domingo, 18 de julio de 2010

La belleza de la muerte


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Frescos Capilla Sixtina las Hijas de Jetró r

Las imágenes que tenemos sobre los estragos que produce en el ser humano el tiempo previo a una muerte irremediable, resultan terribles. Las enfermedades largas, lentas, agónicas, trasforman el cuerpo, desfigurándolo y deformándolo Young Woman in Mythological Guise, Botticelli,1480lentamente. Los rostros se convulsan y adquieren los matices especiales de la impronta de una muerte próxima.

Pero en este proceso de padecimiento-muerte existe una excepción. Se trata de una enfermedad que acompaña al hombre desde épocas remotas, concretamente desde que se hace sedentario y ganadero, y se contagia de una sandro_botticelli_022_ritratto_giovane_donnabacteria de origen animal que muta y ataca al ser humano: la tuberculosis, que hasta los primeros tratamientos efectivos del siglo XX, resultaba mortal.

Sin embargo, curiosamente, este padecimiento no producía en el rostro del enfermo los efectos propios de una muerte cercana. La tuberculosis, en su etapa terminal, alarga las pestañas, afina las facciones y vuelve la piel de una suavidad y palidez sobrenatural, que es conocida en los textos como “belleza alabastrina”.

Estos “síntomas” armonizaban con el prototipo de belleza femenino que se inicia y se exhibe plenamente en las representaciones del Renacimineto, y que se caracterizan por sus formas sensuales, melancólicas, pero también, frágiles y etéreas, modelos que, aún hoy, deslumbran por su idílica y sublime hermosura que las acerca a las divinidades mitológicas.

venus_mars_Boticelli Este canon de belleza en la mujer permanece durante siglos. Entre el XVI-XVII, existía la costumbre de masticar barro, de la que ya hemos hablado en otra entrada, que producía la obstrucción de los conductos biliares, originando un blanco especial en la piel. En época romántica, las mujeres persiguen ese mismo patrón de belleza sobrenatural, incorpórea, que produce la extremada palidez, ingiriendo dietas a base de vinagre mezclado con agua con el fin de autogenerarse anemias hemolíticas.

Ognissanti Botticelli Grave Nadie como Botticelli para perpetuar esta belleza que, algunas veces, es antesala de la muerte. Así ocurre con la modelo de la que se sirvió para la mayoría de sus obras: Simonetta Cattaneo. Tal fue la pasión que el artista sintió por la “bella Simonetta”, que fue su deseo ser enterrado a sus pies, en la iglesia florentina de de Ognissanti, nada menos que 34 años después de la muerte de la modelo.

Simonetta había nacido en 1453 en la ciudad de Génova, aunque hay quien la hacen descender de Liguria, concretamente de la localidad de Portovenere, lugar donde, según la mitología, había nacido Venus. A los 16 años se desposa con el merca31485_Giuliano_de_Medici_fder florentino Marco Vespucci, familiar del famoso explorador Americo Vespucci y, desde aquel momento, la ciudad de Florencia, sus artistas y sus nobles, entre los que se encontraban los Médicis, quedaron rendidos por la belleza de la joven.

Es muy probable que Giuliano de Médicis, hermano menor de Lorenzo el Magnífico, estuviera enamorado de ella o que llegaran a ser amantes, como avalan los hechos ocurridos en la conocida justa florentina (La Giostra) celebrada en 1475, en la que el Médicis participó portando un estandarte con el retrato de Simonetta, representada como Palas Atenea, que había pintado el propio Botticelli.

The-Joust-in-the-Piazza-Florence-1555 Con el tiempo, el artista florentino también llegó a retratar a Guliano abatido, cabizbajo, como si el pintor conociese su afligido destino (murió asesinado a los 28 años), o su estado de permanente melancolía por el recuerdo de su amada. Aquel torneo ha pasado a la Historia por su trasfondo amoroso y, por supuesto, porque la protagonista fue nombrada en aquel momento como “la mujer más bella de la Toscana”.

La “bella Simonetta” murió en abril de 1476, cuando contaba 23 años de edad, a consecuencia de la tuberculosis que la hizo aún más bella al final de su vida. La belleza de Simonetta ligada a la muerte cercana, fue el ideal estético que rindió y cautivó a los artistas florentinos, pero sobre todo a Sandro Botticelli.

Boticelli Faces En realidad no sabemos como era el rostro de Simonetta, solo sabemos como la veía Botticelli y así la inmortalizó en sus retratos, como ninfa o madonna, y en las extraordinarias y conocidas composiciones bíblicas y mitológicas.


- Hijas de Jetro (detalle). Botticelli.
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Simonetta. Botticelli.
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Simonetta Cattaneo. Botticelli.
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Venus y Marte. Botticelli.
- Tumba de Sandro Botticelli. Iglesia de Ognissanti, Florencia.
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Giuliano de Médicis. Botticelli.
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Justas en la Plaza de Florencia en 1555. Anónimo.
- Detalles:
Virgen y el Niño de Uffizi - Nacimiento de Venus - Madonna del Magnificat. Botticelli


10 comentarios:

Sabor Añejo dijo...

En verdad que era bella Simonetta. No me extraña que Botticelli se prendara de ella.
Que pena morir tan joven...

Y que aberración lo que hacían y hacemos las mujeres por estar bellas...

Una entrada muy hermosa.

Un abrazo

Silvia dijo...

Siempre aprendo mucho cuando visito tu blog. Me encanta el arte, y es un placer conocer todos sus secretos. Un abrazo

América dijo...

Buenos día Fonsado.

Interesante e ilustrativa entrada,como cambia con los tiempos el concepto de lo que es la belleza, Simonetta inmortalizada por el maestro nos trae esa belleza trágica tan cercana a la muerte.
Murió tan joven,vista por Botticelli es un personaje recreado y venerado.
Como dice Verdial la de cosas que se pueden hacer aun en los actuales momentos para perpetuar un canon de belleza establecido.

Un abrazo directo,he disfrutado de esas magnificas imagenes seleccionadas con gusto y sensibilidad.

Irma dijo...

Que post más cautivador y como siempre un tremendo placer seguirte.

Que obsesión por la belleza se ha tenido y se tiene, al precio que sea aun jugando con la muerte.

Un abrazo, Irma.-

Leodegundia dijo...

Si había oído hablar sobre lo de tomar vinagre, pero no de lo de masticar barro, es increíble lo que pueden hacer algunas personas, en aquellos tiempos más las mujeres que los hombres, por conseguir la belleza. ¿No es preferible vivir siendo fea que morir siendo bella? además no es sólo morir si no sufrir durante un tiempo las enfermedades producidas por su irresponsabilidad.
Buen día

fonsado dijo...

S.Añejo: Parece que la tradición de seguir las "modas", viene de lejos.
Gracias y un abrazo.

Silvia. La "historia" de las obras de arte a veces no tiene fin. En cuanto "rascas" un poco, descubres y aparecen cientos de cosas sobre ella.
Un abrazo.

fonsado dijo...

América: El cambio es prácticamente de 360º, pero lo que no cambia es el seguimiento de las tendencias.
También continuan las agresiones al organismo, que llevaban y llevan a penosas enfermedades e incluso a la muerte.
Gracias y un fuerte abrazo.

Irma: Exacto, la muerte está presente en estas obsesiones por la imagen y belleza.
Un abrazo.

Leodegundia: Si te interesa la ingesta de barro, busca la entrada "El búcaro de las Meninas".
De acuerdo con lo que dices, pero después de tanto tiempo, parece que la cordura no se impone a la imagen y a esa búsqueda constante de la perfección física.
Un abrazo.

Carlitosbrauw dijo...

Como muestras, parece que no "hay nada nuevo bajo el Sol". Cambian las maneras, pero no los objetivos.
Curioso relato, que hará ver de "otra manera" las obras de Botticelli.
Saludos.

María dijo...

Qué contradictoria e irónica,que una enfermedad pueda embellecer un rostro o llegar a ser este aspecto canon de belleza.
Un abrazo. IoI

Monica dijo...

me encanto esta entrada! desde que vivo en uno de los departamentos en Recoleta me puse a leer mucho sobre la historia del arte.