Ejemplo de este caos en la ubicación de las tallas, es una de las figuras más bellas e interesantes y a la vez más desconocida, posiblemente obra del mismo autor de la espléndida Virgen Blanca del parteluz. Se trata de la imagen de la Sibila Eritrea, una de las tres esculturas que se alojan actualmente en la capilla bajo la torre norte.
n cristiana, obedece a que la pitonisa es considerada, desde los primeros tiempos del cristianismo, como la voz del mundo antiguo, del mundo pagano, al que se le prometía un Salvador de igual manera que los profetas anunciaban al pueblo judío la llegada de un Mesías.
mbrado y sus prácticas las más conocidas y divulgadas por los autores de la Antigüedad.Durante la Edad Media, las profecías de la Sibila gozaron de gran estima e influencia, dando lugar a las representaciones teatrales más antiguas (s. XI) sobre el misterio de la Navidad. Eran, en principio, ceremonias sencillas que solían celebrarse el 24 de diciembre y que se limitaban al solemne canto de la “Profecía de Isaías” y al denominado “Canto de la Sibila”, que se componía principalmente de su antigua profecía sobre el Juicio Final y las horrendas consecuencias que le acompañaban.
En el XII y XIII surgen sobre el mismo asunto verdaderos dramas teatrales. Al profeta Isaías y a la Sibila Eritrea les acompañan ahora las prefiguras de Cristo y los profetas mesiánicos y escatológicos: Jeremías, Daniel, Samuel, Ezequiel, Elías, Asuero, Esther, etc.; también figuras con simbolismo escatológico: Baalam, Aarón, la Sinagoga, la Iglesia, la Virgen, San José, la reina de Saba, etc… Es el conocido drama denominado Ordo Prophetarum, que deriva de un sermón, atribuido a San Agustín, que se leía en la vigilia de Navidad y que desde hace unos años se ha recuperado en la catedral de Santiago de Compostela.
la Virgen, peronajes mesiánicos y escatológicos y, por supuesto, la Sibila Eritrea. y del cielo vendrá en carne un rey a juzgar el mundo:
el cual reinará en todos los siglos.
Y así los incrédulos como los fieles, en el fin del mundo,
verán a Dios en lo alto acompañado de santos,
y las almas juntamente con los cuerpos se hallarán
presentes para ser juzgados por él.
Desecharán de sí los hombres sus ídolos, y todas sus riquezas.
Abrasará un fuego las tierras, el mar, el cielo,
y las puertas del oscuro infierno.
Y los cuerpos de los santos volverán a la luz de esta vida;
y los de los malos quemará el fuego eterno.
Y cada uno confesará los pecados que secretamente cometió;
y Dios descubrirá entonces los secretos de los corazones.
Allí será el llanto, y el crujir de dientes.
El sol se oscurecerá, y las estrellas, juntamente con la luna.
Entonces los montes altos se allanarán,
y los valles se levantarán, y toda la tierra estará llana.
No habrá entre los hombres ninguna cosa grande ni alta.
Todas las cosas cesarán.
La tierra abrasada con rayos del cielo, perecerá;
y las fuentes y los ríos con el fuego se secarán.
Y una trompeta dará un triste sonido de lo alto,
gimiendo los pecados de los hombres,
y las miserias de sus trabajos.
La tierra se abrirá, y descubrir há la región del infierno.
Y todos los reyes del mundo serán presentados en este juicio;
y del cielo caerá sobre los malos fuego, y un gran río de azufre.
e trataba de imitar la voz de una mujer. Con el paso del tiempo, como ya hemos dicho, la ceremonia se fue complicando con la representación de juglares, pastores y ministriles (músicos). La Sibila llegaba a la catedral desde una dependencia de la misma, vestida con gran riqueza, bien pintada y, a veces, montada en un caballo bellamente enjaezado, con acompañamientos de mozos, tambores, trompetas, salterios, sonajas y rabeles.Como recuerdo de aquella costumbre, nos queda la talla del pórtico occidental, ahora pendiente de restauración bajo la torre norte, en la capilla de San Juan de Regla. Es una figura de pequeña estatura realizada en el siglo XIII, que muestra una hermosa joven, casi niña, que viste túnica y manto sujeto con una trencilla. Luce larga cabellera y tocado hebreo, mientras sostiene entre sus manos una filacteria, hoy casi desaparecida, que representa la ciencia y la sabiduría de la que es dueña. Quién sabe si una vez restaurada, volveremos algún día a oír su canto y profecía en la catedral de León la noche de Navidad.
- Traslado de la Sibila Eritrea al interior de la catedral. Fotografía La Crónica.
- La Sibila en su emplazamiento actual: bajo torre norte.
- Sibila de Delfos. John Collier.
- Ónfalos. Museo Arqueológico de Delfos. Foto TROTAMUNDOS ("horadada.biz").
- Sibila y el rey Egeo. Kylix ático de figuras rojas (s. V a.C.).
- Sibila Eritrea. Lorenzo Pasinelli.
- Profeta Isaías. Fra Bartolommeo.
- Sibila Eritrea. Pórtico occidental catedral de León.
- Sibila Eritrea. Capilla Sixitina. Miguel Ángel Buonarroti.
- Sibila Eritrea (fragmento). Catedral de León.
- El canto de la Sibila. Santa María del Mar, Barcelona. Video: jcmluthier.




































