jueves, 30 de septiembre de 2021

Vuelve San Froilán a León

 


Cada año que trascurre, la fiesta de San Froilán se vuelve más popular en la ciudad. Después de la pandemia regresa, con algunos cambios, la tradición, los carros, el Foro u Oferta, el mercado, las avellanas y la morcilla, la música y el baile, las Cantaderas… En una palabra León vuelve a la esencia de su pasado.

El 5 de octubre del año 905 muere en la ciudad de León el obispo Froilán. Después de 1116 años del suceso, se sigue recordando y celebrando su paso e impronta en esta ciudad y en el reino leonés. 


Nace Froilán, según las crónicas, en los arrabales de la localidad de Lugo en el año 833, en el lugar denominado Regueiro dos Hortos, espacio a extramuros de la ciudad ubicado entre la Puerta Miñá y la Puerta del Postigo de la muralla romana, muy cerca de la vieja Catedral en la que, de acuerdo con la tradición, fue bautizado por “padres nobles y piadosos”, que le imponen por nombre Froilán, nombre de origen germano cuya raíz original significa “señor”.

Por ese lugar, que ve nacer y crecer a Froilán, la capital lucense se abre al oeste por la antigua calzada romana XIX del Itinerario de Antonino que, tras vadear el poderoso Miño, lleva a los viajeros hasta la tumba de Santiago, descubierta en el 813.

Posiblemente Froilán los vio pasar y habló con ellos, descubriendo que su peregrinaje pretendía la búsqueda del aprendizaje de las bases y fundamentos del conocimiento humano, y que seguían aquella ruta atávica marcada desde la noche de los tiempos. Aquella ruta se mantuvo imperturbable a pesar de las invasiones, al poder y la fuerza de nuevas culturas y a la intolerancia de las distintas religiones imperantes a lo largo de los siglos.

Sobre aquel lugar del camino, Froilán vivirá sus primeros años; pero no serán aquellos peregrinos quienes influirán en el ánimo del joven, será el ascendente de la cercana Catedral, la que intervendrá en su educación y formación gracias a la escuela que los canónigos mantenían en el templo. Sin embargo, no hay que olvidar la existencia de cronistas que aseguran que fue educado por su madre, elevada posteriormente a los altares (Santa Froila), dedicándose desde muy temprana edad al estudio de los asuntos sagrados. Según atestiguan, ya desde niño, “gustaba de amor al retiro, soledad y oración”. Hay también quién afirma que, “su cultura, litúrgica y patrística, que era mucha, la adquirió por su cuenta”.

Eran tiempos de reformas. Alfonso II, desde su sede regia instalada en Oviedo, restauraba en su corte la tradición visigótica. Asimismo, el propio monarca, junto con nobles y obispos, promovían vivamente la renovación monástica del nuevo reino que había quedado asolada por la invasión islámica. Froilán que, según se cuenta en aquellos años, “temía a Dios y elevaba su corazón a las regiones altas para contemplar al Señor; miraba siempre para las cosas humildes y, lleno de fe y de buenas obras, andaba por los caminos de la virtud, como buen negociante de los caminos de Dios”, se imbuye en esa nueva corriente y con 18 años abandona padres, casa y ciudad, para dirigirse al corazón del Reino, a las montañas leonesas, con el fin de vivir en soledad, pero también de predicar a las gentes: “de su boca emanaban las maravillas del Señor”.

Su primer retiro será en la conocida Gruta de Ruitelán, al oeste de la provincia, en la zona de Valcárcel. De allí se traslada a las montañas del Curueño, donde coincide con Atilano, presbítero aragonés, decidiendo ambos proseguir su vida ermitaña en la Gruta de Valdorria. La fama de hombres santos, llega hasta el obispo de León que les pide que funden un monasterio bajo la Regla de San Benito; el lugar escogido será Valdecésar.

Tras la Batalla de la Polvorosa en el 878, que condena a los musulmanes al sur del Duero y devuelve la tranquilidad y seguridad a las riberas del Esla y Órbigo, Alfonso III hace llamar a Froilán para que contribuya en la repoblación y cristianización de la zona. Froilán fundará el Monasterio de Tábara, que será uno de los más importantes monasterios benedictinos de la Edad Media, especialmente famoso por su scriptorium y sus admirados beatos: Morgan, Tábara y Gerona.

En el año 900 fallece el Obispo Vicente de León y monarca y pueblo leonés coinciden en solicitar a Froilán que ocupe la Diócesis de la capital del Reino. Froilán será ordenado sacerdote y consagrado obispo de León el día de Pentecostés del año 900.

Durante su larga vida como eremita, evangelizador, fundador y obispo en tierras del Reino de León, no hay constancia de su regreso a Lugo. Sin embargo, el nacimiento de Froilán en la ciudad gallega, hará que, con el tiempo y el prestigio del Santo, las autoridades lucenses promocionen y divulguen entre el pueblo su devoción. El fervor popular, conducirá a la Diócesis de Lugo 900 años después de su muerte, en 1.605, a declararle Patrón de la ciudad. En 1.614, tras la petición del Ayuntamiento de Lugo, se enviarán desde León a la ciudad gallega algunas reliquias del Santo Patrón, para su exposición y adoración por los lucenses.


Pero es en León donde realmente se conmemora la festividad de San Froilán. Desde hace siglos se celebra la que es, sin duda, la más importante de las romerías de la provincia que el Santo "comparte" con la fiesta de La Virgen del Camino, y que es conocida como la "La Romería de San Froilán" : 5 de octubre de cada año.

¿Porqué esta celebración conjunta? Julio de Prado cree que el motivo fueron las epidemias, calamidades y las brutales sequías que se produjeron durante los ss. XVI y XVII, originando rogativas y procesiones conjuntas de La Virgen del Camino y el Arca de las Reliquias de San Froilán.

La gran afluencia de fieles a la famosa Romería procedentes de todos los pueblos leoneses, pero también de otras provincias, sobre todo desde Asturias, hizo que la fiesta religiosa sea también una fiesta de convivencia, que se acompañaba con tradicionales comidas-meriendas, principalmente de tortilla que se regada con abundante vino de la tierra, degustándose en grupos de parientes, amigos o vecinos en la explanada del Santuario de la Virgen. Templo (desde marzo de 2009, Basílica), que a lo largo de siglo y medio ha sufrido profundas trasformaciones. La música y los bailes de la región leonesa no podían faltar en la Romería: dulzaina, tamboril, gaita y cantos autóctonos de los distintos pueblos de la provincia, amenizaban aquellas horas de asueto tras los actos religiosos.

Pasando el tiempo, surgen nuevas tradiciones como el "desfile de carros". Al mencionado "carro de la Virgen" que se trasladaba desde la ciudad de León al Santuario (6 km.), se le unieron los carros de los pueblos de los alrededores, que se engalanaban extraordinariamente para rivalizar entre ellos en colorido y originalidad.

En la actualidad los "carros" ya no se acercan al Santuario de la Virgen del Camino y, únicamente, desfilan por la ciudad, que cada vez va tomando más protagonismo en la Romería, programándose más actividades lúdicas: exposiciones de artesanía, mercados, festival de órgano, teatro, corros de lucha leonesa, concentración de pendones, la pugna dialéctica del Foro u Oferta y las Cantaderas (tradiciones de las que hablaremos en otra entrada), etc.

El fervor popular por aquel obispo y Santo leonés de hace más de 1000 años ha perdido fuerza. Sin embargo, San Froilán está presente estos días en las calles leonesas, si bien su fiesta ha tomado otro cariz, convirtiéndose en una festividad en la que se recuerda al Santo a través de espectáculos y "puchero": rosquillas, chorizo, avellanas, picadillo y la espectacular morcilla leonesa, pleitean con las celebraciones religiosas.


- Cartel Fiestas de San Froilán 2021
- Puerta lateral del Santuario de la Virgen del Camino. Obra de José María Subirach. 
- Monumento en Regueiro dos Hortos (Lugo).
- Impronta sigilar del sudario de San Froilán del obispo de León J. Albertino que autentificaba los restos del Santo, s, XII. 
- Imagen de San Froilán, obra del platero Rebollo, s, XVIII. Catedral de Sta. María de León. 
- Arca de madera y plata. Contiene los restos de San Froilán. Altar Mayor Catedral de Sta. María, León.
- Morcilla tradicional leonesa.
- Para conocer más: "Siguiendo las Huellas de San Froilán" , Julio de Prado. Edit. S. Esteban, 1994. Salamanca.




sábado, 11 de septiembre de 2021

Diada: una permanente farsa

 

La historia de la elección del 11 de septiembre como fecha de la diada de los catalanes se remonta al año 1886 cuando varias entidades catalanistas organizaron una misa en memoria de los caídos en el sitio de Barcelona al final de la Guerra de Sucesión española. Como podemos ver, la “invención” de turno comienza 172 años después de que las tropas de Felipe V pongan fin a la Guerra de Sucesión, NO SECESIÓN como permanentemente la denominan los catalufos


Dice Pío Moa que catalufo es un término despectivo que se viene aplicando desde hace ya tiempo no a los catalanes, sino a los nacionalistas. Señala que, para apreciar la diferencia entre catalanes y catalufos, basta decir que los catalanes convirtieron a Barcelona en el primer emporio industrial de España. Lo hicieron gracias, para empezar, a su renacido espíritu de empresa, pero también al conjunto del mercado español y a la protección –por lo demás excesiva–, de Madrid, que veía en Barcelona y en Bilbao dos focos económicos fundamentales para el país. 

La simbiosis entre Cataluña y las demás regiones era evidente, y así lo sentían los catalanes. Pero los catalufos no. Para ellos la industria barcelonesa probaba la diferencia esencial, racial, con el resto (su propaganda cultivó la idea ridícula de ser una raza aparte y superior). Dejaban a Cataluña, por tanto, dos opciones: separarse del resto de la inferior España o dominarla mediante un imperialismo extravagante, que finalmente se contentaría con los “países catalanes" (¿eso qué es?).

Pero volvamos a el motivo de la diada. La verdad sobre aquel 11 de septiembre realmente es otra. Fue la oligarquía soberbia, ambiciosa e ignorante de Barcelona la que decidió entrar en la guerra únicamente para conseguir beneficios territoriales y económicos (¿os suena?). 

Gracias a la decisión de sus “dirigentes”, Cataluña fue arrasada y convertida en un campo de batalla durante 10 años, simplemente con la esperanza de poder conseguir para su único beneficio alguna merced en el caso de que triunfara el pretendiente austriaco. En la actualidad, los herederos de aquella fatal decisión, niegan los hechos ocurridos y lo trasforman en su fiesta nacional, invalidando y trasmutando la verdad del suceso. 


Aquella fue una guerra de Sucesión donde los vencedores borbónicos tenían catalanes en sus filas y los defensores de Barcelona luchaban por “nosotros y por toda la nación española” . Según el manifiesto leído al pueblo barcelonés en aquellos trágicos días, se trataba de: “salvar la libertad del Principado y de toda España; evitar la esclavitud que espera a los catalanes y al resto de españoles bajo el dominio francés; derramar la sangre gloriosamente por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España” (Todo esto, por supuesto, se omite por los catalufos). 

El escritor escocés J.M. Barrie autor de la conocida novela de fantasía titulada Peter Pan, describe en ella una isla ilusoria donde se asienta un país donde ocurren permanentes aventuras, y viven en diversión permanente, sin leyes establecidas, ni normas ni responsabilidades. Es el país de Neverlan, de Nunca Jamás, es el país Catalán. Es el país donde habitan los catalufos. Allí todo es mentira e invento, pura fantasía: himno, dialecto, folclore, historia, arte, arquitectura, historia y, por supuesto, diada.

 

 



domingo, 25 de julio de 2021

Santiago y cierra España !!!

 


Tenía que pasar. El Cabildo de la catedral de Santiago ha decido retirar la imagen de Santiago Matamoros que preside la capilla del mismo nombre en la catedral desde el siglo XVIII. Para «evitar susceptibilidades» y no «herir sensibilidades de otras etnias», dice meloso el Cabildo en un comunicado. De esta forma, las autoridades catedralicias ponen fin a siglos de provocación intolerable, iniciando un fructífero periodo de diálogo y consenso con el mundo islámico, tan desatendido durante los gobiernos de José María Aznar.

La medida, que ha hecho pública José Fernández Lago, portavoz del Cabildo, se enmarca en las directrices que predicara incansablemente el presidente Rodríguez desde su púlpito en la Moncloa para la construcción de una democracia ejemplar basada en la humildad y un ansia infinita de paz, rebosante de amor al prójimo y la prójima. Así que para no ofender al mundo islámico -explicó Fernández-, la figura de Santiago Matamoros será sustituida por otra de Santiago Peregrino. Cosas del talante.

Es comprensible el cambio tranquilo de santo que propone el Cabildo. La imagen histórica de un Santiago caballero, combatiendo fieramente en el bando cristiano junto a Ramiro I contra los sarracenos de Abdel-Rahman II en la batalla de Clavijo (año 844) es muy inapropiada. Ver al santo a lomos de su caballo blanco, blandiendo su espada victoriosa sobre las cabezas aterrorizadas de mahometanos con turbante, es muy ofensiva para el Islam y, desde luego, políticamente muy incorrecta. Los canónigos han pensado, con razón, que esto puede irritar al mundo árabe. Y luego pasa lo que pasa, 11-emes y tal. Por eso van a sustituir la imagen del Apóstol guerrero por otra políticamente correcta de un Santiago peregrino, bonachón y dialogante -la que ahora preside la Sala Capitular, donde se reúne el Cabildo-, porque, según dicen, es «más adecuada al actual espíritu de la Iglesia y para transmitir los valores de la peregrinación y el espíritu del Año Santo Jacobeo.

Además, digo yo, esta imagen trasmitirá un look jacobeo mucho más acorde con los nuevos tiempos. La de un joven Santiago actual, alegre, comprometido y solidario con los problemas de su tiempo, muy alejado del Santiago Matamoros preconciliar, de gesto fiero y espada en mano que simboliza el nacionalismo español más intolerante y excluyente, tan cerrado al dialogo, reaccionario y belicista. Fascista.

Si resucitara, este moderno SP (Santiago Peregrino) podría muy bien ser uno de nuestros jóvenes y jóvenas indignados y haber encabezado, pancarta en mano, las manifestaciones del «nunca mais» y del «no a la guerra». Hasta formaría parte de las plataformas «cultura contra la guerra» , «soldados y soldadas por la paz» o «pacifismo sin fronteras». Y seguro que habría abogado por la inmediata retirada de nuestras tropas de Afganistán.

Después de esta afortunada decisión para la convivencia y la paz con nuestros queridos hermanos mahometanos -totalmente ajena, por supuesto, a la masacre islámico-marroquí del 11-M-, el Cabildo quizás estudie la posibilidad de retirar la numerosa imaginería del Apóstol guerrero que queda en la catedral; y hasta en Santiago de Compostela y otras muchas ciudades de España. Como la figura del Apóstol que, a caballo y también espada en mano, encabeza el baldaquino del Altar Mayor de la catedral, o la réplica en piedra de Santiago Matamoros que preside la mismísima fachada del Obradoiro. Tiempo al tiempo.

Esperemos, pues, que la decidida actuación de los actuales ministros de Interior y de Justicia del gobierno de Rodríguez Zapatero concluya la magnífica labor iniciada por el Cabildo de Santiago, con propuestas de Ley que permitan la erradicación definitiva de las seculares y bárbaras fiestas populares de Moros y Cristianos, que además de discriminatorias para los moros -que siempre son los que pierden-, evidencian desde su propia denominación inasumibles actitudes vejatorias y xenófobas para el colectivo musulmán, que en nada contribuyen a las buenas relaciones con Marruecos, nuestro gran amigo y vecino del sur.


Asimismo, con objeto de reparar la tremenda injusticia histórica que representa la existencia del apellido Matamoros, sería de gran interés promover una modificación radical del registro civil que obligue a cambiar ese apellido deleznable y ofensivo por otro más acorde con el nuevo espíritu dialogante y fraternal con el mundo islámico: Matacristianos, Mataznares o Matarratos, por ejemplo. Amén.

Finalmente el Cabildo, tras las críticas de la legión de compostelanos (y compostelanas) clamando indignados por la vuelta de su Patrono a la catedral, ha resuelto el dilema con un alarde de imaginación, acorde con su talante postconciliar y jacobeo. Para contentar a los fieles, y a la vez preservar el espíritu ecuménico, conciliador y democrático que les impulsó a retirar la secular imagen del Apóstol -tan feroz y sanguinario contra el noble y pacífico ejército musulmán de Abdel-Rahman II-, ha decidido tapar con una hermosa alfombra de lirios y flores blancas las efigies de los aterrorizados sarracenos que yacen a los pies de su caballo, víctimas de la espada justiciera de un Apóstol tan preconciliar y belicista. La elección de las flores ha sido cuidadosamente elegida por el Cabildo catedralicio, ya que el lirio representa la pureza, el amor virginal en el mundo cristiano. Además, para los poetas griegos era símbolo de ternura. De esta forma, a partir de ahora, propios y extraños podrán contemplar la imagen renovada del Apóstol, ya transformado en Santiago Mataflores. Todo sea en aras del consenso, el diálogo de las civilizaciones, el amor y la paz universal. Amén.

                           Artículo de: ANTONIO CABRERA  (Periodista Digital)


Clarividente artículo de Antonio Cabrera ante el "meloso y temeroso" comunicado del Cabildo de la Catedral de Santiago. Desde aquí reivindicamos nuevamente la historia-leyenda, la tradición de nuestro Santiago Peregrino, nuestro Santiago Matamoros, emblema de nuestra Historia y protagonista de tantos siglos de lucha contra la civilización que estaba, está y estará en contra de nuestros valores, principios y sentimientos. 

“Hundí, efectivamente, la mano en el guante de piedra que otras manos habían abierto. Era, por el roce, más alabastro que mármol: un tobogán exiguo y resbaladizo para que los dedos palpasen la ultratumba. Desde la metafísica del fuste, pero sin modificar su yerta superficie, me trepaba un calor que imaginé energía allí acumulada por los peregrinos. ... Pero conozco y jamás olvidaré el diáfano desenlace de la aventura. Mejor dicho: lo que entonces recibí, lo que aquellos minutos me restituyeron. Algo que tal vez nunca tuve: señas de identidad. No he vuelto a perderlas.” (Fernando Sánchez Dragó, “Gárgoris y Habidis”). 

Hoy día de Santiago Apóstol, debemos recordar el ritual obligado como final al largo tránsito de la aventura que supone recorrer cualquiera de las rutas hacia Santiago de Compostela. Allí los peregrinos funden su mano en la piedra, entierran sus dedos en el parteluz del Pórtico de la Gloria de la Catedral de Santiago, en el Árbol de Jesé, dejando allí parte de la esencia del viaje y recogiendo el testimonio de millones de caminantes que, en aquellos cinco huecos, han dejado desde antiguo parte de su espíritu. 

Muchos kilómetros atrás, en la ciudad de León, los viajeros del Camino, en ceremonia semejante, aunque más sencilla y poco conocida, remedan la misma escena. En la jamba central izquierda de la Portada del Juicio Final, en el Pórtico Occidental de nuestra catedral, entre San Juan y San Pedro, se encontraba la talla del Apóstol Santiago antes de su traslado al interior del templo para su restauración. 

La figura del Apóstol de España no se representa con la cruz abacial de doble travesaño, como primer arzobispo de España; ni con la espada envainada, en memoria de su martirio, como en Reims, Chartres y Amiens, o desnuda, como en Nôtre Dame de París. En la catedral de León, Santiago es peregrino y cubre su cabeza con el sombrero de fieltro y ala ancha, adornado con venera, que se recoge con cordón y que era usado con habitualidad en el Medievo. De aspecto amable y bondadoso, sostenía en su mano derecha el bordón de romero, de peregrino, que el tiempo y el hombre han hecho desaparecer; de su lado izquierdo cuelga un pequeño y típico zurrón, con venera. 

Este discreto lugar, actualmente poco o nada frecuentado, ha sido durante siglos punto de referencia de miles de peregrinos que en su camino se han acercado a la catedral, y han dejando su huella visible en el desgaste del pilar, del fuste central que sostiene al Apóstol. Con el paso del tiempo, la pequeña columna ha ido moldeándose por las caricias de muchas manos y el roce piadoso de medallas, cruces y objetos queridos, que buscaban y buscan la energía, la tradición, el aliento del santo, el poder y la magia que emerge de la catedral o, tal vez, el vigor y el ánimo de viajeros anteriores. 


Esta costumbre, aparentemente simple, forma parte de los cuantiosos mitos, prácticas y tradiciones que conforman el Camino de Santiago, peregrinación cuya existencia no hay que buscarla en la tumba del Apóstol ni en la ciudad donde se encuentra, sino en los mismos orígenes de la religiosidad humana: Sol y Tierra. El caminar hacia el oeste es una marcha constante hacia la puesta del Sol; hacia el lugar donde el Sol, fuente de vida, muere. Es el encuentro personal con la muerte en una tierra en donde aún persiste una atmósfera atemporal. 

La magia, la atracción, la esencia de lo que es y simboliza la Ruta Jacobea, el Camino de Santiago Apóstol, hay que buscarla en el significado de su origen primitivo, en su afán ancestral de la búsqueda de identidad, del conocimiento. Hay que buscarla en el contacto permanente y directo con la tierra, en los caminos que se transitan, en los parajes, pueblos y ciudades que se cruzan, en sus gentes, en sus templos; en los pequeños ritos y costumbres ancestrales que, como la caricia del fuste que sostiene a Santiago Peregrino en la catedral de León, se suceden a lo largo del trayecto.

El Reino de León protagonista de esta tradición. El 1 de agosto de 1170, con el patrocinio del rey leonés Fernando II, se funda la Orden de Santiago, en principio con el fin de defender la frontera de la extremadura del Reino leonés frente a las posibles incursiones musulmanas. 

Las conquistas leonesas, entre las que se encontraban la ciudad de Cáceres (Qasrish), son confiadas a la Orden que desde el 31 de enero de 1171 se sitúa bajo la advocación y patrocinio del apóstol Santiago que, a pesar de que actualmente se pretende vincular exclusivamente a un ámbito extremadamente localista, su culto y promoción fue desde sus inicios obra de los reyes asturianos y, más tarde, de sus herederos los monarcas del Reino de León, que protegieron y divulgaron la devoción al santo por toda la Península, que llegará a ser Patrón y Capitán General de las Españas. 

El Reino de León, y la Orden Militar de Santiago que implanta, protege y difunde por toda España, tendrán un protagonismo especial durante toda la Reconquista, llegando hasta el episodio que pone fin a la invasión y expansionismo musulmán iniciado en el siglo VIII desde el norte de África: la rendición de Granada. Pero eso es otra historia.


                                                  San Marcos (León) - (foto Artehistoria)

                                                                                                                                                 

miércoles, 23 de junio de 2021

La Puerta del Infierno o el solsticio de verano


Solsticio viene a significar “parada del Sol”. Y es así. En el hemisferio norte durante dos o tres días nuestra estrella parece que se detiene en la bóveda celeste, antes de que la Tierra invierta el sentido de su giro para alejarse del astro. Entre el 21 y 24 de junio el Sol muestra su máximo esplendor, son los días en los que el reinado de las tinieblas es más corto. 

No resulta difícil comprender el fuerte simbolismo del solsticio de verano en un mundo en el que la supervivencia se ajustaba a los ciclos que marcaba la naturaleza. Era el momento intermedio entre la siembra y la recolección y su celebración es tan antigua como la misma humanidad. Para el hombre la continuidad del Sol era la garantía del crecimiento de las cosechas, la persistencia del ganado y de su propio bienestar; por esta razón se encendían hogueras y se realizaban todo tipo de ritos de fuego con el fin de ayudar al Sol a renovar su energía.



Como todas las fiestas y tradiciones paganas, la fiesta del solsticio se sacralizó por los cristianos conmemorando el nacimiento de Juan el Bautista. El Evangelio de Lucas (1,38) cita que, los días siguientes a la Anunciación, María fue a visitar a su prima Isabel cuando ésta se encontraba en el sexto mes de embarazo. De esta manera, no fue difícil fijar la solemnidad de Juan el Bautista que serán seis meses antes del nacimiento de Cristo el 24 de diciembre, concretamente el 24 de junio.

Curiosamente las fiestas de los santos siempre se celebran el día de su muerte, pero en el caso del Bautista se hace una excepción y se conmemora el día de su nacimiento. San Juan Bautista es considerado por la Iglesia el “príncipe” del santoral cristiano, al ser ya santificado en el vientre de su madre. Es el “precursor”, el elegido para anunciar la proximidad del Redentor, el denominado sol de soles. Como señaló el propio San Juan, “Es preciso que Él crezca y yo mengüe”, y concretamente es lo que ocurre en el solsticio de verano, el Sol comienza a perder lentamente su fuerza.



Entre los antiguos griegos a los solsticios se les llamaba “Puertas”. El solsticio de invierno era la denominada “Puerta de los dioses”, mientras que el solsticio de verano, el 21 de junio, era la “Puerta de los hombres”, también llamada la “Puerta del Infierno”. Los dos solsticios, verano e invierno,  son las puertas, el umbral, el paso hacia el inicio y el final, las puertas que daban paso a los cambios importantes y trascendentes en la Naturaleza.

Los romanos contaban entre su numeroso panteón con la figura de Jano, dios de los solsticios, el dios de las “puertas”, (en latín “janua” = la puerta), el dios de los inicios y los finales, de los misterios, de la iniciación, pero además el guía y mentor de los constructores. Se le representa normalmente con dos rostros, dos caras, ahí su denominación de Jano bifronte, las dos caras unidas aunque opuestas entre sí y coronadas por la luna creciente.

La mitología cuenta que Saturno al ser destronado por su propio hijo Júpiter, se cobijó junto al dios Jano y en reconocimiento le confirió la facultad de ver el pasado y el futuro simultáneamente para poder obrar con sabiduría en el presente. Es el prototipo del hombre iniciado, dotado de plena conciencia, iluminado. Jano es el maestro, el señor del conocimiento y el que facilita el acceso a los iniciados para llegar a los misterios.


El culto a Jano se trasmitió a los constructores y canteros medievales, y de esta manera, pasó a la construcción e iconografía cristiana bajo el culto de los “dos San Juan”: el Bautista, cuya festividad se produce en el solsticio de verano (el 24 de junio), y el Evangelista en la celebración del solsticio de invierno (el 27 de diciembre), siendo representados casi siempre con aspecto atractivo y juvenil, y, en cierto modo, como personajes con fisonomía andrógina.



De esta manera, los dos Juanes sustituyen al pagano Jano, partiendo las dos fases del ciclo anual. El Bautista “abriendo” la puerta del solsticio de verano, y el Evangelista “abriendo” la puerta del solsticio de invierno.

Así todo, en la noche de San Juan, en el solsticio de verano, como escribe el historiador de las religiones el rumano Mircea Eliade, sucede algo especial, distinto. Todo el que ha saltado sobre las llamas y danzado en torno al fuego, el que ha enlazado su mano con un desconocido o con la persona amada, sabe y conoce del poder de esa noche mágica.



- Stonehenge
- San Juan Bautista de Leonardo da Vinci
- Jano Bifronte. Museos Vaticanos.
- Catedral de Chartres. Los dos Juanes.
- San Juan Evangelista. Rubens
- San Juan Bautista. Caravaggio
 



miércoles, 16 de junio de 2021

León: días de amapolas


Señora del clima meseteño y ajena al tiempo cálido o húmedo, considerada como mala hierba en los campos de cereales, en cuanto comienza la primavera la amapola cubre con su color rojo carmesí los barbechos, las praderas, los bancales y hasta las cunetas.



Salvaje y a la vez delicada, ya que rápidamente se marchita, es principalmente en este mes de junio cuando explosiona en nuestra latitud, deslumbrando y fascinando cuando se distingue en la lejanía las mareantes extensiones escarlata que forman grandes oleadas y surcos en el paisaje.


Son muchos los lugares en España, principalmente en la mitad norte, donde son conocidos y visitables algunos campos de amapolas cuando comienza la primavera, pero hoy queremos dejar evidencia de un mágico barbecho en la margen derecha del Torío, prácticamente al lado de León, en el que reinará, por unos días, la amapola.







sábado, 5 de junio de 2021

LEÓN: Día Mundial del Medio Ambiente




Hoy día 5 de junio se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente 2021, ocasión ideal para sensibilizar a la población sobre temas ambientales y fortalecer la salud de nuestros ecosistemas. Una buena forma de conmemorar este día es contribuir al cuidado de nuestra naturaleza y luchar contra el cambio climático y lograr un futuro más sostenible.

Si hoy celebramos el Día Mundial del Medio Ambiente es gracias a la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el año 1972, momento que coincide con con la primera cumbre mundial sobre medio ambiente: la Conferencia de Estocolmo sobre el Medio Ambiente Humano, cuya finalidad era aumentar la conciencia medioambiental y fomentar la acción global en la protección del medio ambiente.

Este año el país protagonista será Pakistán, ya que planea un gran proyecto para salvar el medioambiente: plantar 10.000 millones de árboles en un plazo de 5 años, uno de los esfuerzos más ambiciosos de forestación realizado hasta la fecha.

Hoy merece recordar una entrada realizada hace ya algunos años, en la que se recorría ambientalmente la provincia de León que, aunque no lo parezca por la escasa publicidad a la que estamos acostumbrados, está a la cabeza en nuestro país y en el mundo de espacios naturales y Reservas de la Biosfera y que a continuación reproducimos.

"España se ha convertido en el país con más Reservas de la Biosfera del mundo por delante de Estados Unidos, una vez realizada la última actualización de la UNESCO (Organización de la ONU para la Educación, la Ciencia y la Cultura), Organismo responsable de este sistema de espacios naturales protegidos. Con un total de 48 espacios protegidos la superficie de la Red Española de Reservas de la Biosfera (RERB) supone casi el 11% de la superficie total de España, en la que residen cerca de dos millones de habitantes.


logoMAB

Las denominadas Reservas de la Biosfera son territorios designados por la UNESCO en el contexto del Programa MAB (Hombre y Biosfera), que tiene como objetivo tratar de armonizar la conservación del medio y sus recursos naturales con el bienestar de la población que lo ocupa. Estas áreas protegidas deben cumplir las funciones de conservación, desarrollo, ayuda y apoyo logístico, como son: conservación del ecosistema, paisajes y especies; el fomento de un desarrollo económico y humano sostenible teniendo en cuenta el hábito sociocultural y ecológico. Asimismo, deberá facilitarse apoyo a proyectos de educación e investigación sobre conservación y desarrollo sostenible.

RERB

Con un total de 48 espacios protegidos, España es actualmente líder mundial en Reservas de la Biosfera. De todas estas, 7 de ellas corresponden a la provincia de León, haciendo de los 15.000 kilómetros cuadrados de la provincia leonesa el espacio con mayor concentración de Reservas de la Biosfera de España y del mundo: PICOS DE EUROPA, VALLE DE LACIANA, BABIA, VALLES DE OMAÑA Y LUNA, ALTO BERNESGA, LOS ARGÜELLOS Y ANCARES LEONESES.

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PICOS DE EUROPA. Es Reserva de la Biosfera desde 2003. En Picos de Europa se concentran las figuras de protección más importantes de España: Parque Nacional, Reserva de la Biosfera y Parque Regional. Forman un verdadero tesoro natural y, posiblemente, la más fantástica agrupación de montañas calizas de toda Europa.

Casi el 40% del Parque Nacional y de la Reserva de la Biosfera pertenecen a la provincia de León, formada por dos valles principales Valdeón y Sajambre. En Picos viven el 90% de las especies de los mamíferos terrestres del país y un importante porcentaje de anfibios, reptiles y aves.

Es el dominio del bosque cantábrico mixto con múltiples especies, como el serval, arce, abedul, castaño, tilo, fresno, etc. Pero sobre todo destacan los extensos bosques de roble y haya que se extienden en la umbría de la Cordillera, al pie de los macizos.


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VALLE DE LACIANA. También seleccionada como Reserva de la Biosfera desde el año 2003. Este Valle leonés se encuentra rodeado por un circo de cumbres que rondan los 2000 m. de altitud, en donde predominan los pastizales de alta montaña y numerosas especies arbóreas, entre las que sobresalen el manzano, fresno, roble y haya. Es una zona de vital importancia para la conservación del urogallo, la liebre piornal y, sobre todo, el oso pardo.

Esta Reserva de la Biosfera resulta única por su modelo tradicional en la gestión de los pastos y en el uso y conservación de razas locales de ganado bovino y vacuno. Asimismo, destacar su particular arquitectura, influenciada por la actividad ganadera y la existencia de edificaciones ancestrales para almacenar grano: el hórreo. Esta construcción, que tan conocida es en Galicia y Asturias, pasa completamente desapercibida en la montaña leonesa.

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BABIA. Esta comarca es declarada Reserva de la Biosfera por la Unesco en el año 2004 por su importante flora y fauna. De tradición pastoril, su señal de identidad es la trashumancia. En sus puertos de montaña durante el verano se pueden ver vacas, caballos de raza hispano-bretona, cabras pirenaicas, ovejas merinas y las, casi desaparecidas, ovejas casinas. Por las alturas se deja ver el oso pardo y en sus ríos reside una rica variedad de especies que convierte a esta zona en un auténtico paraíso para los pescadores.

La flora de Babia es muy semejante a la que existe en las otras Reservas leonesas. Destacan dos especies exclusivas de las praderías de este territorio: la centaurea babiana y la rompepiedras babiana.

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VALLES DE OMAÑA Y LUNA. Declarada en 2005, es la Reserva de la Biosfera más extensa de León. Forma frontera entre la zona atlántica y la zona mediterránea, lo que supone una gran riqueza cultural y natural al encontrarse en medio de estas dos zonas climáticas.

Su paisaje es el resultado de un sistema agropecuario formado en la Edad Media que se mantuvo hasta mediados del s. XX. Este sistema suponía que cada población contaba con tierras propias de cultivo, además de abundantes pastizales para el ganado y grandes masas forestales para el autoabastecimiento de madera. Estos bosques son los elementos principales que definen y hacen singular esta Reserva, con importantes bosques caducifolios de abedulares y robles melojos, únicos en España. Una auténtica joya del cuaternario es el Sabinar de Mirantes, formado por ejemplares que han enraizado sin problemas en las laderas calizas.

La fauna es, asimismo, importante. En estos valles se encuentra fácilmente la liebre de piornal, la perdiz pardilla o el curioso desmán de los Pirineos. Pero también marca la frontera septentrional de algunas especies en peligro de extinción, como el urogallo y el oso pardo.

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ALTO BERNESGA.  Esta Reservada de la Biosfera es una de las regiones de Europa más interesantes desde el punto de vista geológico, geomorfológico y botánico. Declarada en el 2005, esta Reserva es tierra de transición entre el clima atlántico y mediterráneo, entre el bosque mediterráneo y el caducifolio. Es el río Bernesga y sus importantes afluentes, quienes se disponen por los valles y abonan con sus aguas las grandes extensiones de robles, encinas, abedules y hayas, donde no faltan tampoco las sabinas.

Esta abundante cubierta vegetal proporciona seguridad a especies como el urogallo, el oso y el lobo, y en sus aguas no es difícil encontrar al desmán de los Pirineos y nutrias, que en sus recorridos llegan a veces muy cerca de la capital. En este territorio es importante también la ganadería y el pastoreo de altuira, dando lugar a la existencia de brañas con sus típicas cabañas.

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LOS ARGÜELLOS. También data del 2005 la declaración de Reserva de la Biosfera a este territorio leonés, que se concentra en los valles del nacimiento del Bernesga, Torío y Curueño.

En la declaración de la UNESCO se argumenta que los Argüellos en un ejemplo de ecosistema de montaña cantábrico, en el que los escasos recursos han sido aprovechados por la población desde hace siglos, configurando un paisaje singular de gran valor estético con elementos de interés científico. En esto han contribuido los procesos kársticos de la zona, que han formado espectaculares cuevas y desfiladeros: Llamazares, Barredo, Valporquero, Vegacervera y Valdeteja. Esto no es impedimento para que existan en la zona bellos hayedos, así como bosques de robles melojos y enebros.
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ANCARES LEONESES.  Se encuentra al noroeste de la provincia y es la última Reserva leonesa declarada en el año 2006. Los Ancares son un cúmulo de diversidad biológica efecto de la confluencia al sur del clima mediterráneo cálido y seco, con las brumas y lluvias cantábricas del norte. Este choque de climas, supone que acebos, robles y abedules coexistan con alcornoques y madroños y castaños.

También el oso se deja ver en los Ancares, junto con grandes rapaces y más de doscientas especies de vertebrados. Es un territorio de gran riqueza botánica, faunísta y cultural, que sus habitantes han conservado extraordinariamente. Las actividades tradicionales como la ganadería o la arquitectura tradicional (pallozas), hacen del paisaje de los Ancares leoneses, un espacio único y de gran valor.

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A estas 7 Reservas de la Biosfera hay que añadir que la provincia de León cuenta con 17 zonas ZEC (Zonas Especiales de Conservación), territorios con especies de animales o vegetales representativos de un determinado ecosistema, y 14 zonas ZEPA (Zona Especial Protección Aves), ambos programas pertenecientes al programa Natura 2000 de la Unión Europea (red ecológica europea de áreas de conservación de la biodiversidad), cuya finalidad es asegurar la supervivencia a largo plazo de las especies y sus tipos de hábitat, siendo los principales imagesinstrumentos para la conservación de la naturaleza que establecen las directivas de la Unión Europea.

Todos estos datos hacen de León un verdadero “Paraíso Natural" a nivel mundial, que resulta prácticamente desconocido para los leoneses y para el resto de España. Son muchas las comunidades, regiones o provincias que tratan de mostrar y publicitar sus cualidades paisajísticas y naturales inigualables: Galicia, Cantabria, Valencia, Asturias, … Ésta última usa precisamente el eslogan de: “Paraíso Natural”, y se atribuye y arroga, igual que Cantabria, el protagonismo del Parque Natural de Picos de Europa, mientras que la provincia de León es la posee más superficie, prácticamente el 40%, dato apenas conocido ni divulgado.

Como podemos comprobar, la incompetencia e ineptitud de nuestros representantes es absoluta en la promoción y desarrollo de nuestro patrimonio natural (no hablemos del cultural y artístico, que es un auténtico desastre). A esto hay que añadir la inapreciable “ayuda” que presta la Junta de Castilla y León promocionando actualmente los “espacios naturales” de Castilla y León, sin reseñar ni mencionar que León, una de sus provincias, posee la mayor concentración de Reservas de la Biosfera de España y del mundo. Todo un despropósito. Así nos va".


viernes, 2 de abril de 2021

Crucificados


Hace unos años, la cadena BBC logró irritar a los cristianos ingleses más tradicionalistas, al alterar la representación clásica de la crucifixión de Cristo en una serie televisiva que actualmente se puede ver en la plataforma HBO. En esta serie (“La Pasión”), se ofrecía la imagen de Jesucristo crucificado con los brazos en alto y clavados en la cruz por el antebrazo (no las manos o las muñecas). Las piernas muy flexionadas, con los pies clavados individualmente en una ménsula, que se sitúa mucho más alta de lo que es acostumbrado en las representaciones.

Ante las acusaciones de medios próximos a la ortodoxia cristiana de “reinventar” la narración bíblica tratando de engañar a los creyentes, los responsables de la serie alegaron que se tomó como referencia el descubrimiento en 1968 de los restos de un joven crucificado en las cercanías de Jerusalén. Es el único hal
lazgo arqueológico de este tipo, y presenta la misma posición de crucifixión que se reproduce en la serie, fundamentado además, que los romanos crucificaban a los condenados de distintas formas y esta manera era una de las más extendidas y eficaces.

Según esto, y en contra de las múltiples representaciones pictóricas a través e los siglos, la cruz no sería muy alta, los pies del reo se encontrarían a tan solo a medio metro del suelo,  principalmente debido a que la cruz se colocaba en su posición vertical con el condenado ya inmovilizado sobre ella. Los verdugos que se encargaban de levantar la cruz lo harían por medio de cuerdas, con su propia fuerza, resultando muy complicado elevar una cruz de gran altura.

La crucifixión es una práctica de tortura y ejecución muy antigua. Fue utilizada por numerosas civilizaciones: asirios, fenicios, persas, griegos, macedonios, cartagineses, romanos y hasta los japoneses de la era Mejii (segunda mitad del XIX). Por encima de todo, fue un castigo destinado a la humillación pública, exponiendo al reo a una dolorosísima tortura a la vista de todos.

Es probable que fueran los asirios los que iniciaron esta tortura y de allí pasó a los persas. En el s. IV aC., Alejandro Magno lo aplicó en su invasión hacia el este y se cree que ejecutó de esta manera a más de 2000 supervivientes de la ciudad fenicia de Tiro, es más, se asegura que mandó crucificar al médico que no logró curar a su amigo Hefestión, como también a su historiador y biógrafo oficial Calístenes, por no estar de acuerdo en que Alejandro adoptara costumbres persas.

Fenicios, griegos, macedonios y cartagineses, como ya hemos dicho, la aplicaron asiduamente, sin embargo, la crucifixión estaba prohibida en la ley antigua judía. Pero sin duda, fue Roma quien difundió por todo el Mediterráneo este tipo de tortura.

Conocemos importantes y cruentos episodios de Roma. Célebre fue la condena del cónsul Marco Licino Craso, cuando hizo crucificar a lo largo de la Vía Apia a más de 6000 de los esclavos de Espartaco, suceso que, al parecer, duró varias semanas. Flavio Josefo relata como Tito crucificó a centenares de rebeldes judíos en las paredes y murallas de Jerusalén, ante la falta de madera en el lugar.


La muerte del crucificado solía producirse por asfixia, hambre, insolación, etc. Pero la intención era que el condenado muriera debido a la fiebre y a la sed, por lo que podría tardar de 2 a 6 días en morir por deshidratación, siempre y cuando no le fuera suministrada agua en pequeñas cantidades para alargar el sufrimiento, o con anterioridad sufriera un castigo previo (como la flagelación), que pudiera acelerar el desenlace. Todas las fuentes antiguas hablan de que el suplicio podía durar días, a menos que el condenado fuera rematado de forma más o menos cruenta.

Los romanos despreciaban esta humillante tortura que era destinada únicamente a los peores criminales. Un condenado que pudiese mostrar el “civis romanus sum”, la prueba de ser ciudadano romano, podía optar por el “privilegio” de la decapitación, evitando la agonía de la crucifixión. De no poder demostrar su ciudadanía, al condenado se le ataba y cargaba con el tronco llamado “patibulum”, de aproximadamente 2 metros y 40 kg., hasta el lugar de ejecución. No se cortaban ni lijaban los maderos, ya que era una herramienta de muerte considerada maldita, siendo, la mayoría de las veces, quemada tras la ejecución debido a la superstición popular.

Una vez en el lugar, el patibulum se fijaba al stipes (parte vertical). El reo era desnudado, clavado y seguidamente izado. Los dos troncos podían adoptar la forma de cruz latina clásica (“crux immissa”). En ocasiones se utilizaba solo una estaca vertical, denominada en latín “crux simplex” o “palus”, resultando la manera más sencilla de tortura, o dos maderos unidos en la parte superior formando una T, era la “crux commissa”.

El cuerpo humano en esta situación sufre de asfixia gradual, ya que para poder inspirar el crucificado debe alzarse a pulso sobre los clavos que sujetan sus brazos, y tras poder coger un poco aire, vuelve a caer suspendido de los brazos, de esta manera, muere asfixiado en poco tiempo. En algún momento de la ejecución, podían romperse las piernas del condenado con el fin de acelerar la asfixia, pues así la víctima quedaba sin sustento para poder levantarse y seguir respirando.

Para alargar la tortura, normalmente se instalaba un soporte (“aculeus”) en el "stipes" para apoyar los pies o la cadera, la muerte así llega mucho más tarde y, como ya cometamos, podría durar días. 
Se practicó también la modalidad de crucifixión invertida y , para añadir más sufrimiento, se hacían pequeñas hogueras a los pies.

Curiosamente, no resultaba extraño que se adornasen las cruces y los cuerpos de los condenados con guirnaldas de flores, hiedra u hojas. Es difícil imaginar una explicación para ello. Puede que se tratase de un sacrifico especial dedicado a alguna deidad, a solicitud del condenado o, quizá, para camuflar el hedor que deberían desprender aquellos cuerpos.


En la iglesia de San Vicente de Ávila se reproduce una extraña y desconocida forma de crucifixión. Es un bajorrelieve que representa el martirio de los hermanos Vicente, Sabina y Cristeta, ocurrido bajo el dominio de Diocleciano en el año 304 dC., en el mismo lugar en el que se erige el templo. Es un tipo de crucifixión en cruz aspada (ecúleo) cuyos brazos son móviles. Se clava a los condenados al revés, de cara al madero, se fija la cabeza del ajusticiado a una horca y se empujan hacia arriba las aspas de la cruz. La muerte se produce por la rotura lenta del esqueleto, una tortura horrible.

Aunque parezca que la crucifixión es asunto del pasado no es así. Hace aproximadamente un siglo, Turquía cometió tremendas atrocidades contra la población cristiana de Armenia, crucificando a un grupo importante de mujeres por no querer abrazar el Islam. Asimismo, hace un par de décadas se conoce la crucifixión de varios sacerdotes cristianos en Sudán, en donde todavía se contempla esta pena en la Sharia islámica; también se impone como castigo en Yemen.

Como hemos visto, la crucifixión ofrece multitud de variantes de acuerdo con la costumbre o el pueblo que la practique. Influye poderosamente el lugar, los medios de que se dispone y el talante de los verdugos.

Sobre la forma y método empleado en la crucifixión de Cristo, no existe nada claro. Pudo ser crucificado en la tradicional cruz latina, pero también en un simple palo vertical. Podría haber sido atado al madero y clavado por las manos, muñecas o antebrazos. Los pies clavados o simplemente atados a la cruz; pudieron usarse dos clavos, uno para cada pie, clavados por delante o lateralmente al stipes. Pero también pudo ser solo uno que taladrara los dos pies, uno encima del otro, o ladeados y clavados por el tobillo, como se hizo con el condenado del que se encontraron sus restos cerca de Jerusalén.

Sea como fuere, lo que debió ocurrir realmente en nada debe parecerse a la mayoría de las representaciones de Cristo crucificado, que muestran, dentro de lo que cabe, una imagen bastante templada. El panorama real debió de ser bien distinto: un cuerpo desnudo, completamente lacerado y ensangrentado, no con corona, sino con un casquete de espinos en la cabeza. La cruz estaría formada por dos bastos maderos, posiblemente en forma de "tau" y de baja altura, no más de 2 metros de alto. Los clavos de los brazos situados entre la muñeca y el antebrazo, el cuerpo muy flexionado, casi en cuclillas, y los dos pies ladeados clavados por los tobillos o individualmente a cada lado del madero. Una imagen terrible alejada del convencionalismo al que estamos acostumbrados.


"Semana Santa". Película de Andrzej Wajda. 
- Crucifixión, según la serie de la BBC.
- Japón. Crucificado era Mejii, siglo XIX.
- Crucificados por Craso en la Vía Apia, tras la rebelión de Espartaco.
- Crucificado.
-"La Crucifixión". Nikolai Ge.- Fotograma de "La Pasión de Cristo". Mel Gibson. 
- Crucifixión.
- Cristo de Balderas. León.
- Cristo de Balderas por las calles de León, mediados del siglo XX.