domingo, 22 de octubre de 2017

Cementerios de León



Unos días antes de las celebraciones del próximo 1 de noviembre, se ha presentado una ruta para visitar el cementerio leonés de Puente Castro. Según la noticia que aparece en el Diario de León, el itinerario, “cuenta con ocho estaciones marcadas por su valor artístico o la importancia del titular de la sepultura: la espectacularidad de la piedra labrada del pabellón de la familia Díez Canseco; la humildad del nicho del alcalde Miguel Castaño, fusilado en 1936 en las tapias del cementerio; el pabellón de los hombres ilustres, donde el último ‘huésped’ en entrar fue el ex presidente de la República en el exilio, Gordón Ordás; el bosque de las almas en el que descansa, entre otros, Victoriano Crémer; la calidad del pabellón de Secundino Gómez y la fundación Álvarez Carballo, donde ‘aparecerá’ el arquitecto, Fernando Arbós y Tremanti, autor del cementerio de la Almudena y la Casa Encendida de Madrid; la solemnidad de la tumba de José Pinto Maestro, autor del Himno a León; el calado del homenaje de la capilla laica a los represaliados de la Guerra Civil, obra de Óscar García Luna; y la presencia del panteón sobre el que descansa la figura del filántropo Julio del Campo, invitado a ‘presentarse’ ante los asistentes para contar su historia.”.

¿Cuáles son los antecedentes del actual cementerio leonés? Hasta el siglo XVIII las celebraciones de difuntos se consumaban en el interior de las iglesias, parroquias, conventos u hospitales, ya que hasta ese momento se mantenía la práctica medieval de enterrar a los fallecidos en ellos. El incremento de la población y, consecuentemente, el aumento de las defunciones, hace que estos lugares habituales se queden pequeños, lo que implica que en los últimos años del citado siglo, se comiencen a tomar medidas al respecto.

Carlos III, mediante Real Cédula de 1787, dispuso una serie de instrucciones para que se suprimieran los enterramientos en los recintos sagrados o profanos de las poblaciones, ordenando la construcción de cementerios fuera de los pueblos y villas: “en sitios ventilados e inmediatos a las parroquias y distantes de las casas de los vecinos”.


1) Fachada del Hospital S. Antonio Abad a la Plaza de Santo Domingo.
2) Entrada con la imagen del Santo. Corresponde a la actual calle Legio VII. A la derecha de la imagen estaría la iglesia de San Marcelo, a la izquierda el antiguo Consistorio.
3) Arco de Ánimas (ahora calle, por Independencia). Entrada al cementerio del Hospital.

En la ciudad de León, antes de la construcción del primer cementerio, se enterraba en las iglesias parroquiales, pero también en el Hospicio, en los conventos, en el hospital de San Marcos y en el hospital de San Antonio Abad, conocido como “El Malvar”. Esta última denominación se debía a que, además de hospital, era lugar de enterramiento (campo de malvas, planta que solía abundar en los cementerios –frase popular:“… criar malvas”-). Actualmente existe en la iglesia de Santa Marina una imagen procedente del antiguo hospital: “Nuestra Señora de la Piedad y Ánimas del Santo Malvar”, que es imagen titular de la Cofradía actual del mismo nombre.

El antiguo hospital de San Antonio Abad (antes del s. XV hospital San Marcelo), estaba situado en la actual Plaza de San Marcelo, junto a la iglesia, en el solar que desde dicha plaza alcanzaba la actual calle de Arco de Ánimas. Contaba con varias dependencias, incluido como hemos dicho un cementerio. Entre estas estancias, una muy conocida fotográficamente: el torreón de Almanzor. Según se cuenta, esta torre estaba destinada a guardar la ropa de los enfermos ¿?. El hospital desaparece en 1919 al venderse el solar a D. Luis González Roldán, que construirá el espléndido edifico actual (edificio Roldán), mientras que un nuevo hospital de San Antonio, construcción todavía existente, se erige en los Altos de Nava, al noroeste de la ciudad, hoy en uso y perteneciente al complejo hospitalario de León.

Del antiguo hospital solo se conserva lo siguiente: parte de los objetos de su farmacia se encuentran en el Museo de la Catedral, la imagen de San Antonio Abad, atribuida a Gregorio Fernández, situada en el nuevo edificio, y la parte superior de un palomar de piedra que, aun hoy, se puede observar una parte en los jardines de complejo hospitalario (ver: http://http://cosinasdeleon.com/hospital-de-san-antonio-abad/).



La nueva ordenanza para trasladar los fallecidos a los cementerios alejados de la población y no en los lugares habituales, no cala en la sociedad española ni tampoco en la leonesa. No es hasta 1809 cuando el Ayuntamiento de León prohíbe definitivamente el entierro en otros lugares que no sea el nuevo Cementerio Municipal o General, como se le denominó. El lugar que había sido elegido años antes para su ubicación, fue propiedad en su momento del Cabildo de San Isidoro y se encontraba al norte de la ciudad, en la margen izquierda de la carretera que lleva a Asturias y antes de llegar a la laguna de Cantamilanos. En aquella zona existía una antigua ermita bajo la advocación de San Esteban, que a mediados del s. XX y ya desaparecida, dará nombre al barrio que hoy conocemos: San Esteban.

Barrio San Esteban

Este primer cementerio se encontraba bastante alejado de la ciudad, ya que el casco urbano estaba limitado en aquel momento al recinto amurallado. Parece ser que el lugar elegido no resultó propicio, porque, según manifestaciones de los expertos de la época, los vientos que predominan del noroeste llevaban los aires viciados hasta la ciudad. Estas son las causas que motivaron que desde su inauguración ya se planteara su permanencia en el lugar y su traslado a otra zona.

Durante el s. XIX, siempre pendiente de su cierre, este primer cementerio sufre varias ampliaciones hasta su clausura definitiva en 1932, al comenzar las obras del nuevo camposanto de San Froilán, situado al sur de la ciudad, en la localidad de Puente Castro.

El espacio que ocupaba el antiguo cementerio ha pasado por varias vicisitudes desde su clausura. Son sucesos poco conocidos y algunos curiosos. Con una escasa superficie, ocupaba los solares que actualmente dominan el colegio de las Anejas, la antigua Maternidad y un pequeño jardín municipal anexo a ésta por su parte norte. Según comenta Serrano Laso, era un recinto rectangular delimitado al sur y norte por tapias con basamento y pilares de ladrillo, con paramentos posiblemente de adobe según la construcción leonesa de la época. Al este la entrada principal y al oeste la capilla.

Sin embargo, el solar de los edificios descritos es rectangular de norte a sur, por lo que, posiblemente, la capilla se encontrara hacia el norte y la entrada al sur, dejando las paredes de tapial paralelas a la carretera de Asturias. Esto concuerda más con lo que en los inicios de los años 60 llegué a conocer. En aquel momento se podía comprobar aún en la zona norte del solar, pocos metros antes de llegar a la sorprendente laguna de Cantamilanos, los cimientos de una importante construcción que coincide con la descripción que realiza de la capilla Serrano Laso: planta centralizada, en forma de cruz griega inscrita en un cuadrado y con cuatro estancias angulares; aunque bien pudieran tratarse de los cimientos de un importante panteón, como el de Don Secundino Gómez, del que luego hablaremos y que se encontraba cercano a un cierre del recinto, posiblemente en el lado norte, según fotografía de 1900. Así todo, no queda claro la distribución interior del recinto.

En la parte central que ocupaba el cementerio se construyó en 1956 la “Casa de Maternidad e Instituto de Maternología y Puericultura” (hoy residencia de mayores Santa Lucía). Previamente, en 1941, el Ayuntamiento acuerda trasladar al osario del nuevo cementerio, los restos de los cadáveres que hubieran cumplido más de cinco años inhumados, además de otorgar a los familiares de los fallecidos un plazo para trasladar sus restos al nuevo camposanto.



Panteón de D. Secundino Gómez en el antiguo cementerio
(Noticia de la Ilustración Española y Americana en 1900)

Son muchas las tumbas y panteones que se abrirán y trasladarán a la nueva ubicación. Entre ellos destaca el panteón de D. Secundino Gómez, noticia que llegó a publicarse en 1900 en La Ilustración Española y Americana, por la suntuosidad de la construcción. Con el enorme movimiento de tierras que se produjo se trató de tapar sin éxito la profunda laguna de Cantamilanos. Durante muchos años la laguna estuvo rodeada de enormes montones de tierra y escombros. Allí siempre aparecían restos de todo tipo que señalaban su procedencia.


La imagen que ofrecía el edificio y el entorno de la Maternidad resultaba bastante curiosa. Al solar se le instaló en el lado este que linda con la Avda. de Asturias, la verja que se había retirado al famoso Chalet de Don Paco (doctor D. Francisco Sanz) ubicado en Ordoño II, y donde se levantó el antiguo edifico del Banco de España en 1950. Dicha verja, que aún hoy mantiene sobre su puerta el escudo ovalado con las iniciales FS sobrescritas (Francisco Sanz), solo ocupaba el frente, dejando la parte trasera y los laterales sin cerrar.

Diez años después de su edificación, la Maternidad todavía continuaba con un aspecto insólito. “El jardín” que la rodeaba no se cuidaba. La mala hierba crecía y se agostaba, mientras las tumbas abiertas en su momento para retirar los restos, se hacían notar al apelmazarse la escasa tierra con las que las cubrieron. En todo el entorno existían montones de piedras, escombros y algunos cimientos de construcciones mortuorias cubiertas de maleza. También la arboleda, que muestran algunas de las fotografías antiguas, desapareció completamente; a mediados de los 60, solo quedaban dos altos, descarnados y secos cipreses.
Por el lugar paseaban ancianos, familiares y visitantes de las ingresadas y algunas madres convalecientes con sus recién nacidos, mientras grupos de muchachos de la zona jugaban permanentemente entre las tumbas, como si se tratase de un parque. Una simbiosis entre la vida y la muerte a la que nadie daba importancia. Hoy sería impensable.
Aunque los recuerdos son vagos, fuimos también testigos
de la construcción en 1961 del Colegio de Graduadas Anejas a las Escuelas del Magisterio, conocidas como Las Anejas. Antes de su construcción, se excavaron todas las tumbas para extraer los restos de los difuntos no reclamados. Durante muchos días los sepulcros permanecieron abiertos y las lápidas no reclamadas se utilizaron por el Ayuntamiento para reparar los bordillos de las aceras de alguna calle cercana, como Maestro Uriarte, donde se pueden observar todavía algunas inscripciones. Resulta interesante descubrir toda la variedad de los colores del mármol existente en la montaña leonesa, que se utilizaba habitualmente en el XIX para elaborar lápidas y panteones de nuestro cementerio: blanco, gris, rosado o azulado.

Con la construcción de la Maternidad y las Anejas, algunos años más tarde, sobre los 80, se realizó un pequeño parque municipal anexo al primer edificio por el norte. De esta manera, quedaba ocupado totalmente el solar del primer cementerio que existió en la ciudad, ubicación prácticamente desconocida para la gran mayoría de los leoneses.




sábado, 30 de septiembre de 2017

ANTES DEL 1 DE OCTUBRE



¿Quién serás tú?
(Suspiros de España - Dyango)

Existe una web turística catalana que ofrece a sus clientes distintos circuitos, con el único objetivo de mostrar la “verdadera” historia y cultura del territorio catalán. Se vende así: “Barcelona es la capital de Cataluña, y Cataluña es una nación milenaria. Nuestra nación os espera para ofreceros cultura, identidad, naturaleza y simbolismo. Si queréis conocer una auténtica visión de nuestra realidad, de nuestras raíces y de nuestra historia, venid con nosotros y os acompañaremos a través de un turismo que os mostrará todo aquello que no se explica”.

“¿Queréis ver dónde nuestros abuelos se refugiaron para salvarse de los bombardeos de las aviaciones alemana e italiana, enviada por la España fascista contra Barcelona?”, “¿Queréis saber por qué se esconde al mundo que los catalanes hicimos el descubrimiento de América?”, “¿Queréis visitar dónde España colgó durante doce años la cabeza del General Moragues (nuestro Breaveheart)?, ¿Queréis visitar donde sitúa Richard Wagner el lugar en que estaba protegido el Santo Grial por los Caballeros Templarios catalanes?”.

Por un precio entre 80 y 800 €, según integrantes y opciones, se puede conocer, como dicen, la “verdadera historia de Cataluña”. Por ejemplo, si se opta por el circuito del “descubrimiento de América”, se podrá saber de primera mano que: “Cristóbal Colón era catalán, barcelonColónés, miembro de la familia real que llevó a la nación catalana en su expansión por el Mediterráneo. Es en aquella época esplendorosa que nace la concepción de la nación catalana como una unidad territorial y lingüística, entre países hermanos y de igual a igual, que reúne el Principado de Andorra, el Principado de Cataluña (con la Catalunya Norte actualmente bajo el Estado francés), el País Valenciano y las Islas Baleares. Sólo la constante voluntad de aniquilar la memoria histórica catalana por parte de los españoles explica la tergiversación de la nacionalidad de Cristóbal Colón haciendo creer que era Genovés”.

La página turística también dedica especial atención a los sucesos de 1714, que se conmemoran en la Diada. En aquellos fatídicos momentos y después de “un asedio sangriento de más de un año”,  “Barcelona cayó en manos españolas y la nación catalana perdió su Estado de más de 700 años”.

La "historia catalana" y esta página hablan sobre los “300 años de ocupación española” de esta manera (vamos a subrayarlo)Desde la pérdida del Estado catalán en el 1714, hasta su próxima recuperación en el 2014, tres han sido los momentos más críticos para la supervivencia de la nación catalana, aún hoy día no asegurada: la Guerra de Sucesión en Europa (1707-1714), la napoleónica Campaña de España -o Guerra del Francés- (1808-1814) y la Guerra Civil española -o Guerra del Español- (1936-1939)”.

La visión (de visionario) catalana de la derrota de 1714 se fundamenta en hechos tergiversados, bases históricas imaginarias y “patriotas” inexistentes, como el nombrado General Moragues, declarado “defensor de la libertad de la nación catalana”, cuando simplemente es considerado un traidor y mediocre militar, defensor de la causa austracista frente a la borbónica, que nada sabía ni conocía de “causas catalanas” (fuentes de los propios historiadores catalanes: http://www.racocatala.cat/forums/fil/148583/ja-fora-hora-desmitificar-puto-traidor-general-moragues). 

La verdad realmente es otra. Fue la oligarquía soberbia, ambiciosa e ignorante de Barcelona la que decidió entrar en la guerra únicamente para conseguir beneficios territoriales y económicos (¿os suena?). Gracias a la decisión de sus “dirigentes”, Cataluña fue arrasada y convertida en un campo de batalla durante 10 años, simplemente con la esperanza de poder conseguir para su único beneficio alguna merced en el caso de que triunfara el pretendiente austriaco. En la actualidad, los herederos de aquella fatal decisión, “niegan” lo ocurrido y lo trasforman en su “fiesta nacional”, invalidando y trasformando la verdad del suceso.

Aquella fue una guerra de Sucesión (no secesión, como aseguran), donde los vencedores borbónicos tenían catalanes en sus filas y los defensores de Barcelona luchaban por “nosotros y por toda la nación española” y, según el manifiesto leído al pueblo barcelonés en aquellos trágicos días, con el fin “salvar la libertad del Principado y de toda España; evitar la esclavitud que espera a los catalanes y al resto de españoles bajo el dominio francés; derramar la sangre gloriosamente por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España”. 

Imagen de Foro España

Resulta penoso como una sociedad, dirigida por un grupo de iluminados que solo buscan protagonismo, dinero y poder, se lanza a un expansionismo cultural, histórico y territorial sin ningún pudor, manipulando, inventando, adecuando o apropiándose de historia y cultura ajena, con el propósito de contar con una plataforma que de respaldo histórico a sus delirantes y egoístas pretensiones. 

Lo grotesco del asunto, es que no existe ni patria de 1000 años, ni héroes independentistas, ni reino, ni siquiera un himno íntegro, sin manipular, ni una bandera propia… ni tan siquiera el idioma, ya que lo que ahora se llama catalán, todavía en el siglo XIX era denominado por los propios lingüistas catalanes como limousin (de la ciudad francesa de Limoges, un dialecto del provenzal u occitano). Hasta 1913 no se fijaron las normas ortográficas que pusieron fin a decenios de disputas de como escribirlo (por cierto, suprimieron la letra ñ ¿?). Todo, como vemos, a medida de sus intereses.

Esta gran demencia por la gloria de un pasado medieval, pasa por la constante, activa y conveniente propaganda (ver los 11 principios propagandísticos de Goebbels). Como ejemplo reciente y muy conocido, citaremos al escritor barcelonés Ildefonso Falcones (¡Cuidado! … ahora con una nueva obra), que adquirió hace pocos años un gran éxito con una novela histórica muy leída: “La catedral del mar”. Ambientada en la ciudad de Barcelona del s. XIV, es una prueba más de la manipulación histórica protagonizada por todos los sectores catalanes, en este caso no por lo que cuenta, sino por lo que excluye y oculta (http://www.chunta.org/pdf/lacatedraldelasmentiras.pdf).

Encubrir u omitir la historia es falsearla. Como la tan manipulada y recurrente referencia al  invencible “ejército medieval catalán”, los conocidos almogávares. Éstos componían una formidable infantería ligera de choque que existió entre los siglos XII al XIV. Esta denominación tiene su origen en la voz aragonesa “almogaguar”, que deriva del árabe “Al-mugawar” (algarada). Eran tropas mercenarias formadas por catalanes (principalmente pirenaicos), pero por supuesto también aragoneses, valencianos, mallorquines, granadinos, navarros e, incluso, hombres de las montañas de Galicia, Asturias y León. Continuamente se hace referencia a este “ejército catalán”, que combatían al grito de “¡Desperta ferro!”, pero omiten que entraban en combate gritando principalmente: ¡Aragó!, ¡Aragó!. Y es que eran tropas bajo la bandera cuatribarrada del Reino de Aragón, no de ningún otro.

Almogavares

Prácticamente todo es usurpado, inexacto o inventado. Un enorme, un gigantesco trampantojo, como su archiconocida catedral “gótica” y su no menos célebre “Barrio Gótico”, un auténtico parque temático.

Pero esta locura no tiene límites. La página de turismo .cat, de la que hemos hablado al inicio, asegura que la catalanidad tiene sus orígenes en la tradición helena gracias a los griegos llegados a Ampurias en el s. VI aC. Estos griegos no llegaron directamente desde Grecia, sino que se trasladaron desde la cercana colonia de Marsalia (Marsella), pero según los creadores o promotores de esta web, esta tradición helénica: “… ha estado siempre presente y consciente en nuestra nación, y ha marcado el talante de nuestra historia como base democrática y tolerante, versus el origen del derecho romano de los españoles y franceses, de tradición impositiva y siempre cercana a la inquisitoria Iglesia de Roma.”

Pueblos antiguos del noreste
Los “catalanes” y griegos en el noreste

“Así pues, el espíritu griego de democracia impregnó los esplendorosos siglos X al XV en todo el Casal catalán (la corona Catalana y Occitania) con la creación de movimientos e instituciones como “Paz y Tregua” (siglo XI) o las “Cortes Catalanas” (siglo XII). Y este pensamiento animó a la Renaixenca catalana en el s. XIX como recuperación a través del arte de los orígenes helénicos de la nación.”

Nuevamente aparece en el texto la referencia al “reino que nunca existió”. Así todo, según el contenido de las anteriores afirmaciones, es de admirar como han guardado y conservado durante 2500 años la tradición tolerante y democrática griega, a pesar de franceses, españoles e Iglesia romana, partícipes, unos de la intransigencia más visceral que tiene su origen en el mundo y derecho romano, y otros del poder estricto y exigente que representa la Iglesia católica.

Gracias a esta publicación, nos enteramos que, después de transcurridos 25 siglos, los valores y el espíritu heleno que impregnaron el Mediterráneo, se encuentran únicamente refugiados y depositados en los hombres y mujeres catalanes, al haber caído todas las distintas civilizaciones mediterráneas en poder del mundo musulmán, cristiano o bajo el imperio arbitrario del derecho romano (por cierto, los musulmanes estuvieron casi 100 años en la región).

Discurso funebre de Pericles

Esa “ascendencia griega”, hace que consideren a unas asambleas denominadas de Paz y Tregua (relativas a solucionar los actos de violencia, o deliberar sobre la interrupción de conflictos), como los antecedentes de las Cortes Catalanas, “herederas de la democracia helena”. De esta manera, la asamblea de Paz y Tregua celebrada en 1192, en la que por primera vez participa el pueblo, la consideran como la primera asamblea parlamentaria moderna, y la confirmación de que hasta aquel momento se mantenía latente en la sociedad catalana la herencia griega. 

Josep Pla, escritor y periodista catalán, inexplicablemente medalla de oro de la Generalidad, reclamaba una nueva generación de historiadores catalanes que fueran fieles a la verdad: “¿Tendremos algún día en Cataluña una auténtica y objetiva Historia? ¿Cuándo tendremos una Historia que no contenga las memeces de las historias puramente románticas que van saliendo?”. Pero no hay vuelta atrás. Es el repetido guión nazionalista del noreste peninsular, todo un bonito cuento.

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jueves, 31 de agosto de 2017

Cataluña: EL PAÍS DE NUNCA JAMÁS

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El prestigioso historiador José Luís Corral ha opinado recientemente sobre los acontecimientos históricos: “Las cosas han cambiado mucho, pero siguen existiendo demasiados intereses políticos que intervienen en la distorsión de los hechos históricos y a comienzos del siglo XXI se sigue haciendo presentismo con la historia; es decir, se proyecta una idea política del presente en el pasado aunque para ello sea preciso alterarlo y adulterarlo hasta el ridículo”.

Ejemplo claro de esta barbarie son los separatistas catalanes: políticos, intelectuales, artistas, periodistas, etc., todos bien engrasados con dinero público, que con sus falsedades y mentiras han abducido a una parte de la sociedad de Cataluña.

En Cataluña se adiestra y se repite constantemente cuales han sido los tres momentos críticos para la supervivencia de la “nación catalana” desde  1714. Vean la locura histórica que manejan estos individuos: “la Guerra de Sucesión en Europa (1707-1714), para ellos Secesión, la napoleónica Campaña de España -o Guerra del Francés- (1808-1814) y la Guerra Civil española -o Guerra del Español- (1936-1939)”. Interesante.

Estamos ante una perfecta y medida falsificación histórica promovida y financiada por un entramado político corrupto (demostrado hasta la saciedad) que únicamente trata de acomodarse y perpetuarse en el poder más exclusivo, dividiendo a la sociedad catalana a base de engaños, mentiras e ilusiones planetarias.

Don Próspero

Esta sarta de mentiras, engaños e invenciones ya viene de lejos. Uno de los primeros iluminados, más bien traumatizados catalanes por falta de historia y protagonismo, es Próspero de Bofarull i Mascaró, barcelonés y director del Archivo de la Corona de Aragón (sí, Aragón). Este individuo a mediados del siglo XIX reescribió y suprimió los nombres y apellidos de navarros, aragoneses y castellanos del “Libro de los Repartimientos del Reino de Valencia”, con el fin de destacar los nombres catalanes en la conquista del reino de Valencia por el rey aragonés Jaime I en 1238. En los años 80 del siglo pasado un historiador y filólogo catalán (posteriormente defenestrado), desenmascaró al archivero y denunció su actividad que daba todo el protagonismo a los catalanes en la conquista del reino valenciano. Por aquellas fechas, curiosamente, desapareció del Archivo el testamento de Jaime I, que establecía claramente las fronteras de los reinos de Aragón, Mallorca, Valencia y EL CONDADO DE BARCELONA. Que casualidad.

No podemos olvidar al que puede ser considerado el primer tramposo-mentiroso escritor-historiador catalán del XVII, Juan Gaspar Roig i Jalpí. Este individuo escribió el “Libro de los hechos de armas de Cataluña”, asegurando que era copia de un volumen de primeros del s. XV donde se narraban, de primera mano, los sucesos “guerreros y conquistadores” de los catalanes. Esta gran libro-mentira, descubierta también a mitad del siglo XX, es considerado todavía (en Cataluña, claro), pieza clave de la literatura medieval catalana y fuente indiscutible de su historia a través de los siglos. Todo invención, todo mentira. Esta es la VERDADERA RAZA CATALANA.

La raza catalanaResulta inexplicable como la sociedad catalana, dirigida por este grupo de iluminados, se lanza a un expansionismo cultural, histórico y territorial sin ningún pudor, manipulando, inventando, adecuando o apropiándose de historia y cultura ajena, con el propósito de contar con una plataforma que de respaldo histórico a sus delirantes pretensiones que, cobardemente (no podía ser de otra manera), pretenden un “golpe de estado”.

Lo grotesco del asunto, es que no existe ni patria de 1000 años, ni héroes independentistas, ni reino, ni siquiera un himno íntegro, sin manipular, ni una bandera propia… ni tan siquiera el idioma, ya que lo que ahora es catalán, todavía en el siglo XIX era denominado por los propios lingüistas catalanes como limousin (de la ciudad francesa de Limoges, un dialecto del provenzal u occitano), y hasta 1913 no se fijaron las normas ortográficas que pusieron fin a decenios de disputas para escribirlo (por cierto, suprimieron la letra ñ ¿?).

Prácticamente todo es usurpado, inexacto o inventado. Cataluña es un gigantesco trampantojo. Y como ejemplo y a vista de todos, es su artificial y “reciente” arquitectura medieval, visitada como ejemplo constructivo por miles de turistas que quedan admirados de la grandiosidad de sus edificios antiguos. Pero todo es un gran parque temático: catedral, barrio gótico con su conocido puentecito, Monasterio de Ripoll, Casa Canónigos, Palacio Pignateli, Palacio Berenguer, etc.

Actualmente, centenares de turistas recorren cada día el barrio gótico de Barcelona, un gran éxito económico sostenido sobre una gran mentira. El movimiento cultural catalanista del XIX, denominado Renaixenca, buscó sin cesar el “pasado glorioso” de Cataluña, entre el que se debía encontrar un patrimonio histórico-artístico que nunca existió. Previamente, se fijaron en el Monasterio de Ripoll, que por aquellas fechas se encontraba en completa ruina, abandonado y que era utilizado como cantera de materiales, para dar una base sólida a su gran mentira. A finales del s. XIX se realizó una obra prácticamente nueva, de estilo “románico”, donde enterraron a sus condes y se efectuaron continuamente celebraciones y exaltaciones de la “nación catalana”. Desde entonces, Ripoll significa para estos la prueba inequívoca de la existencia de un pasado y una grandeza artística-cultural propia.

Ripoll 1

Seguidamente, y al no poder edificaciones características con marchamo catalán, se las inventaron. Puig i Cadafalch, arquitecto, historiador del arte y político, diseñó un modelo a la carta de arquitectura medieval típicamente catalana, separándose, por supuesto, de cualquier parecido a la francesa o castellana con el fin de diferenciarse claramente de los demás y dejando bien descrito como deberían ser las construcciones, hasta aquel momento inexistentes.

Según el espabilado arquitecto la “casa catalana” debe de ser: “la obra arquitectónica que más refleje la manera de ser del pueblo (…). La casa siempre es el arte nacional surgido de la propia tierra”. Y así la describe: “Un gran portal de medio punto en la planta baja, ventanas coronellas (altas, estrechas, partidas por columnas) en la planta noble, y el último piso se remata con una galería porticada y una torre en un ángulo”. Sin despeinarse.

Plantilla casa catalana

En su demencia nacionalista, afirmó que la arquitectura catalana se había paralizado en el siglo XV cuando Aragón se unificó con Castilla, y animaba a continuar a partir de aquel momento con el proyecto histórico de la nación ¿?, recuperando el estado original de todas los restos de casas catalanas que existían, y negando la evolución histórica natural de la Edad Media que tenía ante sus Puente elevado Barrio Góticoojos. En resumen, los 400 años anteriores había que olvidarlos y construir (inventarse) la historia y el arte de Cataluña durante esos más de cuatro siglos.

Con esa plantilla fantaseada, arquitectos posteriores realizaron numerosas rehabilitaciones, mejor dicho, reinvenciones, comenzando por inventarse un barrio medieval en la ciudad: el “barrio gótico”. Ojo al tema: se reconstruyeron casas enteras, se derribaron otras, se intercambiaron fachadas, se inventaron puentes elevados, se trasladaron columnas, se abrieron galerías y ventanas, se reorientaron edificios, … apenas nada es original. Es el “barrio que nunca existió” y de “gótico” … nada, de la primera mitad del siglo pasado (Ver detalle en: http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-371.htm). De esta manera, se crea poco a poco el parque temático del barrió gótico, del que, por supuesto, también forma parte su conocida catedral.

Finales XIX y 1913

Catedral Barcelona

A finales del siglo XIX, la Catedral de la Santa Cruz y Santa Eulalia de Barcelona, ofrecía un aspecto paupérrimo, desolador, risible y sin estilo definido (este era el ejemplo de su “brillante” arquitectura medieval). Esto no se podía tolerar, no se ajustaba a la historia que necesitaban. Antes de comienzos del s. XX, se le superpuso una fachada gótica y varios años después se añadió un cimborrio, dando como resultado un “espléndido templo gótico milenario” donde actualmente se agolpan los turistas-incautos para disfrutar de esta “joya arquitectónica”, y en la que los fines de semana se puede contemplar grupos de vecinos frente a su portada danzando al son de las populares sardanas.

Este baile tan venerado por el nacionalismo, que lo considera ancestral, no se perfila hasta el siglo XIX como música y baile único del folclore catalán. Pero esto no ha sido siempre así. Los bailes más típicos catalanes fueron una primitiva sardana, pero también la jota y el “españolito”. Como en la arquitectura, los regionalistas “depuraron” las danzas que contaban con puntos en común con las del resto de España, promocionando una nueva sardana y anulando y negando el resto de danzas tradicionales, haciendo de la primera el genuino y único “baile catalán”. El creador de la sardana moderna, tal como hoy la conocemos, fue Pep Ventura a mediados del XIX, inspirándose en la ópera y en la zarzuela. Por cierto, este músico se llamaba en realidad José María Ventura Casas y había nacido en Jaén. Todo muy “ancestral”·.

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La locura de estos golpistas, muchos de ellos completamente asilvestrados, no tiene límites. Llegan a afirmar que la catalanidad tiene sus orígenes en la tradición helena gracias a los griegos llegados a Ampurias en el s. VI a C. Estos griegos no llegaron directamente desde Grecia, sino que se trasladaron desde la cercana colonia de Marsalia (Marsella).

Según estos fenóm enos esta tradición helénica: “… ha estado siempre presente y consciente en nuestra nación, y ha marcado el talante de nuestra historia como base democrática y tolerante, versus el origen del derecho romano de los españoles y franceses, de tradición impositiva y siempre cercana a la inquisitoria Iglesia de Roma.” “Así pues, el espíritu griego de democracia impregnó los esplendorosos siglos X al XV en todo el Casal catalán (la corona Catalana y Occitania) con la creación de movimientos e instituciones como “Paz y Tregua” (siglo XI) o las “Cortes Catalanas” (1192). Y este pensamiento animó a la Renaixenca catalana en el s. XIX (setecientos años después) como recuperación a través del arte de los orígenes helénicos de la nación.”.

De esta manera nos enteramos que, después de transcurridos 25 siglos, los valores y el espíritu heleno que impregnaron el Mediterráneo, se encuentran únicamente refugiados y depositados en los hombres y mujeres catalanes (Véase familia Puyol y 3%), al haber caído todas las distintas civilizaciones mediterráneas en poder del mundo musulmán, cristiano o bajo el imperio arbitrario del derecho romano. Así nos enteramos que Cataluña y los catalanes, siempre han estado aislados de estas “dañinas” influencias.


Próxima la gran pantomima (diada 2017), en la que se conmemora la rendición de Barcelona el 11 de septiembre de 1714 en manos del duque de Berwick al servicio borbónico, conviene saber que este “transcendental hecho histórico” se conmemora solamente desde el año 1980. 

Destacar que no es cierto que Cataluña fuese un estado soberano en 1714. Es mentira. Era un territorio español con algunas instituciones propias, como en cualquier otro lugar de la Europa del Antiguo Régimen, y parte constituyente de la Corona de Aragón, es decir, de España. No es cierto que se tratase de una guerra entre catalanes y españoles, sino entre partidarios de dos candidatos al trono de España. No es cierto que su famoso 11 de septiembre combatieran castellanos contra catalanes, pues había castellanos defendiendo Barcelona del mismo modo que el ejército borbón contaba con miles de catalanes. NADA ES CIERTO.

Por supuesto, los golpistas fijan este día como el fin de la nación catalana ¿?, pero la verdad es realmente otra. En la Guerra de Sucesión española fue la oligarquía soberbia, ambiciosa e ignorante de Barcelona de principios del XVIII, la que decidió entrar en la guerra únicamente para conseguir beneficios territoriales y económicos (¿os suena?). Gracias a la decisión de sus “dirigentes”, Cataluña fue arrasada y convertida en un campo de batalla durante 10 años, simplemente con la esperanza de que esta pandilla pudiera consequir para su único beneficio alguna merced en el caso de que triunfara el pretendiente austriaco. En la actualidad, los herederos de aquella fatal decisión, “niegan” lo ocurrido y lo trasformando la realidad, la auténtica verdad del suceso.

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Aquella fue una guerra de Sucesión (no secesión, como aseguran), donde los vencedores borbónicos tenían catalanes en sus filas y los defensores de Barcelona luchaban por “nosotros y por toda la nación española” y, según el manifiesto promulgado y leído al pueblo barcelonés en aquellos trágicos días, con la intención de: “Salvar la libertad del Principado y de toda España; evitar la esclavitud que espera a los catalanes y al resto de españoles bajo el dominio francés; derramar la sangre gloriosamente por su rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España”.

Josep Pla, escritor y periodista catalán (1897-1981), inexplicablemente medalla de oro de la Generalidad, reclamaba una nueva generación de historiadores catalanes que fueran fieles a la verdad: “¿Tendremos algún día en Cataluña una auténtica y objetiva Historia? ¿Cuándo tendremos una Historia que no contenga las memeces de las historias puramente románticas que van saliendo?”.

Como vemos, su arquitectura, su arte, su historia, sus bailes, su idioma, sus conmemoraciones, … TODO, TODO ES FALSO, TODO ES MENTIRA. Cataluña es el “PAÍS DE NUNCA JAMÁS”, es el “país mágico” de James Matthew Barrie.



- Luís Companys en la cárcel.
- Reyes de Cataluña
- El fenómeno de Próspero de Bofarull i Mascaró 
- La ¿raza catalana?
- Monasterio de Ripoll.
- Plantilla para la casa catalana.
- Barrio gótico?
- Catedral: antes y actualmente.
- Historia de la sardana.
- Independentistas defendiéndose ante la Historia.
- Alberto Boadella: Hechos diferenciales catalanes






sábado, 29 de julio de 2017

LA CARGA DE LOS TRES REYES




Los americanos tienen El Álamo, Gettysburg.
Los franceses Alesia.
Los judíos, Masada.
Los griegos, el Paso de las Termopilas.
Los alemanes, los bosques de Teutoburgo.
Los ingleses, Trafalgar.
Los portugueses, Aljubarrota.
Los rusos, Stalingrado.
Hasta los zulúes tienen algo… Insaldwana.
Y los españoles, debido a los traidores por un lado y los cobardes por otro, no tenemos…
Las Navas de Tolosa, por insidiosa.
La Batalla del Ebro, por fascista.
Lepanto, por intolerante.
Tenochtitlán, por genocida.
Bailén, por retrógrado.
Amberes, Breda, Northlinghen, por no herir sensibilidades.
Villaviciosa, por no plural.
¿Sigo?
Y un montón de ineptos, embusteros, interesados, desgraciados, chusma, incultos, maricomplejines,… traidores y cobardes (insisto) que han dirigido, dirigen y dirigirán las mentes… de los que se dejen, de esta gran nación que es España.
Cuando paso cerca de Despeñaperros (sitio donde se despeñaron miles de perros invasores e impositores de sus ideas (políticas, religiosas, filosóficas, … .), siempre salgo despotricando que no haya nada allí para conmemorar algo tan importante, tan épico, tan cristiano.
He estado en Normandía, y estuvimos cuatro días viendo museos, cementerios, edificios históricos de la batalla de Normandía, en Estados Unidos de cualquier escaramuza sin importancia hacen un centro histórico con museo incluido, y aquí tenemos el 800 aniversario de lo que considero la batalla más importante de la historia de Europa (o sea del mundo) y no hacemos nada.
….Ya ni siquiera se estudia en los colegios, creo. Moros y cristianos degollándose, nada menos. Carnicería sangrienta. Ese medioevo fascista, etcétera. Pero es posible que, gracias a aquello,… mi hija no lleve hoy velo cuando sale a la calle.
Ocurrió hace casi ocho siglos justos, cuando tres reyes españoles dieron, hombro con hombro, una carga de caballería que cambió la historia de Europa. El próximo 16 de julio se cumple el 798 aniversario de aquel lunes del año 1212 en que el ejército almohade del Miramamolín Al Nasir, un ultra radical islámico que había jurado plantar la media luna en Roma, fue destrozado por los cristianos cerca de Despeñaperros.
Tras proclamar la yihad -seguro que el término les suena- contra los infieles, Al Nasir había cruzado con su ejército el estrecho de Gibraltar, resuelto a reconquistar para el Islam la España cristiana e invadir una Europa -también esto les suena, imagino debilitada e indecisa.
Los paró un rey castellano, Alfonso VIII. Consciente de que en España al enemigo pocas veces lo tienes enfrente, hizo que el papa de Roma proclamase aquello cruzada contra los sarracenos, para evitar que, mientras guerreaba contra el moro, los reyes de Navarra y de León, adversarios suyos, le jugaran la del chino, atacándolo por la espalda.
Resumiendo mucho la cosa, diremos que Alfonso de Castilla consiguió reunir en el campo de batalla a unos 27.000 hombres, entre los que se contaban algunos voluntarios extranjeros, sobre todo franceses, y los duros monjes soldados de las órdenes militares españolas. Núcleo principal eran las milicias concejiles castellanas -tropas populares, para entendernos- y 8.500 catalanes y aragoneses traídos por el rey Pedro II de Aragón; que, como gentil caballero que era, acudió a socorrer a su vecino y colega. A última hora, a regañadientes y por no quedar mal, Sancho VII de Navarra se presentó con una reducida peña de doscientos jinetes -Alfonso IX de León se quedó en casa-.
Por su parte, Al Nasir alineó casi 60.000 guerreros entre soldados norteafricanos, tropas andalusíes y un nutrido contingente de voluntarios fanáticos de poco valor militar y escasa disciplina: chusma a la que el rey moro, resuelto a facilitar su viaje al anhelado paraíso de las huríes, colocó en primera fila para que se comiera el primer marrón, haciendo allí de carne de lanza.
La escabechina, muy propia de aquel tiempo feroz, hizo época. En el cerro de los Olivares, cerca de Santa Elena, los cristianos dieron el asalto ladera arriba bajo una lluvia de flechas de los temibles arcos almohades, intentando alcanzar el palenque fortificado donde Al Nasir, que sentado sobre un escudo leía el Corán, o hacía el paripé de leerlo -imagino que tendría otras cosas en la cabeza-, había plantado su famosa tienda roja. La vanguardia cristiana, mandada por el vasco Diego López de Haro, con jinetes e infantes castellanos, aragoneses y navarros, deshizo la primera línea enemiga y quedó frenada en sangriento combate con la segunda.
Milicias como la de Madrid fueron casi aniquiladas tras luchar igual que leones de la Metro Goldwyn Mayer. Atacó entonces la segunda oleada, con los veteranos caballeros de las órdenes militares como núcleo duro, sin lograr romper tampoco la resistencia moruna. La situación empezaba a ser crítica para los nuestros -porque sintiéndolo mucho, señor presidente, allí los cristianos eran los nuestros-; que, imposibilitados de maniobrar, ya no peleaban por la victoria, sino por la vida.
Junto a López de Haro, a quien sólo quedaban cuarenta jinetes de sus quinientos, los caballeros templarios, calatravos y santiaguistas, revueltos con amigos y enemigos, se batían como gato panza arriba. Fue entonces cuando Alfonso VIII, visto el panorama, desenvainó la espada, hizo ondear su pendón, se puso al frente de la línea de reserva, tragó saliva y volviéndose al arzobispo Jiménez de Rada gritó: «Aquí, señor obispo, morimos todos». Luego, picando espuelas, cabalgó hacia el enemigo. Los reyes de Aragón y de Navarra, viendo a su colega, hicieron lo mismo. Con vergüenza torera y un par de huevos, ondearon sus pendones y fueron a la carga espada en mano.
El resto es Historia: tres reyes españoles cabalgando juntos por las lomas de Las Navas, con la exhausta infantería gritando de entusiasmo mientras abría sus filas para dejarles paso. Y el combate final en torno al palenque, con la huida de Al Nasir, el degüello y la victoria.
¿Imaginan la película?… ¿Imaginan ese material en manos de ingleses, o norteamericanos?.. Supongo que sí. Pero tengan la certeza de que, en este país imbécil, acomplejado de sí mismo, gobernado por políticos aún más imbéciles carentes de toda identidad… no la rodará ninguna televisión, ni la subvencionará jamás ningún ministerio de Educación, ni de Cultura, porque aquí no habría despelote ni mariconeo, sino gente real que por amar a su tierra luchaban a morir.
¡Ojo! ¡Importante!
Tardamos 8 SIGLOS, o sea, ¡¡800 AÑOS!! en echarles de la península, nuestra tierra! Fue por nuestra desunión, porque España la formaban distintos reinos y no uno solo. Combatíamos entre nosotros -como ahora con las 17 autonomías innecesarias- y no tuvimos un solo Rey, una sola nación, un único mando militar para expulsarles, de eso se aprovecharon durante ¡8 siglos! y ellos, los de la media luna sí que lo recuerdan, por eso se aprovechan, de nuestra actual desunión, para una segunda invasión silenciosa… bajo la permisividad de políticos de bajo perfil, acomplejados, miedosos de llamar a las cosas por su nombre…, nada que ver con aquellos valerosos guerreros cristianos que combatieron y derramaron su sangre ¡para…. nada!
Ellos recuerdan nuestra desunión, la misma que tenemos ahora y que muchos políticos fomentan. Y ellos lo saben… y de paso, se frotan las manos, se ríen y se aprovechan para su segunda invasión…
Nosotros hemos olvidado la historia, pero ellos no…. mal asunto.
Durante mucho tiempo fui todo lo que pude… ahora soy todo lo que quiero.

Arturo Pérez Reverte (12 de julio de 2010)



Hace ya 7 años Arturo Pérez Reverte conmemoraba de esta manera el aniversario del triunfo hispano sobre el mundo musulmán en la épica batalla de Las Navas de Tolosa, el lunes 16 de julio de 1212, hace ahora 805 años.

El final del siglo XII y principios del XIII, marcan un cambio importante en la invasión y posterior dominio árabe de la España cristiana (Hispania o reinos hispanos si somos escrupulosos o gilipollas), heredera de los valores romanos-cristianos que, aun hoy, están presentes en nuestra cultura, a pesar de las reivindicaciones islamitas (y seguidores nacionalistas/izquierdistas), en las que predican derechos inexistentes como si, antes de la invasión, no existiese una sociedad y cultura propia en el centro-sur peninsular.

Es verdad que el rey de León, Alfonso IX, primo y enemigo secular del castellano Alfonso VIII, no acudió a Las Navas, pero si permitió que caballeros leoneses estuvieran presentes en la batalla. La disputa entre ambos monarcas venía de lejos. Alfonso VIII de Castilla, al que algunos consideran un mediocre guerrero, se había aprovechado en su momento de la inestabilidad política que produjo la sucesión del reino leonés, destruyendo la mayor parte de las defensas fronterizas leonesas lo que motivó serias disputas entre los dos reinos.

Pero también es verdad, que en 1195 el rey leonés se encontraba con su ejército muy cerca de Alarcos, cuando el arrogante Alfonso VIII decidió atacar a los almohades sin esperar la llegada o la intervención de Alfonso IX, confirmando, de alguna manera, la soberbia y mediocridad guerrera del rey castellano.

En una próxima entrada, teniendo como centro la derrota castellana de Alarcos, se tratarán las relaciones del Reino de León con Castilla y con la importante expansión de los almohades que llegaron a dominar una gran parte del Magreb y del Al-Ándalus: de Marrakech a Trípoli, de Sevilla a Valencia.


- Batalla de las Navas de Tolosa. Francisco de Paula Van Halen.
- Pendón de Las Navas. Monasterio de las Huelgas.
- Video: La batalla de las Navas de Tolosa. Pasajes de la Historia (La Rosa de los Vientos). raulvz.