El “error” de acuñación que parece tan evidente en las monedas leonesas de Alfonso VI al invertir la colocación de las letras alfa y omega en el Crismón, no lo es tanto y hace dudar del mismo, al observar las representaciones del anagrama cristiano en los edificios religiosos de la época. Veamos.
Bien entrada ya la Edad Media, la representación del Crismón sufre trasformaciones importantes. Mientras en época paleocristiana mantiene una narración propiamente cristológica, en el periodo románico se trasforma adquiriendo un simbolismo trinitario. Esto se debe, en primer lugar, a la confusión de la letra griega P, con la P latina, que se interpreta erróneamente como la inicial de Pater, dando lugar a que se considere la “X”, la cruz, como símbolo del Hijo y la “P” como alegoría del Padre.
Posteriormente se añadió la “S”, símbolo del Espíritu Santo, con lo que el Crismón pasa a simbolizar a la Santísima Trinidad y a denominarse Crismón Trinitario. También llegará a representarse con una tercera forma: como rueda de ocho radios, al incrementarse con un radio trasversal, pasando así a encarnar la cruz bautismal, símbolo de la regeneración y de la vida eterna para los cristianos.
La incorporación de la letra latina “S”, para el periodista y experto en los misterios de la historia, el francés Louis Charpentier, está relacionada con el mundo celta y la representación de la serpiente, el árbol de la Vida, la sabiduría y el Sol. Del mismo modo, el conocido investigador español Juan G. Atienza, filólogo románico e investigador histórico y antropológico, considera que la ”S”, cuando existe, simboliza la custodia de algún secreto o mensaje oculto.

Muestra significativa de esta última afirmación, es el Crismón de la puerta oeste de la iglesia de Santiago, en Puente la Reina, uno de los lugares emblemáticos en el Camino de Santiago. Se trata de un Crismón trinitario de gran tamaño en el que la letra griega alfa, se ha
trasformado en una S y una T unidas, grafía que representa al planeta Saturno. Carlos Galindo, investigador y autor de un libro sobre este anagrama, analizó los restantes símbolos bajo una visión astrológica, llegando a la sorprendente conclusión de que nos encontramos ante una representación astral. A la izquierda, como hemos dicho, Saturno, a la derecha, la letra omega es el símbolo invertido de Aries; arriba la P con una pequeña línea cruzada, tal y como se muestra en la talla, representa al planeta Plutón, y la S, el Espíritu, el “árbol de la vida”, astrológicamente simboliza el Sol.
¿Qué representa el Crismón de poniente de la iglesia de Santiago? Como sabemos, los astrólogos consideran que los signos zodiacales tienen vinculaciones específicas con los planetas, por lo que ni más ni menos, estamos ante un mensaje astral, concretamente ante una “cruz astral”, una alineación planetaria-zodiacal en cruz, que tiene lugar en pocas ocasiones y que, casualmente, se repetirá en junio de este año. ¿Cuál es su mensaje? Según Carlos Galindo, el Crismón de Puente la Reina señala inicios y finales de ciclo, fechas en las que ocurrirán modificaciones
en las formas de actuar y pensar, principalmente, un cambio de conciencia en el ser humano.
Pero dejemos por el momento la astrología y volvamos a las representaciones del Crismón en el Reino de León con las dos letras griegas invertidas. Antes, es necesario exponer las proposiciones realizadas por Fulcanelli, el enigmático maestro y conocedor de la alquimia y su relación con las construcciones medievales. Fulcanelli asocia directamente los símbolos del Crismón con elementos de la alquimia: la X es el símbolo del crisol, mientras que el círculo que rodea sus representaciones simboliza el Sol; el eje vertical y la S son para el investigador el caduceo con la serpiente enroscada del dios Hermes-Mercurio, símbolo por excelencia del alquimista.
Afirma asimismo, que el Camino de Santiago es una representación alegórica de la “preparación de la materia prima”, ya que no se trata de perseguir u obtener la maravillosa “piedra filosofal” que convierta el mineral en oro, sino el conseguir el cambio, la trasformación interior del caminante, del peregrino. Por eso asevera que el Crismón es la firma, una marca, un mensaje de los constructores itinerantes de la Edad Media que realizaron decenas de obras sobre el Camino.
En esta tesitura, conviene recordar que la mayor parte del Camino durante los siglos X, XI y XII es territorio del Reino de León, incluyendo, por supuesto, Compostela y toda la costa este, y que son los reyes leoneses quienes impulsan y protegen la peregrinación.
Lo que resulta claro, es que el Crismón, a pesar
de sus orígenes y trayectoria, se utiliza con profusión por los constructores en las obras del sur de Francia y del norte español. Es un símbolo constante sobre el Camino de Santiago, que se localiza en numerosas construcciones románicas que recorren de oeste a este la Península, llegando a ser la ciudad de Estella, la localidad de toda Europa que más Crismones conserva en sus iglesias.
Como se ha descrito en la anterior entrada, las monedas del leonés Alfonso VI con ceca en León y que poseen un Crismón en el anverso, sitúan las letras ALFA y OMEGA invertidas, asentadas al revés que en la representación convencional. Curiosamente, este mismo “error” de representación no solo se produce en las monedas, aparece también en algunos Crismones realizados en piedra sobre las construcciones del Camino de Santiago, ruta ancestral de la que el rey leonés fue gran difusor y protector, y donde el "error" parece menos probable por las circunstancias y diferencias en la realización.

Así, encontramos un anagrama invertido en la primera ciudad importante en el inicio de la ruta: Estella, concretamente en la iglesia de San Pedro de Larrúa. Pero también en el final y destino, en la propia catedral de Santiago de Compostela, donde el único Crismón existente está enclavado sobre el parteluz de la Puerta de las Platerías. Es un anagrama de pequeño tamaño con las dos letras griegas invertidas, flanqueado por dos “leones” y que, según relatan, fue realizado en el año 1111 con motivo de la coronación Alfonso VII de León, cuando contaba 6 años de edad, como celebración y homenaje de la ciudad de Santiago a su nuevo Rey.
Hemos descrito dos Crismones invertidos en dos de los puntos más reveladores del Camino. Pero todavía encontraremos otros dos sobre el propio recorrido, sobre dos de los lugares más significativos en el peregrinaje a Santiago. Uno, donde fue armado caballero el rey leonés Alfonso IX, en el Monasterio de San Zoilo en Carrión de los Condes, monasterio que con anterioridad estuvo bajo la advocación de San Juan Bautista. El otro Crismón invertido lo descubrimos en pleno corazón de
l Reino, en la Basílica de San Isidoro de León, punto neurálgico del Camino de Santiago, y templo que, curiosamente, también estuvo dedicado en sus orígenes a San Juan Bautista. Hay que tener en cuenta en esta reveladora coincidencia, que el Bautista está asociado con la importante celebración del solsticio de verano, la fiesta del Sol, el “Sol invictus”, y que, todavía aún hoy, se mantiene como la festividad mayor de la ciudad de León, claro está, que con el nombre del santo cristiano.
El Crismón de San Isidoro se encuentra rehundido sobre el tímpano de una puerta con arco de medio punto, alojada bajo el coro, en la parte posterior del templo. Es un monograma de ocho brazos semi-patados, de doble círculo, el interior decorado con perlitas o contarios y el exterior abocelado que aun conserva restos de policromía de almagre en las superficies planas. La S robusta y muy marcada enroscada al brazo inferior de la P; las dos letras griegas permutadas de posición, la omega a la izquierda y alfa a la derecha. No falta quien asegura que esta inversión se debe al carácter funerario del Crismón al encontrarse sobre la puerta que, antiguamente, daba acceso al Panteón Real de los reyes leoneses: “Fin y principio”.

Criptogramas místicos, fiesta del Sol, San Juan el Bautista, el “Sol invictus”, las monedas leonesas, las representaciones sobre el Camino de Santiago, la inversión de las dos letras griegas … ¿El Crismón es simplemente un anagrama, una decoración
románica o una señal? ¿La inversión de las letras griegas está condicionada a un lugar, a un aviso, a una lectura, o se trata de un error continuado en documentos, iglesias y monedas?
Sea como fuere, no se puede negar que existe un secretismo que rodea el monograma cristiano desde sus orígenes, entremezclándose con el tiempo, la criptografía, su difusión evangélica, el Camino de Santiago, los constructores, la alquimia, ... Tampoco se puede negar, que la inversión de las dos letras griegas sobre el Crismón se produce, “casualmente”, en un determinado periodo de tiempo, en las monedas con ceca en León y en puntos significativos del Camino de Santiago a su paso por los dominios del Reino leonés.
- La batalla de Constantino contra Magencio. Giulio Romano.
- Crismón de San Isidoro de León.
- Portada y Crismón de la iglesia de Santiago. Puente la Reina.
- Símbolo astral de Saturno.
- Mercurio. Pedro Pablo Rubens.
- Camino de Santiago en el Reino de León en 910.
- Crismón de San Pedro de Larrúa. Estella.
- Puerta de las Platerias y Crismón. Santiago de Compostela.
- Crismón del Monasterio de San Zoilo. Carrión de los Condes.
- San Juan Bautista. Leonardo da Vinci.
- Tímpano y Crismón. Basílica de San Isidoro de León.