martes, 17 de febrero de 2015

ASPRONA-León: 50 años tejiendo sueños


ASPRONA-León acaba de cumplir 50 años. 50 años contribuyendo desde su compromiso ético a que cada persona con discapacidad intelectual o del desarrollo, además de su familia, puedan desarrollar su proyecto de vida, así como a integrarse como ciudadanos de pleno derecho en una sociedad respetuosa, justa y solidaria. Enhorabuena!!!


 
              - Video Asprona-León/Maldita Nerea: Hecho con tus sueños.


lunes, 9 de febrero de 2015

Ya esta aquí .... Carnaval 2015



Sería muy simple identificar el Carnaval con las fiestas Saturnalias romanas. Tal y como hoy lo conocemos, el Carvanal, guste o no, tiene su origen en la Edad Media y es un producto del cristianismo. Ello no impide que dentro de los diversos festejos quedaran incluidas algunas celebraciones con clara raigambre pagana.

La esencia de la fiesta era disfrutar de los placeres de la vida antes de la llegada del principal periodo de penitencia, la Cuaresma, que se impone en la religión cristiana a partir del s. IV. Las celebraciones conducirán, según la zona, a diferentes comportamientos folclóricos buscando realizar todo aquello que no será posible efectuar durante el tiempo de Cuaresma: diversión continua, música, canciones y representaciones burlescas, bufonadas, sexo y abundante comida y bebida.
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Los antecedentes hispanos del Carnaval se pueden seguir desde el s. VII. Durante el periodo visigodo, San Isidoro de Sevilla criticó las actuaciones de los fieles en el periodo previo a la Cuaresma: “… adquieren monstruosas apariencias, disfrazándose a modo de fieras; otros toman aspecto mujeril, afeminando el suyo masculino. Hacen gritería y danzan y con torpe perversidad se unen los de uno y otro sexo formando cuadrillas y esa turba de enflaquecidos espíritus se excita con el vino.”

La invasión árabe debió hacer un gran paréntesis en las celebraciones, pero el arraigo debía ser tan fuerte en la sociedad, que nuevamente aparecen en el s. XIII bajo la denominación de carnestolendas, vocablo referido a que después de las celebraciones habría que cumplir con el precepto cuaresmal de no comer carne. Un siglo más tarde se conocerá como carnal, y será en el siglo XVI cuando la definición de las fiestas previas a la Cuaresma se italianizará bajo el apelativo de Carnaval.

elentierrodelasardinazw1El antropólogo Julio Caro Baroja incide en un término muy español para estas festividades: “Antruejo”. Este nombre castellano, varía en el noroeste español: Portugal, Galicia, Asturias y León. La forma “Entroido”, que aparece por primera vez en un texto leonés de 1229, es muy popular actualmente en Galicia, pero también en Léon. Otras formas como “Antroido” en Asturias y “Antruydo” en Santander, según Julio Caro, proceden, sin duda, de la palabra latina, “Introito”, entrada, introducción, comienzo, …

Carlos I llegó a prohibir, bajo diferentes penas, la costumbre cada vez más extendida de disfrazarse en las celebraciones ocultando el rostro mediante máscaras: “… porque de traer máscaras resultan tan grandes males y se disimulan con ellas y encubren, mandamos que no haya enmascarados en el Reyno”. 

Con el paso del tiempo se relaja la prohibición, muestra de ello, es la crónica que durante un viaje de Felipe II a Zaragoza, a finales del XVI, se relata la utilización de las máscaras durante las Carnestolendas“Es costumbre en España las máscaras por las calles diciendo coplas y cosas para reír, echando huevos llenos de agua de colores donde ven doncellas en las ventanas, ésta es la mayor inclinación de los de esta tierra, que son muy deseosos de luxuria, echar manojos de harina, nieve si cae, o naranjas”.

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Los jesuitas españoles persiguieron los excesos carnales que se producían en estas fiestas, presentando como alternativa el piadoso “ejercicio de las cuarenta horas”, que consistía en acudir a los templos para escuchar sermones y música sacra durante el tiempo que duraba el Carnaval. La última proscripción importante en España hacia el Carnaval, culminó con la prohibición que hizo de las celebraciones el gobierno del General Franco. No obstante, en el medio rural no llegó a ser tan efectiva, manteniéndose en vigor antiguas costumbres que a veces cambiaban de nombre para "camuflar" la celebración, pero manteniendo su esencia.

Como vemos, estas celebraciones han pasado por momentos de declive y prohibición, pero siempre han resurgido con más fuerza. En general, durante siglos se ha producido una pugna entre el pueblo, liberado de las normas sociales por la fiesta y las autoridades del momento que no deseaban perder el control de la calle.

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Actualmente, son innumerables las celebraciones por toda la Península, en las que predominan los desfiles de disfraces, máscaras, danza y música, imitando los desfiles brasileños de baile y lentejuelas. Sin embargo, persisten innumerables ritos antiguos por toda la geografía española que sobresalen por su variedad, originalidad, su pequeña localización, y enigmáticos trajes, utensilios y máscaras: zancarronescascamorraszipoteroscarantoñas, etc. 

Destacaremos los Carnavales de Llamas de la Rivera, localidad muy cercana a la capital, en donde el domingo anterior al martes de Carnaval se celebra El Antruejo, fiesta de interés turístico provincial. En este día, una serie de personajes salen a la calle con la misión de recorrer las casas con aire festivo y con la intención, en principio, de asustar a la gente, pero claramente con espíritu burlesco y festivo. La denominación de estos personajes son claramente ancestrales:"los guirrios", curiosos individuos, con abanicos y cencerros, que llevan grandes tenazas, vejiga y un rabo con el que sacudir a los que se crucen en su camino; los vistosos abanicos se colocan sobre la cabeza en un armazón de cartón que se denomina "mazcara".

Pero también aparecen otros personajes: "el toro", "la gomia" (que simula un caballo), "la madama", mujeres con los trajes típicos de la localidad, "el diablo", etc. Curioso resulta "la rosita", protagonista siniestro que viste túnica de saco y cara de tronco de árbol, y que, según los vecinos, quiere representar una mujer fea y muy alta. Se decora con una larga lengua.

Por último, relatar una curiosa y vieja tradición medieval en las celebraciones carnavalescas, hoy por supuesto perdida, pero que enlaza con la actual costumbre de introducir un premio, un regalo, en nuestro típico Roscón de Reyes, en el que hace años, como muchos recordamos, era habitual ocultar una haba en su interior.

¿Porqué una haba? El hombre medieval creía que el aire era portador de vida, por lo que una simple ventosidad podía tener concepciones genéticas (en algunas sátiras se afirmaba que los campesinos nacían de un pedo de asno ¡!). Por eso, los seguidores del Carnaval pretendían que durante su celebración se comiera hasta reventar, y estaban “obligados” a comer los alimentos más flatulentos: guisantes, judías y habas, con el fin de que las ventosidades de esos días se “apoderaran” del mundo mediante las “almas-pedo”. 

Según creencias filosóficas griegas (Pitágoras) el “alma-haba” que se come, se trasforma en un embrión a los 40 días. De ahí la tradición de esconder una haba dentro del dulce el día 6 de enero, festividad de los Reyes Magos. El que come la porción de roscón que la contiene se convertirá en rey, y a los 40 días (justo durante el periodo de Carnaval), se trasformará en el rey de los “truenos de Carnaval”.
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Obras de José Gutiérrez Solana:

- Carnaval en la aldea. 

- El entierro de la sardina.
 
- Las máscaras y los doctores.
 
- Máscaras con burro. 
- Baile de máscaras.


Antruejo de Llamas de la Rivera

- Guirrios. Foto de Kyle Hearn.
- La Gomia.
- La Rosita. Foto de Kyle Hearn.








domingo, 25 de enero de 2015

Colonia Cornelia Veneria Pompeyaanorum: POMPEYA


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“Había llegado a ese punto de emoción en el que se encuentran las sensaciones celestes dadas por las Bellas Artes y los sentimientos apasionados. Saliendo de Santa Croce, me latía el corazón, la vida estaba agotada en mí, andaba con miedo a caerme”.

Estas fueron las palabras del escritor francés del XIX, Stendhal, seudónimo artístico de Henri-Marie Beyle, al describir el fenómeno que experimentó en su visita a la Basílica de la Santa Cruz de Florencia, durante eStendhaln el viaje que realizó a Italia en 1817.

Palpitaciones, vértigos, temblores, confusión, … todos o alguno de ellos, conforman los síntomas de una enfermedad psicosomática denominada Síndrome de Florencia o Síndrome de Stendhal, que pueden producirse, en mayor o menor medida, ante la deseada presencia de obras de arte o la anhelada observación de paisajes o lugares singulares por su historia o belleza.

Carl Gustav Jung, psiquiatra, psicólogo y ensayista suizo, figura clave en los inicios del psicoanálisis, describe de esta manera las emociones del alma humana, de su propia “ánima”, como él la describe, ante la posibilidad de descubrir y poder contemplar, integrarse y confundirse en lugares exuberantes de arte e historia:

"El ánima del hombre tiene un carácter eminentemente histórico. Como personificación del inconsciente está impregnada de historia y prehistoria. Incluye el contenido del pasado y sustituye en el hombre lo que éste debería saber de su prehistoria. Todo lo que es vida que existió y que está viva todavía en él, es el ánima.

Carl Gustav JungLa experiencia en el baptisterio de Ravena me dejó una profunda impresión. Desde entonces sé que algo interior puede parecer algo exterior, como lo inverso. Los verdaderos muros del baptisterio que debían ver mis ojos físicos estaban recubiertos y transformados por una visión que fue tan real como la invariable pila bautismal. ¿Qué fue real en aquel momento? ... He viajado mucho en mi vida y hubiera ido a Roma con agrado, pero no me sentía todavía a la altura de la impresión de esa ciudad.

Ya Pompeya me resultó demasiado, las impresiones casi sobrepasan mi capacidad de captación... Me encontraba en la borda del barco cuando recorrimos la costa en la latitud de Roma. Allí se encontraba el foco todavía ardiente y humeante de viejas culturas... Allí estaba todavía viva la antigüedad en toda su magnificencia e iniquidad... Ciertamente se puede gozar estéticamente de una ciudad, pero cuando se siente uno afectado por el espíritu que ha imperado aquí por todas partes... entonces es otra cosa. Ya en Pompeya supe de cosas indescriptibles y se me plantearon preguntas para las cuales mis capacidades no estaban a su altura. Cuando en 1949, ya de avanzada edad, quise recuperar lo perdido, sufrí un desmayo al comprar los billetes para ir allí...".

Puerta Stabia

Pompeya atrae como pocos yacimientos arqueológicos, porque permite algo que difícilmente se puede conseguir en otros: hacer que el visitante se traslade en el tiempo, justo al momento en que la erupción del Vesubio detuvo la vida de la ciudad; es más, se tiene la sensación de que sus habitantes acaban de abandonarla.

Pom1Nada más atravesar la Porta Stabia, una de las entradas a Pompeya desde el sur, sufrimos instantáneamente la turbación y el vértigo que origina encontrarse en un lugar en el que siempre has deseado estar, conocer y disfrutar. Quedan atrás lecturas, fotografías, reportajes, artículos, novelas, películas, … Las obras de Robert Harris, Primo Levi, Téophile Gautier o Pascual Quignard y, sobre todo, la clásica novela romántica del IX: “Los últimos días de Pompeya”, de Edward Bulwer Lytton, y su adaptación al cine con el mismo título en 1959.

La realidad sobrepasa lo esperado y las emociones se acumulan. Resulta apasionante pasear y cruzar las emblemáticas calles, tal como eran; observar y detenerse ante las viviendas, negocios, talleres, tabernas, … turbarse ante el sorprendente foro y templos, curiosear los cientos de grafitis, sorprenderse en los burdeles o recorrer sus murallas. Y siempre el monte Vesubio recortándose en el horizonte. Son imágenes y estampas mil veces vistas, pero que, como protagonista y espectador en el propio lugar te dejan sin aliento, sin palabras. Las sensaciones no cejan en cada cruce, en cada rincón, en cada casa, hasta abandonar la ciudad por Porta Marina.

La pintura de Ulpiano Checa » “Enamorados en Pompeya” de Ulpiano Checa

La ciudad realmente impresiona por su extensión: 66 hectáreas rodeadas por una muralla de 3 kilómetros, unos 120 campos de fútbol, (la nueva medida, tan recurrida), superficie de la que se ha excavado menos del 50%.

Los orígenes del asentamiento pompeyano son discutidos. Los restos arqueológicos más antiguos corresponden a un poblamiento del s. IX aC. ocupado por los oscos, pueblo de la Italia central. Parece ser que griegos en el s. VIII y etruscos en el s. VII, tuvieron una relativa, pero importante, influencia en la zona, ocupando alternativamente la ciudad hasta la conquista de toda la Campania por los samnitas a finales del s. V aC.

Panorama

Pompeya entra en la Historia a raíz de la mal llamada Guerra Social, es decir, un enfrentamiento entre los socii (aliados itálicos contra Roma). Es en el año 91 aC, cuando se forma esta alianza liderada por los samnitas, con el fin de desligarse de las imposiciones romanas que exigían constantes tropas auxiliares para sus guerras de conquista y negaban los derechos, de los que disfrutaban los ciudadanos romanos. En sus inicios, la alianza alcanzó algunos éxitos, pero al año siguiente Roma aprobó una ley que concedía la ciudadanía a los aliados fieles y a las poblaciones que abandonaran la alianza y se rindieran.

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No fue éste, en principio, el caso de Pompeya, que integrada en la alianza contra Roma, fue atacada en el 89 por el general romano, Lucio Cornelio Sila. La rendición evitó su saqueo, pero no el castigo, que consistió en confiscaciones de tierras, repartidas y entregadas a los soldados vencedores. La ciudad fue refundada por Roma y denominada Colonia Cornelia Veneria Pompeyaanorum, en honor a su conquistador Lucio Cornelio Sila y su diosa protectora: Venus. Perdió su autonomía y fue trasformada en municipio romano.

Alberto ÁngelaPero Pompeya no destaca por los sucesos históricos, que no resultan desdeñables, ni por su arquitectura y urbanismo, bien diseñado, ni por su puerto, que se abría a la bahía y tenía cierta entidad; tampoco por su población, que se calcula entre 12.000 y 20.000 habitantes. Pompeya es universalmente conocida por el desastre natural que la destruyó y, a la vez, la conservó durante siglos. Es, prácticamente, el único lugar arqueológico en el mundo que “cuenta” la vida cotidiana de hace dos mil años, permitiendo conocer el día a día, las costumbres y hábitos de su población, además del arte, las modas, la religión, la industria, el comercio, el urbanismo, etc., de la sociedad italo-romana del s. I dC.

La experiencia de conocer y pasear por Pompeya ha resultado inigualable. Difícil de describir la sensación de recorrer las calles de una ciudad de hace 2000 años, aunque se hace siempre presente la tragedia natural, considerada la más grande de la antigüedad, que la sepultó en unas pocas horas. Pero no es el momento de volver sobre aquel terrible suceso ya explicado y comentado mil veces en estudios, artículos, reportajes o en el cine, sino el instante de adentrarse en otra perspectiva distinta, como la que cuenta el paleontólogo italiano y divulgador científico, Alberto Angela en su obra “I tre giorni di Pompei” (Los tres días de Pompeya). Mientras recorremos las calles y nos paramos ante edificios singulares, imaginamos algunas de estas historias, y el miedo y la desesperación que acompañaría a esa gente.


El autor nos descubre las pequeñas historias de siete supervivientes históricos, que comienzan en la mañana del 23 de octubre, 50 horas antes de la erupción, y a los que “persigue” por la ciudad y sus alrededores hasta el día después de la catástrofe, todo esto contado hora a hora. El principal protagonista es Cayo Plinio Cecilio Segundo, conocido como Plinio el Joven, que describió la erupción en dos famosas cartas dirigidas a su amigo Tácito.

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También se cita a Rectina, esposa de Tascius Pomponiano, perteneciente a la élite romana y amigo de Plinio el Viejo. Otro de los supervivientes que se mueve por Pompeya en esos días es Tito Suedio Clemente, tribuno enviado a la ciudad Retrato de mujer llamada Safo en la exposición de Pompeya en Arte Canal de Madridpor el emperador Vespasiano.

Asimismo, conoceremos al joven Aulio Furio Saturnino, perteneciente a una de las más conocidas familias de Pompeya, que realizaba algún que otro negocio con Rectina. Del desastre se salvará también Flavio Cresto, un liberto aficionado a jugar a los dados en las casas de clip_image001[8]juego de la ciudad.

No podía faltar el propietario de una casa de huéspedes, llamado Cossio Libano, que al observar las primeras explosiones y humaredas, entendió enseguida la dimensión de la tragedia que se avecinaba y dispuso con tiempo varios carros en los que huyó junto a su familia y bienes. Le llegó a ofrecer un puesto al conocido poeta Cesio Basso, que lo rechazó para morir a las pocas horas.

La Guillaume_Seignac,_Young_Woman_of_Pompeii_on_a_Terrace,_Private_collectionmayoría de los pompeyanos dudaron o decidieron esperar a que el Vesubio se calmara. Ninguno esperaba la magnitud de la catástrofe y, cuando lo comprendieron, resultó demasiado tarde. La diferencia entre la vida y la muerte, constituyó un breve periodo de tiempo. Quienes eligieron la huida en las primeras horas tuvieron la posibilidad de escapar y salvarse; por el contrario, los que dudaron y decidieron quedarse, perecieron sin remedio.

Goethe, en su visita a Pompeya dejó escrito: “Desde que el mundo es mundo siempre ha habido desgracias y catástrofes, pero pocas que hayan cautivado a la humanidad como la sucedida en esa ciudad. No se me ocurre ninguna otra que haya suscitado tanto interés”. 

Angela, siguiendo los pasos de estos supervivientes, nos descubre una ciudad habitada por patricios, pero también por mercaderes, nuevos ricos y antiguos esclavos, que habían encontrado en las oportunidades que ofrecía Pompeya en aquellos años de bonanza, un nuevo status social y económico gracias al boyante comercio de una ciudad asomada al Mediterráneo y en una época muy próspera del Imperio. Esta situación económica implicaba también una ciudad de excesos, con casi una treintena burdeles, numerosas tabernas y varias salas de juegos.

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Otro de los asuntos que muestra Angela en su reciente obra, es que el culpable de la aniquilación de Pompeya no fue el Vesubio que conocemos, ya que la montaña que hoy observamos no existía con anterioridad a la erupción. Ésta se produjo en otro volcán que se encontraba contiguo al actPompeii - The Last Dayual, hoy parte del monte Somma, y que tendría otra altura y forma, otro perfil distinto al existente. Y es que la explosión y destrucción fue tan enorme, que la energía térmica y mecánica liberada equivaldría, según los expertos vulcanólogos, a 50.000 bombas atómicas iguales a la que se lanzó sobre Hiroshima.

Por último y en nuevas revisiones actuales del desastre, se viene señalando otra fecha distinta del suceso. Hasta ahora se conocía como fecha de la catástrofe el 24 de agosto del año 79 aC. Angela es de los expertos que sugiere otra fecha basándose en importantes indicios encontrados: las víctimas halladas no vestían ropas de verano y en algunas de las viviendas se encontraron braseros en las estancias; del mismo modo, se encontraron en las casas frutos típicos del otoño: nueces, castañas o granadas, productos más típicos del otoño y que normalmente se recolectan anualmente entre septiembre y octubre. Igualmente se ha comprobado que en los campos limítrofes ya se había realizado la vendimia. Todo esto hace pensar que la erupción no se produjo en el mes de agosto, sino en octubre de ese mismo año: 24 de octubre del 79 dC., y que la fecha tradicional probablemente se trata de errores en las transcripciones medievales.

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- Pinturas. Pompeya. Villa de los Misterios.
Henri-Marie Beyle, Stendhal.
Carl Gustav Jung.
- Pompeya. Porta Stabia.
- Cartel: Los últimos días de Pompeya.
- Enamorados en Pompeya. Ulpiano Checa.
- Pompeya: tumba semicircular en exedra de la sadortisa Mamia/Exedra, L. Alma-Tadema.
- Lucio Cornelio Sila.
Alberto Angela: “I tre giorni di Pompei” .
- GO4PRO video: Erupción del Vesubio. Destrucción Pompeya. Montaje educativo Museo Victoria de Melburne.
- Plinio el Joven y su madre en Miseno. Angelica Kauffmann.
- Pompeya: Safo o la Gioconda de Pompeya.
- Paquio Próculo y su esposa. Pompeya
- Mujer de Pompeya. Guillaume Seignac.
- La erupción del Vesubio desde Pacini. Carlo Sanquirico.
- Vesubio y Pompeya, reconstrucción.
- Baco y el Vesubio. Pompeya.


domingo, 4 de enero de 2015

HISPANIA marca el comienzo del año en enero


Saturnalia-Saturnales El joven Baco de William Adolphe Bpuguereau

La primera constancia de la celebración de la llegada del AÑO NUEVO, ocurrió en Mesopotamia 2000 años a C. Se celebró coincidiendo con el llamado punto Aries o punto vernal, que es el punto de la elíptica a partir del cual el Sol pasa del hemisferio sur al hemisferio norte, lo que ocurre en el equinoccio de primavera, alrededor del 21 de marzo. En ese momento, se inicia la primavera en el hemisferio norte y el otoño en el hemisferio sur, como se puede ver claramente en la reprodución.

Equinoccio_vernal
En la actualidad los años y también los días, tienen su fundamento en los dos movimientos de la Tierra: sobre sí misma y alrededor del Sol. Es el calendario solar. No obstante, los meses se conforman con el movimiento lunar, formando la base de los llamados calendarios lunares.

Roma continuó, en principio, con la antigua tradición lunar de iniciar el año el día primero de marzo, llamado martius, en honor al dios de la guerra: Marte. El año en auqel momento contaba únicamente con diez meses: el ya referido marcius, después aprilis (aperire, abrir, brotar), luego maius (por la diosa Maia), junius (por el dios Juno), quintilis (mes quinto), sextilis (mes sexto), september (mes séptimo), october (mes octavo), november (mes noveno) y december (mes décimo). Como vemos, aun permanecen varios de aquellos nombres de la primera denominación.

calendario romano

El rey romano Numa Pompilio, s. VII a C., reformará el calendario y añadirá dos meses finales más a los ya existentes: ianuarius y februarius (enero y febrero). De esta manera, el año romano tendrá 12 meses de 355 días. Estos meses La ninfa Egeria dictando a Numa Pompilio las leyes de Roma de Ulpiano Checa.poseerán 29 o 31 días y cada dos años se añadirá un mes. Toda estas reglamentaciones y modificaciones quedará en la república romana en mano de los pontífices.

Resumiendo, se iniciaba el año el primer día de marzo (calendas, de ahí calendario), bajo los auspicios de Marte, el dios de la guerra. Esta era la fecha que señalaba el comienzo de las campañas militares y la designación de cónsules, pero también el inicio de la actividad agrícola que suponía para aquella sociedad la supervivencia.

Tras la denominada primera guerra celtíbera, del 181 al 179 aC, se firmó un tratado entre Roma y las tribus celtíberas hispanas, por el que éstos se comprometían a no fundar nuevas ciudades fortificadas.

Sin embargo, los pobladores de la ciudad de Segeda, de la tribu celtíbera de los belos, muy cerca de la actual Calatayud, realizaron una importante ampliación y restauración de su recinto defensivo, cuyo perímetro calendariollegó a tener cerca de 8 kilómetros.

Tras conocer la situación, en el año 154 aC. la república romana toma cartas en el asunto, ya que este “incumplimiento” trastocaba sus futuros planes expansionistas. Los romanos tratan de preparar rápidamente una expedición militar que frenase urgentemente la reparación y construcción de las defensas celtíberas. Este será el causus belli que servirá a Roma para su segunda intervención en Hispania.

Pero los preparativos bélicos chocan con un gran inconveniente. Se encontraban todavía en pleno invierno y faltaban varios meses para las calendas de marzo, fecha, como hemos señalado, en la que se decidían los principales asuntos As de Segedade Estado para el nuevo año, entre ellos las campañas militares. 

Si esperaban al mes de marzo, los costosos y largos preparativos del ejército, su avituallamiento y su traslado a Hispania, significaría que las tropas no estarían prestas para el combate hasta septiembre u octubre, con un nuevo invierno por delante en Hispania, lo que resultaba nada deseable para una campaña militar.

Esta situación motivó que Roma adelantara el “comienzo del año”, a todos los efectos, dos meses para así aprovechar la época estival. De esta manera, decidieron que el año comenzase en el mes de enero (ianuarius), mes dedicado al dios Jano, el dios de las puertas, y a continuación febrero (februarius) dedicado a Plutón, dios de las ceremonias de purificación. Los dos últimos meses del año hasta ahora, se convirtieron de esta manera y por el conflicto con los celtíberos de Hispania, en los dos meses primeros del año.

Numancia. Alejo Vera

¿Cómo finalizó aquel asunto? Roma nombró cónsul a Quinto Fulvio Nobilor que se trasladó de inmediato a Hispania con un ejército de 30.000 hombres. De poco le sirvió a Roma en aquella campaña el cambio de fechas, que dura hasta la actualidad. La tribu de los belos, pobladores de Segeda, seEnero aliaron con otra de las tribus celtibéricas más poderosas, los arévacos, cuya ciudad más importante era Numancia.

Las fuerzas combinadas celtíberas detuvieron primero el ataque del cónsul Fulvio Nobilor contra Segeda y luego lo rechazaron frente a Numancia. Aquel enfrentamiento, ocurrido el 23 de agosto del 153 aC., motivó que, actualmente, más de 2.000 años después, el año comience en el mes de enero y no en marzo.

La derrota romana fue tremenda, pereciendo más de 6.000 legionarios. El desastre militar de Roma fue tan grave, que posteriormente ningún general romano luchará en ese día de agosto a menos que fuera obligado.

Calendario agrícola del Panteón Real de San Isidoro. S. XII

- Saturnalia. Willian A. Burguereau.
- Punto Aries o punto vernal.
- Primitivo calendario de Roma.
- La ninfa Egeria dictando a Numa Pompilio las leyes de Roma. Ulpiano Checa.
- Calendario romano en piedra.
- As de la ciudad celtibera de Segeda.
- Numancia. Alejo Vera.
- Mes de enero. Calendario románico de San Isidoro de León.
- Reproducción del calendario agrícola del Panteón Real de San Isidoro de León.



miércoles, 31 de diciembre de 2014

FELIZ 2015 !!!


... Después ...

Hace mucho tiempo que he acordao yo con el viento 
con las nubes del cielo azules 
escuchar a la gente porque 
ya se sabe si eres malo, tienes al mundo aterrorizao 
con la guerra y con los misiles, el potaje nunca lo has probaó 
no se si a mi me ha pasao, que me siento perdedor 
yo te juro por mis cuernos que tengo que seguir. 

Yo te digo que no, 
yo no puedo quedarme aquí 
si tu quieres quedate tú, esta vida no es para mi 
yo quiero vivir y comer jamón !! 
olvidar para siempre el reloj 
caminando hacia el atardecer 
como un niño jugando otra vez 
sin parar de correr...

Después... 

de un largo tiempo escondío,
todo oscuro con hambre y muerto de frio,
sin nada que hacer, tan solo esperar,
busco libertad amigo mio tengo que volar,
tengo que volar !!!... 



You Tube: "Después". Los Delincuentes y Bebe (Enirke01)


sábado, 20 de diciembre de 2014

FELIZ NAVIDAD !




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jueves, 11 de diciembre de 2014

Porque 50 años … no es nada

ASPRONA-LEÓN: Celebrando los 5o años ....


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sábado, 29 de noviembre de 2014

Paestum: rosas, arte y vida

Paestum

Ante la posibilidad de un viaje al centro de la península italiana, no se puede obviar la visita al parque arqueológico de Paestum, que, sorprendentemente, es un oasis inesperado ante la aglomeración de turistas que pueblan la mayoría de las ciudades y monumentos de Italia. En Paestum se puede disfrutar todavía de la tranquilidad y el sosiego en un recinto arqueológico espacioso, equilibrado y al aire libre, que se asoma a la luz del Mediterráneo en el golfo de Salerno.

barco-colonosLa ciudad tiene su origen en la colonia griega-aquea de Síbaris, en la región de Calabria, en el sur de Italia. Esta ciudad, conocida por sus exquisitos y lujosos gustos, buscó extender sus dominios por territorios más fértiles. Navegando hacia el norte llegaron en el siglo VII aC. hasta el estuario del Sele, frontera natural con el mundo etrusco-campano situado al norte, donde fundaron un asentamiento al que dotaron de un importante foso y una muralla caliza de cinco kilómetros de perímetro: Poseidonia, en honor al dios griego del mar.

Para quienes prefieran la mitología a la realidad, la nueva colonia tuvo su origen en la llegada a la desembocadura del río Sele, en el golfo de Salerno, de la nave del mítico Jasón y sus Argonautas tras conseguir el Vellocino de Oro, estableciéndose en el lugar al que denominaron Poseidonia. Allí levantaron el primer templo, hoy desaparecido, dedicado a la diosa de Argos: Hera Argiva. El Vellocino de oro, conseguido por los héroes griegos, era la zalea o vellón que perteneciente al carnero alado llamado Crisómalo, hijo de Poseidón y Teófane. Su posesión representaba la idea de realeza y legitimidad.

el vellocino de oro de Herbert James

Sea como fuere, la ciudad de origen griego fue ocupada por los nativos lucanos hacia el año 400 que se mantuvieron en ella hasta la conquista romana en el s. III aC. Poseidonia, conocida como “la pequeña Atenas”, fue rebautizada como Paestum, pero no perdió la belleza constructiva y atemporal de la Grecia clásica, ya que los romanos, lo mismo que habían  hecho los lucanos, conservaron sus bellos templos y se limitaron a completar su urbanismo con edificios civiles. Los nuevos conquistadores demostraron ser mucho más capacitados y fuertes en lo cotidiano, militar y político, pero los griegos les enseñaron lo más importante y duradero: la belleza.

Tras la caída del Imperio, la ciudad, con el tiempo, acabó siendo abandonada y olvidada. Fue en el siglo XVII, cuando Carlos VII de Nápoles, más tarde Carlos III de España, ordenó la construcción de una carretera costera para unir el sur de la península con Nápoles, cuando salieron a la luz los restos de la antigua Poseidonia, cubierta por la maleza durante más de 1000 años. En aquel momento se comprobó que la ciudad mantenía en pie el espíritu de la Grecia clásica que había cautivado al Imperio Romano, y que, tras el descubrimiento, enamoró también a los grandes viajeros románticos.

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Paestum fue en su momento un importante centro comercial, artístico y cultural, como demuestra la tradición que sitúa en el s. VI aC. al matemático y filósofo griego Pitágoras, como residente y ejerciendo como pedagogo en la ciudad. AsimMural-de-la-Casa-del-Bracciale-dOro-ismo, durante la dominación romana, era conocida en todo el Imperio gracias a la atracción y belleza de sus rosas. Poetas como el gran Virgilio, enamorados del lugar, cantaron al aroma de las rosas que envolvía Paestum y sus alrededores.

La “rosa de Paestum” era conocida y codiciada por su olor embriagador, su tamaño, su intenso color rosa-púrpurROSA-pAESTUM_thumb2a y su alta capacidad de floración. Dos veces al año florecía gracias a una particular técnica que practicaban ancestralmente los habitantes de la ciudad, utilizando expertos y específicos injertos y exclusivos métodos de cultivo, en los que los tallos de los rosales eran sustentados y anclados con ligeras cañas, como atestigua un fresco de la Casa del Brazalete de Oro en Pompeya. La superficie que ocupaban las plantaciones de rosales se encontraba totalmente teñida drosa-paestum-374x200e púrpura, a semejanza de un manto real. Plinio alababa estos cultivos, describiendo estas rosas como “abundantes, perfumadas, bíferas y de cien pétalos”.

La llegada de los romanos a Paestum mantuvo y perfeccionó su cultivo, creciendo la demanda del cultivo que se exportaban hacia toda Italia, pero sobre todo a Roma, sobre todo en la fiesta de Vinalis, que se celebraba en mayo. Las primeras rosas de la primavera se ofrecían a Venus (Afrodita) en coronas entrelazadas con ramas de mirto, planta que, según la leyenda, utilizaba la diosa para cubrir sus partes íntimas.

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Para los griegos, la rosa era la flor de Afrodita. La mitología cuenta cómo la diosa, en su carrera hacia el moribundo Adonis, se pinchó con un macizo de rosas. Su sangre cayó sobre los pétalos, coloreándolos de púrpura para la eternidad.

El pasado año, tras varios estudios paleobotánicos, se injertaron en unos cuantos arriates alrededor del perímetro de los templos de Apolo y Hera de Paestum, algunos arbustos de rosas tratando de conseguir la misma flor que fue cantada por Virgilio en sus Geórgicas. En el pasado mes de abril han comenzado a florecer y quién sabe si, con el tiempo, volverán a inundar con su aroma toda la zona.

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De los tres espléndidos santuarios de origen griego que allí se encuentran, el más septentrional es el templo de Atenea, conocido también como templo de Ceres, levantado sobre un pequeño montículo a finales del s. VI aC. Es el segundo construido, realizado en piedra caliza sobre un basamento con una gradería (crepidoma) de tres escalones. La plataforma pétrea (stilobato) servía de base para una imponente columnata con seis columnas sin basas en los lados cortos (hexástilo) y trece en los laterales, que soportan capiteles dóricos. En el centro la cella o naos que preservaba la imagen del dios. El arquitrabe, sobre las columnas, en origen estaba revestido de estuco policromado.

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Hay que señalar que el destino de los templos en la antigua Grecia no era el culto. Su función era simplemente alojar las imágenes del dios al que estaba dedicadoAtenea, ya que el culto y los posibles sacrificios y oraciones se celebraban en los altares que se levantaban en el exterior. Los templos se orientaban al este, al nacimiento de la luz, que se asocia con el nacimiento, con la vida. Pero también la orientación al este tenía una razón funcional: al amanecer entraba la luz directamente hacia la estancia donde se encontraba la representación del dios.

El templo de Atenea de Paestum mantiene todavía su elegantísima estructura caracterizada por el admirable equilibrio entre planta y alzado. Los templos dóricos aunque son construcciones robustas, guardan proporciones perfectas, armónicas.

Caminando hacia el sur por la calzada central, que mantiene en algunos tramos su enlosado original, recorremos el trazado de parte de la ciudad observando muchas de las construcciones civiles más interesantes de la ciudad greco-romana, como el ágora, el ekklesiasterion o asamblea de los ciudadanos, el heroon, edificio consagrado al culto de un héroe, el aerarium, el comitium, el foro, el santuario a la Fortuna Virilis, la curia, el anfiteatro, etc.

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A unos trescientos metros y orientado también al este, se encuentra el santuario más reciente y mejor conservado del conjunto: el templo de Apolo, conocido como templo de Poseidón o Neptuno. Edificado en travertino a mediados del s. V aC., constituye unos de los ejemplos más perfectos de arquitectura dórica.
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La planta está formada por la cella dividida en su interior por dos columnatas, como se observa en el plano. El exterior consta de seis columnas en los frentes y catorce en los laterales, colocadas sin base, directamente sobre el stilobato: por lo que estamos ante un templo períptero y hexástilo. De nueve metros de altura, las columnas se estrechan ligeramente en la parte superior; su importante acanaladura, ayuda a adelgazar su perfil y crean impresionantes juegos de luces y sombras, dando a las mismas Apolouna corporeidad propia que imita los pliegues de la tela. Se levanta sobre tres grandes escalones (crepidoma), que necesitan en el frente peldaños más pequeños para poder ascender a él.

Resulta extraordinario poder contemplar esta obra magnífica edificada hace más de 2500 años. Disfrutamos rodeándolo y admirando su estructura muda y desnuda, ahora sin tallas en frisos, metopas o triglifos, ni la policromía perdida, que ahora nos resultaría incomprensible desde nuestra actual visión de la estética. Esta desnudez le confiere una belleza serena, solemne, que se acopla plenamente con el silencio y sosiego del lugar.

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A escasos metros del santuario de Apolo, el templo de Hera, conocido como la “basílica”. Esta denominación posiblemente proceda de la ausencia de frontón, que pudo hacer pensar en un uso civil y no religioso. Se trata de un edificio singular, eneásilo de orden dórico, con dieciocho columnaHeras en los laterales; es el más grande de todos y el primero que se construye, a mediados del s. VI aC. Está dispuesto, como el resto, sobre tres gradas o crepidoma y solo se conserva la columnata perimetral y el arquitrabe.

La arquitectura religiosa griega estaba vinculada a la contemplación del edificio. Los arquitectos griegos trataban de integrarlo en un ambiente determinado, teniendo en cuenta las construcciones circundantes y la topografía de su emplazamiento.

Con el fin de resaltar su armonía, los constructores fueron introduciendo con el tiempo ciertas correcciones ópticas que determinarían finalmente la estructura final del santuario, como la éntasis que consistía en ensanchar la columna en su parte central, lo que aportaba cierta sensación de flexibilidad a la rigidez de la construcción. Otra de las correcciones causadas por efectos ópticos, debido al exceso de luz, sería la ligera curvatura del entablamento que así daría la impresión contraria, es decir, de línea recta. Las columnas en los extremos se ensancharán para que éstas no parezcan más pequeñas que las demás y todas se vean del mismo tamaño.

No advertimos, por supuesto, la fragancia que hace 2000 años brotaba de los inmensos plantíos de rosales, pero sí logramos notar y disfrutar de la idílica atmósfera que envuelve el lugar con sus grandiosos templos griegos, que hace de Paestum un espacio mágico e inolvidable, no comparable con la fastuosidad y grandeza de la Acrópolis de Atenas, pero sí una verdadera e inesperada sorpresa para los sentidos.

Pintura Paestum

Pero la belleza Paestum no está solo en su arquitectura. Paestum tiene al menos otros dos argumentos capaces de robar el corazón a cualquiera; los dos arcaicos y misteriosos, envueltos en esa nebulosa entre la arqueología y la mística de lo mitológico. Ambos se encuentran en el espléndido Museo de Paestum, en donde se expone y reconstru20140929_170135ye la identidad de la ciudad antigua, y las largas y continuas metamorfosis del área arqueológica a través de los restos encontrados en el curso de los años en templos, viviendas, necrópolis y edificios públicos.

Uno de estos argumentos es la magnífica colección de vasos con figuras rojas realizadas entre finales del V y principios del s. III aC., en cuya confección sobresalen dos artesanos que trabajaron en la ciudad y firmaron sus obras: Python y, sobre todo, Assteas, el más famosos ceramista de Paestum, del que se conservan vasos en los museos más destacados del mundo, entre ellos nuestro Arqueológico Nacional.

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Los que se conservan en el Museo de Paestum son dos auténticas obras de arte: la hidria con el Mito de Belerofonte y la exquisita crátera con el Rapto de Europa, devuelta recientemente al patrimonio italiano desde EE.UU.

Otro testimonio de la riqueza arqueológica de Paestum son las pinturas, prácticamente intactas desde hace 2500 años, que se encontraron en el interior de los sarcófagos pétreos de las necrópolis de sus alrededores, y cuya semejanza con las figuras de la cerámica griega de la época clásica es enorme. Estas representaciones pictóricas son un claro ejemplo de las primeras tentativas de libertad en la pintura, a la par que nos adentran en las costumbres y en los ritos helénicos sobre la vida y la muerte.

4580120273_9cfb45556fEn el verano de 1968 se descubrieron las primeras pinturas en una necrópolis cercana a la ciudad, en un estado de conservación casi perfecto. En 1969 aparecieron otras tumbas que, adornadas con numerosos frescos ya realizados por artistas lucanos, mostraban el mismo estilo griego o con evidente influencia de éste.

Estos sarcófagos pétreos, con sus más de 150 losas pintadas en estilo griego o lucano-griego, poseen, la mayoría, unas medidas aproximadas de 1,80 m. de largo por 60 centímetros de ancho. Conviene destacar uno de estos sarcófagos por su belleza y originalidad, del que hemos podido disfrutar y admirar en el pequeño pero espléndido Museo, en el que se haya expuesto.

Se trataba de una tumba en forma de cista, tipo de inhumación que consiste en cuatro losas laterales semienterradas en el terreno y una quinta que hace de cubierta, con unas dimensiones de 215 x 100 x 80 cm. Está decorada en su interior, tanto las lajas pétreas de los cuatro laterales como la que hace de tapa. Las losas, finamente unidas por yeso, se han desmontado para ser expuestas en el  Museo, mostrando unas bellas figuras, pintadas al fresco, que mantienen una gama cromática muy limitada, pero que recuerda, en lo concerniente a la técnica e incluso a la temática, el estilo de las tumbas etruscas coetáneas que, sin embargo, eran mucho más espaciosas y, en algún caso, contaban con varias estancias.

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En las dos paredes longitudinales de este sarcófago se nos ofrece una doble escena de banquete fúnebre ¿? realizada en rojo/ocre, negro, amarillo y azul, en la que se muestran diez comensales con el torso desnudo, algunos barbados, y todos coronados de laurel. Se apoyan sobre un codo mientras se entregan al recreo de la música, el canto y el vino, mientras conversan, juegan al kottabos (diversión antigua consistente en transvasar en forma acrobática los restos de vino de los kylix), o intercambian caricias amorosas.

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Todos son hombres, naturalmente, ya que en la cultura griega estaba vetado a la mujer el acceso a este tipo de reuniones, apreciándose distintas edades por la hirsutez de la barba. Como hemos señalado, son cinco hombres por laja que se distribuyen en un total de seis triclinii, de forma que ocho están emparejados y comparten solamente uno. 


Al menos una de las parejas parecen ser amantes, al mostrar una actitud amorosa. Se mantiene el canon clásico y conocido en lo referente a la homosexualidad admitida en la Grecia antigua, según el cual debe de existir una diferencia de edades suficiente entre ellos. En este caso el adolescente lampiño, que aporta el instrumento de cuerda, cumple el rol de erómeno y el hombre barbado cumple el rol de erastés.


Amantes
En las losas de los extremos, más estrechas, se observa un desfile encabezado por una niño flautista que parece preceder el cortejo fúnebre del difunto ¿?, mientras en la otra, se muestra un posible escanciador ¿?, junto a una enorme crátera.

La escena más insólita y fantástica es la de la cara interna de la lápida que sirve de tapa al sepulcro. Un joven se lanza elegantemente al agua desde un frágil pilar, recortándose su figura sobre el cielo que corona un sencillo paisaje costero sugerido con sorprendente economía de medios: una pequeña colina en el horizonte y dos árboles estilizados. 

La figura da nombre al sepulcro, que es conocido como “tumba del tuffatore“ (el que se zambulle). La tumba está datada en el 470 aC., en la época en la que ciudad se denominaba todavía Poseidonia, y aun no habían bajado de las montañas circundantes los belicosos lucanos que conquistaron unos años después la metrópoli griega.

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Hay acuerdo general en afirmar que esta última imagen es una escena simbólica, y que el salto no puede ser interpretado como una situación real, sino que se trata de una figura alegórica, en la que la “zambullida” representa el pasaje de la vida a la muerte.

Observando la admirable escena, no he compartido ese simbolismo fúnebre que afirman la mayoría. He disfrutado de una obra sencilla, delicada, exquisita. Una obra que habla, desde la lejanía histórica, del placer, de las delicias que ofrece la vida, del goce y la felicidad que supone disfrutar de las pequeñas cosas. Después de 2500 años y a pesar de los malos momentos, aún se mantiene y perdura en las sociedades mediterráneas occidentales, el deseo de disfrutar del ocio, de la música, de los juegos, del vino, ...; entretenerse y divertirse con las reuniones y tertulias, la persecución de la amistad como compañera de viaje y cómplice en la búsqueda del placer y la felicidad.

La civilización griega cedió estas ideas de arte, placer y disfrute de la vida al mundo romano que, a través del Mediterráneo, las trasmitió al resto del mundo, conservándose aún en el sur occidental, mientras que hacia el norte han quedado más relegadas y hasta han llegado a a trasformarse y desaparecer, como ocurre en las sociedades musulmanas, ancladas todavía en un medievalismo oscuro y fanático de represión y desesperación.


Paestum con su arquitectura, pintura y rosas, supone un memento de la belleza en estado puro. Una muestra espléndida del pasado que, desde la distancia de los siglos, no deja de recordarnos e invitarnos a disfrutar del arte, pero, sobre todo, de disfrutar de las pequeñas cosas que nos regala la vida.

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- Templo de Apolo. Pintura.
- Barco colonos. Cerámica ática, fragmento.
- El Vellocino de Oro. Herbert James.
- Rivales inconscientes. Alma Tadema.
- Casa del Brazalete de Oro. Pompeya.
- Rosa de Paestum.
- Rosas de Paestum en el recinto arqueologico.
- Afrodita y Adonis. William Waterhouse,
- Visita a Esculapio de Afrodita. Edward Poynter.
- Templo de Atenea.
- Templo de Apolo.
- Templo de Hera.
- Lápida mortuoria.
- Sepulcro.
- Crátera Rapto de Europa.
- Lápida con guerrero.
- Tumba de Tuffatore.
. Tumba de Tuffatore.
- Idem. Detalle.
- Tuffatore.
- Templos de Apolo y Hera. Foto Mariela.
- Sueño. Reynolds Stephens William.
- VIDEO You-Tube: Philippe Jaroussky - Ombra mai fu - Händel - Serse (randgeschehen).