema en debate, no invitaron a Ecologistas en Acción, ni a la Plataforma Salvemos la plaza del Grano, ni a ningún concejal, ni grupo político de la oposición; por lo que se puede colegir, legítimamente, que solo invitan a aquellos grupos o asociaciones de los que esperan, presuntamente, por que lo tienen ya hablado, que van a contar con su apoyo, o sea, los palmeros agradecidos o menesterosos de gracias municipales.

Por el contrario, los directivos de Promonumenta asisten y apoyan al ayto., en sus obras de desfiguración de la plaza, sin haber pulsado la opinión de sus socios; alega el vicepresidente, sin ruborizarse.. “que no van a convocar asamblea para cada cosa que ocurre”. Esa es la importancia que le merece, a una asociación cuyo objeto es el cuidado y defensa de los bienes patrimoniales, nuestra querida plaza del Grano. Y dicen también, que en la asociación hay diferentes opiniones al respecto, así que.. para tomar partido sin convocar asamblea, tiran por la calle del medio, y defienden públicamente la suya propia (a título personal, eso sí, aunque el nombre utilizado por el Ayto. es el de Promonumenta). Nunca, como ante los hechos descritos, se entiende tanto aquella expresión de que no sabemos si reir o llorar.

Y es muy grave la cuestión, porque ese doble juego conlleva un fraude: el de apoyar al Ayto, a todas luces como Promonumenta, según entendimiento de la ciudadanía en general, y que algunos medios reconocen explícitamente (Diario de León, 8 de marzo: “…a quien respaldan -al Ayto.- las asociaciones vecinales, de discapacitados, arquitectos, comerciantes e incluso agrupaciones como Promonumenta”), sin que ellos lo desmientan, y después decir que van a título personal, para no tener que responder ante sus asociados, muchísimos (la mayoría, aventuraría yo) en contra de las obras, y ante otras instituciones, por tal espaldarazo a las mismas.

Este juego entraña una gran responsabilidad, y un engaño evidente, pues muchos ciudadanos, ante tal posicionamiento favorable, probablemente confíen en esta asociación -por la herencia recibida, que no por el mérito presente- , y en que las obras respetarán la configuración y fisonomía de la plaza, así como la tipología constructiva de sus pavimentos. Esto haría que mucha gente, por tal imaginado “aval”, asumiría el proyecto, sin oponerse a su ejecución, que es justamente lo que el Ayto. pretende con esas reuniones de ficticio consenso, obrando su inacción, por tanto, a favor de la reforma y desfiguración de la plaza, tal como es y la queremos. Los ingenuos creyentes de estos dos personajes, que no representantes de nadie, son traicionados con esa ambigüedad calculada.

Creo firmemente que los socios de Promonumenta han de tomar cartas en el asunto, si no quieren que la actual deriva de sus directivos les aboque al hundimiento del ya “muy tocado” barco contramonumental, además de contribuir, con su parte alícuota, ya oficial o ficticia, a la destrucción de la plaza del Grano, en cuanto a su valor histórico, etnográfico y sentimental para los leoneses.


sábado, 18 de marzo de 2017

150 años del MAN



A mediados del siglo XIX se fraguaba en Madrid, por parte del gobierno central, la creación de un Museo Nacional de Antigüedades donde se instalasen definitivamente las piezas de arte más sobresalientes del país, con el fin de salvarlas del “abandono” que habían provocado las distintas desamortizaciones.

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Administrativamente, el Museo se creó mediante Real Decreto de Isabel II de 20 de marzo de 1867, hace ahora 150 años, siendo ministro de hacienda y Fomento Manuel Orovio Echagüe. Unos meses despuésMonlau_thumb[3] se nombró su primer director, Pedro Felipe Monlau, instalándose, como sede provisional, en el palacete conocido como Casino de la Reina, ya que, el que sería su centro definitivo el Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales, se encontraba en plena construcción.

Aquella primera exposición en el Casino de la Reina reflejaba la filosofía y el criterio decimonónico de exhibir todos los fondos existentes. En la escasa superficie del edificio, se aglutinaron las colecciones de piezas prehistóricas, junto a muestras de arte antiguo, de la Edad Media y Moderna, además de colecciones sobre etnografía, numismática y patrimonio de distintos países. Era la primera vez que en España se mostraba y abría al público una exposición con tal variedad de piezas y objetos de tal enorme arco cultural y cronológico.

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La ciudad de León no fue ajena a la creación de esta Institución. Dos años después de su creación administrativa, concretamente el 9 de diciembre de 1869, siendo regente del reino tras la revolución, Francisco Serrano y Domínguez, se personaron en la ciudad el secretario del Museo, un vocal de la Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos, junto con un representante del Gobierno Civil de la provincia, procediendo a incautar en la Basílica de San Isidoro y posteriormente trasladar a Madrid para que formaran parte de los fondos del recién creado Museo, una serie de objetos artísticos.

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Las confiscaciones leonesas incluyeron un códice del s. XIV, un óleo sobre tabla, seis cofres, cajas o arcas de diferentes periodos, entre las que sobresalía un arca de ágata y plata del s. XI, y por supuesto, el magnífico y conocido crucifijo románico de marfil, que Fernando I y su esposa Sancha regalaron a la Basílica. De esta manera, se ejecutó uno de los saqueos de arte más significativos de la ciudad de León. En la entrada de 27-01-2013, fonsado / 9 de diciembre de 1869: Incautaciones en San Isidoro (http://www.fonsado.com/2013/01/la-incautacion-de-obras-de-san-isidoro.html), se detallan cumplidamente toda esta relación de objetos incautados.

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Esta situación no era nueva ni desconocida en la ciudad. Dos años antes, el propio director del Museo Arqueológico, Pedro Felipe Monlau, en uno de sus frecuentes viajes a León en busca de piezas para el Museo, localizó en la Iglesia de San Marcelo, concretamente sobre la propia talla del santo titular que preside el retablo del altar mayor, obra de Gregorio Fernández (s. XVII), una espada de las denominadas jinetas que la imagen de San Marcelo portaba al cinto.

El alto valor artístico-histórico de la pieza dio lugar a la realización de importantes gestiones o “presiones” por parte del ahora director D. José Amador de los Ríos, teniendo como resultado que, al año siguiente, la espada fuera “donada” por el Cabildo de la iglesia de San Marcelo al Museo Arqueológico, pasando a formar parte de los tesoros artísticos leoneses que se localizan, por una u otra causa, en Madrid. Ver entrada: fonsado / 11 de noviembre de 2009: La jineta de San Marcelo (http://www.fonsado.com/2009/11/la-jineta-de-san-marcelo.html).

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El origen de la espada leonesa es una incógnita. Es muy probable que llegara a León junto con el cuerpo de San Marcelo, y que fuera una ofrenda al santo realizada por Fernando el Católico que estuvo presente en la ciudad en los actos de marzo de 1493. Si fuera así, la espada pertenecería a algunos de los altos personajes nazaríes tras la conquista de Granada.

Después de pasar cerca de cuatro siglos colgada al cinto de la imagen de San Marcelo en el retablo del altar mayor de la iglesia leonesa, le esperaba su nueva y definitiva ubicación en Madrid para ser exhibida en el recién creado Museo Arqueológico. Pero no iba a finalizar ahí su historia, a la jineta leonesa le esperaba una nueva e inesperada aventura.

Como ya hemos señalado, la sede del nuevo Museo se decide construir en un solar existente entre el Paseo de Recoletos y Serrano. Hasta que finalizasen las obras del nuevo edificio, el Museo se ubicó en el Casino de la Reina, al sur del Madrid de la época. Se trataba de un pequeño jardín con palacete y unos pequeños pabellones, que habían sido casa de recreo de la reina Isabel de Braganza, segunda esposa de Fernando VII.
  
Amadeo I inaugura el Museo en 1871, todavía en su instalación provisional en el Casino de la Reina, en la madrileña Glorieta de Embajadores. En aquellos momentos el panorama político español resultaba desolador. En Madrid los motines y algaradas populares eran frecuentes. El 11 de diciembre de 1872, un grupo de insurgentes republicanos salieron a la calle siendo uno de sus objetivos el Museo Arqueológico.

Manifestación del pueblo de Madrid en la Puerta del Sol durante la revolución de 1868, obra de J. Casado del Alisal_thumb[2]_thumb[1]

El asalto al Museo no formaba parte de la acción político-revolucionaria de los alborotadores, sino que, únicamente, se trataba de conseguir cualquier tipo de arma allí expuesta. Antonio García Gutiérrez, director en aquel momento del Arqueológico, relató los sucesos de aquella noche:

Entraron en el denominado Salón Árabe, sin que se les pudiera oponer resistencia. Los cinco individuos del cuerpo de orden público que guardaban el establecimiento no tenían otras armas que tres revólveres por lo que, notando la insistencia con que los amotinados les buscaban, creyeron prudente ocultarse. El conserje del Museo trató de calmar la violencia de los amotinados, ebrios en su mayor parte, haciéndoles algunas concesiones, como un revólver de su propiedad y una carabina del jardinero. No pudo impedir que otros se apropiaran de unas armas antiguas de poco valor, salvo una espada granadina que es la única pérdida importante a lamentar.

La llegada de los soldados provocó la huida de los asaltantes que rápidamente desaparecieron por las calles adyacentes al Museo. Uno de aquellos revolucionarios se llevó con él la jineta de San Marcelo, hecho que pudo haber sido el final de la historia de la pieza. Sin embargo, la suerte quiso que durante su ronda habitual dos civiles militarizados, miembros del 10° Batallón de Voluntarios de la Libertad, escuchasen gritos y vivas a la República.

Localizados los alborotadores, los militares les dieron el alto efectuando uno de ellos un disparo al aire que produjo la huida instantánea de los dos amotinados, soltando lo que llevaban en las manos: una vieja bayoneta y una espada antigua, espada que resultó ser la jineta de San Marcelo, robada momentos antes del Museo y que de esta manera pudo regresar a los fondos del mismo.


A finales del siglo XIX el Museo se traslada a su nueva sede en Recoletos, una vez finalizado e inaugurado el edificio del Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales por la reina regente María Cristina y los reyes de Portugal.
  
Es una nueva e interesante etapa, protagonizada por las nuevas adquisiciones, los importantes hallazgos arqueológicos y, sobre todo, por la guerra y la pérdida de las colonias, que generan una nueva ideología nacional cerrada al mundo y centrada en la historia y los orígenes propios. Esta tendencia se extiende también al Museo Arqueológico que cobra un nuevo sentido ajustando su montaje a la historia y arte español, filosofía que mantendrá durante todo el s. XX y que se ha subrayado asimismo en la última y reciente remodelación.

La guerra civil paralizó por completo la actividad y proyectos del Museo. En previsión de daños, se retiraron las piezas de pedestales, salas y vitrinas, guardándose en cajones apilados dentro de un andamiaje.

Finalizada la guerra civil se hizo cargo en la dirección del Museo de 1939 a 1951, Blas Taracena Aguirre que, una vez solucionados los problemas surgidos de la contienda, consiguió abrir al público hasta 1951 una instalación provisional, conocida como “Museo resumido” o “Museo breve”, en el que se mostraban las piezas más representativas de los fondos.

Taracena_thumb[1]De 1952 a 1966, bajo la dirección de Joaquín María de Navascués, se consolida un nuevo proyecto museístico adecentando salas y empleando nuevos e innovadores materiales expositivos. De 1968 a 1981 con el nuevo director, Martín Almagro Basch se remodela totalmente el edificio pasando a tener cinco plantas, y a partir de 1988 se plantea una nueva remodelación: se amplía espacio bajo el jardín existente en la fachada de la calle Serrano, se reorganiza el archivo y comienza su informatización.

Entre 2008 y 2013, bajo la dirección de Rubí Sanz Gamo y la actual de Andrés Carretero Pérez, se ha desarrollado la última e significativa reforma del edificio en el que se ubica el Museo Arqueológico Nacional y la reinstalación de su exposición permanente. Según se indica en la página web del MAN: “El edificio se ha acondicionado logrando que sus espacios se distribuyan más racionalmente, sean más accesibles, dispongan del equipamiento tecnológico necesario y respondan a los criterios de confortabilidad y seguridad requeridos para hacer cómoda y placentera la estancia en él.

La ampliación de las áreas públicas permite ofrecer a los visitantes una zona de acogida en condiciones idóneas, exponer nuevas colecciones, ofertar una amplia variedad de actividades simultáneamente y poner a su disposición nuevos servicios.

La renovación museográfica de las salas de exposición incorpora todos los medios técnicos y de comunicación que pueden favorecer la puesta en valor de las colecciones y la comprensión del discurso expositivo histórico propio del Museo, convenientemente actualizado y reinterpretado a la luz de los nuevos descubrimientos científicos.”

Como ya hemos señalado con anterioridad, y tras su creación administrativa en marzo de 1867, unos años más tarde, concretamente en 1871, tuvo lugar la inauguración del Museo Arqueológico Nacional, en el palacete conocido como Casino de la Reina. El acto comenzó a las 5 de la tarde con la asistencia de autoridades y del propio monarca Amadeo de Saboya.

Como se puede leer en el recorte de prensa de la época, los jardines del palacete se engalanaron para la ocasión. Se realizó la lectura del discurso inaugural y, seguidamente, comenzó a sonar, interpretado por la banda del Regimiento de Cantabria con la participación de un coro de cuarenta miembros y las voces de cincuenta alumnos del Conservatorio, un himno para la ocasión cuya partitura fue compuesta por el maestro Emilio Arteta.

Tras seis años de reforma integral, en marzo de 2014 el MAN reabría sus puertas. A las 7 de la tarde, la cantata de la inauguración interpretada en 1871, “Cantata a la Patria”, volvía a ser interpretada esta vez por la Banda Sinfónica de Madrid y el Coro Nacional de España en la escalinata de entrada al Museo, entre las características esfinges de bronce.

31 de marzo de 2014 Inauguración del nuevo Museo Arqueológico Nacional_thumb[1]

- Video del MAN.
- Primera piedra del Palacio de Biblioteca y Museos Nacionales.
- Pedro Felipe Monlau.
- Sala de Numismática. Casino de la Reina.
- Casino de la Reina.
- Piezas expoliadas de San Isidoro. Ver entrada.
- San Marcelo y jineta. Ver entrada.
- Manifestación Puerta del Sol en 1868. José Casado de Alisal.
- Inauguración Museo en el Casino de la Reina, 1871.
- Sala Museo durante la Guerra Civil.
- Joaquín María de Navascués.
- Recorte prensa. Inauguración 1871.
- 2014: el MAN abre de nuevo sus puertas. Cantata de Arriola.